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Vivir sin arrepentimiento. Arnaud Maitland



Arnaud Maitland es un holandés muy vital, con sentido del humor y aire de galán de cine francés, pero su vida no fue un camino de rosas. La progresiva decadencia de su madre, que padeció el mal de Alzheimer, la desestabilización que esto provocó en el grupo familiar, el toparse con el sufrimiento, la vejez y la muerte lo enfrentaron con emociones oscuras. Miedo, desesperación, culpa, inercia… y remordimientos.

Graduado en Leyes aunque no ejerció (“En Holanda, si no sabés qué estudiar, estudiás Derecho. Aprendí a hablar con los dos lados de la boca: a favor de unos y de otros, ¡es lo que hacen los abogados!”), Arnaud trabajó en compañías navieras en Nueva York y en Hong Kong. Comenzó a leer sobre filosofía oriental, estudió con el lama Tarthang Tulku y obtuvo un máster en Filosofía y Psicología en Budismo Tibetano en la Universidad de Berkeley (California). La debacle de su madre inspiró su libro “Vivir sin arrepentimiento” (Editorial Norma), donde se basa en enseñanzas budistas para reflexionar sobre las emociones negativas y enseña a no temer al sufrimiento, propio y de los demás.

Casado con Carolin van Tuyll van Serookesrken, editora y colaboradora en el libro, Maitland vive en San Francisco y tiene un hijo de 25 años. Es instructor de meditación y consultor de empresas para Skillful Means, un sistema de management basado en las enseñanzas budistas.

Noticias: En Occidente no nos preparan para enfrentar la enfermedad grave, la vejez ni la muerte. ¿Cuál es el error más común que se comete?

Arnaud Maitland: Cuando mis abuelos murieron, la casa estaba en silencio, hablábamos en susurros, las cortinas estaban cerradas y no fuimos al funeral. Nunca pude ver lo que, en realidad, era normal. A medida que fui creciendo, si había algún enfermo no estábamos cerca: era algo privado, negro, oscuro. Según el budismo tibetano, tenemos un tiempo limitado y la muerte es el momento de celebrar y apreciar lo que esa persona hizo con su vida.

Noticias: Hoy se teme más envejecer que morir.

Maitland: Para quien está envejeciendo, las enseñanzas tibetanas indican tres cosas: apreciar los buenos momentos vividos, pasarle todo lo importante a las siguientes generaciones, y prepararse para el proceso de morir. En Occidente no se hace ninguna de las tres.

Noticias: ¿Somos negadores porque esas instancias nos enfrentan con el límite, con el hecho de que nada es permanente?

Maitland: Sí, vivimos buscando seguridad y permanencia, cosas transitorias y sujetas a cambios, como tener más dinero, prestigio o estatus, y así se va montando el tinglado del sufrimiento. Aquello donde ponemos nuestra base, no dura, todo se evapora, especialmente cuando vas envejeciendo. Pero hay otra base muy real: si bien contamos con un tiempo limitado, tenemos creatividad, un corazón, energía, podemos hacer cosas.

Noticias: Usted señala nuestra mala relación con el tiempo: nos alienamos porque no alcanza, o lo malgastamos pensando que falta mucho para morir.

Maitland: Y cuando tenemos un buen momento nos sentimos culpables. El budismo tibetano dice que el tiempo es nuestro aliado, pero la alienación es el verdadero problema de Occidente. No tenemos muchas oportunidades, no podemos hacer todo de nuevo. Por lo tanto, el momento de vivir la vida es el presente. Quien no tiene los ojos brillantes, vivos, está en el pasado, con los arrepentimientos y resentimientos que conlleva, o está en el futuro.

Noticias: Ese estilo de vida que genera temores, dudas y ansiedad, saca a la mente de su eje. ¿La realidad crea nuestros pensamientos, o es al revés?

Maitland: La mente se contrae, y ese es un patrón: si pienso mucho en problemas, genero más. Si empiezo a pensar diferente, esos patrones negativos empiezan a cambiar: la mente moldea la realidad. La mente es neutral, no es mala, somos buenos por naturaleza.

Noticias: Si actuamos y reaccionamos según determinados patrones, ¿el sufrimiento tiene una dinámica que lo realimenta?

Maitland: Eso se llama karma. Hoy estamos formando el karma del futuro, pero el antiguo sigue funcionando. Sin embargo, como ocurre con el jardín, podemos sembrar buenas semillas en el suelo.

Noticias: Pero las emociones positivas también crean sufrimiento: un enamorado teme que la relación se termine o que lo abandonen.

Maitland: Las emociones positivas como la alegría, el amor, abren la mente y hacen fluir la energía. En cambio, si uno tiene resistencias, está negativo, la energía no fluye, la mente está cerrada y es como una goma pinchada en un auto. En mis charlas, cada vez que uso la palabra “amor” la gente se incomoda, algunos lo traducen como alegría o felicidad, pero en el budismo es un concepto muy diferente.

Noticias: ¿Qué es el amor, según esta doctrina?

Maitland: Es un estado de la mente, por el cual reconocés tu ser único y el valor único del otro, y lo debés respetar. Si estás relajado, hay naturalmente amor. No es algo que tratás de conseguir, y si empezás a manipularlo porque querés quedártelo, eso único se esfuma y el temor termina siendo una coraza que te estrangula. Amor no es enamorarse, sentirse atraído, el “me siento bien con vos” o el encantamiento.

Noticias: ¿Cómo cultivar pensamientos positivos?

Maitland: El budismo dice que hay algunas verdades y que si no vivimos de acuerdo a ellas vamos a sufrir y arrepentirnos. Una es la apreciación de que nuestra vida es única. Otra es la impermanencia: las cosas cambian y nuestro tiempo es limitado, debemos usarlo bien. La tercera es el karma: ¿qué semilla estás plantando? Si piensas negativamente, el resultado será igual. Y tu vida actual muestra lo que pensaste e hiciste en el pasado. ¿Querés escuchar más?

Noticias: Desde luego, continúe.

Maitland: La cuarta verdad es que la mayor parte de nuestro estrés y sufrimiento son innecesarios. Tenemos que ir detrás de lo que abre el miedo, las tres verdades anteriores. Y la quinta, es la libertad interior, el basamento: si estás relajado sentirás que tenés muchas posibilidades; estresado, sentís que no tenés alternativas. La relajación no es apagar la energía, es calmar lo que está sobreactivado y despertar lo que está dormido en nuestro corazón y en el flujo energético. La mayor parte de nuestro estrés es consecuencia de que en el pasado suprimimos nuestros sentimientos sobre muchas experiencias, incluso las buenas.

Noticias: Cuando un ser querido enferma y se va deteriorando día a día, surgen emociones difíciles, ¿nuestro andamiaje tambalea?

Maitland: Cuando un enfermo empeora tenemos que pensar cómo ayudarlo y, al mismo tiempo, cuidarnos a nosotros mismos. No es buen momento para priorizar las propias necesidades. Y no hay que esperar algo del enfermo, sino recurrir a los amigos.

Noticias: Cuando su madre con Alzheimer iba perdiendo el control sobre su vida, ¿sentía un correlato similar en la suya?

Maitland: Hay montones de esas preguntas… Mi mamá estuvo conmigo como siempre, de alguna manera, y me tomó un tiempo darme cuenta de cuán asustada estaba. Ella sentía que ya no valía, y me asusté. No le podía hacer preguntas, porque estaba perdida en su mundo. Más tarde los sentimientos surgieron, devastadores.

Noticias: Cuenta en el libro que no pudo conectarse con la persona que ella era en ese momento.

Maitland: Los sentimientos se manifestaron lentamente, fue un proceso. Y no quise enfrentarlo, lo que ves es tan penoso… Cada vez hablás más de ella y menos “con” ella. Por autoprotección íbamos tomando distancia, en vez de acercarnos de otra manera y hacerla hablar de sus propias vivencias y temores. La ves sentada, caída, ves temblar en la silla a esa mujer que aglutinaba a la familia… Yo vivía en Nueva York y me arrepentí de no haber viajado más seguido a Holanda, no haber estado en sus últimos días, muchos arrepentimientos… Pero el budismo me enseñó a trabajar esos sentimientos.

Noticias: ¿Cómo se hace?

Maitland: Las experiencias pasadas penosas no son permanentes, como creemos en Occidente: se pueden reconfigurar, incluso si los involucrados no participan, porque están en nuestra mente y corazón. La teoría del yoga tibetano es que si tenés un mal sueño te levantás mal, y las malas experiencias son como un mal sueño. Quedamos apegados a nuestra forma de pensar, sin embargo la memoria es adaptable, no hay que retener nada. Siempre estamos enfocados en los problemas –que en muchos casos son consecuencia de estar quejándonos todo el tiempo– y no en las cosas valiosas. Lo más importante es conocer, y se logra haciendo preguntas y dejándolas abiertas. No hay que preguntar “por qué” sino “cómo”: ¿cómo me gustaría vivir? ¿cómo me gustaría comunicarme con mi hijo?

Noticias: ¿Se puede cambiar así como así una manera arraigada de pensar?

Maitland: Nunca es demasiado tarde para desprenderse del pasado. Mi hermano vive en Buenos Aires y siempre pienso que cuando le ocurra algo importante viajaré inmediatamente. Aprendí que el presente es importante. Podemos modificar pensamientos viendo los hechos desde la perspectiva del otro, o dejando de dar vueltas incesantemente sobre un tema. La relajación ayuda a abstraernos de pensamientos, personas y cosas: sentarnos en silencio en un lugar tranquilo ayuda a conectarnos con los sentimientos de amor que están en nuestro corazón. El yoga contribuye a la relajación, elimina los bloqueos energéticos, crea una sensación de bienestar y completitud. Con la meditación se puede registrar el flujo de los pensamientos: positivos, negativos y neutros. Sabiendo que hay opciones, hay que empezar a buscar el lado positivo de las cosas y proceder en consecuencia.

Noticias: ¿Cómo podemos acompañar a un enfermo que va a morir?

Maitland: Tenemos que respetar cómo está muriendo, y la mayoría muere como vivió. Mi padre, de 97 años, dice: “No me arrepiento de nada”, luego, no tiene chances. Yo quisiera que fuera de otra manera, pero bueno… Hay que estar, sentir, prestar atención, tratar de que pasen por el trance lo más confortablemente posible.

Noticias: ¿Parte de su arrepentimiento tuvo que ver con que en el momento oportuno no se compadeció, en el sentido de “com-pader”?

Maitland: Sí, pero ya no. No tengo emociones negativas. Mi madre está en mi corazón, en mi mente, en mi libro, sigue viviendo.

Via : Revista Noticias

El odio se come nuestro sistema inmunológico



Si quieren encontrar la “paz interna” y “genuina”, huyan del “odio porque se come nuestro sistema inmunológico“.
Éste ha sido uno de los muchos consejos ofrecidos por el líder espiritual tibetano que se encuentra de visita en la capital catalana, quien ha dado una charla titulada “El arte de la felicidad”, y donde ha aprovechado para defender el papel de la familia, “en especial de las madres”, como medio para favorecer la transmisión de valores como la compasión o el altruismo.
Bajo dos grandes banderas del Tíbet, en un escenario habilitado como un altar, decorado con imágenes budistas, y una gran pantalla de vídeo que recogía en primer plano cada uno de sus gestos, el Dalai Lama ha señalado que “si estamos llenos de enfado, no dormimos, mientras que las emociones positivas, como el amor o la compasión, no sólo nos traen paz sino que es bueno para nuestra salud”.

A los que han acudido al Sant Jordi esperando milagros, el líder religioso les ha asegurado que él mismo

es “escéptico” frente a esos poderes curativos y que su receta para buscar la felicidad -un objetivo común de todos los animales, ha recalcado- parte de conocer la realidad y de saber combatir las expectativas erróneas que se tienen del futuro, propias, éstas sí, del hombre.

“En el mundo animal hay peleas, pero en general viven en paz; pero los hombres no, estamos insatisfechos con lo inmediato, queremos más y más, y eso genera estrés”, ha afirmado el Dalai Lama, para quien la ciencia y la tecnología humana se han centrado en resolver los conflictos físicos del hombre, y han dejado de lado los problemas de “nivel mental” más difíciles de solucionar.

Para combatir estos problemas, el líder religioso apuesta por tener las “convicciones correctas” y por “adiestrar la mente”, un principio, ha subrayado, que a su juicio no tiene que estar basado en una confesión religiosa, y que tiene en la educación un gran aliado ya que la formación ayuda “a enfocar” y a “reducir la distancia entre las apariencias y la realidad”.

En un tono distendido, con un discurso complementado con sonrisas e incluso carcajadas, el Dalai Lama, ha logrado el aplauso cuando ha pedido a los presentes que presten más atención a esos valores internos, o cuando ha reclamado que se movilicen ante los poderes locales catalanes, españoles y de la UE para que éstos apoyen una mejora de la situación del Tíbet, actualmente perteneciente a China.
En este sentido ha recordado que en los años de ocupación china han muerto más de un millón de tibetanos, la mitad por las hambrunas y el resto por las intervenciones militares, en un periodo en el que han desaparecido 200.000 monjes y monjas y 6.000 templos han sido destruidos.
No obstante, considera que la situación está cambiando con los nuevos dirigentes de la república China, de los que confía conseguir una autonomía suficiente, que permita mantener la tradición y religión tibetana.

¿Hacen los países occidentales lo suficiente para incluir las enseñanzas cívicas del budismo en sus programas educativos?

- Hay enseñanzas como la felicidad, el amor, la tolerancia y la compasión que son comunes a todas las religiones. La educación, en todo caso, ha de ser secular. No debe ser religiosa para que, así, pueda unir a personas de diferentes religiones. Los códigos morales se dan al margen de las religiones. Se basan en el sentido común y también en la ciencia.

- ¿Cómo explica que cada día haya más científicos que se inclinan por el budismo?

- Está demostrado científicamente que la práctica de la compasión beneficia a la salud porque reduce el estrés
. No se trata de hablar sobre Dios y la reencarnación, sino de buscar en nuestro interior y ser compasivos. Ayuda a bajar la presión arterial y nuestra salud mejora. Necesitamos un programa educativo, desde la guardería hasta la universidad, que alerte sobre la importancia de la bondad.

¿Como vía hacia la paz?

- Para promover la paz mundial debemos insistir en la bondad porque la paz sólo llegará a través de la paz interior. Hay que enseñar a los jóvenes que los conflictos sólo podrán solucionarlos mediante el diálogo. Esto quiere decir la no violencia. Por eso creo que los gobiernos deben esforzarse más por divulgar la educación de la bondad.

¿Existe en Occidente una actitud acomodada respecto a las religiones, de manera que cogemos lo que menos cuesta de cada una?

- Es importante mantener las tradiciones. El budismo pertenece a Asia. Pero ciertas personas occidentales encuentran más interesante el budismo. En general, es preferible que cada individuo mantenga su tradición religiosa. Es posible escoger aspectos de varias religiones a nivel superficial, pero es imposible a un nivel más profundo.
VIA: LA VANGUARDIA.ES




Extraído del canal del KALAVASTRU
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Meditación Shamata

La meditación no llega fácilmente. Así como los árboles crecen con lentitud y hay que esperar a la floración y a la maduración del fruto, para disfrutar de éste; la floración de la meditación es una paz inexpresable que impregna todo tu ser. El fruto de la meditación es un estadio de conciencia plena, el cual es indescriptible pues el meditador se funde con dicho estado. Y al fundirse totalmente no queda alguien para describir la experiencia. Swami Vishnu Devananda.

La primera práctica en el camino budista de la meditación se llama Shamata. Significa “morar en calma” o “meditar en la tranquilidad”. Para los budistas meditar consiste en el acto de concentración en un objeto en particular o en una idea. El dominio de la práctica de Shamata es esencial para formas de meditación más elaboradas como Vipassana.

Shamata son un conjunto de prácticas de meditación diseñadas para enfocar y desarrollar voluntariamente la atención. Su culminación es una atención que puede ser sostenida sin esfuerzo y que puede mantenerse por mucho tiempo.

Para su comprensión más simple, la práctica de shamata se encuentra a menudo dibujada en los monasterios budistas. En estos dibujos o frescos se explican gráficamente las nueve etapas de la meditación. Frecuentemente a estas pinturas se les conoce como “El camino al Nirvana”
La práctica de shamata usualmente se basa en un objeto de meditación que puede ser una imagen o la respiración. Cuando es la respiración, se inicia observado el leve fluir de ésta y posteriormente se va profundizando en la sensación.

La disciplina de la práctica de shamata es hacer que la mente vuelva una y otra vez al objeto de meditación. Si estás distraído, en el instante que te das cuenta, sencillamente vuelves a centrarte en la respiración. No hay que hacer nada más. Incluso preguntarse: ¿ porqué me he distraído tanto ? es otra distracción. La simplicidad de la atención, de volver a traer continuamente la mente a la respiración, la calma progresivamente.

Al principio puede que nos sintamos un tanto extraños, creyendo que al observar tenemos en el acto de respirar, a quién respira y a la respiración, cada uno por su lado. Pero lentamente, a medida que perfeccionamos la práctica y que nuestra mente se aquieta, el acto de respirar, quien respira y la respiración se vuelven uno y, finalmente es como si nos hubiéramos convertido en la respiración.

Según vamos perfeccionando esta práctica y nos unificamos con al respiración, al cabo de un tiempo, la respiración en sí como objeto de atención en nuestra prácticas, se disuelve y nos encontramos reposando en el momento presente. Este es el estado de estar centrado en un único punto que constituye el fruto y la finalidad de shamata.

A través de la práctica de permanecer en calma, nuestra mente se ha apaciguado, entrado en un estado de tranquilidad y ha hallado estabilidad. Al igual que la imagen de una cámara fotográfica se vuelve nítida al enfocarla, la atención centrada en un punto de shamata, permite que surja una creciente claridad de la mente.

Según van desvaneciéndose gradualmente los oscurecimientos del ego y su tendencia al aferramiento comienza a disolverse, la “visión clara” o vipasyana se manifiesta. En ese momento ya no necesitamos el ancla que supone morar en el presente y podemos progresar avanzado yendo incluso más allá de nuestro yo. Hacia la apertura que representa la sabiduría que comprende la ausencia del ego. Esto es lo que va a arrancar de tajo la ilusión y a liberarnos del samsara.

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Thich Nath Hanh. Meditaciones budistas para el despertar.


Este ejercicio nos ayuda a estar en contacto con todos los sentimientos que surgen en nuestra mente. Los sentimientos son agradables, desagradables o neutros. Debemos aprender a reconocer, a agradecer y a dar la bienvenida a cada uno de ellos,y después profundizar en su impermanencia.Un sentimiento surge,persiste y después desaparece. La plena conciencia nos permite estar tranquilos en el proceso de aparición y desaparición de los sentimientos pero también a no expulsarlos . Reconocer a los sentimientos con una mente ecuánime es el mejor camino para despertar la conciencia interior. Mientras estamos reconociéndolos con una atención plena, llegamos lentamente a penetrar en su verdadera naturaleza.La plena conciencia hace nacer la felicidad.

1. Conciente de mi cuerpo,inhalo. Sonriendo a mi cuerpo, exhalo.

2. Sintiendo el dolor de mi cuerpo, inhalo. Sonriendo al dolor de mi cuerpo ,exhalo.

3.Reconociendo que esto es un dolor físico, inhalo.Sabiendo que es un dolor físico, exhalo.

4. Sintiendo el dolor en mi mente, inhalo.Sonriendo al dolor en mi mente, exhalo.

5.Sintiendo el dolor del miedo, en mí, inspiro. Sonriendo al dolor del miedo en mi, exhalo.

6. Viviendo el sentimiento de inseguridad en mi, inspiro. Sonriendo al sentimiento de seguridad, exhalo.

7. Viviendo el sentimiento de tristeza en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de tristeza en mi, exhalo.

8.Viviendo el sentimiento de enojo en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de enojo en mi, exhalo.

9.Viviendo el sentimiento de apego en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de apego en mi, exhalo.

10.Viviendo el sentimiento de alegría en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de alegría en mi, exhalo.

11.Viviendo el sentimiento de liberación en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de liberación en mi, exhalo.

12.Viviendo el sentimiento de entrega en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de entrega en mi, exhalo.

13.Viviendo el sentimiento de paz en mi , inhalo. Sonriendo al sentimiento de paz en mi, exhalo.

Los ejercicios de Thich Nath Hanh son una poderosa fuente de sabiduría interior. Durante muchos años los he enseñado a mis alumnos ayudándolos a entrar en el camino de la Meditación.

Disfruten de su sadhana!
Namasté!

Meditación Shamata



La meditación no llega fácilmente. Así como los árboles crecen con lentitud y hay que esperar a la floración y a la maduración del fruto, para disfrutar de éste; la floración de la meditación es una paz inexpresable que impregna todo tu ser. El fruto de la meditación es un estadio de conciencia plena, el cual es indescriptible pues el meditador se funde con dicho estado. Y al fundirse totalmente no queda alguien para describir la experiencia. Swami Vishnu Devananda.

La primera práctica en el camino budista de la meditación se llama Shamata. Significa “morar en calma” o “meditar en la tranquilidad”. Para los budistas meditar consiste en el acto de concentración en un objeto en particular o en una idea. El dominio de la práctica de Shamata es esencial para formas de meditación más elaboradas como Vipassana.

Shamata son un conjunto de prácticas de meditación diseñadas para enfocar y desarrollar voluntariamente la atención. Su culminación es una atención que puede ser sostenida sin esfuerzo y que puede mantenerse por mucho tiempo.

Para su comprensión más simple, la práctica de shamata se encuentra a menudo dibujada en los monasterios budistas. En estos dibujos o frescos se explican gráficamente las nueve etapas de la meditación. Frecuentemente a estas pinturas se les conoce como “El camino al Nirvana”
La práctica de shamata usualmente se basa en un objeto de meditación que puede ser una imagen o la respiración. Cuando es la respiración, se inicia observado el leve fluir de ésta y posteriormente se va profundizando en la sensación.

La disciplina de la práctica de shamata es hacer que la mente vuelva una y otra vez al objeto de meditación. Si estás distraído, en el instante que te das cuenta, sencillamente vuelves a centrarte en la respiración. No hay que hacer nada más. Incluso preguntarse: ¿ porqué me he distraído tanto ? es otra distracción. La simplicidad de la atención, de volver a traer continuamente la mente a la respiración, la calma progresivamente.

Al principio puede que nos sintamos un tanto extraños, creyendo que al observar tenemos en el acto de respirar, a quién respira y a la respiración, cada uno por su lado. Pero lentamente, a medida que perfeccionamos la práctica y que nuestra mente se aquieta, el acto de respirar, quien respira y la respiración se vuelven uno y, finalmente es como si nos hubiéramos convertido en la respiración.

Según vamos perfeccionando esta práctica y nos unificamos con al respiración, al cabo de un tiempo, la respiración en sí como objeto de atención en nuestra prácticas, se disuelve y nos encontramos reposando en el momento presente. Este es el estado de estar centrado en un único punto que constituye el fruto y la finalidad de shamata.

A través de la práctica de permanecer en calma, nuestra mente se ha apaciguado, entrado en un estado de tranquilidad y ha hallado estabilidad. Al igual que la imagen de una cámara fotográfica se vuelve nítida al enfocarla, la atención centrada en un punto de shamata, permite que surja una creciente claridad de la mente.

Según van desvaneciéndose gradualmente los oscurecimientos del ego y su tendencia al aferramiento comienza a disolverse, la “visión clara” o vipasyana se manifiesta. En ese momento ya no necesitamos el ancla que supone morar en el presente y podemos progresar avanzado yendo incluso más allá de nuestro yo. Hacia la apertura que representa la sabiduría que comprende la ausencia del ego. Esto es lo que va a arrancar de tajo la ilusión y a liberarnos del samsara.
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El Dammaphada: El camino de la perfección



Compilación de palabras del Buda (s.V a.C.). Una pequeña selección:

La condición humana está dirigida por la mente: nuestra vida es la creación de nuestra mente.

Aquello que somos hoy proviene de nuestros pensamientos de ayer, y nuestros pensamientos de hoy construyen nuestra vida de mañana.

El sabio que vive en vigilancia la considera su más precioso tesoro.

El sabio endereza su mente, vacilante e inestable, como el constructor de flechas endereza las flechas.

Mayor mal que el que puede generar el enemigo a su enemigo, es el mal que genera una mente mal dirigida.

Como la abeja recolecta la esencia de la flor y se aleja de ella sin destruir la belleza ni el perfume, así vive el sabio entre los suyos.

Tome cada cual en consideración lo que él mismo hace y no lo que hacen o dejan de hacer los demás.

Como la flor que parece bella y de lindos colores, pero que no tiene perfume, así de bellas y estériles son las palabras de aquel que habla pero no hace.

Como la flor bella , con color y también perfume, así son de fructíferas las palabras del que habla y hace el que dice.

El camino de las riquezas es uno y el del Nirvana es otro. Que el buscador tenga esto bien presente y que no se ocupe en labrarse un nombre sino por lograr la verdadera libertad.

Hasta los dioses envidian a quien ha logrado deshacerse del orgullo y de la autocomplacencia, que ha conseguido tomar las riendas de sus sentidos y hallar la calma.

Una persona así todo lo soporta, es serena como la tierra firme, cristalina como un lago puro. Allá donde viva, ese lugar será lugar de plenitud.

De la concentración de la mente brota el conocimiento, de la carencia de concentración, la destrucción del conocimiento. Uno de estos dos caminos conduce a la existencia, el otro a la no-existencia.

Difícil de obtener es la condición humana, difícil es dar con la vía de la Verdad. No hagas el mal, trabaja por el bien y purifica tu mente: éste es el mensaje de los budas.

Abstenerse de herir nadie, abstenerse de provocar mal alguno, buscar el bien de todos y guiar la propia mente por medio de la concentración, éste es el mensaje de los budas.

Quien se entrega a la dispersión y olvida la concentración, olvida su propio bien.

Desligaros de vosotros mismos y seréis libres del miedo y libres del sufrimiento.

Del apego nace el dolor, el miedo y la angustia. Del deseo nace el dolor, el miedo y l’angustia.

¡Te he descubierto constructor! Ya nunca más volverás a construirme una casa. Las vigas han sido destruidas, el techo derrumbado. Mi mente se ha liberado de lo que hace girar y girar la existencia. ¡La cadena del deseo ha sido rota!

Como un lago transparente, sereno y profundo, así el sabio que escucha las palabras de la vía.

No hay mejor camino que el del discernimiento. Cuando supe cómo arrancar el aguijón del deseo, ya no dejé de mostrar el camino.

Arranca de ti el amor por ti mismo, dedícate al camino que conduce a la paz. Quien entiende la gran felicidad que nace de la renuncia a una pequeña felicidad, sabe lo que debe abandonar.

Vuestro gozo lo hallaréis en la alerta y la vigilnacia. Vigilad vuestra mente. El deseo crece como las plantas trepadoras; la vida de quien no ha vencido al deseo es como la del mono que no para de saltar de árbol en árbol buscando las frutas.

Del mismo modo que un árbol vuelve a crecer si la raíz se ha conservado intacta, del mismo modo el deseo y el sufrimiento reaparecen una y otra vez hasta que no destruyas su raíz.

Fáciles de ver las faltas de los otros y difíciles de ver las propias. Hay quien desparrama las debilidades de los demás como plumas lanzadas al viento mientras que esconde las propias como el jugador astuto esconde su juego.

Mejor que un millar de palabras inútiles es una sola palabra que genera paz.

Mejor que un millar de versos inútiles es un solo verso que genera paz.

Mejor que un centenar de poemas inútiles es un solo poema que genera paz.

Mejor que cien años vividos en la ignorancia, sin contemplación de la verdad, es un solo día de vida vivido en la sabiduría y la contemplación profunda.

Mejor que cien años vividos en la pasividad y en la debilidad es un solo día de vida vivido con coraje y decisión.

Quien permanece en silencio sólo por ignorancia o necedad no es un buscador silencioso. Quien considera los dos mundos, reflexiona y valora, ese sí es un buscador silencioso.

No se es grande por ser guerrero y vencer a los demás; grande es quien se vence a sí mismo. Grande es quien es capaz de no herir a ninguna criatura viviente.

No es por la mera práctica de los rituales, o por el prolongado estudio, o por la elevada concentración o por dormir en soledad por lo que se alcanza la libertad gozosa. Mendicante: ¡no te gloríes en la autocomplacencia!

La senda no está en el firmamento, la senda hay que encontrarla en el propio interior.

Nadie es brahmán [de casta superior] por el nacimiento o por las trenzas. Aquel en quien hallamos verdad y rectitud, a ese sí podemos llamarle brahmán.

Yo no considero brahmán a alguien porque proceda de madre brahmánica, sino a aquél que no posee nada y que está libre de todo deseo.

Aquel para quien no existen esta orilla ni la otra, que vive libre, más allá de todo temor, ése sí que puede ser llamado brahmán.

Aquel que vive en contemplación, que es puro y está en paz, que ha hecho lo que debía hacer, que se halla libre de pasiones, que ha logrado el fin supremo, ese sí es brahman.

Brahmán es quien no posee nada, quien no desea nada, ni de este mundo ni de ningún otro, quien medita con serenidad y que por la vía del conocimiento ha alcanzado la sabiduría.

Quien no hiere con pensamientos, palabras ni acciones, quien mantiene a estos tres bajo control, a ése sí que yo le llamo brahmán.

Aquel cuya visión es profunda, sabio, que conoce la vía y lo que queda fuera de la vía, que ha logrado el fin más elevado, a ése yo sí le llamo brahmán.

Vía: Cetr
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