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Felíz Año Nuevo para Todos!!!!!!!

Terminar el año con una sonrisa de agradecimiento es lo mejor que podemos sentir. Siento que el tiempo vuela como les pasa a todos, y por eso esta urgencia espontánea de compartir con ustedes esta alegría por todo aquello que representó este año que se va.
A mis alumnos, que están siempre atentos a su trabajo físico, mental y espiritual, que jamás claudican en su práctica, que vuelan con su imaginación hacia las zonas más bellas del Ser, a mis pacientes de masoterapia y acupuntura que se acercaron con sus dolores y que supieron reestablecer el delicado equilibrio entre lo que pensamos , hacemos y somos para mejorar nuestro SENTIR… quiero darles las gracias por permitirme ser parte de sus Vidas.
Mi trabajo es una proyección de mi Ser y por ello es que Los quiero a todos como parte de mi familia Espiritual.

Les deseo a mis alumnos más pequeños y a los que estar por nacer que nos ayuden a los adultos a ser más tiernos, sensibles y podamos protegerlos siendo padres para que crezcan sin miedos y con AMOR.

A mis alumnos mayores que me enseñan el camino de la sabiduría, les deseo toda la salud para que puedan disfrutar de su libertad, de sus nietos e hijos, de su expresión para que puedan contarnos acerca de esta etapa fundamental que es el Atardecer de la Vida.

A mis alumnos más jóvenes, que con su fuerza, idealismo y creatividad me estimulan siempre más y más, les deseo perseverancia para poder sostener el esfuerzo de toda tarea, paciencia para soportar las frustraciones, Amor para condimentar los días y Luz para saber hacia dónde caminar.

A mis alumnos de mediana edad( saben que esta etapa empieza a los cuarenta?) les deseo Paz para poder disfrutar de los logros de la Vida, Claridad para poder avanzar por el camino que siempre desearon, Amor para expresar toda nuestra ternura, pasión y devoción, Espiritualidad para trascender lo visible y acercarnos a vivir lo INVISIBLE…compartir, crear, amar, integrar,perdonar,creer, salvar,consolar,descansar.

A mis alumnos del Blog les deseo Creatividad para poder seguir escribiendo, Amor para compartir nuestros conocimientos y Paz para que todos podamos crecer en ARMONIA.

Gracias por estar PRESENTES y FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS!!!!!!!!!!

Un abrazo de LUZ!
Adriana


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El aprender no tiene fin y ésa es la belleza…, lo sagrado de la vida.J. Krishnamurti




Quiero agradecer a Daniel Herschthal (http://www.fkla.org/)que generosamente me regala estos textos para el despertar .

De manera que juntos vamos a investigarlo, no se trata de que aprendan de mí, ni que consigan algo para llevárselo, porque si hacen eso será una simple acumulación, algo que retienen para luego recordarlo. En lugar de eso, a medida que voy hablando escuchen por favor con todo su ser, con toda su atención, con intensidad, como escucharían algo que amaran de verdad…, si es que alguna vez aman. Porque aquí no están recibiendo ninguna enseñanza, no son discípulos, están aprendiendo un arte…, y quiero decir exactamente eso. Estamos aprendiendo juntos y, por lo tanto, la distinción entre maestro y discípulo ha desaparecido por completo, es una forma de pensar muy inmadura considerar a alguien el maestro que sabe y a uno mismo un ignorante; en esa relación ambas partes no tienen humildad y, por consiguiente, ambos dejan de aprender. Esto no es sólo una expresión verbal o una afirmación pasajera, como podrán verlo por sí mismos si escuchan y no se limitan a buscar orientaciones sobre lo que deben o no hacer, la vida no puede comprenderse a través de una serie de instrucciones; uno debe seguir ciertas instrucciones al utilizar una dinamo, una radio, pero la vida no es una máquina sino algo siempre vivo, que está constantemente renovándose. Así pues, no existe ningún método…, ésa es la belleza del aprender. La mente inmadura, instruida, adiestrado, sólo es capaz de fortalecer la memoria, como sucede en todas las universidades y colegios donde se limitan a cultivar la memoria para aprobar unos exámenes y conseguir un trabajo, eso no es ser inteligente, la inteligencia surge cuando uno está aprendiendo, y el aprender no tiene fin, ésa es la belleza, lo sagrado de la vida.



Cuando observan este mundo de movimiento…, el árbol que crece, el pájaro en vuelo, el río que fluye, las nubes desplazándose, los relámpagos, las máquinas, el venir de las olas que rompen en la orilla…, entonces se darán cuenta, ¿no es así?, que la vida en sí misma es acción, una acción infinita, que no tiene principio ni fin; es algo que está en movimiento constante, es el universo, es Dios, es la dicha perfecta, la verdad. Sin embargo, nosotros reducimos esa acción inmensa de la vida a una pequeña e insignificante acción en nuestra vida y, por eso, preguntamos qué debemos hacer, que libro o sistema debemos seguir. Como ven, nuestras acciones son triviales, mezquinas, limitadas, feas y crueles, ¡por favor, escuchen esto! Saben tan bien como yo que tenemos que vivir en este mundo, que debemos actuar dentro de los límites del tiempo y que de nada sirve decir, “la vida es tan inmensa, dejaré que ella actúe y ella me dirá lo que debo hacer”, porque la vida no nos dirá lo que debemos hacer. Por tanto, es necesario que investiguemos este extraño fenómeno del por qué la mente limita esa acción que es infinita, sin limites, profunda, a la vulgaridad de cómo conseguir trabajo, de cómo llegar a ser ministro, de si tener o no relaciones sexuales…, ya conocen todas las pequeñas e insignificantes luchas de la vida; constantemente limitamos este enorme movimiento de la vida a una acción que la sociedad acepte y le parezca respetable. Se dan cuenta de esto, señores, ¿no?…, ven esa acción que es aceptada, que está dentro del campo del tiempo, y esa otra acción que no aceptamos y que es el movimiento eterno de la vida.

Ahora bien, la pregunta siguiente es, ¿puedo vivir en este mundo, hacer mi trabajo, etcétera, con esa sensación profunda de una acción ilimitada o debido a mi mente mezquina, limitaré la acción a moverse sólo dentro del campo de la aceptación, dentro del campo del tiempo? ¿Lo estoy expresando con claridad?

Si me permiten lo plantearé de forma diferente. El amor no es algo que puede medirse en términos de acción, ¿verdad?, no sé si alguna vez lo han pensado. En ese momento ustedes y yo estamos hablándolo juntos, cara a cara, ambos estamos interesados y queremos descubrirlo. Todos sabemos lo que es esa sensación de belleza, de amor ─nos referimos al amor en sí mismo, no a la descripción o explicación verbal del amor, la palabra amor no es amor, y aunque la mente intelectual lo divida en amor profano, sagrado o divino, todo eso no tiene sentido alguno─, pero la belleza de esa sensación no puede expresarse con palabras ni la mente puede reconocerlo…, sabemos lo que eso es, realmente es algo de lo más extraordinario en donde no existe la noción de que sea ‘algo’ separado, sólo existe esta sensación, el observador está ausente; no es que uno sienta amor y lo manifieste tomando la mano del otro o actuando de este o de aquel modo, está ahí. Si alguna vez han tenido ese sentimiento, si lo han vivido alguna vez, si lo han comprendido, experimentado, nutrido, si lo han sentido completamente con todo su ser, sabrán que con ese sentimiento uno puede vivir en este mundo; por consiguiente educará a sus hijos de forma admirable, porque ese sentimiento será el centro de la acción, aunque funcione en el campo del ámbito del tiempo, pero si no tenemos ese sentimiento con su gran inmensidad, su pasión, su fuerza, limitamos el amor a un simple “te amo” y sólo actuamos en el ámbito del tiempo intentando atraer la mirada de la otra persona.


Como ven ese es el problema. El amor no tiene medida, es algo que la mente no puede producir, no puede cultivar, no es sentimental, no tiene nada que ver con lo emocional, ni con las buenas obras…, con la reforma del pueblo y todo eso. Cuando uno tiene ese sentimiento todo en la vida es importante, tiene sentido, de modo que uno hará el bien, pero si no conoce esa belleza, esa profundidad, esa fuerza que tiene, entonces reducirá el amor a algo que la mente capturará y lo convertirá en respetable. Lo mismo sucede con la acción, que ahora estamos tratando de comprender.


La acción es un movimiento infinito, no tiene principio ni fin, no está limitado por la causa y el efecto; la acción es todo…, la acción del mar, de la semilla de mango que se convierte en árbol, etcétera; sin embargo, la mente humana no es una semilla y, por eso, mediante su acción sólo se convierte en una reproducción modificada de lo que era. Las circunstancias ejercen una presión constante en nuestras vidas y, aunque esas circunstancias estén siempre cambiando, moldean en todo momento nuestras vidas, lo que era ya no es, lo que es puede dejar de ser, por tanto, ¿es posible percibir, sentir esta inmensa acción de la vida que abarca desde el movimiento de la pequeña lombriz en la tierra hasta la expansión de los cielos infinitos? Si realmente quieren saber qué es este algo extraordinario, esa acción, deben investigar y profundizar en ese impedimento que es la acción dentro el tiempo, entonces sabrán lo que es y con ese sentimiento podrán actuar, podrán ir al trabajo y hacer todas las cosas conocidas en el campo del tiempo; pero desde estas cosas que pertenecen al campo del tiempo no pueden encontrar lo otro, hagan uno lo que hagan, a través de lo pequeño nunca podrán encontrar lo inconmensurable.

Si por una sola vez vieran la verdad de esto…, de que una mente que funciona dentro del campo del tiempo jamás podrá comprender lo eterno, eso que está fuera del tiempo…, si realmente lo vieran, lo sintieran, se darían cuenta de que una mente que especula acerca del amor y lo divide en carnal, profano, divino o sagrado, nunca puede descubrir lo otro; mientras que si son capaces de sentir esta acción asombrosa…, el movimiento de las estrellas, de los bosques, de los ríos, del océano, el comportamiento de los animales y de los seres humanos…, si pueden sentir la belleza de una hoja tierna en primavera, la lluvia en su descenso de los cielos, entonces, con ese sentimiento inmenso podrán actuar dentro del campo de lo conocido, dentro del campo del tiempo; pero la acción que pertenece al campo del tiempo nunca puede conducir a lo otro. Si de verdad comprenden esto, no verbal o intelectualmente, si de verdad captan su significado, si sienten y perciben su extraordinaria belleza y esplendor, verán que la voluntad no interviene en nada de todo esto. Cualquier acción que surge de la voluntad es esencialmente egoísta, egocéntrica, pero esa acción termina si uno la comprende por completo, si realmente siente que se mueve con ella y pone toda su mente. Entonces verá que la voluntad en ninguna de sus formas es necesaria, porque existe un movimiento completamente distinto, verá que la voluntad sólo es un pedazo de cuerda con nudos y que es posible deshacerlos. Esa voluntad puede eliminarse, pero lo otro ni se puede eliminarse, ni puede aumentarse o disminuirse.


Así pues, si están escuchando y aprendiendo con todo su ser, lo cual significa sintiendo profundamente, no escuchando sólo las palabras intelectualmente, entonces sentirán el extraordinario movimiento del aprender, de Dios…, no el dios hecho por la mano o la mente, ni el dios del templo, de la mezquita o de la iglesia, sino ese algo infinito e inconmensurable, lo eterno. Entonces verán que es posible vivir en este mundo con una paz asombrosa, que no existe tal cosa como la tentación, como la virtud, porque la virtud es simplemente una cuestión social. El hombre que comprende todo esto, que lo vive, tiene orden y calma interna, su acción es del todo diferente, es mucho más efectiva, más simple y más clara, porque internamente no hay confusión ni contradicción.


Una mente que depende de conclusiones nunca es humilde. Si uno aprende algo tiene que cargar con el peso de ese conocimiento, pero si hay un estar aprendiendo, eso no representa carga alguna y, por tanto, uno puede subir hasta la cima de la montaña. Como dos seres humanos, usted y yo, hemos hablado de algo que no pueden captar las palabras, sin embargo, al escucharnos mutuamente, al investigar, al comprender, hemos encontrado algo extraordinario, algo inagotable, mientras que esa vida que el ‘yo’ reduce y se aferra es perecedera; de modo que si uno es capaz de ver esa vida extraordinaria desde principio a fin, si ha profundizado, si lo ha sentido, si ha bebido de su fuente, entonces puede vivir la vida diaria perfectamente con lo nuevo, puede realmente vivir. El hombre respetable no vive, está muerto; y la muerte no puede invitar esa cosa que es la vida, la vida es para vivirla y olvidar…, porque no hay un ‘yo’ que recuerde lo que se vive durante la vida. Únicamente cuando la mente está en ese estado de completa humildad, cuando no tiene ninguna meta para su pequeña existencia, cuando no se mueve de un punto a otro, de experiencia en experiencia, de conocimiento en conocimiento…, sólo esa mente que realmente, completamente, de verdad no busca, conoce el infinito principio y final de la existencia.

Bombay, Segunda charla, 30 de noviembre de 1958

Obras completas, Tomo XI


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Anantasana, el sueño infinito de Vishnu



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Ananta:“Infinito”; “sin límites”.En esta postura de yoga nos estiramos desde los aductores e isquiotibiales para alcanzar el cielo con la punta del pie. Es una postura de flexión y equilibrio lateral. Los glúteos nos mantienen en equilibrio abriéndo nuestra pelvis. En la postura sentimos que nuestra mente puede descansar y liberar las ondas alfa del yoga nidra, así como Vishnu sueña al mundo, nosotros en Anantasana podemos soñar que podemos cambiar serenamente nuestro corazón.

Como todas las deidades hindúes, Viṣṇú tiene muchos nombres, quizá más que cualquier otro, recogidos en los Vishnú Sahasra Nāma (‘Viṣṇú, mil nombres’), que aparecen en el Mahābhárata. Los nombres derivan generalmente de los supuestos an-anta kalyana gunas (‘in-finitos afortunados atributos’) del Señor. Los siguientes son algunos nombres con estatus especial:

  • Jagannatha: señor del mundo.
  • Achiuta: infalible (a: partícula negativa; chiuta: ‘que puede caer’).
  • Ananta: infinito (a: partícula negativa; anta: ‘final’). También se llama así su expansión Ananta Shesha.
  • Ananta-sayana: que se acuesta sobre la serpiente Ananta.

Viṣṇú (o Vishnú) es un dios hindú. Su nombre podría significar ‘omnipresente’ en alguna forma de sánscrito antiguo. Viṣṇú forma parte de la Trimurti (‘tres formas’, a veces descrita de manera inexacta como “Trinidad” hindú): Brahmā (el Creador, en la modalidad de la pasión), Viṣṇú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Śivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).

Según el Padma Purana, Vishnú es el dios principal de la Trimurti, es decir, él es el creador, preservador y el destructor del universo: cuando Vishnú decidió crear el Universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha, dando lugar al dios Brahmā. Para proteger dio su parte izquierda, originando a Vishnú (es decir, a sí mismo) y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Shivá».

Es más célebremente identificado con sus avatares, más especialmente Rāma y Kṛṣṇa.

Vishnú habita en un paraíso conocido con el nombre de Vaikhunta donde todo es oro y piedras preciosas. Desde ese lugar se cree que el río Ganges surge de sus divinos pies y fluye hacia la Tierra.

Atributos teológicos

Viṣṇú es la deidad que todo lo incluye, conocido como Puruṣa (‘varón’ o ‘disfrutador’), Mahā-Puruṣa (‘gran disfrutador’), Param-Ātmā (‘suprema alma’), Antar-yāmī (‘de lo interno, el controlador’), Śeṣa (‘final’ o totalidad, en quien están todas las almas), Bhaga-vān (’de las glorias, el poseedor’).

Viṣṇú posee seis glorias divinas:

  • jñāna (‘conocimiento’)
  • aiśvarya (‘control’)
  • śakti (‘energía’, `potencia´)
  • bala (‘fuerza’)
  • vīriá (‘virilidad’)
  • tejas (‘resplandor’)

Su vehículo es Garudá, el dios de los pájaros.

Habitualmente se representa como un ser de forma humana, piel azul y cuatro brazos sosteniendo una padma o flor de loto, una caracola (ambas para alentar a sus devotos), un chakra (disco similar al que usan los ninjas, que Viṣṇú usa para degollar a los demonios) y un mazo o cetro de oro (símbolo del poder real en el Universo). Frecuentemente se le ve sentado, descansando sobre una flor de loto, con su consorte Lakṣmī sentada sobre una de sus rodillas.

Otras formas de Viṣṇú

Mahā-Viṣṇú (el ‘gran Viṣṇú’) es su aspecto más grande: es tan gigantesco que cada molécula de su respiración es uno de los millones de universos materiales. Mahā-Viṣṇú duerme en un éxtasis denominado yoga nidra (‘sueño yóguico’) y sueña las actividades de todos los seres vivos.[1]

La refulgencia brahma-yioti (‘divino brillo’) del cuerpo de Viṣṇú es el aspecto impersonal (no-persona) de Dios: el Brahman.

Otro nombre de Viṣṇú es Harí (proveniente de la raíz sánscrita hrī que significa ‘quitar (el pecado o el sufrimiento)’.

Viṣṇú con Lakṣmī, en el templo de Khajuraho.

Lakṣmī, la consorte

La consorte de Viṣṇú es Lakṣmī-devi, la Diosa de la fortuna. Esta śakti (‘energía’) es la samvit (‘completo conocimiento’) del dios, mientras que los demás cinco atributos surgen de esta samvit. Śakti es la ahamata (‘personalidad y actividad’) de Viṣṇú. Es personificada en el folclore hindú y es llamada Śrī o Lakṣmī. Ella se manifiesta en: kriyā-śakti (‘actividad creativa’), y bhūti-śakti (‘creación’) de Dios.

Viṣṇú no puede ser parte de su propia energía o creatividad (ahamta). Por lo tanto él necesita que su consorte la diosa Lakṣmī esté siempre con él, sin ser tocada por nadie más. Por eso la diosa tiene que acompañar a Viṣṇú en todas sus encarnaciones.

Viṣṇú es el principal dios del vaiṣṇavismo. En la actualidad los hindúes (que son los seguidores del hinduismo y no los habitantes de la India —los indios, que pueden ser hindúes, musulmanes, budistas, etc.—) creen que Viṣṇú se encarnó en la India como varios avatares. Es frecuentemente adorado en la forma de esos avatares.

No se sabe claramente cuándo o cómo comenzó el culto a Viṣṇú. En los Vedas (recopilaciones de las creencias de los arios), Viṣṇú es clasificado como un dios menor, estrechamente asociado con Indra. Sólo más tarde en la historia hindú llegó a ser un miembro de los Trimurti y finalmente la más importante de las deidades de la religión.

Namasté!

Gracias a Isa por su espontaneidad y destreza. Gracias a Gasti por su talento en la fotografía y A Maia, mi sobri por prestarnos su casa. Los quiero mucho!!!!

Adriana

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“Unidad en la diversidad: Las tradiciones filosóficas de la India y Occidente”



Carmen Dragonetti (nacida en Argentina,1937) y Fernando Tola (nacido en Perú, 1915) son los más prestigiosos indólogos del mundo de habla española siendo los dos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina. Son Presidenta y Vice-Presidente, respectivamente, de la Fundación Instituto de Estudios Budistas (FIEB). Ambos han sido profesores en universidades de Perú y Argentina. Dedicados a la Indología y al estudio del Budismo, han publicado un gran número de libros y artículos en español y en inglés, que contienen traducciones altamente confiables de textos sánscritos, palis, chinos y/o tibetanos, tales como las versiones insuperables de Tola del Gita Govinda y de la Bhagavad Gita, y de Dragonetti del Dhammpada, que son notables por su belleza y claridad -una de las cualidades más relevantes de estos autores como escritores”. Aqui la introducción a esta obra esclarecedora acerca de la Filosofía de la India.

Desde hace muchos años hemos estado interesados en un problema que preocupa
a muchos estudiosos de la Indología: si existió filosofía en la India antigua o no.
Ya en 1983 publicamos un artículo sobre este tema titulado «¿Filosofía de la India?»,
incluido en nuestro libro Filosofía y Literatura de la India, publicado en Buenos
Aires por la Editorial Kier, pp. 65-71.
Nuestra idea es que el pensamiento filosófico ha sido una parte importante de la
tradición india a lo largo de su historia, y que su origen puede ser rastreado incluso
hasta la Época Védica
, que se inicia con la llegada de los Indoeuropeos a la India
alrededor del 1500 antes de Cristo
. Desde luego que admitimos que en los textos
védicos el pensamiento filosófico aparece sólo en una forma rudimentaria, como
–podríamos decir– preformaciones que habrían de ser desarrolladas y elaboradas en
los siglos siguientes.
Sabemos, por otra parte, que no es fácil dar una definición de la palabra filosofía,
aceptable por todos. La larga serie de artículos concernientes a la noción de
Philosophie (en alemán), incluidos en el Historisches Wörterbuch der Philosophie,
Vol. 7, col. 572-926, muestra el gran número de opiniones que han existido sobre
esta noción. Asumimos que filosofía básicamente es lo que en la terminología técnica india es llamado un darshana, una peculiar manera de ver la realidad en que vivimos.
Esta palabra es usada para designar lo que los indios e indólogos consideran
que es un «sistema indio de filosofía».
Examinaremos después la validez de la opinión de que la filosofía occidental
está caracterizada por la racionalidad, la libertad de pensamiento y la búsqueda de
la verdad por la verdad misma, características concebidas como los atributos esenciales
del pensamiento filosófico en sí.

La existencia de filosofía en la cultura de la India es de un modo general explícitamente
negada por muchos profesores de filosofía occidental, por filósofos occidentales
y por personas cultivadas en general, e implícitamente por los manuales y
tratados de Historia de la Filosofía o de Filosofía Antigua, que comienzan por la Filosofía Griega y no se refieren para nada a la Filosofía Antigua de la India.

Asimismo cuando en las facultades de filosofía se habla de «Filosofía Antigua» lo que se entiende en realidad es «Filosofía Griega». Todos ellos piensan –no muy originalmente–
siguiendo la idea de Hegel, consciente o inconscientemente, que filosofía
implica pensamiento racional, que el pensamiento racional estuvo ausente de
la India y que consecuentemente la filosofía no surgió en India sino sólo en Grecia.

El debate entre aceptación y negación de la existencia de filosofía en la cultura
de la India no es un tema menor, ya que él determina la idea que uno tiene que adoptar
sobre la tradición cultural de la India, y la posición que uno tiene que tener concerniente
a muchas otras cuestiones relativas a esa tradición.

Por ejemplo, si uno adhiere a la opinión negativa acerca de la existencia de un
pensamiento filosófico en la India, uno tiene que adherir también a la opinión generalmente
mantenida, simple e insostenible, de que la India tuvo sólo explicaciones
irracionales de la realidad (darshanas) mientras que la tradición occidental habría
construido explicaciones racionales de la realidad (los sistemas filosóficos).
Éste es
uno de los factores que crearon el mito de una «India irracional» opuesta a un
«Occidente racional».
Junto a la indicada consecuencia, otra consecuencia se origina
si uno acepta la no-existencia de una Filosofía de la India: dada la importancia
que siempre se ha atribuido en Occidente a la Filosofía, considerada como uno de
los factores más efectivos para construir la identidad de una cultura y una de las actividades intelectuales más adecuadas para promover un pensamiento racional sano, uno tiene que concluir, si uno afirma la ausencia de una Filosofía de la India, que la India, sólo por esta carencia de ese elemento positivo, siempre ha sido una cultura inferior en relación con la cultura de Occidente, a la que se le atribuye ser la única
y privilegiada posesora de ese extremadamente valioso elemento.
Así, pensamos que para tener una noción correcta de la tradición cultural india,
en sí misma y en su relación con la tradición cultural de Occidente, es necesario
prestar debida atención al problema de la existencia o no-existencia de una Filosofía
de la India, y encontrar una solución válida para él.
Siempre ha sido nuestra idea que el único modo de demostrar la existencia de
una Filosofía de la India es señalar el mayor número posible de producciones intelectuales
(ideas, teorías, doctrinas) indias que presenten similitudes con producciones
intelectuales occidentales de la misma naturaleza, tradicionalmente consideradas
como producciones filosóficas.
Las producciones filosóficas indias se encuentran en
su mayor parte en los llamados darshanas indios. Sin embargo, en las primeras etapas
de la cultura de la India tales producciones intelectuales pueden ser encontradas en
textos que generalmente no son considerados darshanas de naturaleza filosófica, como los Vedas y las Upanishads por ejemplo.
Las similitudes presentadas por las producciones intelectuales indias y occidentales
pueden referirse a los temas que ellas desarrollan, a las actitudes de sus autores,
a la naturaleza de los postulados a partir de los cuales ellas comienzan sus razonamientos
o sobre los cuales estos razonamientos están fundados, a los métodos usados
por los autores para alcanzar sus conclusiones y a otros factores similares propios
de toda labor intelectual.

Dos hechos nos han ayudado en nuestro intento de llevar a cabo la demostración
de la existencia de una Filosofía de la India en el modo indicado (es decir: por las
similitudes encontradas en las producciones intelectuales de la India y de
Occidente). Primeramente, durante un buen número de años hemos estado dedicados
al estudio e investigación de los darshanas o sistemas filosóficos indios, y en
segundo lugar, durante muchos años también hemos estado leyendo y estudiando las
obras de los filósofos occidentales.
Esta doble actividad, llevada a cabo con esa meta propuesta, nos permitió encontrar
numerosas similitudes de la clase indicada entre los darshanas de la India y los
sistemas filosóficos de Occidente, y en consecuencia asumir que la oposición tradicionalmente
aceptada entre pensamiento de la India,
como contenida por ejemplo en
los darshanas y etiquetada como irracional, y la filosofía occidental, caracterizada
como racional, es sólo un mito basado en la ignorancia y en el prejuicio eurocéntrico, que dicho sea de paso, no es mantenido sólo por los europeos sino por muchos de nuestros colegas latinoamericanos que sufren del mismo inconcebible eurocentrismo.
Desarrollaremos en lo que sigue nuestra tesis general de la existencia de una
Filosofía de la India, bajo la forma de cuatro tesis subsidiarias.
Como veremos, el establecimiento de las similitudes entre ambas formas de pensamiento,
la india y la occidental, tiene importantes consecuencias que van más allá
del problema de la existencia de Filosofía en la tradición cultural de la India.

Carmen Dragonetti y Fernando Tola
para saber más:http://www1.uprh.edu/rsoto/dragonetti_tola_budismo.htm
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ccr/11354712/articulos/ILUR0303150159A.PDF

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