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¿Cómo empezar tu día sin dolor de espalda?


Los problemas de columna son el fundamento de mi investigación en el área de Yoga. Les propongo realizar todas la mañanas y antes de dormir esta vinyasa(asanas encadenadas) de pie para estirar aductores e isquiotibiales, con la ayuda de un bloque o taco que permitirá trabajar a la columna en descarga mecánica.

Recuerden: que el detrás olvidado de nuestra espalda necesita estirarse todos los días para evitar pinzamientos, artrosis, lumbalgias etc.

Lo haremos a través de movimientos que estiren la columna respetando la simetría lateral, anterior y posterior. En el triángulo, recuerda acortar los músculos laterales para evitar el pinzamiento posterior en las vértebras.
En la variante de parsvottanasana, establece la flexión del tronco desde la articulación coxofemoral para evitar plegarte desde las vértebras lumbares ya comprometidas.
Estírate, buscando espacio entre tus vértebras. Para ello utiliza la respiración nasal y conduce el aire cargado de prana hacia la zona de dolor posterior. Abre tu espalda permitiendo que el prana sane tu dolor.
Escucha tu espalda, estírate con ella y respira para encontrar la raíz del dolor y liberarlo!.
Namasté!
Disfruta de tu sadhana!
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Adriana Paoletta
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LUMBALGIA Los 7 mandamientos contra el dolor de espalda


  • Un grupo de expertos elabora unas guías del diagnóstico y tratamiento de la lumbalgia

.- Los pacientes con lumbago piden una radiografía, algunos médicos apuestan por la fisioterapia y otros, por las escuelas de la espalda… Pese a que el dolor lumbar es uno de los problemas más frecuentes, son numerosas las incertidumbres sobre cuáles son las mejores herramientas para diagnosticarlo y tratarlo. El Colegio Americano de Médicos, en colaboración con la Sociedad Americana del Dolor, acaba de revisar las evidencias disponibles sobre esta dolencia. Sus conclusiones, publicadas en la revista ‘Annals of Internal Medicine’, se resumen en siete consejos.


1. Examen físico e historial médico

El 85% de las lumbalgias no se pueden atribuir a una enfermedad o anomalía concreta (son los llamados dolores de espalda no específicos). Cuando llegue a la consulta un paciente con lumbalgia, es recomendable realizar un historial clínico y un examen físico para determinar si el dolor es de causa inespecífica o podría deberse a un problema grave, como un cáncer, una fractura o una hernia discal. “Ninguna evidencia sugiere que etiquetar a la mayoría de los pacientes con lumbalgia empleando herramientas diagnósticas específicas mejore los resultados”, advierten los autores, quienes sí recomiendan, por el contrario, estudiar factores psicológicos o sociales (depresión, insatisfacción laboral…), que podrían retrasar la recuperación.


2. No a las pruebas de imagen

Por regla general, el paciente con dolor lumbar inespecífico no debería someterse a pruebas de imagen u otras herramientas diagnósticas. No contribuyen a que el afectado evolucione mejor y, por el contrario, le someten innecesariamente a una cantidad considerable de radiaciones u otras molestias. Una radiografía simple de la columna equivale a realizarse diariamente una radiografía torácica durante más de un año. Los rayos X sólo se aconsejan cuando se sospeche que el paciente puede tener una fractura vertebral. Las pruebas más modernas (TAC y resonancia) tampoco son aconsejables en estos casos: suelen encontrar anomalías sin importancia que, aunque no son las causantes del dolor, pueden llevar a intervenciones innecesarias.


3. Cuándo hacer una resonancia

Si el afectado presenta un déficit neurológico grave o progresivo, sí debería someterse a un TAC o, preferiblemente, una resonancia magnética. También deben pasar por el escáner aquellos pacientes en los que el examen físico haya sugerido alguna enfermedad subyacente (síndrome de cauda equina, infección vertebral, un tumor…)


4. Reexaminar lumbalgias y ciáticas persistentes

Si el paciente presenta durante más de un mes dolor lumbar y en la pierna (indicio de una hernia discal o una estenosis espinal), habrá que realizarle una prueba de imagen. Las hernias discales suelen mejorar en cuatro semanas sin tratamiento invasivo. Sin embargo, si la lumbalgia dura más de un mes y hay indicios de radiculopatía (una hernia discal que comprime una raíz nerviosa) o estenosis espinal (un estrechamiento del canal por el que pasa la médula), es hora de plantearse administrar inyecciones epidurales de esteroides o, incluso, una intervención quirúrgica. Por eso, es preciso realizar una prueba de imagen para comprobar si el paciente es candidato a estas intervenciones más agresivas.


5. La información, vital

El médico debe dar todo tipo de información al paciente: sobre la previsible evolución del problema (el pronóstico suele ser favorable), sobre la conveniencia de mantenerse activo y sobre algunas sencillas medidas que puede poner en práctica el propio enfermo (los llamados autocuidados). Leer libros educativos sobre el problema, utilizar un colchón de firmeza media o la aplicación de calor son algunos de los trucos que mejoran las lumbalgias.


6. La utilidad de los fármacos

Los fármacos son una terapia eficaz a corto plazo, pero siempre combinados con la información y los autocuidados. El paracetamol y los antiinflamatorios (como ibuprofeno o naproxeno) son buenas opciones en la mayoría de los afectados, así que serán los fármacos de primera elección. Los autores no apuestan por un medicamento concreto: cada uno tiene unas ventajas e inconvenientes (paracetamol es menos potente, pero con menos efectos adversos), con lo cual su elección dependerá de cada paciente. También los antidepresivos tricíclicos (lumbalgias crónicas) y los relajantes musculares (dolores agudos) han demostrado que alivian el dolor a corto plazo.


7. Y cuando no funcione nada, terapias alternativas

Si no funcionan ni la información, ni los autocuidados, ni los fármacos, es el momento de recurrir a estrategias no farmacológicas. Aunque el trabajo ha evaluado 17 terapias de este tipo, sólo algunas resultan eficaces. En los casos agudos (menos de cuatro semanas), lo único que resulta es la manipulación espinal, ya sea quiropráctica u otra técnica, aunque los beneficios son moderados.

Cuando el dolor se prolonga entre uno y dos meses (subagudo), la revisión apuesta por una rehabilitación multidisciplinar (consulta con el médico, fisioterapia, terapia psicológica…). Finalmente, cuando el dolor se cronifica (más de ocho semanas), hay diversas terapias que han demostrado su utilidad: acupuntura, ejercicio, masajes, terapia conductual, relajación, manipulación espinal y rehabilitación interdisciplinar. Como su eficacia es similar, la elección de una u otra estrategia dependerá de las preferencias del paciente, el coste, la conveniencia y la disponibilidad de un terapeuta capacitado.

Estas son las recomendaciones actuales del grupo de expertos reunido por el Colegio Americano de Médicos y la Sociedad Americana del Dolor, pero los autores no descartan que, a medida que aparezcan nuevas investigaciones, se validen otras terapias o estos consejos varíen. Las actuales pautas se basan en el análisis de revisiones recientes sobre el dolor de espalda: 40 revisiones y 21 ensayos clínicos sobre terapias no farmacológicas y siete revisiones sobre medicamentos.

ISABEL ESPIÑOFUENTE. ELMUNDO .ES

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La acupuntura, lo mejor para la lumbalgia



* Un estudio demuestra que las agujas son superiores a los tratamientos convencionales
.- Más de un millar de pacientes y 9.400 sesiones de acupuntura han servido para confirmar la eficacia de esta terapia en los dolores de espalda persistentes. Es más, la terapia oriental resulta superior a los tratamientos convencionales.

Se trata del mayor estudio realizado al respecto. Así que los autores no tienen dudas: “La acupuntura ofrece a los médicos una opción terapéutica prometedora y eficaz para el dolor de espalda crónico, con pocos efectos adversos y contraindicaciones”, resumen en el último número de la revista ‘Archives of Internal Medicine’.

Los resultados han sorprendido a los propios autores. Para empezar, porque las agujas han resultado mucho más eficaces que los tratamientos que se emplean tradicionalmente para aliviar la lumbalgia, como fisioterapia, masajes, escuelas de la espalda, inyecciones o analgésicos. “Casi la mitad de los pacientes en ambos grupos de acupuntura respondieron [al tratamiento]. Experimentaron una mejoría relevante, tanto en la intensidad de su dolor como en la incapacidad generada por la lumbalgia sin tener que recurrir a otras terapias. Sólo una cuarta parte de los pacientes que recibieron un tratamiento convencional mejoraron”, resumen los investigadores, procedentes de varios centros de investigación alemanes.

“Esta es la primera vez que se demuestra inequívocamente la superioridad de la acupuntura sobre el tratamiento convencional”, aclaran.

A los autores también les ha sorprendido que, además de la clásica acupuntura (en la que se insertan y manipulan las agujas en unos puntos concretos, dirigidos a estimular el flujo de la energía vital o qi), el grupo de pacientes que recibía una ‘falsa’ acupuntura (las agujas se colocan superficialmente en cualquier punto de la espalda) también obtuvo buenos resultados.

En el ensayo, los participantes fueron divididos en tres grupos: uno recibió 10 sesiones de acupuntura convencional (dos semanales); otro de falsa terapia y un tercer colectivo de pacientes se sometió a tratamientos convencionales. A los seis meses, fueron entrevistados para evaluar su evolución.

Un ’superplacebo’

Para los autores, la eficacia de la terapia placebo “nos obliga a cuestionarnos el mecanismo de acción que hay detrás de la acupuntura y a preguntarnos si el énfasis puesto en aprender los puntos de la acupuntura china tradicional puede resultar superfluo”, escriben.

Ellos han denominado ’superplacebo’ al efecto de la acupuntura. Es decir, una combinación de efectos psicológicos (el contacto con el terapeuta, las expectativas positivas ante la acupuntura…) y fisiológicos (independientemente de dónde se coloquen, las agujas podrían actuar sobre la generación del dolor, la transmisión de señales dolorosas o el procesamiento de la señal por parte del sistema nervioso central).

Independientemente de a qué se deben sus efectos, lo que sí está clara es la eficacia de las agujas. La investigación formaba parte de una serie de ensayos sobre la acupuntura en diversas dolencias (artrosis, lumbalgia y migrañas), realizados a instancias del Comité Federal de Médicos y Planes de Salud, el organismo alemán de investigación médica. A raíz de los buenos resultados de estos ensayos, la acupuntura es ya una de las terapias que ofrecen los servicios sanitarios

VIA:EL MUNDO (ESPAÑA)


Posdata:
Cada vez son más los que eligen a laacupuntura como terapia para aliviar y erradicar el dolor de espalda. En este año he atendido con éxito a pacientes con múltiples hernias de discos, espondilolistesis, artrosis, deshidratación de discos intervertebrales, que causaban la inmovilidad de la persona, un dolor crónico intolerable y depresión psíquica. La combinación de ejercicios de yoga terapéutico, masoterapia y Acupuntura dieron un resultado sorprendente.

Namasté!

Adriana


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