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Los Padres del Desierto. Los orígenes de la meditación cristiana.




Anselm GrÜn( haz click para leer una de sus obras)

Leyendo hace poco la revista de un banco austríaco,quedé sorprendido al ver que el autor comenzaba su artículo central, sobre los problemas de dirección en las empresas, con la narración de una historia de monjes.
Es claro que los directivos, hoy, encuentran una ayuda para su vida y su trabajo en los a veces impresionantes apotegmas, palabras, dichos o sentencias de los monjes presentados en forma de pequeñas narraciones. Como hace algunos años estuvo de moda citar «koans» budistas 1, así el hombre actual comienza a descubrir la sabiduría de los padres del desierto. Los psicólogos se interesan por las experiencias de los antiguos monjes, por sus métodos para observar y analizar los pensamientos y sentimientos, y a servirse de ellos. Tienen la sensación de que aquí no se trata del hombre o de Dios, sino de un sincero conocimiento de sí mismos y de una auténtica experiencia de Dios.

Haría bien la Iglesia en ponerse también en contacto con las fuentes primitivas de su espiritualidad. Sería mejor respuesta a las aspiraciones espirituales del hombre
que una teología moralizante, que no ha hecho más que paralizar durante los dos últimos siglos. La espiritualidad de los primeros monjes es mistagógica, esto es, introduce en el secreto de Dios y en el secreto del hombre. Y así como la antigua medicina vio en la dietética –la enseñanza de una vida sana– su tarea más importante,así los monjes entienden sus indicaciones para la vida ascética y espiritual como la introducción en el arte de una vida sana. En cuanto vamos a decir nos serviremos,como de rica fuente, de la espiritualidad tal como la vivieron los antiguos monjes hacia los años 300 al 600 de nuestra era. Hacia el año 270 d. C. el joven Antonio, de unos 20 años, oyó en la liturgia estas palabras de Jesús: «Vete, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro duradero en el cielo. Luego, ven y sígueme» (Mc 10, 21). Tales palabras le llegaron al corazón, de tal manera que vendió sus posesiones y se retiró al desierto.

Primero, se encerró en un castillo abandonado, sin ningún contacto con el mundo exterior. Allí permaneció a solas con Dios. Pero se encontró no solamente con Dios, sino también consigo mismo. Y experimentó una rebelión en su interior. Tuvo que confrontarse con sus sombras. La gente que pasaba junto al castillo oyó dentro una gran pelea. Era la lucha con los demonios, el enfrentarse con las fuerzas del abismo, que se comportaban como fieras salvajes. Los demonios se lanzaban sobre Antonio con gran griterío, pero él resistía. Confiaba en la asistencia de Dios, aguantaba la lucha. Y cuando entran por la fuerza en el castillo, les sale al encuentro un hombre «iniciado en profundos secretos y enamorado de Dios», como le describe Atanasio en el famoso libro de su vida: «El aspecto de su interior era limpio. No se había vuelto huraño ni melancólico, ni inmoderado en su alegría, ni tampoco tuvo que luchar con la risa o la timidez. Como la visión de las grandes cosas no le desconcertó, no se notaba nada su alegría de que tantos vinieran a saludarlo. Antonio era más bien todo equilibrio, ponderadamente guiado por su meditación y seguro en su estilo particular de vida. A muchos que tenían dolencias corporales, les curó el Señor por medio de él. A otros los libró de los demonios. Dios concedió también a nuestro Antonio gran amabilidad en su conversación.
Así, consoló a muchos tristes, a otros que estaban reñidos los reconcilió, de tal manera que se hicieron amigos» (Athanasius, 705). Antonio se interna todavía más en el desierto, pero tampoco allí permanece solo. Su ejemplo hace escuela.Por el año 300 vemos por todas partes ermitaños en el desierto. Muchos son discípulos de Antonio; otros se han hecho monjes sin depender de él. El ansia de encontrar a Dios en la soledad como monje era tan fuerte en aquella época, que por todas partes surgieron «grutas », celdas monacales, a cierta distancia unas de otras.
Era el tiempo en que el cristianismo se hizo religión del Estado y se debilitó la fe. Entonces los monjes, como los «mártires», quisieron ser testigos de la fe por medio de un seguimiento radical de Cristo. Así surgieron, en distintos lugares, los movimientos monacales. Estos tuvieron su raíz en los círculos ascéticos de la primitiva Iglesia. La primitiva Iglesia estaba, en general,tan proyectada al más allá, que casi podría decirse que, entonces, todos eran monjes. En el s. II los ascetas constituían el centro de las comunidades, alrededor de las cuales acudían en masa los fieles para resistir como cristianos en la atmósfera hostil del Imperio Romano.

Pero es a partir del s. III cuando puede verse ya el movimiento monacal. Los monjes se asientan a la vez en distintos lugares, primero en despoblados, luego en el desierto. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre los orígenes del monacato. Es claro que no procede únicamente de fuentes cristianas. La Biblia no invita al monacato. El monacato es un fenómeno general humano, que se da en todas las religiones. En el hombre hay una nostalgia original de Dios, de vivir sólo para Dios, de prepararse, a través de la ascesis y de la fuga del mundo, para la visión de Dios, para unirse con Dios. Los monjes cristianos sintieron esta nostalgia y la interpretaron siempre a la luz de la Biblia. En las Sagradas Escrituras encontraron el fundamento para su seguimiento radical de Cristo. Pero tuvo también su importancia la filosofía griega. No pocas ideas y prácticas de los monjes se asemejan, por ejemplo, a las de los pitagóricos. La vinculación de la ascesis con la mística, la contemplación de Dios, son típicamente griegas. El mismo vocabulario ascético, tan rico, procede,en gran parte, «de la filosofía popular helénica»
(Heussi, 292). Así, las palabras «asceta», «anacoreta»(retirarse del mundo), «monje» (monakos, esto es, uno que se separa), «cenobio» (comunidad de monjes) ymuchas otras.Por el año 300, aproximadamente, acudían de todas partes monjes al desierto. Allí trabajaban y oraban durante todo el día, ayunaban y se emulaban unos a otros.
Ellos no inventaron la vida ascética, sino que, en sus prácticas, tomaron lo que encontraron ya en otros movimientos religiosos. Sin el conocimiento de la ascesis, su vida especial en el desierto hubiera terminado en un trastorno psíquico general y en la demencia. Los monjes tomaron la sabiduría y la experiencia que ascetas de todas las religiones y de los círculos filosóficos habían acumulado ya anteriormente. Sólo así pudieron aguantar su vida en continua soledad y vigilancia y en constante búsqueda de Dios, para conseguir, de ese modo,un gran conocimiento del hombre y un verdadero rastro de Dios. Los padres del monacato fueron como los psicólogos de su tiempo. En la soledad, observaban y analizaban sus pensamientos y sus sentimientos, de los que el domingo, al reunirse para celebrar la eucaristía, trataban con el abad 2, su padre espiritual, para no dejarse engañar en sus luchas. Dialogaban sobre sus pensamientos y sentimientos, sobre su estilo concreto de vida y sobre su camino hacia Dios. Así surgió la denominada confesión de los monjes, en la cual no se trataba tanto del perdón de los pecados como de un acompañamiento espiritual para la dirección de las almas. Era una anticipación del coloquio terapéutico, tal como ha sido desarrollado por la psicología moderna. De todos modos, de las ciudades,incluso de más allá de los mares, de Roma, innumerables fieles acudían a aquellos solitarios que se habían apartado del mundo, para pedir su consejo.

Algo parecido a como tantos buscadores de la verdad peregrinan hoy día a la India, a los gurús. Tenían la sensación de que, en ese desierto, vivían hombres que sabían lo que es ser hombre y que hablaban de Dios con autenticidad,porque lo habían experimentado.En el año 323, el abad Pacomio fundó un monasterio junto a Tabennisi, en la parte alta del desierto de Egipto. Mientras que los ermitaños tenían sólo una escasa relación de unos con otros, Pacomio fue el primero en fundar una comunidad de monjes. Así surgieron grandes monasterios de hasta más de mil monjes rígidamente organizados, modelo para todos los que luego,tanto en Oriente como en Occidente, irían apareciendo poco a poco por todas partes. Hasta que en la fundación de Benito, en Montecasino, alcanzaron su histórico apogeo.En estos monasterios vivieron conscientemente su fe cristiana en comunidad. La nostalgia por la primitiva Iglesia, por aquella comunidad en la que, como dice Lucas,«todos eran un solo corazón y una sola alma, y lo tenían todo en común» (cf. Hech 4, 32ss), es lo que movió a los monjes a buscar juntos a Dios.

La comunidad de ricos y pobres y de gentes de distintas razas, precisamente en esa época de pueblos trashumantes,fue un signo de que el Reino de Dios había llegado. Aunque apartados en soledad, los monjes marcaron al mundo como ninguna otra fuerza de la antigüedad.

Benito de Nursia, que, en la inestabilidad de su tiempo, había fundado un pequeño monasterio sobre el monte Casino, llegó a ser «el padre de Occidente». Y los monasterios que vivieron según su regla marcaron,con su oración y su trabajo, la cultura de las naciones,desarrollando un determinado estilo de vida que, durante largo tiempo, caracterizó a Europa.
Ya en la segunda mitad del s. IV, los monjes se pasaron unos a otros los dichos de los grandes padres antiguos. Aunque pronunciado en una situación concreta y respondiendo a una cuestión particular, «se ve claramente que el dicho (apotegma) del padre, lleno de espíritu,tenía un significado mucho más amplio y rico. No se hizo ninguna colección de esos dichos, pero, poco a poco,fueron surgiendo amplias recopilaciones de los mismos,que tuvieron una gran difusión en la cristiandad. Solamente manuscritos griegos hay unos 160» (Miller, 17).
De esos dichos de los padres queremos sacar nosotros para cuanto vamos a decir aquí. En ellos uno tiene la sensación de que proceden de la experiencia, de que no se quedan en simple teoría. Sus palabras orientan y están llenas de sabiduría. Pero en sus enseñanzas no podemos ver ninguna máxima general válida siempre para la vida. En todo momento responden a situaciones concretas: una palabra precisamente para este que pregunta,un camino terapéutico para este otro en particular.

Por eso muchas de sus expresiones son parciales y exageradas. «Aquí no se dicen de una vez para siempre verdades válidas para todos. Están pensadas para un hombre determinado, en una situación particular, como aguijón que le avive y estimule a ser lo que, en ese momento,debe ser, y esto inmediatamente, hoy, no mañana » (Sartory, 11).

Lo que se nos ha transmitido en los apotegmas, dichos en una determinada situación, fue descrito sistemáticamente por Evagrio Póntico (345-399). Evagrio (o en latín Evagrius) era griego, teólogo culto, que, envuelto en una historia de relaciones, huyó de Constantinopla y se hizo monje en Egipto. Adoctrinado por un padre antiguo en el monacato, Evagrio llegó a ser pronto un padre espiritual muy solicitado. Aunque tentado siempre él mismo, se hizo un especialista en el modo de tratar los pensamientos y los sentimientos, y en la lucha con los demonios. Muchos hermanos le visitaron y le pidieron consejo en su lucha espiritual. Así Paladio, un discípulo de Evagrio, escribe: «Su costumbre era ésta:Los hermanos se reunían a su lado el sábado y el domingo y, durante toda la noche, trataban con él sobre sus pensamientos, escuchando atentamente sus palabras poderosas hasta que llegaba la luz del día. Luego, se separaban llenos de alegría y alababan a Dios, pues verdaderamente su consejo era muy suave» (Bunge, 48).
Por deseo de muchos que buscaban a Dios, Evagrio escribió sus experiencias y ofreció así a muchos monjes orientación en su lucha espiritual. Sus escritos son siempre de circunstancias, compuestos para un determinado peticionario. Paladio escribe sobre sus libros: «Su intelecto llegó a ser muy limpio y mereció el don de la sabiduría,del conocimiento y del discernimiento, en cuanto que discernía las obras de los demonios. Era muy versado en las Sagradas Escrituras y en las enseñanzas de la Iglesia católica. De su ciencia, su conocimiento y su privilegiada inteligencia, dan prueba los libros que escribió» (Bunge, 52s).

Los escritos de Evagrio fueron, durante siglos, las fundamentales enseñanzas espirituales de los monjes.Por desgracia, Evagrio cayó en descrédito en las disputas contra Orígenes, de tal manera que sus escritos fueron prohibidos por la Iglesia. Los monjes, sin embargo,se las arreglaron para que muchos de sus libros llegasen a san Nilo. Así, a pesar de la prohibición eclesiástica,continuaron siendo la norma de conducta para la vida monástica. En Occidente, Casiano, un discípulo de Evagrio consiguió, con sus dos libros, que la sabiduría de Evagrio llegase hasta nosotros. Después de la Biblia,Casiano fue el autor más leído en la Edad Media.

Notas:
1. Los «koans» (del chino kung-an, anuncio o aviso público) están
basados en anécdotas de los maestros del «zen». Se dice que hay, en total,
mil setecientos «koans». En el «zen» budista de Japón, «koan» es una
sentencia o cuestión paradójica usada como disciplina de meditación para
novicios. El esfuerzo para resolver un «koan» está orientado a agotar el
intelecto analítico y la voluntad egoísta, preparando la mente para ofrecer
una respuesta apropiada a nivel intuitivo. Cada uno de estos ejercicios
constituye a la vez una comunicación de algún aspecto de la experiencia
«zen» y un test de la competencia del novicio. (N. del T.)

2. En el texto original, para decir «abad», A. Grün no usa la palabra
alemana «Abt», sino que unas veces lo llama «abba» (en griego) y otras,
como en el párrafo siguiente, «abbas» (en latín). De todos modos, tanto si
lo derivamos del griego como del latín, la palabra «abad» significa siempre
«padre». En nuestra traducción emplearemos únicamente la palabra
«abad». (N. del T.)

Anselm GrÜn

Entrevista a Anselm Grun: seminarios de yoga

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Sabiduría sufí para tiempos de materialismo espiritual.




El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma…

- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado…

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿ Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?…

- Me encantaría… Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro…

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte…

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo…

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento… sería como darles a comer una fruta masticada


De la sabiduría sufi


Para amantes del ingenio, para degustadores de enseñanzas sufíes del Oriente Medio, para amantes del humor, para curiosos sobre la lógica del absurdo este cuento sufí nos sitúa frente a dos grandes temas muy vigentes:

cómo aprender un camino espiritual y de la mano de quién.


Si lo sé , hoy los tiempos se han acelerado, dicen algunos gurús “que el día tiene menos horas”. Si lo sé,estamos llegando a una era en que la conciencia espiritual o el pensamiento del tercer grado está dando sus pasos para eclosionar en nuestro neocortex. Si lo sé, son millones los que están ávidos del Gran Despertar espiritual ; desde hace 23 años que practico y enseño Yoga y jamás vi a tantos economistas, ingenieros, contadores y hombres de ciencia y negocios queriendo avalanzarse tan apasionadamente hacia los temas del espíritu. ¿Big Mind o Big Commerce?.


El materialismo espiritual ha llegado de la mano de la New Age hace unas décadas y está fundando millones de sectas que inteligentemente tienen el nombre de ONG, fundaciones,escuelas, seminarios intensivos que duran dos niveles a precios realmente sorprendentes,o las enseñanzas tradicionales que demoran nuestro aprendizaje para hacernos sentir que no sabemos nada, que nuestra vileza y sentido egoico es tan grande que no nos alcanzará esta vida para despertar como Budas.


Por otro lado, si encontramos a alguien con quien aprender a transitar este sendero tan sinuoso lleno de obstáculos, nos volvemos tan exigentes y críticos que a la menor señal de fragilidad, enojo, cansancio o turbación, irrevocablemente damos el veredicto: NO ES LO QUE BUSCO, transformándolo en una de las tantas cosas descartables que consumimos a diario.


Qué difícil resulta no idealizar a nuestros maestros, ya que si los vemos como seres tan humanos y falibles , que se esfuerzan día a día para ser quienes son, deberemos esforzarnos tanto como ellos para alcanzar un estado en el que conocimiento y acción estén hermanados. Es más fácil pensar de ellos que todo lo saben, todo lo descubren por intuición, que sus cuerpos ingrávidos no están sometidos a las leyes del sufrimiento, que su saber no es el fruto de noches sin dormir y mañanas amanecidas con el canto del primer pájaro, que su vida es tan simple y problemática como la de todos, pero cada pérdida de conciencia en el amor, es como un salto al vacío que nos habla, de todo lo que resta por escalar, desde ese abismo cotidiano que nos arranca el Despertar.


Recuerdo que uno de mis docentes de la Carrera de Letras, me dijo al terminar mi última materia y obtener mi título: aquí te entrego la llave de la bliblioteca, ahora sabrás qué buscar y dónde buscar.


Como docente en el área de Yoga intento darle a mis alumnos todos los recursos para que ellos mismos verifiquen (comprobar la verdad de lo aprendido)en sí mismos los pasos para la integración de todos los aspectos del Ser . Esta no es una tarea menor porque los transforma en potenciales maestros.


Por ello cuando compartimos con nuestro maestro/a el fruto del conocimiento deberemos interesarnos en reconocer cuál es el árbol que lo produce , aunque aún no esté cargado de frutos, tomando consciencia que hay un proceso en todo ser viviente que es semilla , flor y fruto en distintas etapas .Que la sabiduría no consiste en saborear sólo el fruto , sino también en no talar el árbol que lo produce por la ignorancia de una mente acostumbrada a reconocer solamente los frutos maduros y apetecibles.

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Adriana Paoletta

Felíz Año Nuevo para Todos!!!!!!!

Terminar el año con una sonrisa de agradecimiento es lo mejor que podemos sentir. Siento que el tiempo vuela como les pasa a todos, y por eso esta urgencia espontánea de compartir con ustedes esta alegría por todo aquello que representó este año que se va.
A mis alumnos, que están siempre atentos a su trabajo físico, mental y espiritual, que jamás claudican en su práctica, que vuelan con su imaginación hacia las zonas más bellas del Ser, a mis pacientes de masoterapia y acupuntura que se acercaron con sus dolores y que supieron reestablecer el delicado equilibrio entre lo que pensamos , hacemos y somos para mejorar nuestro SENTIR… quiero darles las gracias por permitirme ser parte de sus Vidas.
Mi trabajo es una proyección de mi Ser y por ello es que Los quiero a todos como parte de mi familia Espiritual.

Les deseo a mis alumnos más pequeños y a los que estar por nacer que nos ayuden a los adultos a ser más tiernos, sensibles y podamos protegerlos siendo padres para que crezcan sin miedos y con AMOR.

A mis alumnos mayores que me enseñan el camino de la sabiduría, les deseo toda la salud para que puedan disfrutar de su libertad, de sus nietos e hijos, de su expresión para que puedan contarnos acerca de esta etapa fundamental que es el Atardecer de la Vida.

A mis alumnos más jóvenes, que con su fuerza, idealismo y creatividad me estimulan siempre más y más, les deseo perseverancia para poder sostener el esfuerzo de toda tarea, paciencia para soportar las frustraciones, Amor para condimentar los días y Luz para saber hacia dónde caminar.

A mis alumnos de mediana edad( saben que esta etapa empieza a los cuarenta?) les deseo Paz para poder disfrutar de los logros de la Vida, Claridad para poder avanzar por el camino que siempre desearon, Amor para expresar toda nuestra ternura, pasión y devoción, Espiritualidad para trascender lo visible y acercarnos a vivir lo INVISIBLE…compartir, crear, amar, integrar,perdonar,creer, salvar,consolar,descansar.

A mis alumnos del Blog les deseo Creatividad para poder seguir escribiendo, Amor para compartir nuestros conocimientos y Paz para que todos podamos crecer en ARMONIA.

Gracias por estar PRESENTES y FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS!!!!!!!!!!

Un abrazo de LUZ!
Adriana


El aprender no tiene fin y ésa es la belleza…, lo sagrado de la vida.J. Krishnamurti




Quiero agradecer a Daniel Herschthal (http://www.fkla.org/)que generosamente me regala estos textos para el despertar .

De manera que juntos vamos a investigarlo, no se trata de que aprendan de mí, ni que consigan algo para llevárselo, porque si hacen eso será una simple acumulación, algo que retienen para luego recordarlo. En lugar de eso, a medida que voy hablando escuchen por favor con todo su ser, con toda su atención, con intensidad, como escucharían algo que amaran de verdad…, si es que alguna vez aman. Porque aquí no están recibiendo ninguna enseñanza, no son discípulos, están aprendiendo un arte…, y quiero decir exactamente eso. Estamos aprendiendo juntos y, por lo tanto, la distinción entre maestro y discípulo ha desaparecido por completo, es una forma de pensar muy inmadura considerar a alguien el maestro que sabe y a uno mismo un ignorante; en esa relación ambas partes no tienen humildad y, por consiguiente, ambos dejan de aprender. Esto no es sólo una expresión verbal o una afirmación pasajera, como podrán verlo por sí mismos si escuchan y no se limitan a buscar orientaciones sobre lo que deben o no hacer, la vida no puede comprenderse a través de una serie de instrucciones; uno debe seguir ciertas instrucciones al utilizar una dinamo, una radio, pero la vida no es una máquina sino algo siempre vivo, que está constantemente renovándose. Así pues, no existe ningún método…, ésa es la belleza del aprender. La mente inmadura, instruida, adiestrado, sólo es capaz de fortalecer la memoria, como sucede en todas las universidades y colegios donde se limitan a cultivar la memoria para aprobar unos exámenes y conseguir un trabajo, eso no es ser inteligente, la inteligencia surge cuando uno está aprendiendo, y el aprender no tiene fin, ésa es la belleza, lo sagrado de la vida.



Cuando observan este mundo de movimiento…, el árbol que crece, el pájaro en vuelo, el río que fluye, las nubes desplazándose, los relámpagos, las máquinas, el venir de las olas que rompen en la orilla…, entonces se darán cuenta, ¿no es así?, que la vida en sí misma es acción, una acción infinita, que no tiene principio ni fin; es algo que está en movimiento constante, es el universo, es Dios, es la dicha perfecta, la verdad. Sin embargo, nosotros reducimos esa acción inmensa de la vida a una pequeña e insignificante acción en nuestra vida y, por eso, preguntamos qué debemos hacer, que libro o sistema debemos seguir. Como ven, nuestras acciones son triviales, mezquinas, limitadas, feas y crueles, ¡por favor, escuchen esto! Saben tan bien como yo que tenemos que vivir en este mundo, que debemos actuar dentro de los límites del tiempo y que de nada sirve decir, “la vida es tan inmensa, dejaré que ella actúe y ella me dirá lo que debo hacer”, porque la vida no nos dirá lo que debemos hacer. Por tanto, es necesario que investiguemos este extraño fenómeno del por qué la mente limita esa acción que es infinita, sin limites, profunda, a la vulgaridad de cómo conseguir trabajo, de cómo llegar a ser ministro, de si tener o no relaciones sexuales…, ya conocen todas las pequeñas e insignificantes luchas de la vida; constantemente limitamos este enorme movimiento de la vida a una acción que la sociedad acepte y le parezca respetable. Se dan cuenta de esto, señores, ¿no?…, ven esa acción que es aceptada, que está dentro del campo del tiempo, y esa otra acción que no aceptamos y que es el movimiento eterno de la vida.

Ahora bien, la pregunta siguiente es, ¿puedo vivir en este mundo, hacer mi trabajo, etcétera, con esa sensación profunda de una acción ilimitada o debido a mi mente mezquina, limitaré la acción a moverse sólo dentro del campo de la aceptación, dentro del campo del tiempo? ¿Lo estoy expresando con claridad?

Si me permiten lo plantearé de forma diferente. El amor no es algo que puede medirse en términos de acción, ¿verdad?, no sé si alguna vez lo han pensado. En ese momento ustedes y yo estamos hablándolo juntos, cara a cara, ambos estamos interesados y queremos descubrirlo. Todos sabemos lo que es esa sensación de belleza, de amor ─nos referimos al amor en sí mismo, no a la descripción o explicación verbal del amor, la palabra amor no es amor, y aunque la mente intelectual lo divida en amor profano, sagrado o divino, todo eso no tiene sentido alguno─, pero la belleza de esa sensación no puede expresarse con palabras ni la mente puede reconocerlo…, sabemos lo que eso es, realmente es algo de lo más extraordinario en donde no existe la noción de que sea ‘algo’ separado, sólo existe esta sensación, el observador está ausente; no es que uno sienta amor y lo manifieste tomando la mano del otro o actuando de este o de aquel modo, está ahí. Si alguna vez han tenido ese sentimiento, si lo han vivido alguna vez, si lo han comprendido, experimentado, nutrido, si lo han sentido completamente con todo su ser, sabrán que con ese sentimiento uno puede vivir en este mundo; por consiguiente educará a sus hijos de forma admirable, porque ese sentimiento será el centro de la acción, aunque funcione en el campo del ámbito del tiempo, pero si no tenemos ese sentimiento con su gran inmensidad, su pasión, su fuerza, limitamos el amor a un simple “te amo” y sólo actuamos en el ámbito del tiempo intentando atraer la mirada de la otra persona.


Como ven ese es el problema. El amor no tiene medida, es algo que la mente no puede producir, no puede cultivar, no es sentimental, no tiene nada que ver con lo emocional, ni con las buenas obras…, con la reforma del pueblo y todo eso. Cuando uno tiene ese sentimiento todo en la vida es importante, tiene sentido, de modo que uno hará el bien, pero si no conoce esa belleza, esa profundidad, esa fuerza que tiene, entonces reducirá el amor a algo que la mente capturará y lo convertirá en respetable. Lo mismo sucede con la acción, que ahora estamos tratando de comprender.


La acción es un movimiento infinito, no tiene principio ni fin, no está limitado por la causa y el efecto; la acción es todo…, la acción del mar, de la semilla de mango que se convierte en árbol, etcétera; sin embargo, la mente humana no es una semilla y, por eso, mediante su acción sólo se convierte en una reproducción modificada de lo que era. Las circunstancias ejercen una presión constante en nuestras vidas y, aunque esas circunstancias estén siempre cambiando, moldean en todo momento nuestras vidas, lo que era ya no es, lo que es puede dejar de ser, por tanto, ¿es posible percibir, sentir esta inmensa acción de la vida que abarca desde el movimiento de la pequeña lombriz en la tierra hasta la expansión de los cielos infinitos? Si realmente quieren saber qué es este algo extraordinario, esa acción, deben investigar y profundizar en ese impedimento que es la acción dentro el tiempo, entonces sabrán lo que es y con ese sentimiento podrán actuar, podrán ir al trabajo y hacer todas las cosas conocidas en el campo del tiempo; pero desde estas cosas que pertenecen al campo del tiempo no pueden encontrar lo otro, hagan uno lo que hagan, a través de lo pequeño nunca podrán encontrar lo inconmensurable.

Si por una sola vez vieran la verdad de esto…, de que una mente que funciona dentro del campo del tiempo jamás podrá comprender lo eterno, eso que está fuera del tiempo…, si realmente lo vieran, lo sintieran, se darían cuenta de que una mente que especula acerca del amor y lo divide en carnal, profano, divino o sagrado, nunca puede descubrir lo otro; mientras que si son capaces de sentir esta acción asombrosa…, el movimiento de las estrellas, de los bosques, de los ríos, del océano, el comportamiento de los animales y de los seres humanos…, si pueden sentir la belleza de una hoja tierna en primavera, la lluvia en su descenso de los cielos, entonces, con ese sentimiento inmenso podrán actuar dentro del campo de lo conocido, dentro del campo del tiempo; pero la acción que pertenece al campo del tiempo nunca puede conducir a lo otro. Si de verdad comprenden esto, no verbal o intelectualmente, si de verdad captan su significado, si sienten y perciben su extraordinaria belleza y esplendor, verán que la voluntad no interviene en nada de todo esto. Cualquier acción que surge de la voluntad es esencialmente egoísta, egocéntrica, pero esa acción termina si uno la comprende por completo, si realmente siente que se mueve con ella y pone toda su mente. Entonces verá que la voluntad en ninguna de sus formas es necesaria, porque existe un movimiento completamente distinto, verá que la voluntad sólo es un pedazo de cuerda con nudos y que es posible deshacerlos. Esa voluntad puede eliminarse, pero lo otro ni se puede eliminarse, ni puede aumentarse o disminuirse.


Así pues, si están escuchando y aprendiendo con todo su ser, lo cual significa sintiendo profundamente, no escuchando sólo las palabras intelectualmente, entonces sentirán el extraordinario movimiento del aprender, de Dios…, no el dios hecho por la mano o la mente, ni el dios del templo, de la mezquita o de la iglesia, sino ese algo infinito e inconmensurable, lo eterno. Entonces verán que es posible vivir en este mundo con una paz asombrosa, que no existe tal cosa como la tentación, como la virtud, porque la virtud es simplemente una cuestión social. El hombre que comprende todo esto, que lo vive, tiene orden y calma interna, su acción es del todo diferente, es mucho más efectiva, más simple y más clara, porque internamente no hay confusión ni contradicción.


Una mente que depende de conclusiones nunca es humilde. Si uno aprende algo tiene que cargar con el peso de ese conocimiento, pero si hay un estar aprendiendo, eso no representa carga alguna y, por tanto, uno puede subir hasta la cima de la montaña. Como dos seres humanos, usted y yo, hemos hablado de algo que no pueden captar las palabras, sin embargo, al escucharnos mutuamente, al investigar, al comprender, hemos encontrado algo extraordinario, algo inagotable, mientras que esa vida que el ‘yo’ reduce y se aferra es perecedera; de modo que si uno es capaz de ver esa vida extraordinaria desde principio a fin, si ha profundizado, si lo ha sentido, si ha bebido de su fuente, entonces puede vivir la vida diaria perfectamente con lo nuevo, puede realmente vivir. El hombre respetable no vive, está muerto; y la muerte no puede invitar esa cosa que es la vida, la vida es para vivirla y olvidar…, porque no hay un ‘yo’ que recuerde lo que se vive durante la vida. Únicamente cuando la mente está en ese estado de completa humildad, cuando no tiene ninguna meta para su pequeña existencia, cuando no se mueve de un punto a otro, de experiencia en experiencia, de conocimiento en conocimiento…, sólo esa mente que realmente, completamente, de verdad no busca, conoce el infinito principio y final de la existencia.

Bombay, Segunda charla, 30 de noviembre de 1958

Obras completas, Tomo XI


¿Qué es la riqueza interior?





Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. “Una monedita”, murmuró mecánicamente el mendigo,alargando su vieja gorra de béisbol. “No tengo nada que darle”, dijo el desconocido.

Después preguntó: “Qué es eso en lo que está sentado?” “Nada”, contestó el mendigo.

“Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria”. “¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?”, preguntó el desconocido. “No” dijo el mendigo. “¿Para qué?

No hay nada dentro”. “Échele una ojeada”, insistió el desconocido.

El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.

Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire dentro.

No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de usted mismo.

“¡Pero yo no soy un mendigo! “, le oigo decir.


Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan dentro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.


La palabra iluminación evoca la idea de un logro sobrehumano y el ego quiere conservar las cosas así, pero es simplemente el estado natural de sentir la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, es esencialmente usted y sin embargo es mucho más grande que usted.

Es encontrar su verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión da lugar a la ilusión de la separación, de usted mismo y del mundo que lo rodea. Entonces usted se percibe a sí mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo y el conflicto interior y exterior se vuelve la norma.


Me encanta la sencilla definición de la iluminación dada por Buda como “el fin del sufrimiento”. No hay nada sobrehumano en esto, ¿cierto? Por supuesto, como toda definición, es incompleta. Sólo dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento.

¿Pero qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda no habla sobre esto y su silencio implica que usted tiene que averiguarlo por sí mismo. Usa una definición negativa para que la mente no la convierta en algo que se deba creer o en un logro sobrehumano, una meta que es imposible de alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas aún cree que la iluminación es para el Buda, no para ellos, al menos no en esta vida.

Extraído de “El poder del ahora” Autor Eckhart Tolle

POSDATA:
Creo que en la espiritualidad hay esnobismo. También creo que hay algo peor que el esnobismo: el oscurantismo.Este último conspiró durante largo tiempo en Occidente para acercar la herramientas que nos permitieran abrir la caja donde guardamos nuestro gran tesoro.


Hoy ha llegado a mis manos este libro y realmente me ha sorprendido que tanta gente lo leyera, no porque no lo merezca , todo lo contrario, sino porque muchas veces no nos damos cuenta con que velocidad se está generando conciencia acerca de estos temas.

El texto que publico tiene una reminiscencia a Erich Fromm (El arte de amarPINCHE AQUÍ PARA LEER), básicamente en el concepto de separatidad ,pero no por eso me parece menos bello.
Soy consciente que, como dice el Maestro Krishnamurti en el post anterior, es muy difícil que las palabras cambien nuestras vidas.

“Lo que yo digo tiene muy poco valor; usted lo olvidará una vez cierre este libro, o recordará y repetirá ciertas frases, o comparará con lo que ha leído en otros libros, pero no se enfrentará a su propia vida”.

Pero también es cierto que todo paso hacia adelante nos acerca.
De la intuición de que en algunas palabras exista sabiduría a la certeza interior de descubrirnos como el origen de nuestra riqueza, hay un largo camino, que por supuesto debemos construir nosotros mismos ,¿cómo?. Creo yo con servicio…Dharma.

Toda experiencia CONCIENTEMENTE vivida y ASIMILADA constituye el Yoga, que despierta nuestro potencial verdadero y nos a cerca hacia el verdadero Samadhi, hacia la auténtica plenitud y felicidad.

Namasté!

Adriana

Gheranda Samhita. Los textos clásicos del Yoga



1:4. No hay cadenas como las de la ilusión (mâyâ). No hay fuerza
como la que proviene de la disciplina (yoga). No hay amigo mas
elevado que el conocimiento (jñâna). Y no hay enemigo mayor que
el sentimiento de individualidad (ahâmkara).

1:5. De la misma manera que aprendiendo el alfabeto, con la
práctica, se pueden dominar todas las ciencias, mediante el dominio
del hathayoga se adquiere al final el conocimiento de la verdad que
libera el alma de la esclavitud.

1:6. De acuerdo con los actos, buenos o malos, se producen los
cuerpos de todos los seres vivos, y los cuerpos dan origen a las
acciones (el karma que conduce al renacimiento). De esta manera, el
ciclo se repite como el continuo girar de la rueda de un molino de
agua.


1:7. Igual que sube y baja la rueda de un molino al sacar agua del
pozo movida por los pistones (llenando y vaciando una y otra vez
los baldes), así el alma (jivâtman) pasa a través de la vida y la
muerte movida por sus acciones (karma).

1:8. Pero el cuerpo degenera pronto en este mundo, como una vasija
de barro fresco sumergida en el agua. Fortalécelo con el fuego del
adiestramiento (ghatastha-yoga), que vigoriza y purifica el cuerpo.

Medita en ello…Namasté!

para saber más: lee el texto completo

Om Mani Padme Hum.Una explicación del mantra de Avalokiteshvara, el Buda de la Compasión. Por S.S. el XIV Dalai Lama.




Es muy bueno recitar el mantra Om Mani Padme Hum, pero mientras lo haces debes estar pensando en su significado, porque el significado de las seis sílabas es grande y vasto. La primera está compuesta por tres letras A, U, y M. Estas simbolizan el cuerpo, el habla y la mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, el habla y la mente puros y exaltados de un buda.

¿Pueden el cuerpo, el habla y la mente impura transformarse en el cuerpo, el habla y la mente pura? ¿O están completamente separadas? En todos los casos, los budas fueron seres como nosotros y, entonces, gracias al camino se iluminaron. El budismo no afirma que alguien desde el principio estuviera libre de faltas y poseyera todas las buenas cualidades. La purificación del cuerpo, el habla y la mente llega a través del abandono gradual de los estados impuros y su transformación en lo puro.

¿Cómo se logra esto? El camino se indica en las siguientes cuatro sílabas. Mani significa joya y simboliza los factores del método: la intención altruista de iluminarse, la compasión, y el amor. Así como una joya es capaz de eliminar la pobreza, la mente altruista de la iluminación es capaz de eliminar la pobreza o las dificultades de la existencia cíclica y de la paz solitaria. De igual forma, así como una joya cumple los deseos de los seres sintientes, también la intención altruista de llegar a la iluminación satisface los deseos de los seres sintientes.

Las dos sílabas, Padme, que significan loto, simbolizan la sabiduría. Así como un loto crece en el lodo sin ensuciarse con las faltas de éste, la sabiduría es capaz de ponerte en una situación sin contradicciones, donde de cualquier otra forma habría contradicción si no tuvieses sabiduría. Existe la sabiduría que comprende la impermanencia, la sabiduría que comprende que las personas están vacías de autosuficiencia o existencia sustancial, la sabiduría que comprende el vacío de la dualidad –esto es, la diferencia de entidades entre sujeto y objeto– y la sabiduría que comprende el vacío de la existencia inherente. Aunque hay diferentes tipos de sabiduría, la principal de todas estas es la sabiduría que comprende el vacío.

La pureza debe lograrse mediante la unión indivisible entre el método y la sabiduría; dicha unión está simbolizada por la última sílaba, Hum, que indica indivisibilidad. De acuerdo con el sistema del sutra, esta indivisibilidad del método y la sabiduría se refiere a la sabiduría afectada por el método, y al método afectado por la sabiduría. En el vehículo del mantra, o tantra, se refiere a una conciencia donde existen en forma completa ambas, la sabiduría y el método como una entidad indiferenciable. En términos de las sílabas semilla de los Cinco Budas Conquistadores, Hum es la sílaba semilla de Akshobya, el inamovible, el no fluctuante, aquel que no puede ser perturbado por nada.

Así, las seis sílabas, Om Mani Padme Hum, significan que a partir de la práctica de un camino, que es la unión indivisible del método y la sabiduría, puedes transformar tu cuerpo, tu habla y tu mente impuras en el cuerpo, el habla y la mente puras y exaltadas de un buda. Se dice que no debes buscar la budeidad fuera de ti, las sustancias para el logro de la budeidad están dentro de ti. Como dice Maitreya, en el Sublime Continuo del Gran Vehículo (Uttaratantra), todos los seres tienen intrínsecamente la naturaleza búdica en su continuo mental. Tenemos dentro de nosotros la semilla de la pureza, “la esencia de aquellos que han ido” (Tathaghatagarbha), que debe ser transformada y desarrollada completamente en la budeidad.


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