Romper las bolas, deporte nacional (parte 1)

Si me pusiese a escribir las anécdotas que tengo en el bar de personas que entran directamente a romper las pelotas, no terminaría más.
Uno piensa que al bar va gente que quiere “desenchufarse” de todo, pasar un minuto de paz mientras toma un cafecito o sale con la novia a tomar un par de chopps… pero no, hay un porcentaje que va a los bares pura y exclusivamente a joder!
Y eso de “El cliente siempre tiene la razón” en realidad debería decir “Simule que el cliente siempre tiene la razón para que se vaya de una vez”.
Y hay “rompes” de diferentes categorías: Los clientes, los vendedores, los proveedores, los inspectores, los empleados…
Para que este no sea un post kilométrico hoy solo voy a escribir sobre uno: Los clientes rompes. Estos son personas que al ingresar al bar se los ve como clientes comunes que entran para consumir algo, pasar un grato momento, pagar e irse… pero NO! Ocultan su verdadera identidad de rompe bolas.
- Están los que entran, se sientan en la única mesa sucia que hay y hacen señas de que la limpien urgente con un gesto de “Este lugar es de cuarta! mirá como tienen esta mesa”.
- Los que están media hora mirando el menú y le preguntan al mozo como es cada uno de los items para después pedir UN CAFÉ.
- Los que están media hora mirando el menú con el mozo al lado y en el momento en el que el mozo no está en el salón comienzan a llamar con el brazo en alto mirando a la caja con desesperación como diciendo “rápido!! atiendanme!! donde está el mozo!?? Ey! Cajero! vení a atenderme vos!!”
- Los que se sientan, se pasan un rato largo charlando sin mirar el menú, después toman el menú y lo estudian de memoria durante media hora más, le preguntan al mozo cada uno de los items, y después, a los dos minutos de haber hecho el pedido hace señas tocándose el reloj de “Y??? Estoy apurado!! Se me va el avión!! donde está lo que pedí?!?!?”
- Los que después de deliverar por un rato sobre que va a pedir hacen un pedido para que al momento en el que ya está todo elaborado le diga al mozo “Mejor te cambio el tostado por un brownie y el café con leche por una medida de Legui… ah! y las tostadas por una manzana”
- Los que se sientan y cuando el mozo le acerca el menú le dicen que no, que solo quieren una medida de whisky… para después ir a los gritos a la caja a decir que $20 es una locura para una medida de Whisky J&B, que no lo piensa pagar, que en otro bar lo toma a $17 y que la botella está a $80… O sea, los que se quejan de los precios después de consumir sin haber querido leer el menú primero.
- Los turistas que piden una gaseosa y cuando se le dice $6 se ofenden como si uno les hubiese escupido la cara, dicen que es carísimo (en inglés, italiano o portugues ya que ni se molestan en aprender un par de palabras en castellano) cuando en realidad $6 son €1,20 y con ese dinero no se compran ni un chocolate en un kiosco en Europa. Vienen con la mentalidad de que acá estamos muertos de hambre y que con 1 euro comen por un mes.
- Los de acá que piden un porrón de cerveza y cuando ven el ticket que dice $8 dicen “eeh, loco!! Si en el supermercado cuesta $4! Como me van a cobrar $8?!?!” esto lo dicen sentados en una mesa de bar, con su chopp helado, un platito con maní y el aire acondicionado a full mientras afuera la térmica es de 40º.
- Los hombres que seguramente son dominados en sus casas y en sus trabajos y buscan ese “yo soy el jefe” en un bar. Esto lo logran quejandose por absolutamente todo. Piden un café y después cuando se lo sirven dice que en realidad el pidió un café con leche, cuando le cambian el café por café con leche se queja de que lo quiere con más leche que café, después de que está muy frío, y despues de calentarlo de que está demasiado caliente, seguramente se quejará por el lugar (Mucho calor, mucho frío, mucha gente, mesa muy chica, silla incomoda, la luz del techo le molesta, el menú tiene letras muy chicas, etc.) y obviamente se quejará por el precio aunque el bar termine perdiendo dinero por las veces que hubo que rehacer el pedido.
- Los que van a la caja a quejarse a los gritos para que todo el salón escuche que “EL BAÑO ES UNA INMUNDICIA!”, después cuando el personal de limpieza va al baño se da cuenta que la “inmundicia” a los gritos solo eran 2 papeles en el piso… papeles que tiran los mismos clientes.
- Los que piden un sandwichs, de esos que ya se compran hechos, se come la mitad y dice que tiene poco relleno… que quiere que le hagan otro, se le hace, se come la mitad y vuelve a quejarse. Esta es gente que debe tener mal las papilas gustativas y solo se da cuenta que contiene un sandwich al comerse más del 50%.
- Los que piden un café, le ponen azúcar, lo revuelven y se quedan hablando con la persona que lo acompaña por más de una hora y después da el primer sorbo… “Mozo! esto está helado!!!” y además de no darse cuenta que un café no puede permanecer caliente por más de una hora, exige que le hagan otro… GRATIS.
- Los que están comiendo y por torpeza vuelcan la botella de gaseosa desparramando el contenido por toda la mesa… y después, pensando que este bar de diez mesitas factura lo mismo que Mc Donalds, le pide al mozo que le traiga otra… si, GRATIS. Como si la torpeza se la hubiese contagiado el mozo por ósmosis.
- Los que van a un bar, se sientan en la mesa más cercana al parlante que reparte música al salón, saca de su mochila varios libros y cuadernos transformando la mesa (a veces juntando otra más) en una biblioteca o salón de estudios, pide UN CAFÉ (o algo de menor valor), se acomoda como para estar en ese lugar unas tres horas y pide “Mozo, me baja la música? No puedo estudiar con este bochinche”
- Siguiendo con el anterior ejemplo, los que primero exigen que que se baje el volumen a la música (sin importarle que hay más gente en el salón que tal vez está disfrutando de las melodías), para al rato volver a pedir que bajen un poquito más el volumen… y al rato nuevamente, haciendo que el encargado corte directamente la música. Que le siguió? el cliente pidiendo que apague la radio el personal de la cocina!!
Aclaración: Todos los ejemplos aquí expuestos FUERON REALES y sucedieron en algún momento de mi vida como barista. Como diría Ripley… aunque usted no lo crea.
CONTINUARÁ…
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Qué cierto que es todo esto. Te felicito!