Alberto.
Alberto nació en el campo en los 40, lo primero que escuchó fue la lluvia en el techo de chapa y quizás por eso era lo que añoraba escuchar cada tarde para la hora de la siesta.
Logró ser lo que nadie esperaba en muchos casos, batió sus propios records y “le pintó” la cara a muchos criticones, de esos que andan por la vida…
Papá era un tano pujante, buscando un futuro en las afueras de Mar del Plata, mamá cuidaba a todos, los 5 hermanos que fueron, que todavía se ven en las fotos en blanco y negro del hogar.
Haydee , la mayor se casó con otro tano brusco pero querendón, Rosa tuvo dos hijos, Pirucha también. Alberto tuvo 3 hijos, algunos de él y otros prestados. Y el bebé, el hermanito de los cuatro falleció antes de tiempo, antes de que pudiera tener novia, y hacer travesuras .
Vivir en el campo era una lucha maravillosa, robarse el Zulqui era una osadía, tarea de valientes y correr carreras con él era buscarse la ira de Dominico Palmisciano…era lo último, pero a Alberto los medios de transporte lo fascinaron desde chico, desde su primer caballo hasta su ultimo vehículo, la Ford Econoline que lo lleva y trae a todos lados.
La escuela fue una risa, todos los hnos se copiaban, se hacían la tarea mutuamente, los que dibujaban bien les dibujaban a todos, los que disfrutaban las matemáticas le hacían la tarea a todos y así con todo. Familia tana con una madre criolla que se ocupaba de todo.
Alberto así, de chico, conoció las tareas de campo, se morían de frío en invierno hasta el punto de tener sabañones, y el calor del verano les quemaba la piel, pero disfrutaban de todo lo simple, de la vida de familia y de la idiosincrasia del campo.
La vida le fue fácil, el asunto fueron los sucesos, las muertes, las peleas, el trabajo que disfrutaba pero que no alcanzaba, los sueños de superación costaron pero los pudo llevar a cabo, los accidentes, las operaciones, en fin, todo se complicó.
Tuvo a Ale de joven, con su novia, esa de la que uno se enamora con todos los porotos. Se casaron y vivieron juntos felices pero en casa compartida, con peleas, con especulaciones, con la suegra, con las deudas, con mal sueldo y se complicó más con el accidente. El Alberto feliz z pesar de todo, el mujeriego, el jodón se cayó de un balcón y sobrevivió. El matrimonio no.
Y la vuelta a Mar del Plata fue con la cabeza gacha pero buscando el sueño nuevamente hasta que un día una rubia de la high le dio bola y se lo llevó de nuevo a Bs As. Y los sueños comenzaron de nuevo.
La empresa se armó con ahorros, una vez más viviendo con la suegra, haciendo planos para afuera, laburando para la empresa de gas local, en la silla, en un fitito blanco y luego en una rural que se la llevó el mar en un descuido de enamorados.
Alberto y Cristina formaron Suipacha de la nada, con ayuda, con ganas, con amigos, y se hizo mucho. Mucho de lo que hay hoy debajo de La Matanza o de Tigre.
Pero el espíritu que se tiene para sobrevivir y pelear todo esto, era el mismo que buscaba otras minas, historias, y adrenalinas que en casa con dos chicos chiquitos no se daba.
Y un poco por aventurero, un poco por tano bruto casi deja todo por una mujer. Y no lo hizo, y se quedó y lucho por lo que tenía en esa familia y se equivocó muchas veces. Sabiendo que se equivocaba con muchas cosas, sabiendo que tenía una hija lejos, y que los que tenía en casa no eran de él y guardando la mentira.
Luciana y Daniel lo tuvieron todo, los gustos la educación y el cariño, todo. Pero algo siempre faltó y eso no lo pudo cambiar. Y para cuando se dio cuenta era tarde, y no hubo culpa que alcanzara.
Alejandra se crió lejos de él y sus hermanos, entre dimes y diretes de familiares descontentos con lo que veían y eso generó alejamiento, resentimiento y una distancia lejos de salvarse. Pero él siempre siguió llamando, sabiendo, enterándose, aunque nadie supiera. Aunque nunca se lo reconocieran él supo estar a su manera. Pero no de la manera esperada. Y esa culpa tampoco lo dejaría dormir por mucho tiempo.
La vida quiso que perdiera a su compañera un 2 de Diciembre de 1995, después de varias operaciones, tratamientos nacionales e internacionales, y de 7 años de sufrimiento. Y solo, siguió con sus hijos a cuestas, con nietos en camino, que hoy suman 5.
Hace unos años, ya 12, conoció a Mariana quién lo supo esperar, cuidar y querer. Y se casaron y viven juntos plantando tomates, proyectando pequeñas obras, aprendiendo a usar internet y aprendiendo a cocinar cosas ricas. Viven en Mar del Plata en una casa con terreno, pájaros de todas clases y arboles frondosos y frutales que adornan.
El Abuelo Alberto sigue a los 72 años mandándose cagadas, escaso en diplomacias luchando por su vida, sus hijos, su salud, y la felicidad de una familia parecida a la de al lado, con pecados, risas, líos y mentiras como la de todos.

Hola Xlucianax
Considero que hay ciertos conceptos tuyos que solo son ciertos (tal vez), en tu realidad
Decís que ese caos desastroso que es la familia que describís, es lo normal
Te aclaro que no es mi caso y no me parece nada agradable o imitable eso que vos describís como una familia
Si a vos te tocó en suerte y no supiste o no quisiste cambiarla, bueno, es tu vida…..
Pero sabé que hay otros mundos y otras vidas mas amables y mas hermosas
Hacer de la desgracia o el desastre una virtud, no es algo que yo recomiendo
Tu cariñoso enemigo
♣ Rubén (LG) ♣