De los sueños despierta XIII

Durmió con miedo, nerviosa. Así como si fuera a presentar un final de esos de la facu.

Se levanto a las 6.30 y le dio de desayunar al perro. Preparo los desayunos de los chicos y puso un lavarropas.

Martin se levanto a las 7.30, le dio un beso en la frente y preparo sus cosas. Se fue con los mas chiquitos mientras ella refunfuñaba con los más grandes: “Valen, Rafi! Llegan tarde!!!!.

El perro la miro, con una oreja levantanda. “No es para vos. Quien es el perro de su madre?”

Por un momento, se rio de sí misma actuando mecánicamente. La rutina se la comía.

Así y todo, agarro sus cosas y allí fue cuando se dio cuenta que la próxima persona que iba a ver seria Stamati. Bruto, tano, ojos celestes casi transparentes, canoso…sonrió y encendió el  CD de la camioneta. Pocas cosas la hacían sentir más libre que manejar con música cantando.

“Debería besarlo, probarlo” y se auto-reto a sí misma.” Si SOS una cobarrrde. Nunca te atreverías!”

Cuando sonó el celular, pego un saltito, como si la hubieran descubierto con la mano en la lata de las galletitas. Era Flavio.

“Te estás yendo a lo del mastodonte, verdad?”

“Si, llego en 5 mins. Vengo en auto así que me demoro estacionándolo.”

“Ok, Enríquez me pregunto por vos. Le conté que te sentías mal ayer y que hoy tenés una reunión afuera. Anda tranquila.”

“Gracias. Te quiero!”

“ Si tengo suerte el animal ese te desencanta y quedas toda para mi, de nuevo!”

“Sos un tontito! Incluso si me encanta, nunca seria de nadie más. Lo sabes!”

“Lo sé. El dia que te compres un par de huevos, sonamos todos Mientras tanto cuidate. Te espero!”

“Un beso.”

“Si me comprara un par de huevos creo que viviría un romance con Stamati y me animaría  a hacer tantas otras cosas más.” Pensó y siguió cantando.

El barrio de la imprenta era tranquilo, de casas bajitas, árboles frondosos, y con pequeños canteritos que los rodeaban.

La imprenta estaba cerrada y el estaba parado en la puerta abriendo el negocio.

“Buenos días señora Arregui, “dijo el avergonzado, serio e incomodo.

“Ya a estas alturas, debería de decirme Cynthia. Creo que ayer nos quedamos sin misterios. Me disculpo una vez mas por lo que paso.”

El se sonrió y se lo vio descontracturarse.

“Pasemos, tengo algunas cosas para mostrarle”

“Ojala fuera su cuerpo desnudo y su sonrisa”, pensó ella y se atraganto.

Tosió fuerte al mismo tiempo que él le pregunto si estaba bien.

“Si, si ayer estuve en cama todo el dia y no me sentía bien.

“Claro” dijo él, sin saber cómo esquivar el tema y manoteando un pilón de papeles. “Acá están las copias que me pidió, hubo que hacerles algunos arreglos. Espero que sean de su agrado.

“Quedaron bárbaras! Veo los cambios pero no hacen al todo. Muchas gracias.” Cynthia revolvió su cartera y extendió el brazo. “Acá están las que faltan. No son muchas, si se puede, me gustaría tenerlas para mañana a la mañana.”

“Cuantas son?” Stamati agarro el pen drive y la miro fijo.
“cinco más”, ella no lo soltó y le devolvió la mirada.

“Hoy a la tarde, tipo a la nochecita se las tengo listas.”

“Perfecto! Hoy las paso a buscar, dígame la hora”

“A las 20 hs cerramos, vengase tipo 19.30, seguro están listas”

Cuando quiso acordarse , se estaban mirando y tomándose de la mano, pen drive de por medio. Cuando ella le agradeció, el soltó el aparatito.

Ella cerró los ojos por un instante y pensó “besame”, al mismo tiempo que los trabajadores de la imprenta comenzaron a entrar y saludarlos.

Ella salió instantáneamente de su trance.

“Chau, buen dia”, dijo y se alejo mirándolo.

“Hasta luego”.