De los sueños despierta XII

“Hola Gloria?”, pregunto con la intención de trenzarse a la primera palabra.

“Si, nena! Te llego el delivery?” contesto Gloria con tono sexy y burlón a la misma vez.

“Si Gloria, te llamaba para decirte que sos una pelotuda!”

Y al colgar se dio cuenta de algo. Gloria era así. Ella se hubiera zambullido a los pectorales del delivery boy sin dramas y lo hubiera disfrutado. Ella, no.

Ella se sintió desesperada, encerrada y juzgada por la mirada del perro. Sabía que nadie se hubiera enterado de nada, pero igual, ese no era el punto.

“Que hubiera dicho esto de mi? Es lo que, realmente, quiero hacer? Y donde estaría el romance.”, Pensó.

Definitivamente un hombre regalado no era su fantasía.  Ella quería un desafío, un amor, romance, compartir una comida cocinada por los dos, irse de viaje a Colonia, darse la mano y hablar sin límites.  Pero no, este hombre y este cuerpo así, no. A hombre regalado, se le mira todo y se le devuelve!

Volvió en sí y  se vio agarrando el teléfono nuevamente.

“Si. Sr. Stamatti?” (Tierra trágame!)

“Si, Sra. Arregui.” Respondió el seco.

“Bueno, discúlpeme lo anterior. No lo supe manejar. Em. Como le decía: Mañana a las 9AM, le parece bien?”, y rezo por dentro por su imagen desprestigiada.

“Si, si. A esa hora abrimos.” Respondía seco, más seco que un Martini.

“Bueno, a esa hora estoy por ahí, muchas gracias y discúlpeme nuevamente.” (Que horror!)

“No se preocupe, me han sucedido cosas mucho peores. Quédese tranquila.” Era evidente que esta mina estaba loca como una cabra. Pobre.

“Hasta mañana y gracias”.

“Hasta mañana.”

“Que papelón! Que absurdo, si no fuera porque DEBO ir…Rubio! Olvídate de lo que paso!”, pensó y buscaba la forma de no tener que hablarle mañana, pero no, tenía que verlo, enfrentarlo y terminar con esta situación.