QUÉ SE ENTIENDE POR POLÍTICA?

Un espacio de análisis político exige acordar el significado del término “política”, actualmente fuertemente desprestigiado. Proviene de la voz griega “politikós”, que significa ciudadano, civil, lo relativo al ordenamiento de la ciudad.

La política nace con la historia, como resultado de la necesidad que tenían los primitivos habitantes de agruparse, conformando organizaciones piramidales en las que el poder lo ejercía el más fuerte o el más respetado, lo que derivaba en sistemas de conducción predominantemente absolutistas. Aristóteles, nacido en el año 384 antes de Cristo y que fuera preceptor de Alejandro Magno, fué el primero que realizó un análisis sistemático de conceptos políticos-filosóficos, plasmados en el libro “La política”. Abarcó temas tales como Estado, república, monarquía, tiranía, instituciones democráticas, ciudadano y principio de igualdad, entre otros.
Si bien la filosofía aristotélica partió del realismo de las ideas de Platón, Aristóteles se basó en el realismo de los objetos, o sea, del mundo sensible. A partir de ésta dualidad se generaron dos vertientes clásicas para el análisis y ejercicio de la política. Una de carácter utópico, que nos propone que la política nos debe conducir a una sociedad armónica y de bienestar general, con un alto sentido ético (ideas). La otra de carácter escéptico, en donde la política se analiza como es (objetos), y no como nos gustaría que fuera. El escéptico hace hincapié en lo instrumental para obtener el poder público, retenerlo y ejercitarlo, llegándose muchas veces al uso de la fuerza, por ser habitual la dialéctica amigo-enemigo. Los utópicos están representados entre otros, por Platón, Santo Tomás de Aquino y Rousseau. Dentro de los escépticos se destacan Maquiavelo, Spinoza y Max Weber.

Llegados a éste punto es oportuno formular una breve reflexión. Si se diera a elegir entre las dos vertientes, sin duda una gran mayoría de opiniones se volcaría por la opción utópica. Sin embargo la historia muestra que la política se ejerció y se ejerce desde lo escéptico, pese a que los gobernantes autoproclaman su adhesión a principios utópicos y éticos. Esta profunda dicotomía jamás resuelta, se vió potenciada en el último siglo por el desarrollo de la llamada propaganda política y los medios de comunicación masivos, dando una asombrosa actualidad a lo que señalaba Maquiavelo hace más de quinientos años: “Una cosa se dice en la plaza, y otra en el palacio”.

Esta sucinta introducción al futuro comentario de hechos políticos propuesto en el blog, tiende a minimizar las consecuencias de la indiferencia, que tan bien definiera el filósofo inglés Arnold Toynbee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas a quienes sí le interesa”.