Cromañón o la futbolización del rock
Hace casi cuatro años, el fuego y la negligencia se llevaron casi doscientas vidas. Y en este tiempo, la investigación pasó por muchas etapas: Chabán preso, Chabán Libre, Chabán imputado, Ibarra interpelado, Callejeros procesados, etcétera.Hoy se llegó a un juicio histótico, del cual aún se desconoce su desenlace. En el aire y en la mente de todos está grabada la frase bastante certera: “alguien tiene que pagar”. Es cierto, las muertes no pueden ser en vano. Pero queda la impresión de que se condene a quien se condene, siempre quedarán muchas cosas por resolver. Pero quizás, la negligencia y la desidia alguna vez deban ser condenadas para empezar a cambiar las cosas.
Pero lo peor de todo, es que ésto podría volver a pasar en cualquier otro lugar y momento, porque el problema es mucho más cultural que político.
La tragedia se desencadenó porque alguien prendió una bengala. El resto ya lo sabemos: un lugar inadecuado, más gente de la que entraba, puertas de emergencia cerradas, una media sombra en el techo. Pero aquí hubo alguien que prendió una bengala como parte del nuevo “rito” de los recitales.
Esa noche tocaba Callejeros, pero bien podría haber tocado cualquier otra banda y haber pasado lo mismo. Es que en el nuevo rock “viejita” “chabón”, el ritual futbolero que incluye banderas y bengalas se activa en cada recital.
Y todos pensamos: ¡Cómo se te va a ocurrir prender una bengala en un lugar cerrado! Pero esto es parte imprescindible del rito, y los ritos, tienen la función de construir identidades, por eso no es casual que la mayoría de los presentes fueran adolescentes. Y si encima la banda de la que sos fan te incita a eso…
Pero bueno, de la misma manera que no se te puede ocurrir prender pirotecnia en un lugar cerrado tampoco se te puede ocurrir correr una picada en una avenida…y ocurre…y es parte de lo mismo, es un problema cultural. Pensar y luego actuar no parece ser la consigna válida.
Que hubo corrupción en todos los niveles es obvio, pero ¿tenían que morir casi doscientas personas para que nos diéramos cuenta? Ya lo sabíamos, y a nadie cuando íbamos a un recital pre-cromañón se nos ocurría mirar si había puerta de emergencia, quizás porque creíamos que alguien nos iba a cuidar…¿quíén? ¿el mismo Estado demagógico al que vivimos criticando? Somos un número y nadie nos va a cuidar, entonces empecemos a cuidarnos solos y a cuidar a los nuestros. La burocracia y la corrupción está claro que hay que cambiarlas, pero en Cromañón existía esa noche una especie de guardería improvisada en un baño donde los papás dejaban a los nenes para no privarse de disfrutar de un recital…
Esto no fue una tragedia por la cantidad de muertos que hubo. Si hubiese muerto una sola persona por negligencia también sería una tragedia (no en términos mediáticos, claro). El cambio debe venir desde dos lados: justicia y lucha contra la corrupción en todos los ámbitos y un poco de sentido común y educación social en lo individual y familiar, porque sino, quizás dentro de unos años ni nos acordemos de que hubo un lugar llamado Cromañón y que hubo 200 personas que ya no existen más, y otras cuantas, que no saben como seguir…
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