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Preocupan los cambios climáticos en la región de La Plata

En la Cámara Argentina de la Construcción sede La Plata se reunieron expertos de la región para debatir sobre como el cambio climático afectaría y afecta la región. Los expertos destacaron que las inundaciones, la falta de energías y el resurgimiento de enfermedades infecciosas son algunas de las consecuencias evitables del fenómeno, y que podrían incidir en La Plata y alrededores.

Cuando la lluvia amenaza la ciudad, los temores de los platenses, y sobre todo de quienes viven en las afueras de La Plata, crecen. Después de las últimas inundaciones, las variaciones del clima dejaron de ser sólo un tema trivial de conversación con los vecinos y se convirtieron en una preocupación más para los habitantes de la región.  En función de esta problemática, la Cámara Argentina de la Construcción abrió un ciclo de charlas y debates con la intención de tratar de promover políticas públicas en busca de mejoras para la región. En el primer encuentro participaron el doctor en Ciencias de la Atmósfera Luis Antico, el arquitecto Jorge Czajkowski e investigador CONICET y el doctor especialista en clínica médica Amadeo Esposto.  
Antico señaló que para nuestra región, aún en las proyecciones más optimistas, se prevé un incremento de la temperatura y las lluvias. “En La Plata, en los últimos 30 años se ha registrado un aumento constante de las precipitaciones, cuya intensidad y frecuencia también se ha elevado”, explicó el especialista.  Asimismo, describió cómo la concentración de gases que produce el efecto invernadero hace que suban las temperaturas promedio, y a raíz de esto se altere la circulación atmosférica, generando así anomlías en las lluvias, que se concentran fundamentalmente en la época de verano. “Los máximos más significativos, que superan los 100 mm, se dan entre diciembre y febrero”, detalló el investigador.  
El arquitecto Czajkowski agregó su visión desde el hábitat y el uso sustentable de la energía. “En general, pero sobre todo desde la construcción, se utilizan como insumo energético los combustibles convencionales. El año pasado, el 98% del consumo de energía fue de fuentes fósiles, y no se hace el menor esfuerzo por invertir en recursos renovables”, indicó.  Czajkowski precisó que la mitad del consumo de energía en el país se genera por la construcción, mientras que “la mayoría de las campañas de ahorro está dirigida al ámbito de lo eléctrico y lo doméstico, que sólo implica un 17% del gasto de energía global; por lo tanto, estas campañas están mal orientadas”, criticó el arquitecto.  Así como las proyecciones respecto a lo climático no son muy alentadoras, este experto en ambiente y patología ambiental auguró que si se continúa explotando el petróleo sin inversión, y exportando esta materia prima en grandes cantidades, “las reservas conocidas no alcanzarían para más de 7 años”.  
Por su parte, el especialista en Infectología Amadeo Esposto se abocó a los peligros que implica una tropicalización del clima, teniendo en cuenta que la mayoría de las enfermedades infecciosas se concentran en los trópicos.  Esposto explicó que, debido al aumento de las temperaturas, combinado con otros factores ambientales como la pauperización de las condiciones de vida de miles de personas en nuestro país, han resurgido al menos 35 enfermedades infecciosas que no se conocían o se creían erradicadas.  “Lo más preocupante es que las medidas sanitarias casi no se pueden prever, ya que la última actualización de la información epidemiológica en el país data del año 2005”, recalcó el médico. “Los cambios climáticos van a impactar, pero es fundamental mejorar las otras variables para estar prevenidos, sobre todo en lo referente al hábitat”, concluyó.

Ma. Soledad Vampa 
Fuente: Diario Hoy 
http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/268572907/pael/Preocupan-las-consecuencias-del-cambio-clim%E1tico-en-la-regi%F3n/

El día que apagaron la luz (de alto consumo)


Publicado en opinionsur.org.ar – junio de 2008, por Daniel GalvaliziMartín Goldbart

La preocupación por la energía está en boca de todos: en algunos países porque falta; en otros, porque quieren cuidar el medio ambiente. ¿Pero cómo se ahorra energía? ¿Sirve reemplazar las lamparitas comunes por las de bajo consumo? Si me voy de un cuarto a otro, ¿conviene dejar la lamparita prendida o apagarla?

No es un problema nuevo, y hoy está más al día que nunca. No sólo por la suba de los precios de los combustibles. También por el crecimiento de la demanda y la falta de recursos. Y en los últimos años se agregó otro interrogante: ¿cómo congeniar el cuidado del medio ambiente con la necesidad de generar energía? En Argentina, el Gobierno lanzó un programa para tratar de lograr ese equilibrio. Pero, ¿funcionará? ¿Cómo podemos ayudar desde nuestras propias casas?

En Argentina hay escasez de energía, dato que es corroborado por la mayoría de los especialistas. No es un drama nuevo: ya se había vivido una crisis similar a fines de los ‘80. “En esa época el problema era la falta de oferta de electricidad y de mantenimiento que tuvo la entonces empresa proveedora del servicio (SEGBA)”, dijo a Opinión Sur Joven el vocero de Edenor, Alberto Lippi. Esa compañía administra parte de la provisión eléctrica en el país desde hace casi 15 años.

La solución con la que se buscó zanjar el problema a principios de los ’90 fue la privatización del servicio energético. Evidentemente, algunas cosas mejoraron pero otras simplemente se postergaron.

Hoy, Argentina vuelve a estar en un cuello de botella, y para resolver la cuestión, el Gobierno ejecutó un plan que incluye el cambio del huso horario en verano; el canje a usuarios de una determinada cantidad de lámparas incandescentes (las lamparitas comunes de filamento) por otras de bajo consumo; y hacer más eficiente el consumo energético en los 490 edificios públicos bajo la órbita del Gobierno nacional.

¿Y por casa cómo andamos?

Como muchos de los problemas en la vida, el de la escasez energética está más cerca de resolverse si se empieza por casa. La tuya, la mía, la de todos, en nuestro “mundo chico”.

“El plan daría resultado con un programa permanente que incluya el recambio total del sistema de alumbrado domiciliario, con difusión, mantenimiento y reposición, y una red nacional de seguimiento de control de gestión que sea Nación-usuario sin intermediarios”, explicó el arquitecto Jorge Czajkowski a Opinión Sur Joven.

Czajkowski es profesor de la Universidad Nacional de La Plata y especialista en medio ambiente y energía, y tiene varios libros publicados en la materia. Al analizar el tema, prefiere ser cuidadoso con los alcances de un plan de ese tipo: “¿Recambiar una lámpara de 75W por una de 11W de bajo consumo podría incidir en la demanda? Creo que sí, pero hay que tener cuidado en indicar en qué condiciones tiene sentido el recambio. Hay que analizar cada vivienda para ver qué lámpara es la que está más tiempo encendida y que menos veces se apaga y enciende por día”.

Por ejemplo, del total de la energía primaria consumida en una vivienda (según estudios de la UNLP), cerca del 10% es para iluminación artificial. “O sea que para un domicilio de dos dormitorios, con una dotación de 8 a 10 lámparas incandescentes con una potencia de 555 a 690 W, el recambio de una sola lámpara de 75W por una de 11W implicaría una reducción de la potencia del 1,1%, lo cual es insignificante respecto al enorme crecimiento en potencia provocado por los aires acondicionados”, grafica Czajkowski con números que, a pesar de marear un poco, muestran que con pocas lamparitas nuevas el problema dista de resolverse.

Por eso, el entrevistado propone hacer lo que él hizo en su casa. “Eliminé todas las incandescentes y las cambié por bajo consumo”, cuenta y dice que sería bueno extrapolar esto al total de viviendas del país, con un reemplazo total por lámparas de 9W, 11W o 15W. “Tendríamos una potencia instalada por vivienda que en promedio nacional bajaría de 555W a 88W, con reducciones en potencia para alumbrado de 84%”.

Según ese esquema, el país podría ahorrar unos 4800 Mwh por día, o 144.000 Mwh por mes o 1.728.000 Mwh al año. “Así, los números sí son importantes y quizás no habría que importar energía de Brasil y habría más gas”, agregó.

En cuanto al uso cotidiano de energía eléctrica, todos conocemos la recomendación más básica con las que podemos hacer nuestro aporte: usar lo menos posible y sólo cuando hace falta. Pero, además del recambio de lámparas, también existe una eterna duda, típica de departamento chico de grandes ciudades donde los ambientes están cerca y no hace falta gran iluminación: si me voy del cuarto por un ratito, ¿hará falta apagar la luz o mejor la dejo prendida?

Czajkowski derrumba la leyenda y aclara: “Si son lámparas incandescentes, el apagado y encendido reiterado no afecta tanto. Sí en el caso de las lámparas de bajo consumo. Si tenés una en el baño, que tiene una frecuencia de uso más baja, es mejor apagarla. Pero en otros ambientes, hay que reducir en lo posible la tasa de apagado/encendido para que tengan la vida útil que propone el fabricante”.

El debate, en la calle

Marcos, un usuario como cualquier otro, asegura que con las nuevas lamparitas no ve tan bien como con las otras. “Me molesta para trabajar. Yo lo lamento mucho pero seguiré usando las que usé toda la vida. Se hubieran acordado antes de que les falta energía”, despotrica contra el Gobierno, y después se pregunta: “¿Desde cuándo les importa el medio ambiente?”.

Sin embargo, en una ferretería del barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires, uno de sus vendedores opina que es importante la venta de las lámparas de bajo consumo y dice que él realmente está a favor del “trueque” porque “por lo menos es dar un pasito hacia un planeta más sano”.

Pero no hace falta caminar muchas cuadras para ver que el tema se pierde en la indiferencia, o peor, despierta rechazo. María Pía, una vecina del barrio de Chacarita que está todavía remodelando su casa de ambientes amplios, asegura: “Ni soñando voy a usar esas lámparas (por las de bajo consumo). La luz que dan es horrible, voy a seguir con las incandescentes”.

En Argentina hay un plan gubernamental en camino para prohibir en 2010 las incandescentes. El proyecto genera dudas en la organización Greenpeace. Rosario Espina -coordinadora de la Campaña contra el Cambio Climático en Argentina de esa ONG-, dice a Opinión Sur Joven que ese plan “es voluntarista, porque no define medidas concretas mediante un cronograma que permita cuantificar la efectividad del mismo”.

“El hecho de tener un plan nos parece una buena actitud, pero sólo es un punto de partida. El Gobierno no tuvo alternativa y habló de eficiencia, pero tiene que ajustarlo para que sea concreto y efectivo”, afirma.

También Espina cuestionó algunos de los “planes B” que optó la administración de la presidenta Fernández de Kirchner: “El plan de inversiones que tiene en materia energética está basado en las peores opciones ambientales, como carbón, nuclear o grandes hidroeléctricas; hay que apostar al uso de las fuentes de energías limpias y renovables”. 

En ese sentido, Czajkowski recuerda que en la Argentina, la matriz energética de los últimos años mantiene como fuentes principales al gas natural y a combustibles fósiles (los más perjudiciales para el medio ambiente); en cambio, el aporte hidroeléctrico se vio disminuido por sequías. El resto de las fuentes son básicamente nucleares, que tampoco son iconos ecoamigables.

Esto no es un dato menor. La puja entre las energías rentables y las ecoamigables parece ser una de las batallas del siglo XXI. Una batalla que empieza por casa, porque el cambio de hábito para hacer un uso más eficiente de nuestros recursos energéticos también depende de cada uno de nosotros. De cómo vivimos y de cómo queremos vivir.

Un videoclip sobre la regulación eléctrica eólica integrada a red.

Mucho he escuchado de boca de especialistas del país y de mi universidad sobre los terribles problemas que “podrían” causar las granjas y centrales eólicas conectadas al Sistema Interconectado Nacional. Siempre me pregunté, al no ser ingeniero eléctrico especializado en alta tensión, ¿como es esto posible?.

Encontré este video en el sitio de www.energias-renovables.com de España donde se explica como regular y compensar una generación discontinua como la eólica. Espero les guste.

Nota: Si no funciona el link copie y pegue en su navegador.
http://www.energias-renovables.com/paginas/listado_videos.asp?AutoPlay=true&postNum=11

Bienvenidos a este espacio del absurdo construido

Si hay que comenzar por algún lado…. bueno busquemos algún principio. Este espacio mitad en serio y la otra mitad… ustedes juzgarán; es creado para hablar un poco y meditar otro poco sobre esta cuestión de la Arquitectura Sustentable (en adelante AS).

Cerca de las fiestas del natalicio de nuestro Señor, allá por el año 2006 visité junto a mi colega, cotitular, investigadora y esposa la redacción de Clarín. No sabría decir cual, ni en que piso, solo que había mucha gente, mucho ruido, un espacio muy grande, y junto a un convencional escritorio; todo giraba. Había desde ya una gran locura creativa y mi interlocutor me ofrecía que explique que es esa cosa llamada AS.

Pasó el tiempo y ya que estoy haciendo mi informe bianual CONICET, tuve que cargar al sistema SICyTAR que hice en dos años sobre “difusión”. Bueno allí estuve como tres horas cargando al Sicy los 10 fascículos del curso coleccionable publicado por Clarín a principios del 2007.

Recordando, me doy cuenta que en dos años en nuestro país se hizo poco y nada para fomentar la sustentabilidad. Esto para cuando menos cambiar algo del espacio construido…. al que si quieren llamaremos “ciudad”. No importa cual mientras esté en la Argentina.

Embalado por la confianza puesta por el multimedio hice lo indecible para “fomentar” la sustentabilidad. Y bueno ya me voy pareciendo a la batería de 6 celdas de mi notebook que cada día dura menos. … O sea estoy cansado!

Tan cansado que me puse a concretar este Webeo con el fin de burlarme de mi, de mi trabajo, de toda la realidad que me rodea.

Ejemplo 1: Marzo del 2009 el IRAM decide crear un nuevo comité para tratar el tema que nos convoca sobre los edificios sustentables. En si, es reunirse la mañana de un jueves por mes a tratar la traducción de una Norma ISO y convertirla en IRAM-ISO o IRAM o … Luego de dos reuniones donde casi 25 a 30 personas debatíamos sobre la mejor traducción de la ISO y donde unos decían usar el término “Sustentable” y otros “Sostenible” o “edificios” o “construcciones”, junto a una votación arreglada para que gane la secretaría, ALGUIEN de la CAC (Cámara Argentina de la Construcción). Me agotaron!!! Además, en más de una década de concurrir a reuniones de IRAM siempre las decisiones se tomaron por consenso; y aquí un capitoste de IRAM en una actitud cuasi fascista dice que se cierra la discusión, punto, la comisión se va a llamar así y la secretaría arreglada en una turbia votación será ocupada por la ingeniera Tal. ¿Que decir a todo esto? No lo pude tolerar más, encima al ser tan estresante la situación dormí re mal dos días y me llevó dos sesiones de mi espacio terapéutico superarlo.

Ejemplo 2: marzo del 2009 (mismo día) en IRAM por la tarde. Me vuelven a proponer como secretario y tardo, tardo, tardo en responder pensando si quería seguir allí o irme a tomar un helado y respirar hondo el “flato” de un micro trepando el barranco desde el bajo hacia la calle Perú. Bueno, pensé. ¿Que más puede pasar? Me llamó la atención la presencia del Ing Tachira representante técnico de los fabricantes de ladrillos huecos y afines. Mmmmhhh pensé… ¿que lo trae por aquí again? Para que! Ni bien abrió la boca fue como un tornado que destruyó el trabajo de un año del subcomité de Acondicionamiento Térmico de Edificios incluso amenazandonos a todos los presentes con traer una patota (de la UOCRA supongo o un piquete de esos de principios del siglo XX para apalear trabajadores). Presenté batalla y defendí la trinchera todo lo que pude. ¿Que discutíamos? No van a creer…. los valores de temperaturas de diseño de invierno y verano con los cuales se realizan las verificaciones del comportamiento térmico de muros y techos. Sintetizando… a que vino este personaje ? a que los datos no se actualicen ni mejoren y así sus patrones pueden seguir vendiendo ladrillos huecos para construir edificios en TODO el país. Y ustedes pensarán ¿que tiene de malo? Ellos buscan que SOLO se construya con sus ladrillos huecos y evitar bajo cualquier situación que tengamos edificios energéticamente eficientes.

Bien y entonces para que este espacio… para hacer un poco de catársis y evitar caer en la locura.

Así que para quien quiera Webear sustentablemente (nunca sosteniblemente… solo para llevar la contra) sean bienvenidos a pasar.

Arq. Jorge Daniel Czajkowski


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