Arte y sistema
Es digno de admiración todo aquel que puede deleitar el alma con arte. Así como el arte necesita a la naturaleza, la naturaleza necesita mucho más al arte. Sin arte la naturaleza es algo físico y perecedero que encontramos ahí adelante. Pero al quedar plasmada ya sea en un cuadro, que, como nos enseñó Dorian Gray, permite mantener eterna la belleza, o en una obra literaria, por ejemplo, Jardínes de Luxemburgo que merecen ser conocidos sólo porque allí se conocieron Marius y Cosette, la naturaleza deja de ser banal. El artista complementa la tarea del dios. El artista toma una porción de lo creado y le da sentido.
Nuestra vida tiene sentido sólo porque existe el arte.
Y acaso el artista es un dios. Crea. No crea a partir de la nada como el otro, pero crea a partir del todo. Toma un fragmento del todo y lo convierte en único; el artista es aquel que crea belleza. La belleza alimenta el alma. El artista alimenta el alma. El paso del tiempo corrompe a las personas, pero no al arte. El arte está ahí, cambien o no los parámetros de belleza, sigue siendo arte. Podemos mirar un cuadro que refleja una antigua casa que ya no existe, que dio paso al progreso. El pintor eterniza. Las novelas siempre son mejores que la realidad porque el escritor puede manejar todas las circunstancias para que construyan una hermosa historia. La realidad sólo supera al arte cuando lo imita.
Y la música. La música es otra cosa, la música genera extrañas sensaciones aunque uno no comprenda el idioma. La música se da sentido a sí misma. No necesita más nada que a ella misma. A pesar de que uno no comprenda lo que escucha, lo abraza un goce indescriptible, una mezcla de sensaciones que lo dejan perplejo. Los músicos son los únicos que crean a partir de la nada. La música es el único arte propiamente humano.
Sin embargo, nuestras almas están muriendo. El mundo le otorga a todo un fin pragmático. Todo lo que se hace tiene que ser útil. Todo arte, por supuesto, como diría Wilde, es completamente inútil. Y no sólo el arte. El alma no se alimenta sólo de arte, se alimenta de conocimiento. Y el único conocimiento que alimenta al alma es aquel que no sirve para nada. Porque el conocimiento que es ante los ojos del sistema absolutamente innecesario es el que permite elevar el espíritu a otros niveles donde la reflexión se hace más profunda, donde el disfrute del arte y de más y nuevo conocimiento se hace mayor. Al sistema no le sirve que se explique el origen de la especies, sólo importa que están aquí y que se pueden cazar, vender y consumir. Al sistema no le importa como funciona el mundo subatómico, unicamente se fija en que controlados de una determinada manera, los átomos pueden generar grandes catástrofes. El sistema no pierde tiempo en intentar explicar la historia, el sistema quiere darla por terminada. Y las personas tienen que adaptarse a ese sistema sí o sí, para no morir de hambre, para tener una vida mínimamente digna. Uno tiene que hacer algo espantoso que le permita obtener dinero para poder vivir.
El capitalismo funciona de la siguiente manera:
Todo se compra con dinero. Para vivir es necesario comprar. Para vivir es necesario el dinero. Todo aquello que alimenta el alma no suele generar dinero. Uno tiene que escoger entre alimentar al alma o al cuerpo. El cuerpo puede vivir sin el alma. Uno alimenta el cuerpo. El alma es la que distingue a los hombres, la que le otorga la creatividad. Al morir el alma, el hombre pierde su creatividad. Un hombre sin creatividad es una máquina. El sistema controla esas máquinas a través del dinero. Al controlar al hombre, el sistema permanecerá para siempre.
Si muere el alma, triunfa el capitalismo.
El amor es el que impulsa en los hombres el deseo del arte. El amor es la salvación de los hombres.
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chipa, qué gusto me da leerte de nuevo.
Mi abuelo solía decir, con su acento alemán, “Si tienes dinero para dos panes, cómprate un pan y un lirio”. Porque la belleza también alimenta.