Sobre la esperanza
La esperanza, la esperanza…
Desde ya voy a avisando que no es me volví optimista de un día para el otro y ahora creo ciegamente en que todo va a cambiar.
Es más, un buen sinónimo para esperanza es engaño.
La esperanza es algo muy importante. Es fundamental, en una justa medida.
Una vez expliqué que considero que el querer ser alguien, y las mujeres, son los motores del mundo. Pero no serían motores si todos creyeramos imposible esos logros. Si sabemos que no vamos a ser nadie, y que las mujeres nunca se van a fijar en nosotros, no haríamos nada para cambiar eso. A excepción de algunos que sabiendo todo esto igual nos esforzamos.
Y aquí es donde empieza a jugar la esperanza.
Pero no esa esperanza ciega de los optimistas: todo va a cambiar, todo va a ser mejor, porque esa esperanza también lleva a no hacer nada: si se que todo va a mejorar, para que me voy a mover. Además tiene otra consecuencia que es más grave, pero que más abajo voy a expresar.
Es extraño, pero se que sin la esperanza yo me habría pegado un tiro. Soy feo, las mujeres no se fijan en mí (hacen bien) y no tengo a nadie que me quiera besar. Soy mediocre, nunca voy a lograr nada fabuloso, voy a ser uno más “del montón”. Y encima de esto, soy ser humano, lo que implica que me voy a morir, o sea que todo lo que antes tenía poco sentido, con la muerte ya directamente lo pierde.
Pero: hay una pequeña luz en mi alma. Una pequeña luz que me grita: a lo mejor hay alguna loca en este mundo que se fije en vos; a lo mejor tenes suerte y te sale una bien, y podes ser alguien; a lo mejor, de casualidad, encontras la fuente de la eterna juventud. Esa luz siempre es opacada por mi ser racionalista, por mi sentido de realidad, que practicamente no escucha a ese faro luminoso. Pero con despertarme, y oír su grito, tan solo sea unos segundos, me alcanza para seguir intentando, buscando. Para seguir… Y volveré a fracasar, pero voy a seguir mientras esa luz siga viva.
En este momento es donde entendemos porque la esperanza es sinónimo de engaño: no hay ninguna mujer tan estúpida, ni existe la suerte, y menos la fuente de la eterna juventud.
Y esto lastima. Mientras uno avanza, y se da cuenta que todo sigue igual, que la esperanza volvió a ser defraudada, y su corazón se hace trizas. Cada minuto que pasa, cada instante que continua igual, uno se siente defraudado, y muere. Y vuelve a nacer, y muere, y vuelve a nacer…
-¿Sabe usted lo que es morir todos los días? preguntó el fantasma.
-Sí.
Alejandro Dolina, “El libro del fantasma”.
Pero yo soy alguien al que le gusta que le mientan. Soy alguien que se cree todo lo que le dicen, porque generalmente las mentiras son mejores que la realidad, y soy un cobarde, y me escapo de todo con las mentiras.
Y por eso cada mañana vuelvo a creer en ella. Un poquito, es cierto, pero un poquito que me hace seguir. Después me doy cuenta que fui un estúpido y volví a caer. Pero se rendirse ante la mentira esperanzadora es lo que me ayuda a seguir.
Y pobre de los optimistas que creen sin pensar en la esperanza, defraudados minuto trás minuto, día tras día. Ellos terminan peor, porque yo tengo la ¿inteligencia? de dudar de lo que me dicta la luz del alma, pero ellos no. Ellos se entregan, y cuando se dan cuenta, ya es tarde.
Ella mentirosa, y yo crédulo. Por poco tiempo, pero crédulo. Le creo como un pequeño niño a su madre. Le creo. Con el día mi confianza desaparece. Pero la esperanza vuelve a aparecer, y yo le vuelvo a creer. Y sé que le creo por conveniencia, porque quiero que sus palabras sean verdad. Porque quiero que una mujer hermosa me amé; porque quiero quedar en la memoria de las personas por algun hecho extraordinario; PORQUE QUIERO SER INMORTAL.


Todo pesimista fue antes un ser esperanzado, por otro lado la esperanza es como la fe, se vive o no sin saber bien porque como todo don.
Un gusto.