Cabezas

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clipHace exactamente 14 años el fotógrafo José Luis Cabezas apareció asesinado dentro de su auto en las cercanías de la apacible ciudad balnearia de Pinamar.

Su cuerpo fue encontrado con dos tiros en la cabeza, con las manos esposadas y con su auto incendiado. El entonces presidente de la nación Carlos Menem prometió un rápido esclarecimiento del caso y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, durante toda la década del 90, sugirió que el asesinato era para perjudicarlo y le prometió a la familia del fotógrafo que haría todo lo que estuviera a su alcance para encontrar responsables y respuestas

A comienzos del 2000 se realizó un juicio donde se repartieron penas para nueve implicados y el enigmático empresario Alfredo Yabrán se suicidó en mayo de 1998 presionado por el caso y escapado de la justicia

Increíblemente hoy todos los presos están libres

Increíblemente hoy Menem y Duhalde siguen con aspiraciones presidenciales

Increíblemente hoy casi nadie cree en la muerte de Yabrán

Increíblemente hoy casi nadie se acuerda de José Luis Cabezas

2011

Lo bueno de un año que se va es que uno nuevo, lleno de esperanzas, comienza. Que lo vivamos desde los afectos que es la mejor forma de hacerlo

DESDE LOS AFECTOS

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

:::MARIO BENEDETTI:::
Desde los afectos.ano-nuevo2

A LA MUERTE DE UN CANALLA

Poema de Mario Benedetti

0036c4 ____________________________________

Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren

Obituario con hurras

Vamos a festejarlo

vengan todos

los inocentes

los damnificados los que gritan de noche

los que sueñan de día

los que sufren el cuerpo

los que alojan fantasmas

los que pisan descalzos

los que blasfeman y arden

los pobres congelados

los que quieren a alguien

los que nunca se olvidan

vamos a festejarlo

vengan todos

el crápula se ha muerto

se acabó el alma negra

el ladrón

el cochino

se acabó para siempre

hurra

que vengan todos

vamos a festejarlo

a no decir

la muerte

siempre lo borra todo

todo lo purifica

cualquier día

la muerte

no borra nada

quedan

siempre las cicatrices

hurra

murió el cretino

vamos a festejarlo

a no llorar de vicio

que lloren sus iguales

y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer

se acabó para siempre

vamos a festejarlo

a no ponernos tibios

a no creer que éste

es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo

a no volvernos flojos

a no olvidar que éste

es un muerto de mierda

Trabajo, quiero trabajo

Mienten
el amarillo sol sobre mi frente
el hijo azul que prospera en tu vientre
la vida se detuvo hace tiempo
y de repente

Mienten
la sonrisa del adolescente
las pretenciones de los pretendientes
miente el feliz reflejo en el espejo
de alguna gente.

Y mienten
quien dice que no es urgente
porque el fantasma del hambre
se aparece entre mi gente
y no me puedo enderezar
y estoy parado
naci para trabajar, naci para trabajar,
y no hay trabajo.

Mienten
esa agonia sobre mi pecho verde
la mala racha de un hombre valiente
las cuatro puñaladas de esos cuatro
delincuentes.

Mienten
yo te iba a dar lo que tu me pidieses
que no soy yo quien merece perderte
con lo que te he buscado amor mio
no me dejes.

Y mienten
que nadie se llame a engaño
han marcado la baraja
y me han robado la suerte
y no me puedo enderezar
y estoy parado
nací para trabajar, nací para trabajar,
y no hay trabajo.

“Mienten” Roque Narvaja"Manifestación" Antonio Berni

Manos por hermanos

Un buen lugar donde acercarse….

Una buena noticia

XGCAB4O7PECA8L5OGVCAL5D77VCAJXL1PRCA8SBFMNCAZCAHZBCAY32TJUCAAR5UL5CAB6J70VCAN1CRMOCAUOXCNGCARHZKE7CA7KSDN0CAEZTZ9KCAXPLE1GCA9DVL61CAOS82VNYa les he hablado de la Fundación Cruzada Patagónica, hoy quiero compartir con ustedes una gran noticia. Lo que sigue es el testimonio de Carlos Llaytuqueo -alumno del Centro Educativo Integral San Ignacio (está ubicado en el Valle de Sancabao, en el km 10,5 de la Ruta Provincial nº 61, que va de Junín de los Andes hacia el lago Huechulaufquen y el volcán Lanín)- que viajó a la India para presentar su proyecto “Turbina Hidráulica”, por el cual permitió a una familia rural generar energía eléctrica a partir de una vertiente de agua.
Junto con su compañero Lucas Donini construyeron la turbina y presentaron el proyecto a Ashoka, que los seleccionó para presentarlo en el evento Tech for Society que se realizó en Hyderabad, India.
Estos reconocimientos y experiencias nos llenan de orgullo y motivación para seguir ofreciendo oportunidades de desarrollo a los jóvenes de la Patagonia, y queremos hacerlos extensivos a todos ustedes, nos comentan desde la Fundación

Desnudo

object>León Gieco

El escritor GUILLERMO SACCOMANNO escribió este breve relato en el diario argentino Página/12 el 16/8/1997. En él cuenta los problemas de un ex combatiente para reinsertarse en la vida normal luego de la triste experiencia de Malvinas.

Vaya esta narración como homenaje a todos esos argentinos que dieron la vida por nosotros para los que volvieron de ese infierno y fueron relegados al olvido colectivo. Para finalizar León Gieco acompañándonos como en cada momento importante de nuestra vida

Después de quince años, Alberto vuelve a ponerse una camisa, una corbata, un traje y zapatos casi nuevos. El uniforme de pedir trabajo, piensa mirándose en el espejo mientras Lili, su mujer, le pasa un cepillo por los hombros. Té queda bien, le dice. Pero Alberto está pensando en otro uniforme. Está pensando en Malvinas. Mejor no pensar en aquello, se impone. Y le sonríe a Lili. A Alberto no le gusta esta ropa desecha por su cuñado, un tipo al que desprecia. La camisa, el traje, los zapatos tienen el olor de ese tipo. A Alberto le cuesta disimular una incomodidad que se le parece al asco. Finge una sonrisa y aplomo. Besa a su mujer, y sale a la calle, a esa entrevista.

Cuando volvió de Malvinas, Alberto estaba en la mitad de su carrera de administración de empresas, era empleado de una metalúrgica y esperaba casarse con Lili. El insomnio, las convulsiones apenas conciliaban un poco el sueño, lo convirtieron en la sombra del que había sido antes de la guerra. Alberto abandonó el estudio, perdió el trabajo. No obstante, Lili siguió a su lado. Luis, su cuñado, le prestó uno de sus taxis. Luis trabajaba en una financiera. Luis siempre ganaba cuando muchos, como él, Alberto, perdían. Luis es ambicioso, lo justificaba su hermana Lili, pero no es mal tipo y tiene un corazón de oro. A pesar de que Alberto no sacaba nada con el taxi, se casó con Lili, que era secretaria en la Municipalidad. Cuando los taxis dejaron de ser un negocio rentable para su cuñado, los integró a una flota con radiollamada. En más de una ocasión Alberto tuvo entredichos con el encargado de la flota, un policía retirado. Alberto terminaba las discusiones agachando la cabeza. No podía morder la mano que le daba de comer, la mano de su cuñado. Tenía que aguantar. Y aguantó quince años. Hace unas semanas Lili le dijo que era hora de que largara el taxi. Se estaba arruinando el cuerpo y los nervios. Alberto había aprendido en Malvinas que el cuerpo y los nervios son una sola cosa, pero no lo dijo. Lili le contó que había hablado con su hermano. Luis tenía algo para él.

Entre indulgente y patriarcal, su cuñado lo invitó hace un par de días a tomar un café en un bar de la City. A los treinta y cinco, le dijo su cuñado, se puede empezar de nuevo si se considera la vida como un renacimiento permanente. La filosofía de Luis, pensó Alberto, venía de esos libros de management y autoayuda que respaldaban su actitud de ganador. En la financiera de unos conocidos suyos precisaban un empleado de confianza. Por la ropa para la entrevista, le dijo Luis, no tenía que preocuparse. Los dos eran, más o menos del mismo talle. Y Luis disponía de un montón de pilchas que ni usaba. Esta camisa, esta corbata, este traje, estos zapatos que lleva al bajar del subte, subir a la superficie, caminar por el centro. Antes de entrar en el edificio, Alberto se mira en el reflejo de una vidriera. Ese que ve es un pariente lejano de sí mismo. Levanta la punta de la corbata, la huele. No soy yo, piensa. Le repugna el perfume de Luis, su envase. Lo atiende un ejecutivo de personal, lo hace pasar a su despacho. Alberto completa una planilla mientras el otro revisa sus documentos. Vos estuviste en Malvinas, lo mira fijo. Alberto tarda una eternidad en contestar. El ejecutivo busca ser condescendiente. Vos sabés, le dice. Y se corta. No digo que sea tu caso, se justifica, pero todos volvieron medio loquitos. Yo no tengo nada que ver con la decisión de la empresa. El ejecutivo le retira la planilla, le devuelve los documentos. Son órdenes de arriba, se disculpa. Alberto se para. El ejecutivo echa hacia atrás el asiento, como presintiendo. Alberto se le tira encima, lo golpea. Agarra un cenicero, lo arroja contra la pantalla de una computadora. El otro aprovecha la oportunidad para huir. Alberto levanta una silla. Destruye todo lo que ve en el despacho.

Cuando entran los tipos de seguridad, Alberto está sentado en un rincón, llorando, desnudo

Lucía

En el año 2002 se instauró, en nuestro país Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Esto quiere decir que hoy es un día para ensimismarse y reflexionar, para no volver a cometer ciertos errores, para no ser pasivos ante la adversidad, pero, por sobre todo es un día para recordar. Por ejemplo conmemorar la vida de Lucía


24 DE MARZO

Lucía nunca hubiera imaginado que esos seres que ella amó serían el último recuerdo de su efímera vida. Nunca hubiese creído que lo último que le vendría a la mente sería el recuerdo de sus alumnos, de sus sonrisas, de sus caricias.

Lucía fue maestra porque tenía esperanzas de que el país iba a ser distinto si ella trabajaba con los más chicos, si ella hacía algo por lograr la superación que la educación le daría a su gente.

Lucía jamás pensó que ese país soñado nunca sería real, sino uno que la iba a hacer conocer lo peor de lo que es capaz el ser humano.

Lucía luchó, participó y lloró en la escuela. Fue los sábados a ayudar a los que más lo necesitaban, les dio de comer, los vistió. Con amigos organizó reuniones para auxiliar a sus alumnitos, reunió fondos, les dio todo el apoyo y respaldo que pudo, y más también.

Lucía nunca imaginó que bajaría al peor de los infiernos antes de dejar este mundo.

Lucía salió un sábado por la tarde de “su” escuela y al llegar a la esquina no reparó en un auto detenido con el motor en marcha. Caminaba pensando en que debía conseguir más comida porque aumentaba constantemente el número de alumnos que se acercaban para poder sortear ese sufrimiento en sus estómagos.

Lucía fue introducida en el auto en el mismo momento en que comenzaron los golpes y los gritos. Las ruedas chillaron al partir, ahogando cualquier pedido de socorro que ella hubiera intentado realizar.

Lucía escuchó preguntas que no pudo responder, resistió la peor de las vejaciones, recibió golpes y escupidas, sufrió la electricidad en su cuerpo, soportó el hambre y el frío.

Lucía nunca entendió lo que ocurrió en este país por el que ella tanto luchó, desde su lugar, desde su vocación, desde su escuela.

Lucía sintió un fuerte pinchazo y luego una agradable sensación de bienestar. Pensó en sus padres y soñó que pronto saldría de esa terrible equivocación y los volvería a abrazar. Imaginó a Manuel, su novio, y se ilusionó con que su suerte haya sido distinta. Habló en sueños con su hermano y le prometió un próximo encuentro entre mates.

Lucía recordó a sus alumnos cuando hicieron un viaje al campo, revivió sus sonrisas al verlos correr y andar a caballo, volvió a sentir el viento en su cara cuando se abrió la puerta del avión y el río marrón se divisó allá abajo.

Lucía sonrió al pensar en esas caritas felices cuando comenzó a caer

Premio


Aunque ustedes no lo crean este humilde blog, con el que sólo creí torturar a parientes y amigos, participó de un premio que organiza anualmente el diario español “20 minutos”

La manera de inscribirse a este premio era que lo hiciera su propio autor o alguna otra persona que quisiera candidatearlo. Todavía no pude identificar al intrépido
Pero no me fue mal. Estuve inscripto en la categoría “Mejor blog latinoamericano” y de 141 blogs participantes quedé 10º. Y en la general ocupé el lugar 250 sobre 4500 blogs posibles.

Semejante sorpresa todavía me dura.

El haber participado en este evento y de poder votar en él hizo que conociera a otros blogs, sus temáticas, sus realidades y, sobre todo, aprendí como se hacen blogs en serio. Supe de gente que se dedica a ellos en forma profesional. Conocí periodistas, escritores, fotógrafos y personas comunes de todo el mundo. Todo esto me hizo replantear a “Vivir en Argentina”

Me dí cuenta que mi soporte es muy limitado (obvio que no descubrí la pólvora) y decidí cambiarlo para poder mejorarlo y superarlo.
A partir de la próxima participación estaré en otra dirección: http://laargentinaquerespiro.blogspot.com/

No sé hasta dónde llegaré con todo esto pero espero que ustedes me sigan acompañando. Sigo pensando que este puede ser un lugar de análisis y reflexión sobre esta realidad y este país en donde nos tocó vivir.

Los espero en “La Argentina que respiro”

Trucho

Según el diccionario de la Real Academia Española trucho, cha adj. coloq. Arg. y Ur. Falso, fraudulento. Este billete es trucho.

Si hay una palabra que es muy utilizada para definirnos esa es trucho. Y parece que es cierto, que así somos

El sábado por la mañana regresé de un viaje. A las 6 AM el micro me dejó en Retiro. Luego de combinar subte y tren llegué a la estación de Lanús. Cansado de cargar la valija y de mal dormir me decidí por un remis. Al no encontrar uno disponible me dirigí a la Terminal de taxis que está en la misma estación. Un hombre mayor me señaló un destartalado 504 que alguna vez fue marrón. Abrió la tapa del baúl y apareció un lugar mugriento y lleno de cosas. Propuse que lleváramos el equipaje en el asiento de atrás y me dijo que la puerta no abría. Puse el diario que leía debajo para cubrir la valija de unos tornillos que se encontraban en el piso y me dirigí a la puerta de adelante que corresponde al acompañante. El chofer me indicó que esa puerta no abría y me abrió la de atrás de la que a él le correspondía y entré en el auto. Fue fácil divisar que ninguna puerta tenía picaporte y mucho menos perilla de ventanilla. A propósito pregunté si podía bajar más mi ventanilla y con la cabeza me lo negó. Los asientos estaban sucios y la ausencia de alfombras me permitía divisar como la calle pasaba rápido debajo de mis pies. Le pedí en silencio que no pasara por ningún charco.

Al llegar a mi casa abrió su puerta por su picaporte exterior, se bajó y abrió mi puerta. Mientras salgo veo que el reloj indica $ 8,10. Abrió el baúl, saqué la valija y me dispuse a pagar con el importe exacto. -¿qué me da?- gruñó. El importe del viaje, contesté. $ 8,50 gruñó nuevamente. Me agaché para observar el reloj y éste ya había cambiado. Cambié de moneda y me alejé del auto. Sin un chau y sin un gracias se fue despertando a los vecinos con ese ruido de motor cansado.

¿Dónde está el control de esos taxis? ¿Por qué llevan el logo municipal si parece que sus inspectores no trabajan? ¿Qué pasaría si hubiera un accidente? ¿Por qué todo lo trucho funciona, en este país a la par de lo legal?


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