Perdiendo el miedo al cambio
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Somos psicólogas con amplia experiencia, realizamos terapias online y en consultorio basadas en la psicología positiva. También ofrecemos talleres para mejorar nuestra calidad de vida. vivirpositivo@gmail.com
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1.- El regalo de escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.
2.- El regalo del cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas.
4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple “gracias por ayudarme”, un detalle como estos puede ser recordado de por vida.
5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero “hiciste un gran trabajo” o “fue una estupenda comida” puede hacer especial un día.
6.- El regalo de hacer un favor.
Todos los días procura hacer un favor.
7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Se sensible a aquellos días y da este regalo o solicitalo a los demás.
8.- El regalo de la disposición a la gratitud. La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como “Hola” y “Muchas Gracias”.
Autor anónimo
Si alguien me preguntase quien soy, para darle datos tendría que referirme a cosas registradas en la memoria. Tendría que formar una imagen llena de etiquetas, y yo no soy nada de eso. Yo soy. Un ser imprevisible como la vida misma, que no cabe en ninguna imagen porque mis formas son cambiantes, y mi verdadero ser es inaprensible, imposible de referir. Cuando vivimos dormidos, llevamos con nosotros una imagen propia, un yo-ideal que nos hemos fabricado con trozos de recuerdo y otras cosas soñadas por nuestro idealismo. Cuando alguien dice de ti algo que no te gusta, es la imagen lo que se ofende, pues nadie puede herir al que no tiene imagen propia. Yo no soy nunca la imagen que tengo de mí mismo ni la que tienen los demás de mí. Yo soy, y el ser no cabe en ninguna imagen porque las trasciende todas.
Anthony de Melo
Si, es un desafío llevarse bien con los hijos de nuestras parejas
Entonces existen pasos importantes a seguir para llegar a “buen puerto”:
-No tomar decisiones o posiciones extremas.
-Ponernos de acuerdo con nuestra pareja acerca de las pautas a darles a sus hijos.
-Generar un momento familiar de encuentro para hablar entre todos. Con esto propiciamos un espacio de confianza.
-Aclarar lo mejor posible nuestro propio rol para con ellos, desde el principio de la relación y mantenerlo a “rajatablas”.
-Demostrarles a los chicos que bajo ninguna circunstancia les quitarás el afecto de tu pareja.
-Intentemos que ellos no se sientan la causa del conflicto, aunque si lo sean.
En un contexto familiar de cambios, puede ser que los chicos sientan cierto malestar y lo expresen con una conducta no esperable y no deseable, entonces tratemos de no culparlos sino de investigar que les está sucediendo con la nueva persona elegida ya sea por el padre o la madre.
Esta época del año suele ser muy movilizante, porque aparece en nuestras mentes el famoso “Balance del Año”.
Es un momento especial ya que se vislumbra por un lado el comienzo del año 2010 con su predisposición a generar nuevos proyectos y por otro lado evaluamos lo sucedido en el 2009 con sus logros y sus pérdidas.
Es entonces cuando lo evaluamos como un buen año o como un año fracasado.
Esta última aseveración merece una buena reflexión, porque seguramente no todos los objetivos fueron alcanzados, pero sí logramos algunos.
Y aquí se merece otra reflexión:
Las personas que tienen una autoestima baja sienten que si algo les salió bien son perfectos y si, algo les salió mal, sienten que no sirven para nada.
Pero la vida no es todo o nada, porque en estos extremos se encuentran la enfermedad y el dolor.
En la vida todo no se puede, y esto también forma parte de la maravilla que es la vida.
Entonces comencemos a reconocer los logros obtenidos y desde allí, cual trampolín impulsemos nuestra energía hacia la conquista de aquellos logros aún esquivos.
“Es tan jodido enfrentarse al dolor. Sentimos la punzada del dolor y decimos “es culpa de ella, o de él, o culpa mía, o culpa de mi padre, o culpa de mi madre, o culpa de Dios…”Y tratamos de zafarnos… ¡y todo sucede en un segundo!, ¡sentimos dolor…juzgamos! ¡Fuera ese dolor! Luchamos contra el dolor como si fuera a destruirnos cuando en realidad, si lo aceptamos, lo que hará será curarnos”.
(Samuel Shem,1997. Monte Miseria)
Nuestro trabajo como psicólogos va por el camino de reorientar a las personas para que encuentren la manera de aprender y crecer luego de una experiencia traumática.
Esto se puede conseguir no sólo estudiando la patología, la debilidad y el daño, sino la fuerza, la virtud y la capacidad de crecimiento personal, aplicando las bases de la psicología positiva a la concepción del trauma.
Desde la concepción patogénica del mundo se concibe al ser humano como débil frente a las desgracias. Desde la reconceptualización que propugna la psicología positiva las personas se hacen fuertes y capaces de aprender de todas sus experiencias.
A cierta hora de la tarde del domingo comenzamos a experimentar cierta nostalgia, tristeza y hasta mal humor. Es el sentimiento clásico de este día de la semana cuyo nombre es: síndrome del domingo a la tarde. Les aseguro que no es una sensación personal, sino que es “un universal” de todos los que trabajamos. El origen radica en darnos cuenta que el placer se acaba y la realidad inevitable se impone: que mañana hay que volver a la rutina del trabajo con sus obligaciones y demandas. Para no dejarnos invadir por esta tristeza ¿qué podemos hacer? - Centrarnos en el presente. Qué sentido tiene pensar en el mañana del día lunes laborable, si aún estamos en el día Domingo. Aprovechemos lo mejor posible lo que nos queda de él, ¿no? - Aceptar lo inevitable y dejarnos de quejas. Si, es cierto que se acaba el fin de semana, con su libertad y ocio. Entonces en el poco tiempo que resta hagamos algo que nos guste, ejemplos: ir al cine, ver amigos, jugar con nuestros hijos, leer un libro, etc. - Transformar el sentimiento negativo en positivo: es un buen momento para dedicarnos a aquellas cosas que nos quedaron pendiente por falta de tiempo durante la semana. Manos a la obra ahora mismo…
A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás
le dijo el Maestro: -si es paz lo que buscas,
trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás.
Es más fácil calzarse unas zapatillas
que alfombrar toda la tierra.
Anthony De Mello
SOLEDAD. Esta palabra que nos sugiere: ¿agrado? ¿miedo? ¿malestar?. ¿Decidimos estar solos?. ¿Sentimos vergüenza de estar solos?. ¿Por qué algunas personas no pueden estar solas?
El psicoanalista inglés Donald Winnicott precisó que la capacidad de estar solos se construye a través de un proceso. Según sus palabras: “… se basa en la experiencia de estar a solas en presencia de otra persona y que sin un grado suficiente de esa experiencia es imposible que se desarrolle dicha capacidad…”.
La paradoja consiste en que el estar solos se construye si antes fuimos lo suficientemente acompañados.
Aunque si esta capacidad no se construyó en la infancia, existe otra alternativa: aprender nosotros mismos a estar solos.
Animarnos periódicamente el practicar estar solos, como si fuera un laboratorio y luego analizar que nos sucedió, que sentimos, que descubrimos.
También crear espacios para ejercitar el derecho de estar solos. Por ejemplo: si vivimos con otros, podemos levantarnos a la mañana antes que ellos o quedarnos despiertos un tiempo mientras los demás duermen o estar atentos a los pequeños momentos de tiempo que nos puede dejar el trajín de la vida cotidiana.
En ocasiones, la intervención profesional ayuda al establecimiento de pautas de este “Programa de Soledad” y para encontrar a veces el tan difícil punto de equilibrio móvil entre el ser “uno” y el ser “con otros”.
¿Cuántas malas elecciones de pareja hacemos por el miedo a la soledad?.
La confusión queda de manifiesto cuando pensamos que somos la mitad de otros (la media naranja, la media medalla) cuando en realidad ¡estamos enteros y bien enteros!
Las tensiones de la vida moderna a la que estamos sometidos, la competencia en el terreno individual y empresario, la presión de reloj y la exigencia de un constante perfeccionamiento profesional, entre otras, son situaciones que llevan a las personas al borde de sus propios límites físicos y psíquicos, por lo tanto hay un desbalance de las emociones y los sentimientos.
Este desbalance no sólo afecta la vida íntima de la persona sino también a su trabajo y desarrollo profesional porque las emociones desempeñan un papel importante en el ámbito laboral.
De la ira al entusiasmo, de la frustración a la satisfacción, cada día nos enfrentamos a emociones, propias y ajenas.
La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos en pos de mejores resultados.
Por otro lado, cada uno de nosotros influye en el estado de ánimo de los demás.
Es perfectamente natural influir en el estado emocional de otra persona, para bien o para mal, lo hacemos constantemente, “contagiándonos” las emociones, como si fueran el más poderoso virus social.
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