En este nuevo Gran Cenáculo que es la Plaza,como cada día 7, rezamos las alabanzas al NIño Jesús, recibimos a la Mdre de Dios con el rezo del Rosario y la Misa fue muy especialmente dedicada y ofrecida por la sequía que azota a parte de nuestra Argentina y la sed de Dios que tienen nuestras almas.
María, la virgen, esposa de José, que Dios ha elegido desde el primer instante de su existencia para ser la madre de su Hijo hecho hombre, ha sido la primera en ser colmada de esta bendición. Ella, según el saludo de santa Isabel, es «bendita entre las mujeres» (Lc 1,42). Toda su vida está iluminada por el Señor, bajo el radio de acción del nombre y el rostro de Dios encarnado en Jesús, el «fruto bendito de su vientre». Así nos la presenta el Evangelio de Lucas: completamente dedicada a conservar y meditar en su corazón todo lo que se refiere a su hijo Jesús (cf. Lc 2,19.51). El misterio de su maternidad divina, que celebramos hoy, contiene de manera sobreabundante aquel don de gracia que toda maternidad humana lleva consigo, de modo que la fecundidad del vientre se ha asociado siempre a la bendición de Dios. La Madre de Dios es la primera bendecida y quien porta la bendición; es la mujer que ha acogido a Jesús y lo ha dado a luz para toda la familia humana. Como reza la Liturgia: «Y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro» (Prefacio I de Santa María Virgen).( de la 1ª HOMILÍA DEL AÑO 2012 DEL PAPA BENEDICTO XVI )
( POR UN BREVE MINUTO, APENAS DESPUÉS DE LAS 17 HS., SE FORMÓ UN HALO SOLAR)María es madre y modelo de la Iglesia, que acoge en la fe la Palabra divina y se ofrece a Dios como «tierra fecunda» en la que él puede seguir cumpliendo su misterio de salvación. También la Iglesia participa en el misterio de la maternidad divina mediante la predicación, que siembra por el mundo la semilla del Evangelio, y mediante los sacramentos, que comunican a los hombres la gracia y la vida divina. La Iglesia vive de modo particular esta maternidad en el sacramento del Bautismo, cuando engendra hijos de Dios por el agua y el Espíritu Santo, el cual exclama en cada uno de ellos: «Abbà, Padre» (Ga 4,6). La Iglesia, al igual que María, es mediadora de la bendición de Dios para el mundo: la recibe acogiendo a Jesús y la transmite llevando a Jesús. Él es la misericordia y la paz que el mundo por sí mismo no se puede dar y que necesita tanto o más que el pan. (de la 1ª HOMILÍA DEL AÑO 2012 DEL PAPA BENEDICTO XVI )
( UN RAYO DE SU LUZ…. )
Queridos amigos, la paz, en su sentido más pleno y alto, es la suma y la síntesis de todas las bendiciones. Por eso, cuando dos personas amigas se encuentran se saludan deseándose mutuamente la paz. También la Iglesia, en el primer día del año, invoca de modo especial este bien supremo, y, al igual que la Virgen María, lo hace mostrando a todos a Jesús, ya que, como afirma el apóstol Pablo, «él es nuestra paz» (Ef 2,14), y al mismo tiempo es el «camino» por el que los hombres y los pueblos pueden alcanzar esta meta, a la que todos aspiramos. ( de la 1ª HOMILÍA DEL AÑO 2012 DEL PAPA BENEDICTO XVI )
( Comulgamos al Señor… Nuestra fuerza y vida )
«Educar a los jóvenes en la justicia y la paz» es la tarea que atañe a cada generación y, gracias a Dios, la familia humana, después de las tragedias de las dos grandes guerras mundiales, ha mostrado tener cada vez más conciencia de ello, como lo demuestra, por una parte las declaraciones e iniciativas internaciones y, por otra, la consolidación entre los mismos jóvenes, en los últimos decenios, de muchas y diferentes formas de compromiso social en este campo. Educar en la paz forma parte de la misión que la Comunidad eclesial ha recibido de Cristo, forma parte integrante de la evangelización, porque el Evangelio de Cristo es también el Evangelio de la justicia y la paz. Pero la Iglesia en los últimos tiempos se ha hecho portavoz de una exigencia que implica a las conciencias más sensibles y responsables por la suerte de la humanidad: la exigencia de responder a un desafío tan decisivo como es el de la educación.( de la 1ª HOMILÍA DEL AÑO 2012 DEL PAPA BENEDICTO XVI )
( Momento en el que pasa el Santísimo Sacramento, en Procesión llevada a cabo por el Sacerdote )
Un salmo afirma: «El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos … El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia» (Sal103,6.8). Como Jesús nos ha demostrado con el testimonio de su vida, justicia y misericordia conviven en Dios perfectamente. En Jesús «la misericordia y la fidelidad» se encuentran, «la justicia y la paz» se besan (cf. Sal 85,11). En estos días la Iglesia celebra el gran misterio de la encarnación: la verdad de Dios ha brotado de la tierra y la justicia mira desde el cielo, la tierra ha dado su fruto (cf. Sal 85,12.13). Dios nos ha hablado en su Hijo Jesús. Escuchemos lo que nos dice Dios: Él «anuncia la paz» (Sal 85,9). Jesús es un camino transitable, abierto a todos. La Virgen María hoy nos lo indica, nos muestra el camino: ¡Sigámosla! Y tú, Madre Santa de Dios, acompáñanos con tu protección. Amén.( de la 1ª HOMILÍA DEL AÑO 2012 DEL PAPA BENEDICTO XVI )
El sábado 7, cientos de peregrinos volveremos a vivir esa paz indescriptible que produce la presencia de nuestra Madre del Cielo. Porque cada día 7, a las 17 hs., Ella desciende en Lanús para derramar lluvias de Gracias, llenarnos de su Amor y llevarnos de la mano a Jesús, Nuestro Salvador.
- Plaza Auyero, Salta y Arias-
Habrá entrega de agua bendita, pétalos de rosa bendecidos, estampas, Rosario y Santa Misa.
Pedimos llevar rosas para la Madre y el Señor.
Todos a quellos que no puedan estar, lo están si ponen su corazón. Y la LLena de Gracia estará con ellos.
Recordamos que la Plaza ha sido consagrada y bendecida por los Sacerdotes delegados, de modo que allí no fumamos, no merendamos, no tomamos mates ni hacemos pic-nic. Evitamos el look playero y sí recomendamos protegerse del sol y llevar agua para beber evitando descompensaciones, dado el intenso calor que suele darse en estos meses.
Quienes puedan colaborar con alimentos no perecederos y/o elementos de higiene, el Cenáculo los recibe para ser entregados a hogares de niños de la zona.
El miércoles 7, cientos de peregrinos volveremos a vivir esa paz indescriptible que produce la presencia de nuestra Madre del Cielo. Porqe cada día 7, a las 17 hs., Ella desciende en Lanús para derramar lluvias de Gracias, llenarnos de su Amor y llevarnos de la mano a Jesús, Nuestro Salvador.
Plaza Auyero, Salta y Arias.
Habrá entrega de agua bendita, pétalos de rosa bendecidos, estampas, Rosario y Santa Misa. Pedimos llevar rosas para la Madre y el Señor.
Todos a quellos que no puedan estar, lo están si ponen su corazón. Y la LLena de Gracia estará con ellos.
Recordamos que la Plaza ha sido consagrada y bendecida por los Sacerdotes delegados, de modo que allí no fumamos, no merendamos, no tomamos mates ni hacemos pic-nic. Evitamos el look playero y sí recomendamos protegerse del sol y llevar agua para beber y evitar descompensaciones, dado el intenso calor que suele darse en estos meses.
Quienes puedan colaborar con alimentos no perecederos y/o elementos de higiene, en Cenáculo los recibe para ser entregados a hogares de niños de la zona.
Ella fue la mujer elegida por Dios para ser la Madre de Jesucristo. La riqueza y el significado de su vida los conocemos por los evangelios que nos dan pequeñas señales de una presencia silenciosa, que nos enseña a escuchar y contemplar a Jesucristo. (Mons.Arancedo, homilía del 16/10/011 )
Será el mismo Jesucristo quién nos la deja como Madre, cuando estando al pie de la cruz le dice: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, refiriéndose a nosotros en la persona del discípulo amado; y luego a nosotros, contemplando a María: “Ahí tienes a tu Madre” (Jn. 19, 26). Hemos sido dados a ella como hijos y encomendados a su cuidado maternal. Esta conciencia cristiana que tiene su raíz en la misma Palabra de Dios, es el fundamento de nuestra devoción a la Virgen María. (Mons.Arancedo, homilía del 16/10/011 )
FOTO DE MARIANA, PEREGRINA DE LA PLAZA - SE OBSERVA UN CORAZÓN ENTRE LAS RAMAS ( HECHO QUE OCURRIÓ EN OTRAS FOTOS DE MARIANA, TAMBIÉN )
Desde los primeros siglos y en las diversas culturas en las que se propagó el cristianismo, la figura de María fue despertando en el pueblo la certeza de una cercanía que marcó profundamente su vida y devoción. Las diversas advocaciones a lo largo de la historia son testimonio de esta fe del pueblo cristiano. (Mons.Arancedo, homilía del 16/10/011 )
Creo oportuno en este contexto reflexionar sobre algunos aspectos que hacen a nuestra vida religiosa. En el mundo actual es común confundir lo auténticamente religioso, que es una relación libre y confiada del hombre en Dios, con una serie de formas con las que se pretende manejar lo que se nos presenta como incierto. Parecería que lo religioso se identifica con lo irracional y con ese mundo de fuerzas que no manejamos. (Mons.Arancedo, homilía del 16/10/011 )
Se recurre a lo religioso para obtener beneficios, hay en ello como un retroceso al mundo de lo mágico. La verdadera fe en Dios no es garantía de un éxito inmediato, sino una presencia que ilumina y da sentido a la vida del hombre, incluso en lo adverso incluida la misma muerte, porque ella, la fe, nos introduce en la verdad de nuestra condición de criaturas. (Mons.Arancedo, homilía del 16/10/011 )
El pasado 7 de agosto vivimos, como siempre, un hermoso encuentro con Jesús y María en la Plaza de las Apariciones de Lanús. Ya, pasado el mediodía, un gran halo solar apareció en el cielo y recibió a los peregrinos. Permaneció varias horas en el cielo de Lanús.
Un conmovedor silencio, recogimiento espiritual y gran concurrencia llenaron de calor la ventosa tarde de invierno. Recibimos la cordial bienvenida del Cenáculo y los servidores que, de su esfuerzo personal, nos regalaron estampas, folletos, medallas y el Pan bendecido de San Cayetano. Inmensa filas para recibir agua bendita y una bendición especial peregrino por peregrino. Inmensas filas para confesarse. Visitamos las imágenes, recibimos los pétalos de rosas bendecidos y la Santa Misa compartiendo la Mesa de la Palabra y la Mesa Eucarísitica fue presidida por el Padre Jorge ( siempre tan paternal, cercano y contendor ). La bendición con el Santísimo Sacramento llegó a todos los corazones. María habrá estado muy contenta, entre nosotros, en la Placita de Lanús.
“He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II
7 de mayo de 1997
1. Jesús, después de haber confiado el discípulo Juan a María con las palabras: “Mujer, he ahí a tu hijo”, desde lo alto de la cruz se dirige al discípulo amado, diciéndole: “He ahí a tu madre” (Jn 19, 26-27). Con esta expresión, revela a María la cumbre de su maternidad: en cuanto madre del Salvador, también es la madre de los redimidos, de todos los miembros del Cuerpo místico de su Hijo.
La Virgen acoge en silencio la elevación a este grado máximo de su maternidad de gracia, habiendo dado ya una respuesta de fe con su “sí” en la Anunciación.
Jesús no sólo recomienda a Juan que cuide con particular amor de María; también se la confía, para que la reconozca como su propia madre.
( UN GRAN HALO SOLAR DESDE LA LLEGADA DE LOS PRIMEROS PEREGRINOS )
“He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II
7 de mayo de 1997
( 2ª PARTE )
Durante la última cena, “el discípulo a quien Jesús amaba” escuchó el mandamiento del Maestro: “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 15, 12) y, recostando su cabeza en el pecho del Señor, recibió de él un signo singular de amor. Esas experiencias lo prepararon para percibir mejor en las palabras de Jesús la invitación a acoger a la mujer que le fue dada como madre y a amarla como él con afecto filial.
Ojalá que todos descubran en las palabras de Jesús: “He ahí a tu madre”, la invitación a aceptar a María como madre, respondiendo como verdaderos hijos a su amor materno.
( VENERACIÓN A SANTA MARÍA DEL ESPÍRITU SANTO )
“He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II 7 de mayo de 1997
( 3ª PARTE )
A la luz de esta consigna al discípulo amado, se puede comprender el sentido auténtico del culto mariano en la comunidad eclesial, pues ese culto sitúa a los cristianos en la relación filial de Jesús con su Madre, permitiéndoles crecer en la intimidad con ambos.
El culto que la Iglesia rinde a la Virgen no es sólo fruto de una iniciativa espontánea de los creyentes ante el valor excepcional de su persona y la importancia de su papel en la obra de la salvación; se funda en la voluntad de Cristo.
Las palabras: “He ahí a tu madre” expresan la intención de Jesús de suscitar en sus discípulos una actitud de amor y confianza en María, impulsándolos a reconocer en ella a su madre, la madre de todo creyente.
( UNO DE SUS MENSAJES PARA TODA LA HUMANIDAD )
“He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II 7 de mayo de 1997
( 4ª PARTE )
En la escuela de la Virgen, los discípulos aprenden, como Juan, a conocer profundamente al Señor y a entablar una íntima y perseverante relación de amor con él. Descubren, además, la alegría de confiar en el amor materno de María, viviendo como hijos afectuosos y dóciles.
La historia de la piedad cristiana enseña que María es el camino que lleva a Cristo y que la devoción filial dirigida a ella no quita nada a la intimidad con Jesús; por el contrario, la acrecienta y la lleva a altísimos niveles de perfección.
Los innumerables santuarios marianos esparcidos por el mundo testimonian las maravillas que realiza la gracia por intercesión de María, Madre del Señor y Madre nuestra.
( NO IMPORTÓ EN ABSOLUTO EL VIENTO FRÍO DEL ATARDECER )
“He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II 7 de mayo de 1997
( 5ª PARTE )
Al recurrir a ella, atraídos por su ternura, también los hombres y las mujeres de nuestro tiempo encuentran a Jesús, Salvador y Señor de su vida.
Sobre todo los pobres, probados en lo más íntimo, en los afectos y en los bienes, encontrando refugio y paz en la Madre de Dios, descubren que la verdadera riqueza consiste para todos en la gracia de la conversión y del seguimiento de Cristo.
3. El texto evangélico, siguiendo el original griego, prosigue: “Y desde aquella hora el discípulo la acogió entre sus bienes” (Jn 19, 27), subrayando así la adhesión pronta y generosa de Juan a las palabras de Jesús, e informándonos sobre la actitud que mantuvo durante toda su vida como fiel custodio e hijo dócil de la Virgen.
( JESÚS EUCARISTÍA VIVO, GLORIOSO Y REDENTOR, PRESENTE ENTRE NOSOTROS )
“He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II
7 de mayo de 1997
( 6ª PARTE )
La hora de la acogida es la del cumplimiento de la obra de salvación. Precisamente en ese contexto, comienza la maternidad espiritual de María y la primera manifestación del nuevo vínculo entre ella y los discípulos del Señor.
Juan acogió a María “entre sus bienes”. Esta expresión, más bien genérica, pone de manifiesto su iniciativa, llena de respeto y amor, no sólo de acoger a María en su casa, sino sobre todo de vivir la vida espiritual en comunión con Ella.
TESTIMONIO 7 AGOSTO 2011 SI NO PUEDE VER EL VIDEO DIRÍJASE A http://www.youtube.com/watch?v=OBPnWZhD5Zw
En efecto, la expresión griega, traducida al pie de la letra “entre sus bienes”, no se refiere a los bienes materiales, dado que Juan -como observa san Agustín (In Ioan. Evang. tract., 119, 3)- “no poseía nada propio”, sino a los bienes espirituales o dones recibidos de Cristo: la gracia (Jn 1, 16), la Palabra (Jn 12, 48; 17, 8), el Espíritu (Jn 7, 39; 14, 17), la Eucaristía (Jn 6, 32-58)… Entre estos dones, que recibió por el hecho de ser amado por Jesús, el discípulo acoge a María como madre, entablando con ella una profunda comunión de vida (cf. Redemptoris Mater, 45, nota 130).
Ojalá que todo cristiano, a ejemplo del discípulo amado, “acoja a María en su casa” y le deje espacio en su vida diaria, reconociendo su misión providencial en el camino de la salvación. “He ahí a tu madre”
Catequesis mariana
Santo Padre Juan Pablo II
7 de mayo de 1997
03-03-01 (21.40hs.) ( MENSAJE DE LA VIRGEN A MARCIA )
“Queridos hijos, os pido orad día a día por la paz de este mundo. Hijitos, el pecado aún está
en el mundo.
¡Os pido orad! No debe difundirse el pecado entre vosotros, sino la Palabra de vuestro
Dios, el amor y la paz.
Id por el mundo y propagad el Sacrificio de Jesús.
¡Orad, orad, orad! Orad sin pensar por qué lo hacéis. Solo tomad vuestro Rosario y orad
con el corazón, así como también ayunad.
Que vuestra oración sea la lluvia de paz y de amor de Dios que el mundo necesita para
apagar el fuego del pecado, el odio y la mentira de Satanás.
¡Hijitos, no temáis, mi Corazón al final triunfará!
Os amo y os bendigo. Amén, amén”
Leed 1º de Macabeos 2, 6-14
Con este mensaje del 3 de marzo de 2.001, les compartimos algunas fotos y un video como testimonio del cenáculo del 7 de abril pasado, en la Plaza.
La lluvia cesó inmediatamente cuando cuando empezó la exposición del Santísimo Sacramento. Quiso Jesús “pasar” entre su pueblo.
( SI NO PUEDE VER EL VIDEO, HAGA CLIC EN
http://www.youtube.com/watch?v=xC2MY2KpQTs
O COPIE Y PEGUE EN LA BARRA DE DIRECCIONES DE SU NAVEGADOR)
( MUY IMPORTANTE RELEER CADA DOMINGO DE CUARESMA, YA QUE PUNTUALIZA AL RESPECTO )
«Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado» (cf. Col 2, 12)
Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf. Prefacio I de Cuaresma).
1. Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando «al participar de la muerte y resurrección de Cristo» comenzó para nosotros «la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo» (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia «los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.
El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.
Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia.
2. Para emprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor —la fiesta más gozosa y solemne de todo el Año litúrgico—, ¿qué puede haber de más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto la Iglesia, en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor, haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el Sacramento del renacimiento, y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a él.
El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25). Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal.
El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor.
La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín.
El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».
Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida… ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27). La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.
El recorrido cuaresmal encuentra su cumplimiento en el Triduo Pascual, en particular en la Gran Vigilia de la Noche Santa: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos «del agua y del Espíritu Santo», y confirmamos de nuevo nuestro firme compromiso de corresponder a la acción de la Gracia para ser sus discípulos.
3. Nuestro sumergirnos en la muerte y resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo, nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la «tierra», que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf. 1 Jn 4, 7-10). La Cruz de Cristo, la «palabra de la Cruz» manifiesta el poder salvífico de Dios (cf. 1 Co 1, 18), que se da para levantar al hombre y traerle la salvación: amor en su forma más radical (cf. Enc. Deus caritas est, 12). Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo. El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31).
En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años… Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.
En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna.
En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo.
Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna.
El Lunes 7 de Marzo, estaremos una vez más junto a Nuestra Madre, que nos lleva al Hijo Redentor. ( Plaza Carlos Auyero, Salta y Arias, Lanús este )
Queremos recordar que si bien en su último mensaje público a Marcia, de noviembre de 2008, la Virgen prometió estar presente cada día 7 a las 17 hs., no debe privarse nadie de vivir este particularísimo y amorsísimo encuentro, por no pode ir en ese horario. Las obligaciones laborales, la lejanía, el cuidado de niños, ancianos, enfermos, etc. muchas veces impide que se pueda estar allí, a esa hora.
Peregrinar en el horario que puedas, cada día 7, tendrá exactamente el mismo valor. Y el Amor de Nuestra Madre es tan grande, que cuando llegues a este Lugar Santo ( como suelen llamarlo muchos sacerdotes ), María del Espíritu Santo estará allí para vos. Para llenarte de su ternura de Madre.
Ternura de Madre
( Padre Tomás Rodríguez Carbajo ) El amor de María para con nosotros es materno, esta cualidad añadida al amor le identifica como algo peculiar y característico de la madre, lleva consigo delicadeza, esmero.
Todo lo que es vital no está regido por unos baremos matemáticos, indefectibles, tiene sus leyes de crecimiento que pueden estar influenciadas o determinadas por condicionamientos propios en cada ser vivo.
María vive cerca de cada uno de nosotros, pues, somos sus hijos, a todos nos ama con ternura de madre y por lo tanto irrepetible, esto hace que cada uno ha de sentirse “en casa” y procurar servirse de todo para adoptar una actitud propia y peculiar, filial para con María. No todos los hijos tienen la misma actitud ante la madre.
El amor hacia una o varias personas es irrepetible. El amor tiene una misma palabra, pero nunca se repite.
El amor de María para con nosotros siempre es tierno, porque tiene su fundamento en que es Madre de Cristo, con el mismo corazón con que ama a su Hijo, nos ama a nosotros sus hijos.
La ternura se muestra en momentos difíciles, delicados, la vemos reflejada en las imágenes de la Piedad, cuando María tiene en su regazo a su Hijo muerto, cuando tiene en sus brazos a Jesús Niño.
El amor materno de María es continuo, lo que nos lleva a vivir una presencia mariana, que es una consecuencia de seguir a Cristo o compartir la vida con Él.
La vivencia de María se deja entrever en el modo de vivir y de hablar que cada uno tiene del misterio de Cristo, ya que en Él termina el amor que profesamos a la Madre y a la luz de Cristo conocemos y comprendemos a María como Madre, Corredentora, Medianera…
Hay imágenes tildadas ya con este nombre “La Virgen de la Ternura” quieren expresar el amor delicado, tierno, materno hacia el Hijo, reflejo del que nos tiene a cada uno de nosotros. María y Jesús están íntimamente relacionados; Madre e Hijo unidos no sólo por los vínculos de la sangre, sino por la fe y obediencia la Padre.
La manifestación externa de la ternura nos lleva a una intimidad y cercanía, realidades éstas que tenemos que tener con María, porque es nuestra Madre y nadie como Ella nos puede conocer y ayudar.
Sintiendo en nosotros las caricias tiernas de María, nos animamos a seguir de cerca a Jesús, quien fue el que más muestras de ternura recibió de su Madre. La ternura, la sonrisa de María nos ayuda a comprender mejor el misterio de Dios.
En el regazo de María todos los redimidos cabemos, pues, al ser Madre de Jesús, cabeza de la Iglesia, es Madre de todos los redimidos y discípulos de su Hijo. Por eso la aclamamos:
Amor maternal
Del Cristo total.
( RECORDEMOS LLEVAR ROSAS PARA JESÚS Y LA VIRGEN Y ALIMENTOS NO PERECEDEROS, DE IGUAL CALIDAD QUE LOS QUE CONSUMAMOS HABITUALMENTE, PARA LOS NECESITADOS QUE ATIENDE EL PADRE JORGE )
FINALIZAMOS EL 2010 Y COMENZAREMOS EL 2011, SIEMPRE DE LA MANO DE LA VIRGEN, ABRIGADOS CON SU MANTO, LLEVADOS POR ELLA MISMA A JESÚS, ÚNICO CAMINO A SEGUIR.
VAMOS A COMENZAR EL NUEVO AÑO REZANDO ESPECIALMENTE POR LA PAZ SOCIAL EN NUESTRO PAÍS, POR TRABAJO E IGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA TODOS Y POR LAS INTENCIONES DE TODO VISITANTE DEL BLOG, QUE LLEVAMOS MUY ESPECIALMENTE SIEMPRE A LA PLAZA.
Y LES DEJAMOS DE REGALO DOS TESTIMONIOS. EL 1º, DE GRACIELA, QUIEN GUARDÓ Y ESTUDIÓ PROFUNDA Y PRUDENTEMENTE LA FOTO QUE YA LES MOSTRAMOS:
ESCRIBIÓ GRACIELA AL CENÁCULO:
La imagen no estaba alli, por eso se las estoy enviando!! yo miraba el sol porque parecía como que latía, era un círculo sobre otro (uno claro muy luminoso y el otro más rosado) se podía ver perferctamente, no encandilaba, latía! entonces enfoqué el sol (sin cámara, con celular) y saqué la foto “al sol”.Cuando regresaba en colectivo a casa, revisé las fotos y recién ahí me encontré con la imagen de la Virgen.Esa imagen que aparece (iba a decir que se formó con los rayos de sol sobre las ramas del árbol) pero en realidad no se “milagrosamente aparece”.La estoy enviando porque cuando mostré la imag7/en en la plaza me dijeron que la envíe y porque cuando la muestro desde el celular me la piden, por eso quise compartirla. Para mí es algo muy fuerte y muy hermoso a la vez, no se explicar más que esto.
Tardé bastante en decidirme a enviarla porque primero pregunté a mucha gente, para ver si todos veían lo mismo que yo, y como así fue me pareció que no podía guardármelo para mí sola, que lo tenía que compartir y este es un buen momento para hacerlo.
-Graciela-
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EL SEGUNDO TESTIMONIO, ESCRITO, ES DEL 7/11/2010:
Quiero informar al Cenáculo de lo ocurrido y deseo también que mi testimonio quede asentado en la página misma de Nuestra Madre Virgen de Lanus, Santa Maria del Espíritu Santo. Mi esposo y yo estuvimos a la Plaza llamada “ Lugar de encuentro con Dios” ubicada en Lanus Este (calles Salta y Arias) el domingo 7 de noviembre de 2010, fecha de aniversario no 11 de las apariciones de la Virgen Maria a la vidente Marcia.
Llegamos alrededor de las 16hs15, a pesar de una gran cantidad de fieles reinaba un silencio de paz y se podía palpar una densa dedicación a la oración porque la muchedumbre muy concentrada rezaba el Santo Rosario. Luego se iba a realizar la Misa de los 7, fecha en la cual Santa Maria Madre de Dios promete hacerse presente ella misma entre los fieles y repartir gracias. Los fieles podían también ir a confesarse gracias a la presencia de 4 o 5 sacerdotes. Las actividades religiosas y de oración se desarrollaban con toda tranquilidad y fraternidad.
Después de rezar el Rosario, llego la procesión, se tiraron pétalos de rosas y los aplausos acompañaron la llegada de la imagen de la Virgen. Empezó la Misa alrededor de las 17 horas, a los 10 o 15 minutos, ayude e invite a tranquilizarse a una mamá con lagrimas en los ojos y con su hijo en brazos, ella a su vez estaba acompañada por otra mujer a quien comente que veía a esta madre muy emocionada. Me dijo estas exactas palabras “¡hay motivos … después de ver el sol !”, me pregunto si yo había notado algo, le dije que no porque estaba muy concentrada en la oración y en la misa que estaba teniendo lugar, tampoco le pregunte lo que ella había visto exactamente en el cielo. Alrededor de las 17 hs30 o apenas un poquito mas tarde, mi esposo quiso echar un vistazo al sol, se dio vuelta y giro la cabeza (estábamos ubicados del lado derecho del altar si uno lo mira de frente y con el sol del lado izquierdo y diagonalmente atrás de nosotros). Me aconsejo de que yo también mirara al sol porque algo especial ocurría, le comente que no podía porque la luz solar era demasiado intensa y que mis ojos se ponían enseguida a llorar. Me aconsejo fijarlo a pesar de este resplandor y que iba a ver algo sorprendente. Gire de nuevo mi cabeza, levante la vista, mire el color blanco enceguecedor del sol apenas unos segundos, se deslizaron algunas lagrimas y enseguida VI.
Ante todo, no nos olvidemos que habitualmente a los seres humanos nos resulta imposible fijar nuestra mirada en el astro del día, la sensibilidad de nuestras retinas no logra resistir a su potente luz que nos quema la vista, es absolutamente desaconsejado por los médicos. Sin embargo el 7 de noviembre 2010, una vez superados los 5 a 7 primeros segundos, mi esposo y yo pudimos mirarlo sin molestia ni dolor y VIMOS lo siguiente. El sol se presentaba de una forma que NUNCA en mi vida había visto, tenia de manera precisa el aspecto que se da cuando se produce un eclipse, es decir el sol en si mismo se mostraba solo como un circulo exterior de luz blanca luminosa con un contorno muy neto que destellaba, una intensa luz blanca recorría dicho circulo de la mitad por arriba deslizando hacia abajo y subiendo en dirección de su punto de partida girando en el sentido de las agujas de un reloj y luego retrocedía en sentido contrario ( como una guirnalda navideña que se ilumina con secuencias consecutivas). A la vez, delante del sol y superpuesto, pero de un tamaño ligeramente inferior se ubicaba una enorme esfera azul, muy precisamente definida, que palpita levemente hacia adelante y también hacia atrás, lo que provocaba que el circulo luminoso (el sol) ubicado detrás representaba ser finalmente una aurolea mas o menos gruesa, pero que en ningún momento resulto ser un anillo de grosor enorme, solamente se presento como una fina y a veces un poquito mas ancha aureola alrededor y detrás de esta esfera azul. Fue exactamente una esfera redonda como el globo terráqueo y no un disco plano, porque mientras se aproximaba y se alejaba levemente, al mismo tiempo se pudo apreciar sin confusión posible como efectuó un giro constante sobre si mismo con la frecuencia muy regular de un doble giro ( y solamente un doble giro y no triple o cuádruple) hacia la izquierda y luego enseguida hacia la derecha. Este doble movimiento en sentidos contrarios se realizaba con una velocidad impresionante, una velocidad “alocada” y se podía apreciar claramente y sin duda alguna porque la esfera, que era exactamente del mismo tono de color azul que el manto de la imagen de Santa Maria del Espíritu Santo, presentaba en la superficie varias “nubes” de forma horizontal o “humos” de arrastre de velocidad de forma alargados cuyos matices de color eran de un color azul grisáceo un poco mas oscuro. En el cielo totalmente celeste de ese día de primavera con una temperatura de 33 grados, alrededor del sol compuesto de esa aureola blanca luminosa y tapado casi en su totalidad por la enorme esfera azul se desparramaba una gigantesca “mancha”, uso este termino de “mancha” porque no mostraba una consistencia con un volumen como seria por ejemplo una nube tipo cúmulo nimbus, sino que tenia un aspecto menos “algodonoso” y mas plano. Esta mancha era de color rosa fuerte ( en oposición al rosa suave que se usa para el ajuar de los bebes) y en la parte situada abajo hacia la izquierda lucia un color fucsia cuya intensidad variaba, por momentos un poco mas concentrada y por otros apenas mas diluida. Esta gigantesca mancha presentaba bordes bien definidos, es decir que no se confundía con el cielo o con las nubes comunes, sino que se destacaba netamente, el trazado que se destacaba por su precisión presentaba bordes sin asperezas, más bien redondeadas y suaves. Esta mancha no era inmóvil, no palpitaba como la esfera, no se contraía ni explotaba, sin embargo estaba en constante movimiento ondulante de leve deslizamiento en todas direcciones como una mancha de agua delimitada por sus bordes exteriores de leve altura que se encontraría en una superficie lisa y que se expandiría un poco de un lado y del otro sin nunca dividirse en charcos y/o gotas individuales. Esta inmensa mancha alrededor del sol (todavía en estado de eclipse con esa esfera adelante) podría compararse también en su aspecto visual al citoplasma de una célula bajo microscopio. Ese hermosísimo espectáculo duro unos 3 a 4 minutos y de repente, la esfera desapareció, el trazado del circulo del sol quedo dibujado, la mancha en su totalidad tomo entonces y a principios un color amarillo clarito como el color de los pollitos, luego el amarillo paso al tono mas intenso del amarillo de la bandera papal. De repente dentro de la “ mancha” nuevamente rosa “exploto” el sol con una luz blanca muy, pero muy intensa, sus rayos de distintas longitudes se dispararon constantemente del centro hacia el exterior y en todas las direcciones, destellaron y en una segunda etapa casi simultánea, múltiples rayos de color amarillo “ papal”, superpuestos a los blancos y mas cortos pero sin embargo mas gruesos, se entremezclaron. Fue una demostración de resplandor con todos y cada uno de los rayos que destellaron intensa y alternativamente, ese efecto luminoso se asemejó a una manifestación visual de “vida y de palpito”, el efecto de zoom ( como en una maquina fotográfica) era tan intenso y con un vaivén de acercamiento y alejamiento tan rápido que no se podía notar más la presencia de la “mancha”, el foco de atención era solo y únicamente los rayos del sol. Fue un acontecimiento que duró unos 2 minutos que realmente asombra, que maravilla y deja boquiabierta a cualquiera. Fue entonces cuando todos esos rayos se confundieron entre si y se amalgaron y nuevamente apareció la única e inmensa mancha de color que esa vez cambio el matiz de amarillo y mostró entonces un color amarillo dorado metalizado , no como una pintura lisa e uniforme , sino compuesta de miles de “papelitos”dorados dispuestos de forma ordenada e intercalados como ladrillos de una pared. Salvo el color, esa mancha era similar a la descripta anteriormente con el mismo tipo de bordes, se presentaba con un movimiento ligeramente ondulante, como una bandera que se mueve lentamente con la brisa. De repente parte de la línea del borde inferior empezó a desaparecer, la mancha empezó a abrirse en la base y a la altura del cuarto inferior y en el medio se abrió una grieta que se ensanchaba y los “papelitos” dorados empezaron a caerse adentro y a derrumbarse en el vacío ( la base inferior de los “papelitos que caían mostraban un color dorado mas grisáceo oscuro, resultado del efecto óptico de la caída), desaparecían al caer y de repente la mancha se desintegro en su totalidad y desapareció. Me di vuelta sobre mi propio eje y gire levemente la cabeza a la derecha, vi entonces alrededor del sector de la plaza llamado “Lugar de encuentro con Dios” una neblina del mismo dorado metalizado de los adornos navideños y esparcida bajo la forma de unas pequeñas “nubes” horizontales sin bordes exteriores completos ni con una franja delimitadora totalmente cerrada, sino como nubes con bordes formados de filamentos entrecortados y dorados y con fondo totalmente transparente, pero salpicadas de “copitos de nieve” también de color dorado intenso, se ubicaron muy precisamente por encima de la cima de los árboles ubicados alrededor de la plaza sector “Lugar de encuentro con Dios”y también por encima de la frontera trazada virtualmente en la mitad la plaza ( la parte común de recreo y juegos infantiles y la parte restante llamada “Lugar de encuentro con Dios”, es decir a la altura del mástil delimitado también por las estatuas de la Virgen Maria y del Sagrado Corazón colocadas en ese día tan especial). Me fije en la cima de los árboles plantados alrededor de este sector sagrado de la plaza mostraba justo por encima su “nube” sobrevolando en posición fija como materializando y delimitando físicamente y de manera efímera el lugar designado y consagrado por la Virgen Maria. Luego baje la vista y mis ojos se encontraron con la carpa armada en este sector donde estaba instalado el altar. Se seguía desarrollando la misa, estaban presentes los 4 sacerdotes que uno podía ver por momentos de perfil y/ o de frente porque se movían y se desplazaban entre el altar y sus sillas. Note entonces que sobre sus largas vestimentas sacerdotales para la misa de color blanco se deposito también una sola y única “nubecita” vertical de “copitos” de color dorado metalizado. Ninguna “nubecita” se situaba únicamente por encima de las cabezas de los sacerdotes como en el caso de los árboles, sino que todos sus cuerpos, desde la cabeza hasta los pies, estaban cubiertos por esa nubecita, parecía sobrepuesta a sus siluetas porque se adaptaba y seguía exactamente sus movimientos y sus desplazamientos. Esta visión duro alrededor de un poco más de 1 minuto. Fue la última imagen sobrenatural que percibí del asombroso regalo que me hizo la Madre Celestial y a través de Ella, Jesús, el Espíritu Santo y Dios.
Mi esposo y yo comentamos entre nosotros lo acontecido muy discretamente y en voz baja porque tenia lugar la misa. Quiero precisar que mi esposo no vio la secuencia dorada de la danza del sol ni las nubecitas posteriores porque había bajado su mirada. Después se fue a buscar agua bendita a la fuentecita y haciendo la larga cola, escucho los comentarios de las personas alrededor de el que contaban el fenómeno de la danza del sol, pero ignoro si vieron exactamente los mismos detalles que yo. Después volvió con el agua bendita, tuvo lugar la Comunión, luego la Bendición, el recorrido entre los fieles realizado por el sacerdote teniendo y alzando el Santo Sagrario y por fin, una distribución de regalos de parte del Cenáculo para todos los peregrinos presentes : los Rosarios y las Medallas de Santa Maria del Espíritu Santo Virgen de Lanus para conmemorar el aniversario No 11 de la primera aparición .
Simplemente contar lo que ocurrió y por lo tanto lo que VI quizás no es tan convincente como una foto o un video, pero en el pasado tampoco existían las maquinas de fotos ni las filmadoras y sin embargo los simples testimonios verbales o escritos tuvieron valor suficiente para contribuir y consolidar una posterior validez . Por otra parte, realice dibujos muy precisos de las diferentes secuencias del acontecimiento sobrenatural que observe con detenimiento. En fin tengo que agregar que soy una persona racional, analítica, muy detallista y con discernimiento agudo, por lo tanto una persona muy difícil de dejarse convencer por una simple e eventual ilusión óptica debida al ocaso del sol al atardecer. Tampoco mi mente podría confundirse con, por ejemplo, el efecto meteorológico llamado “arco iris de fuego” (“sun dog” en ingles) porque casualmente tuve la oportunidad de observar a uno durante este mismo invierno 2010). Tampoco mi capacidad de análisis se dejaría influenciar por una eventual histeria colectiva porque desde hace 7 meses que voy a la plaza, nunca hubo gritos, comportamientos descontrolados o excesos grupales de ningún tipo, ni ese preciso día ni en los otros encuentros del día 7. Es evidente que para las otras personas no presentes en la plaza, el sol tuvo su aspecto normal y habitual, el orden del universo y de los planetas no se altero para nada, pero también no dudo un solo segundo de que lo ocurrido fue un acontecimiento real y extraordinario. Fue un hecho sobrenatural y a la vez también divino porque no fue solamente y “simplemente” una danza del sol, es decir el astro del día que se mueve. Este acontecimiento fue mucho mas que un efecto luminoso, detrás de toda la sucesión de estas imágenes que vi se puede leer y entender un mensaje visual compuesto de símbolos y lleno de significados plasmados en un lenguaje universal. Por cierto no soy una experta teóloga ni una erudita de los Textos Sagrados, pero siempre a lo largo de los siglos durante sus apariciones, tanto la Virgen Maria como Nuestro Señor Jesucristo usaron un lenguaje verbal común y comprensible para todos y también imágenes simples muy fácilmente decodificables sin importar el idioma, la cultura y las costumbres.
Humildemente sin pretensión alguna, como tampoco con la intención de influir sobre la capacidad de quienes analizaran los eventos de la plaza de Lanus, además de la descripción de lo observado, quiero dar a conocer a las autoridades eclesiásticas la interpretación espontánea que se impuso a mí al poder observar toda la secuencia de imágenes de ese mensaje luminoso :
El sol (1) con forma de aureola blanca luminosa con esta onda de luz intensa que destellaba y recorría el anillo circular desde la mitad arriba girando en el sentido de las agujas de un reloj y que volvía por atrás significo para mi el Santo Sacramento, es la Sagrada Hostia del Cuerpo y Sangre de Jesucristo que palpita, que vive, que contiene nuestro universo y muy especialmente el globo terráqueo (2) del color azul donde nosotros los hombres – hijos de Dios y hermanos en Cristo – nos encontramos y que gira de manera alocada sin darle en la actualidad mucha importancia a la religión y a la fe, que esta a la espera del llamado fervoroso de cada uno de los seres humanos para iluminarlos espiritualmente. La gigantesca mancha (3) rosa intenso y parcialmente fucsia que contenía el sol y el globo del mismo tono azul que el del manto de la Virgen significaba el inmenso océano de ternura que Ella siente por Su Hijo representado por el Santo Sacramento que era el sol en forma de eclipse y por nosotros los pecadores. Ella se preocupa de nuestro alejamiento de Dios, le parece incomprensible que tengamos el Amor incondicional de Jesús al alcance y que no hagamos nuestras tareas espirituales diarias. Con amor Ella nos quiere contener y mantener en una matriz de dulzura y también proteger bajo su manto de mimos como Nuestra Madre Celestial que es. El cambio de color de la mancha que de repente paso de rosa al exacto tono amarillo “papal” significa que si nos esforzaríamos en acercarnos a la Santa Iglesia Católica, al Papa y a los sacerdotes (4) y en cumplir y demostrar a Dios nuestra confianza, nuestra fe y nuestro amor, entonces se realizaría lo que pedimos sin cesar en la oración “ Padre Nuestro, que Su nombre sea santificado, que venga Su Reino, que se haga su Voluntad en la tierra como en el cielo” y Dios se manifestaría en toda su esplendor como la explosión del sol (5) con rayos blancos y amarillos destellante: la luz de Dios en toda su Gloria. Entonces siendo humildes, respetuosos, solidarios, cumplidores con nuestros deberes de creyentes y con una absoluta confianza en EL, podríamos recibir y disfrutar de muchísimas Gracias disponibles según nuestras necesidades, tantas como los innumerables “papelitos” dispuestos como ladrillos intercalados de una pared (6) que caían de la mancha ahora dorada metalizada. Todas estas Gracias que nos regalaría Jesús, las podemos obtener gracias a una profunda conversión y un sincero acercamiento a Dios, a Jesús, al Espíritu Santo y a la Virgen Maria y en la parte de la plaza consagrada y denominada por Ella “Lugar de encuentro con Dios” en Lanus Este – calles Salta y Arias- muy específicamente delimitada por las “ nubecitas” de “copitos de nieve” dorados (7) . Sin olvidarse de que encontrar o reencontrar a Dios es un recorrido que necesita de esfuerzos y que para ayudarnos nosotros los pecadores, debemos recurrir a los “hijos predilectos “ de Nuestra Madre que son los sacerdotes cuyas vidas están consagradas a Dios y cargadas de luz divina (8) incansablemente al servicio de Dios y generosamente siempre a disposición nuestra para guiarnos con sus consejos y conocimientos.
Espero que mi testimonio sirva, a los creyentes que necesitan un aliento a su fe y confirmar que están en el buen camino, a los agnósticos para que puedan eliminar definitivamente todas sus dudas y a los no-creyentes para que les llamen la atención y que este interrogante les permitan reflexionar. No es necesario ver para creer, pero tal espectáculo es un regalo inolvidable y una demostración inconfundible de dulzura de Jesús Cristo y una caricia de Su y Nuestra Madre Celestial.
Sinceros agradecimientos a la vidente Marcia y al Cenáculo. ¡¡¡ Que Dios los bendiga a todos !!! Nos veremos el proximo 7 …..
PD 1 : Le pediría amablemente al Cenáculo no exponer en la red Internet ninguno de mis datos personales.
PD 2 : Adjuntos los dibujos que realice, evidentemente sin el brillo que tenía el mensaje con su efecto luminoso, pero representado fielmente todas las secuencias del mensaje visual que pude observar el 7 de noviembre 2010 en parte de la plaza denominado “ Lugar de encuentro con Dios” en Lanus – Este.
MUY FELIZ 2011. QUE EL MANTO AZUL DE LA VIRGEN DE LANÚS ABRIGUE TODAS LAS ESPERANZAS.
El sacerdote, Padre Jorge de San José de los Obreros de Gerli, celebró la Misa. Realmente es una bendición contar con alguien tan generoso, contenedor, alegre y afectivo. Nos dijo que María le pone calidez a la religión, que no demos un solo paso en la Fe, sin pedir su mediación, como claramente la ofreció en las bodas de Caná. Nos explicó que somos libres, verdaderamente libres, cuando nos dejamos llevar por el Amor de Jesús y María.
Cuando dió la bendición pidió especialmente que elevemos las estampas y que creamos que esas estampas, con la bendición y el poder que Dios le da a las manos del sacerdote, sanan. Que no las guardemos y se las demos a todos los enfermos del alma y el cuerpo que las necesiten.
Al comienzo hizo una reflexión sobre el tema de la ley que está tratando el Congreso, convocando a la marcha del 13 de julio. Después, se explicó el tema de los horarios, tal cual como se lo expresó hace unos días. Todo el día 7 es un día de peregrinación a este bendito lugar de aparición. Si bien, por cuestiones lógicas se establece un programa, entre las 16 hs. y las 19 hs. con la Misa como oración central, sumado al Rosario, las visitas a las imágenes y la entrega de agua bendita, pétalos de rosas y estampas. Explicó, también, que las canillas del agua bendita están abiertas los días 7 y los miérc y vie a las 17 hs., no por un capricho, sino para evitar el mal uso de la misma.
El cenáculo nos invitó a todos a ser misioneros, difusores de la advocación. Y nos recordó que el 21 e julio, 11° aniversario de la primera manifestación de la Virgen a Marcia, sería importante que concurramos para rezar juntos el Rosario, a las 17 hs.
Como cada día 7, el sol brilló en plenitud, a pesar de la tormenta unas horas antes y la cerrazón del cielo hasta media tarde. María del Espíritu Santo llenó de calor y aroma a rosas otra hermosa y fría tarde de invierno.Llenó de calor y aroma a rosas, nuestros corazones necesitados de su mediación.
Santa María del Espíritu Santo, es la advocación con la que la Virgen se hace presente en Lanús, Buenos Aires, los días miércoles, viernes y los 7 de cada mes a las 17:00 hs., en la Plaza Auyero de calle Arias y Salta ( Los días 7 de mes: 16 hs. Santa Misa, 17 hs. Santo Rosario, conviene llegar por lo menos a las 15 hs. ). A este sitio lo llamó "Lugar de Encuentro con Dios". Muchas vidas cambiaron en ese lugar, al abrir sus corazones y ver sus signos de amor infinito e incondicional.
El 7 de noviembre dijo "...Volved cada día 7 porque os estaré esperando para derramar una lluvia de Gracias! Os amo!"
Este rincón es un humilde homenaje a nuestra Madre, para que compartamos la fe y las experiencias que tengamos en relación con Ella y Dios. Los invito a leer sus mensajes y a contar las maravillas que Ella les ha dado.
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