Si damos la batalla contra el mundo de las tinieblas, vamos a ganar

Si damos la batalla contra el mundo de las tinieblas, vamos a ganar

 

No se deje engañar por los rugidos del enemigo espiritual, que no busca otra cosa que atemorizar

 

Fernando Alexis Jiménez

Pensó que era un juego. Rosa Libia y sus amigas de colegio. “Es un juego que descubrí en casa de mi abuela”, dijo alguien. En la parte superior estaba el nombre: “Ouija”. Otra alumna dijo que era sencillo y explicó cómo podían participar. Pasaron toda una tarde, después de la jornada académica, haciéndole preguntas a la Tabla, que guiaba sus manos para desplazarse de letras a números, informándoles respecto de aquello que querían saber.

 

Conforme se metían en ese mundo ocultista, más querían profundizar y cuando Amanda les dijo que estaba tarde, respondieron casi al unísono: “Hagámoslo por última vez”.

 

En el poder de Jesus el Señor estamos llamados a vencer

En el poder de Jesus el Señor estamos llamados a vencer

Ese fue el inicio de todo un drama que tocó las fibras más sensibles de Pueblo Rico, en Colombia. Dieciséis estudiantes de secundaria resultaron poseídas por el demonio. El cura intentó echar fuera esos entes que las dominaban, llevándolas a proferir gritos, lamentos e incluso, a expresarse con voz gutural, que ora sonaba a la de un niño y otra, a una mujer muy adulta.

 

El pastor Juan José, Pentecostal, ministró liberación  a las jovencitas. Una lucha que tardó cuatro horas, asistido por varios miembros de la congregación, hasta que por fin quedaron libres de la posesión.

 

Jamás volveríamos a jugar con esa Tabla”, dijo horrorizada Karen Tatiana, una de las más afectadas.

 

Los habitantes del pueblo, que se limitaban a decir que el demonio era cuento de viejas, comprendieron que era real; pero algo más: entendieron que en el nombre de Jesucristo era posible que se rompieran todas las ataduras.

 

A Satanás lo exhibieron derrotado

 

Una de las estrategias de Satanás para procurar desánimo o un revés espiritual en el cristiano, es recordarle los pecados del ayer. Al más mínimo error, desata pensamientos derrotistas: “¿Cómo que eres cristiano y mira el pecado que cometiste? Yo que tú, ni siquiera volvería a la congregación. ¡Eres un hipócrita?” Y hay creyentes que en su ignorancia le otorgan “poder” a lo que dice el diablo y se estancan o vuelven atrás.

 

Pues le tengo una excelente noticia: Satanás y sus huestes ya fueron vencidos, como anota el apóstol Pablo cuando escribe: “Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, nos dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él”(Colosenses 2:13-15. La Biblia de Las Américas)

 

Los niños, que por su inmadurez a veces resultan crueles, solían escarnecer a una mujer demente a quien apodaban “Tabaquera”. Le gritaban “Esa ropa es mía…”.

 

La señora se despojaba de sus prendas y protagonizaba un evento bochornoso, no solo por sus lamentos sino por la desnudez que escandalizaba a los transeúntes.

 

Un día alguien le hizo entender, pese a que la mujer no estaba en sus facultades, que nadie podía quitarle lo que le habían regalado. Desde entonces, cuando la hostigaban, ella respondía no con dolor sino con alborozo: “Están locos… Está ropa es mía

 

Igual con usted y conmigo. Ya el Señor Jesús pagó por nuestra maldad y yerros del ayer. Todo pensamiento que arroja en nuestra meta Satanás, está orientado—como parte de su estrategia sucia-a ganar terreno para llevarnos a una crisis personal y espiritual.

 

Recuerde que Cristo perdonó todos nuestros pecados. Algo más: La Escritura, dice Él—nuestro amado Salvador—anuló todo lo que había en contra nuestra. A este hecho debemos ligar otro elemento, y es que Jesús exhibió públicamente derrotado a Satanás y todos sus secuaces.

 

La decisión más importante

 

Probablemente no ha tomado la decisión más importante de su vida: recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. Hoy es el día para que de ese paso.  Es muy sencillo: basta que le diga—allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco que he pecado y que gracias a tu muerte en la cruz, me perdonaste y abriste las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

 

Como no dudo que oró recibiendo al Señor Jesús, tengo ahora tres recomendaciones para usted:

 

1. Comience y termine su día orando. Orar es hablar con Dios.

2. Lea la Biblia. En ella aprenderá principios maravillosos, sencillos y prácticos, que le ayudarán en su crecimiento personal y espiritual.

3. Comience a reunirse con otros cristianos, al igual que usted desde hoy, dispuestos a que Dios obre una transformación en su existencia.

 

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

No se puede perder este evento gratuito en Cali

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Lo invitamos a leer nuestros últimos Estudios Bíblicos, haciendo click n el título:

1. Preparémonos para la batalla. ¿De qué manera un cristiano se prepara para enfrentar exitosamente los ataques del mundo de las tinieblas? Hay varios principios que nos enseñan las Escrituras y que le invitamos a leer en el siguiente Estudio Bíblico que no puede dejar de leer…

2. ¿Qué hay detrás de las maldiciones? Muchísimas personas incurren en el error de decir lo primero que se viene a su cabeza. Desconocen que están atando sus vidas y las de quienes les rodean con lo que dicen. ¿Qué hacer entonces?¿Cómo romper las cadenas de la maldición? Le invitamos a leer el siguiente Estudio Bíblico…

3. ¿Cuándo una enfermedad es producto del deterioro físico y cuándo por atadura demoníaca? Hay sustento bíblico que será útil en su vida y ministerio. Los cristianos estamos llamados a romper toda atadura y declarar sanidad en nuestra existencia…

4. Venza a Satanás en su mente y en su cuerpo. Un Bosquejo de Sermón que resultará altamente edificador en su vida. Con fundamentos bíblicos, un Estudio que sirve igual para su ministerio que para su crecimiento espiritual. No deje de leerlo ahora mismo…

¿Acaso tiene sentido orar en pleno siglo XXI?

¿Por qué debo orar?

Fernando Alexis Jiménez

Con frecuencia nos preguntamos qué relación tiene con nosotros la oración. ¿Acaso es importante? ¿De dónde podemos deducirlo? ¿Qué modelo tenemos de oración? ¿Qué produce la oración?

Ahora, en la batalla que libramos como creyentes contra el mundo de las tinieblas, ¿por qué es importante que oremos?

Y es en las propias Escrituras, a las que consideramos nuestra guía para todo cuanto hacemos, en donde encontramos la respuesta.

El amado Maestro es de quien tomamos, en primera instancia, la enseñanza sobre la importancia de orar.

Hay poder en la oración

Hay poder en la oración

Leemos en la Biblia que “Muy temprano de mañana, aún oscuro, Jesús se levantó, fue a un lugar solitario, y se puso a orar. Simón y sus compañeros lo buscaron, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te buscan” (Marcos 1:35, 36).

Imagine la sorpresa que debieron llevarse. Ellos que permanecían a su lado en todo momento, durmieron otro tanto mientras el Maestro—en una clara enseñanza que jamás pudieron olvidar—fue a un lugar solitario en busca de la presencia del Padre. Enseñanza que debemos asumir también en nuestro tiempo, porque reviste singular importancia y nos ayudará en nuestro proceso de crecimiento espiritual y personal.

El Señor mismo a través de Jeremías nos transmitió su deseo, en el cual sin duda encontramos respuesta a todas nuestras inquietudes, necesidades e incluso, voces de gratitud: “Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no sabes” (Jeremías 33:3).

El clamor encierra poder, no de parte nuestra sino el que se desprende a favor nuestro de parte de Aquél que todo lo puede: Dios. Él promete además. “Entonces me invocaréis, vendréis, oraréis a mí, y yo os escucharé” (Jeremías 29:12).

La oración tiene respuesta

Generalmente cuando nos hacen consultas sobre qué hacer en tal o cual caso, siempre respondemos que lo primordial es orar porque a través de la oración se mueven montañas.

Esta afirmación tiene asidero en una declaración del Señor Jesús que encontramos en el Evangelio: “Por eso os digo: Pedid, y os darán. Buscad y hallaréis. Llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llaman, le abren” (Lucas 11:9, 10).

Por su parte el apóstol Pablo escribió: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17), de lo que deducimos:

1.- Dios nos invita a orar y clamar a Él.

2.- El Señor Jesús nos dio ejemplo de que pasaba tiempo en lo secreto con el Padre.

3.- Dios responde a nuestras oraciones.

4.- La oración debe ser permanente.

La oración es fundamental en tu condición de cristiano. No puede desligarse de tus actividades cotidianas. Está bien leer las Escrituras, tener prácticas propias de la fe que profesas, pero es indispensable que mantengas una íntima relación con Dios a través del principio constante de orar.

¿A quién honramos al orar?

El Señor Jesús enseñó algo que no podemos olvidar en ningún momento. Se encuentra en el Evangelio de Juan: “… yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13).

Observa detenidamente algo: cada vez que vamos a Dios en clamor, debemos invocar nuestra petición en el nombre del Hijo; de esta manera, el Padre es honrado en el Hijo. ¿Tiene significación, no?

Esto te llevará a comprender que el curso de nuestro clamor quizá debe cambiar porque antes hemos pedido sólo para satisfacer nuestras necesidades primarias y no hemos tenido en cuenta al Hijo. En adelante lo harás porque es una de las primeras cosas que aprendes en este Manual de Oración.

Fernando Alexis Jiménez.

Les invitamos Diana para que haciendo Click visite cada uno de los siguientes Estudios Bíblicos, que estoy seguro, enriquecerán su vida personal y espiritual. Recuerde: basta que haga click en el título…

1.- ¿Cautivo en la pornografía? .- La pornografía ha crecido de manera sorpresiva en la Internet. ¿Sabía que de la totalidad de Portales de Internet el 12% corresponden a pornografía?¿Sabía que de cada 100 correos electrónicos que se envían en el mundo, 8 son de contenido sexual? Algo más: ¿Sabía usted que la pornografía en la Internet arroja ganancias anuales de 4.900 millones de dólares con los que se podrían construir más de doscientos colegios grandes y con completa dotación en Colombia? Pero todavía hay más: ¿Conoce cuál es relación entre la producción de pornografía y ritos satánicos? No deje de leer ahora mismo un Estudio Bíblico que le sorprenderá y ayudará a orientar a quienes están cautivos por esta atadura demoníaca.

2.- El ocultismo trae ruina personal y espiritual.- ¿Qué ocurre a quienes consultan el tarot, leen horóscopos o simplemente envían un “inocente” mensaje de texto en su teléfono celular para recibir información confidencial de qué le va a ocurrir en el día?¿Sabía que hay una directa relación entre el ocultismo y la adivinación del futuro? Lea este Estudio Bíblico que resultará enriquecedor para su vida ministerial…

3.- Cuatro principios de Guerra Espiritual.- ¿Qué principios deben mover a un guerrero espiritual?¿Acaso la Biblia enseña tal cosa como principios de victoria en la batalla contra el mundo de las tinieblas? En este Estudio Bíblico encontrará pautas bíblicas útiles para su ministerio.

¿Qué es para usted su cónyuge? Bendición o pesada cruz

Su cónyuge es una bendición… No una pesada cruz

Fernando Alexis Jiménez

Las primeras cartas de amor que se escribieron Flor y Jorge, eran en papel rústico—hojas de libretas de apuntes, para ser más exactos—y con letras grandes. En dos de ellas hicieron dibujos de un corazón, varias margaritas y un paisaje de un sol ocultándose tras las montañas.

 

Entre sus líneas se leía que toda una vida no iba a ser suficiente para amarse. Lo decían con la fuerza de su alma, convencidos que eran el uno para el otro, y esos sentimientos que iban más allá de la mera atracción y les hacia sentir maripositas revoloteando en su estómago, los cristalizaron en un matrimonio, consumado en una iglesia humilde de Santiago de Cali. La ceremonia tuvo lugar hace nueve años y el testimonio de la sencillez pero grandeza del evento, lo constituyen las fotografías a color que guardan cuidadosamente en un álbum.

Su hogar puede cambiar, con ayuda de Dios

Su hogar puede cambiar, con ayuda de Dios

 

Son una pareja singular. Jorge padece una discapacidad cognitiva leve, lo que explica el que un día se quedó esperándola con un ramo de flores en el parque de San Antonio, mientras las sombras de la noche bañaban la ciudad. Bien tarde, cuando las estrellas tachonaban todo el cielo, se cansó de esperarla y recordó que la cita la habían acordado para el día anterior.

 

Flor tiene dificultades para caminar. Es la secuela visible de una poliomielitis. Pero aunque camina con dificultad y las distancias le parecen más largas que lo normal, lo hace con gusto, disfrutando cada paso como si fuera el momento más delicioso de la vida. Ella está terminando el bachillerato.

 

La joven pareja trabaja en el mantenimiento de sillas de ruedas y caminadores. En ocasiones reciclan papel, cartón y botellas viejas. No obstante, se aman y eso cuenta mucho. Su mayor anhelo es tener una casita pintada de varios colores, y una motocicleta adaptada, para movilizarse y dejar de lado la vieja bicicleta, a la que le falta un bañito de pintura.

 

Amar y perseverar en la relación de pareja

 

Como siervo de Jesucristo he aconsejado infinidad de parejas. Y siempre que esgrimen argumentos para sustentar su deseo de divorciarse, terminamos girando en torno a un elemento esencial: el matrimonio nos ayuda a crecer, nos fortalece y nos permite luchar por metas comunes.

 

El autor sagrado se refirió a este principio bíblico cuando escribió: “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:12).

 

Dios fue quien concibió el matrimonio y, sin duda, no lo hizo pensando en que al menor tropiezo se produjera la ruptura. En absoluto. Él es honrado en un hogar donde hay armonía, comprensión y amor. Y sólo con su ayuda podemos alcanzar ese pleno entendimiento.

 

¿Jesucristo reina en su matrimonio?

 

Es fundamental que el amado Salvador Jesucristo reine en su hogar. ¿Ya lo recibió en su corazón? Es muy fácil. Dígale: “Señor Jesús, reconozco mis pecados, deseo cambiar y agradezco que hayas muerto en la cruz para traerme perdón y abrirme las puertas a una nueva existencia. Entra en mi corazón y haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

 

Si hizo esta oración, lo felicito. Tengo ahora tres recomendaciones para usted:

 

1. Lea la Biblia cada día. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al crecimiento personal y espiritual.

2. Ore cada día. Orar es hablar con Dios. Él nos concede la victoria en todos los caminos.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana. Es un proceso clave para avanzar en el crecimiento personal y espiritual que anhela.

 

Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

Les informamos que acabamos de actualizar nuestros espacios de Internet, en donde—simplemente haciendo click en el título—podrá leer los siguientes Estudios Bíblicos:

1. ¿Cómo conservase libre si lo liberaron de demonios?. Uno de los grandes problemas estriba en personas que pese a haber sido liberadas de influencia o posesión demoníaca, no conservan esa libertad. ¿Qué ocurre?¿Cómo puede usted orientar a las personas?¿Qué debe hacer el ministro de liberación? Lea ahora mismo este capítulo del libro, haciendo clic en el título.

2. Siete pasos para vencer sobre el mundo de las tinieblas. Muchísimas personas andan buscando prosperidad en riegos, amuletos, conjuros. ¿Qué trae todas estas prácticas? Abre puertas al mundo de las tinieblas. Haga clic en el título de este Estudio Bíblico y aprenda cómo vencer…

3. Oraciones eficaces, respuestas poderosas.- No puede dejar de leer este Estudio Bíblico que le guiará a respuestas poderosas en Dios.

Recuerde que si conoce a alguien que desee incorporarse a la RED DE INTERCESION Y GUERR AESPIRITUAL “DERRIBANDO FORTALEZAS” basta que envíe un email en blanco a mensajesdepoder-subscribe@yahoogroups.com

Cada circunstancia nos permite aprender y crecer

Cada circunstancia nos permite aprender y crecer

 

No permita que las dificultades lo lleven a la derrota

 

Fernando Alexis Jiménez

El examen en la universidad fue un rotundo fracaso. José Simón recibió la nota de mano del profesor de matemáticas. Impasible, como siempre; como tomado de una fotografía en un museo de cera. Sin gestos. “El suyo”,  se limitó a decirle. Para el joven fue un golpe demoledor. Alrededor rostros que reflejaban alegría. En su corazón una profunda tristeza.

 

64Pensó en su padre. Albañil Pasados los cincuenta años. Ojos cansados, canas que emergían traviesas poblando sus sientes, y movimientos lentos, dejando entrever que el tiempo no pasa en vano. “No puede ser que mi papá esté enfrentando el sol, y yo aquí, tranquilo, perdiendo evaluaciones”, se quejó, molesto consigo mismo.

 

Al principio creyó que era un fracasado. “Mi abuelo sí me dijo que ésta no era mi carrera”, razonó, pero inmediatamente después recordó que ser ingeniero industrial era su sueño desde niño, cuando le dijo a su familia—en ese hecho incoherente que jamás se explicará–, mientras visitaba un parque de diversiones: “Seré el que dirige empresas, como aquella en que trabaja papá”.

 

Perder el quid se constituyó en un enorme reto. Pidió explicaciones aquí, comprobó allá. Y se enamoró de los números, los mismos que le parecían una tortura. Desde entonces, le apasionaron más que las películas de Patrick Swaize. No solo terminó su carrera como un aventajado estudiante, sino que admitió que un aparente fracaso fue el que le llevó a convertirse en ganador.

 

No se pregunte: ¿Por qué? Sino, ¿Para qué?

 

La vida está llena de sorpresas. Situaciones que tocan a nuestra puerta de manera inesperada y que, si no estamos preparados para enfrentarlas, sin duda nos moverá el piso. A una amable señora que me escribía desde Chile, desesperada por los tropiezos que le presentaba la vida, le respondí: “Como somos vencedores en Jesucristo, nos esforzamos en Él para vencer y no nos preguntamos ¿Por qué? Sino, ¿Para qué?”.

 

Cada circunstancia nos permite crecer. ¿La razón? Aprendemos, y cuando se aprende, se avanza. Es un principio de éxito que aprendemos en la Biblia:  “El que ama la disciplina ama el conocimiento, pero el que la aborrece es un necio. El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad. ”(Proverbios 12:1, 22. Nueva Versión Internacional)

 

Ahora, es posible que ante circunstancias adversas usted se oriente a la queja y auto compadecerse. Puedo asegurarle que jamás dará un paso adelante. Por el contrario, experimentará tremendos reveses que le llevarán a sentirse derrotado.

 

Bien sea que se trata de hechos que nos tomen desprevenidos o que los acontecimientos contrarios sean producto de nuestros errores, si somos fieles a Dios y además, estamos dispuestos a aprender a partir de las fallas, adquiriremos sabiduría en cada nuevo episodio y escalaremos siempre hacia la victoria. Jamás olvide que en Jesucristo usted es un vencedor…

La decisión más importante

 

Probablemente no ha tomado la decisión más importante de su vida: recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. Hoy es el día para que de ese paso.  Es muy sencillo: basta que le diga—allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco que he pecado y que gracias a tu muerte en la cruz, me perdonaste y abriste las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

 

Como no dudo que oró recibiendo al Señor Jesús, tengo ahora tres recomendaciones para usted:

 

1. Comience y termine su día orando. Orar es hablar con Dios.

2. Lea la Biblia. En ella aprenderá principios maravillosos, sencillos y prácticos, que le ayudarán en su crecimiento personal y espiritual.

3. Comience a reunirse con otros cristianos, al igual que usted desde hoy, dispuestos a que Dios obre una transformación en su existencia.

 

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

 

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1. ¿Cómo determinar que una persona está endemoniada?. Es el capítulo 8 del ebook sobre Guía de Liberación Espiritual. Aprenda cómo se elabora un cuadro de diagnóstico y la importancia que reviste antes de ministrar liberación de demonios a una persona.

2. ¿De qué sirve tomarse cinco minutos en la vida?. En una apretada síntesis, con fundamentos bíblicos, descubra la importancia que tiene reflexionar antes de actuar y por qué cinco minutos pueden determinar su presente y su futuro…

3. Morir de sed junto a un manantial.- Un Estudio Bíblico que le refiere la importancia que tiene fortalecer nuestra dimensión espiritual, como paso para llegar a nuevos niveles en nuestra relación con Dios.

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¿Conoce usted a Dios?

 

Dios le conoce a usted, pero ¿conoce usted a Dios?

 

 

 

Fernando Alexis Jiménez 

Se había leído la Biblia siete veces y podía recitar de memoria, extensos pasajes, sin fallar en una coma. Era parte de su ejercicio diario de estudio de las Escrituras. Sin duda tenía mucho conocimiento.

 

También ejercía un cargo en la iglesia. “Rubén es un hombre consagrado”, solían repetir el pastor y sus inmediatos colaboradores. No es de extrañar, entonces, que no dudaron en lo más mínimo en designarle en la posición de responsabilidad que ostentaba.

 

En cierta ocasión alguien le cerró el paso con su vehículo. Afortunadamente frenó a tiempo, de lo contrario la colisión habría sido inevitable.

 

Le embargó una tremenda ira. ¡No podía concebir algo así! Aceleró el auto y alcanzó al protagonista del incidente.

¿Conoce usted a Dios?

¿Conoce usted a Dios?

 

–¿No te das cuenta de por dónde andas?—le dijo, sacando la cabeza por la ventanilla del automotor. Para enfatizar su disgusto, acompañó su airado reclamo con unas cuantas palabras groseras.

 

Su sorpresa fue mayúscula cuando desde el otro auto emergió una sonrisa amable. Era la esposa de un pastor de la misma denominación eclesial.

 

Discúlpeme, hermano Rubén. No fue mi intención. Voy camino a la clínica donde internaron por urgencias a mi señora madre. Le pido de nuevo disculpas–, y reemprendió la marcha.

 

¿Conoce usted a Dios?

 

Es evidente que Dios le conoce a usted, pero ¿conoce usted a Dios? Es probable que a pesar de muchos conocimientos e incluso, de hablar la jerga evangélica que acompaña muchas de nuestras expresiones en Latinoamérica, usted no conozca a Dios.

 

El evangelio de Juan relata que en cierta ocasión fue hasta el Señor Jesús un hombre ampliamente reconocido en el mundo religioso de su época. Dios lo conocía a él, pero él no conocía a Dios, aunque hablaba del Creador a toda hora.

 

El diálogo fue sencillo pero a la vez profundo en su contenido. “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?(Juan 3:3, 4)

 

Quizá usted al igual que este líder eclesial del judaísmo, tiene mucho conocimiento. Ha leído la Biblia unas cuantas veces y es reconocido en su congregación como alguien entregado a Dios. La pregunta es, ¿hasta dónde ha logrado conocer a Dios?

 

Por supuesto, conocer a Dios jamás podremos lograrlo en su plenitud; sin embargo cuando mantenemos una estrecha relación con Él, y abrimos el corazón para que obre conforme disponga, empezamos a ver el reflejo de su amor, poder y mover en cada uno.

 

Hacia nuevos niveles

 

La vida cristiana no puede estancarse. Si ocurre, no solamente estaremos impedidos para dar nuevos pasos sino que corremos el peligro de retroceder.

 

Conforme crecemos en Cristo, llegamos a nuevos niveles en los planos personal y espiritual.

 

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”(versículos 5 y 6).

 

Es posible que en su caminar cristiana haya llegado hasta ciertos niveles, pero le falta aún experimentar el mover del Espíritu Santo. No, no me refiero a la gritería que se observa en muchos servicios religiosos en los que—para mi preocupación y quizá para la suya—muchas personas repiten la misma jerigonza como si el “hablar en lenguas” fuera algo que se aprende “de memoria”.

 

También el crecimiento hacia nuevos niveles debe incluir nuestro comportamiento. Si no se produce un cambio en nuestro actuar, es necesario revisar nuestro testimonio cristiano.

 

Movidos por el Espíritu Santo

 

Para Nicodemo, aquellas palabras del Señor Jesús eran nuevas. Tal vez para usted como cristiano, aquello de dejarse mover por el Espíritu Santo también sea algo que reviste cierta novedad.

 

El Señor Jesús le dijo: “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”(versículo 8).

 

Al Espíritu Santo hay que dejarlo fluir. No presionar ni darle órdenes como “Muévete ahora…” como si se tratara de un mandadero que responde a nuestras indicaciones. Dios se mueve conforme quiere y lo que necesita es que estemos abiertos a Él.

 

Formúlese unas preguntas sencillas: ¿Cómo anda su testimonio de vida cristiana?¿Ha crecido en los niveles personal y espiritual?¿Está abierto al mover del Espíritu Santo o sus esfuerzos están encaminados a ejercer cierta manipulación sobre Él?

 

Las respuestas solamente las tiene usted. Y si halla algún fallo, debe encaminarse a corregirla. Con ayuda de Dios, si lo involucra en su ser y le permite obrar, es posible…

 

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

Les informamos que acabamos de actualizar nuestros espacios en la Internet, en donde podrán encontrar los siguientes Estudios Bíblicos simplemente haciendo click en el título:

1. Es hora de recobrar el dominio de territorios en poder de Satanás.- Por muchos años el Adversario espiritual ha hecho lo que quiere, aprovechando la actitud pasiva de los cristianos. ¿Qué hacer? He aquí un artículo que no puede dejar de leer ahora mismo.

2. El estrés, ¿cómo superarlo?.- Millones de personas se ven golpeadas por el fenómeno del siglo XX, el estrés. Desencadena desasosiego pero también, enfermedades físicas: ¿Qué hacer? Lea ahora mimo el Estudio…

3. Siete fundamentos de una fe dinámica.- ¿Hay pasos recomendables para que nuestras oraciones encuentren respuestas? Si desea conocer la respuesta, lea ahora mimo el siguiente Estudio Bíblico…

¡Tú puedes alcanzar la victoria!

Ps. Fernando Alexis Jiménez

Everardo. Simplemente Everardo. “Un nombre bastante extraño”, comentó el Notario Municipal cuando los padres llevaron al chico para ser registrado. Sin embargo no fue únicamente su nombre el que lo hizo diferente. Existen también dos características que rodean su existencia y que lo tornan único:

 

La primera, Everardo tiene una inteligencia excepcional. Aunque los sicólogos aún no se pongan de acuerdo respecto a qué significa “inteligencia excepcional”, Everardo fue el más aventajado de su generación, aún desde niño. A sus cuatro años leía y escribía con facilidad, y a los diez ya se había leído el primer tomo del libro “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra. Incluso se atrevió a hacer una serie de críticas curiosas respecto a la estructura literaria.

 

La segunda, Everardo perdió una pierna a sus dieciséis años. Era la época de las locuras juveniles y su afición a volar en una motocicleta, le llevó a estrellarse a más de noventa kilómetros contra un automóvil que cruzaba despacio las calles de Santiago de Cali.

 

Sólo en Dios alcanzamos la victoria

Sólo en Dios alcanzamos la victoria

Aquel momento difícil no se constituyó en obstáculo para este hombre que, a sus treinta y dos años, es uno de los pocos jugadores de balonmano, sin ayuda de prótesis. Dicho sea de paso, jamás le ha gustado usarla. “No me acostumbre jamás a utilizarla”, dijo al explicar las razones por las que sigue siendo manco.

 

Guardar el equilibrio fue su mayor problema. Pero aprendió. Todos alrededor estaban sorprendidos. Él simplemente lo intentaba una y otra vez, aunque caía. Se levantó y cayó en infinidad de ocasiones, tantas que perdió la cuenta.

 

La historia de Everardo Sánchez Mosquera, quien reside en el Distrito de Aguablanca, al oriente de la ciudad, sirve de marco para que hoy meditemos en las implicaciones que tiene “perseverar hasta la victoria”.

 

Dios nos fortalece para perseverar

 

¿Quiénes llegan hasta la meta? Sólo aquellos que perseveran, tal como lo explica el rey David, uno de los hombres legendarios en la historia de Israel quien conoció de cerca lo que significa la perseverancia. Él escribió: “Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!”(Salmo 60:12. Nueva Versión Internacional).

 

Distantes de Dios estaremos luchando en nuestras fuerzas; asidos de Él, podemos avanzar. Es como una operación matemática: algo exacto si se lleva a la práctica siguiendo los pasos indicados. Aquellos que dependen de sus propias capacidades y voluntad, generalmente desisten ante los primeros obstáculos. Quienes tienen conciencia de ser “vencedores”, perseveran.

 

Ahora, ¿cómo logramos dar pasos firmes en medio de los múltiples obstáculos que surgen cuando nos hemos fijado un propósito?. La respuesta está orientada a considerar tres elementos: el primero, dejar de lado toda sombra de duda; el segundo, dejar de lado toda sombra de desánimo, y el tercero, dejar de lado toda sombra de temor.

 

Un paso de fe

 

Cuando tenemos la certeza de que venceremos en Dios por encima de cualquier obstáculo, se producen en nosotros dos inclinaciones indeclinables: la primera, luchar cuanto sea necesario bajo el convencimiento de que llegar hasta el final de la meta implica estar preparados para enfrentar los problemas y las derrotas; la segunda, la certidumbre de que llegar hasta el final implica disponernos a seguir adelante.

 

Si volvemos sobre las páginas de la Biblia encontraremos que los hombres que jugaron un papel histórico, perseveraron hasta alcanzar la victoria. En la práctica, muchas veces a partir de los errores, aprendiendo que un fracaso no debe motivarnos a renunciar; que en cada fracaso Dios planta una semilla de éxito; que todo fracaso nos permite aprender una nueva lección; que los fracasos no siempre son culpa de los demás y, por último, que los deben quedar sepultados en el pasado.

 

Es probable que diga: “Eso esta bien para los héroes de los registros bíblicos y, ¿qué hay de mi?”. ¡Usted también puede lograrlo!. Basta que revise de nuevo el texto: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”(Filipenses 4:13).

 

El apóstol Pablo, ejemplo de perseverancia

 

Para que se forme una idea clara de que sí podrá sobreponerse a cualquier obstáculo que salga al paso en su camino hacia la victoria, permítame recordar al apóstol Pablo. Era un hombre con las mismas debilidades, incertidumbres y hasta emociones encontradas que tenemos usted y yo.

 

Él debió predicar el Evangelio de Cristo en medio de gran oposición tal como lo leemos en las Escrituras: “En Iconio, Pablo y Bernabé entraron, como de costumbre, en la sinagoga judía y hablaron de tal manera que creyó una multitud de judíos y de griegos. Pero los judíos incrédulos incitaron a los gentiles y les amargaron el ánimo contra los hermanos. En todo caso Pablo y Bernabé pasaron allí bastante tiempo, hablando valientemente en el nombre del Señor, quien confirmaba el mensaje de su gracia, haciendo señales y prodigios por medio de ellos.”(Hechos 14:1-3. Nueva Versión Internacional).

 

Si el poder de Dios estaba con ellos, ¿qué importaban los ataques? Pablo perseveraba. Sabía que, asido de la mano de Aquél que todo lo puede, era invencible.

 

Las Escrituras advierten que cada día los problemas eran mayores y, pese a ello, Pablo y Bernabé redoblaban su esfuerzo evangelístico: “La gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban de parte de los judíos, y otros de parte de los apóstoles. Hubo un complot tanto de los gentiles como de los judíos, apoyados por sus dirigentes, para maltratarlos y apedrearlos. Al darse cuenta de esto, los apóstoles huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores”(Hechos 14:4-6. Nueva Versión Internacional).

 

¿Imagina cuál pudo haber sido la reacción nuestra al recibir atentados contra la integridad física? Es fácil intuir que tal vez habríamos salido huyendo. Si no comparte mi opinión, recuerde cuál es su actitud cuando alguien rechaza cualquier suyo por compartirle el Evangelio de Jesucristo; o quizá cuando hicieron mofa por su costumbre de llevar un ejemplar de la Biblia donde quiera que vaya.

La fuerza de Dios

¿En dónde radicaba la perseverancia del apóstol Pablo? Responder esta pregunta no es fácil pero sí se reduce a unas pocas palabras: el perseveró gracias a que su fortaleza provenía de Dios. Él veía en la oposición y en las persecuciones, una enorme oportunidad para identificarse con los sufrimientos del Señor Jesucristo.

 

Es interesante que volvamos al texto bíblico objeto de estudio. Allí leemos: “En eso llegaron a Antioquia y de Iconio unos judíos que hicieron cambiar de parecer a la multitud. Apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, creyendo que estaba muerto. Pero cuando lo rodearon los discípulos, él se levantó y volvió a entrar en la ciudad…”(versículos 19 y 20).

 

La disposición de Pablo de seguir adelante era permanente. No fluctuaba. Incluso cuando estuvo a punto de perder la vida ya que “…volvió a entrar a la ciudad…”

 

¿Está dispuesto a renunciar a sus metas, sueños y esperanza? Espero con el corazón que no, ya que usted nació para vencer no para ceder a la derrota. Recuerde que la diferencia entre un fracaso y el ser un fracasado estriba en nuestra actitud. Dios es quien nos otorga el poder para perseverar…

 

© Fernando Alexis Jiménez – Email pastorfernandoalexis@hotmail.com

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¿Cómo evitar la monotonía matrimonial?

Ps. Fernando Alexis Jiménez

Lo dijo con sinceridad. Midiendo cada término como si rebuscara las palabras en el fondo de un extraño y a la vez prodigioso baúl en donde cada una cobrara un significado especial al cruzar el umbral de sus labios. Como si se tratara de un escritor travieso y juguetón perdido en un jardín infinito de frases, sin puntos ni comas, que se pierde en el horizonte.

 

Amo a mi esposa, y no quiero perderla. Si tan solo me diera una nueva oportunidad, la aprovecharía al máximo. No perdería ni un solo minuto sin estar a su lado.—dijo con esa extraña mezcla de tristeza y amargura que nace en lo más profundo del corazón de quienes han perdido toda luz de esperanza.

 

Dios nos guía hacia un matrimonio de victoria

Dios nos guía hacia un matrimonio de victoria

La amo… La amo..—repitió con vehemencia–; pero ella no quiere saber nada de mi…

 

Dos semanas atrás su esposa se había ido de casa.  Un lunes, aprovechando que él se encontraba en la estación de gasolina donde trabajaba, “Me cansé de nuestra relación. Fueron casi treinta años de monotonía a tu lado y no soporto más, No tenemos hijos pequeños; ya se crecieron, son hechos y derechos, y definieron su vida. Ahora quiero vivir”, decía la carta que dejó sobre la mesita de noche, en la alcoba que fuera de los dos, ancha y fría. Él no sabía a ciencia cierta cuál era su paradero.

 

Desde que estaba solo, no podía dormir, y si lograba conciliar el sueño, despertaba con desasosiego para comprobar que Raquel no estaba a su lado, como hasta ahora lo había estado, por mucho tiempo.

 

El aburrimiento en el hogar

 

Uno de los peores enemigos del matrimonio es la monotonía. Toma fuerza con el paso del tiempo. Primero como un brote que asoma perezoso—y que generalmente no percibimos a tiempo—para convertirse en un árbol frondoso que destruye todo a su paso.

 

¿Ha experimentado este fenómeno que golpea tantos hogares y ha destruido tantas parejas? Si es así, es hora de ponerse alerta. No permita que siga extendiendo sus tentáculos porque luego puede ser muy tarde. Hoy es una buena ocasión para comenzar a hacer algo. ¡No todo está perdido!

 

Hace varios años aconsejé a Claudia y James. Estaban a las puertas del divorcio y consideraban inútil todo esfuerzo. A mi recomendación de que le dieran el primer lugar en el matrimonio al Señor Jesucristo, abrieron sus ojos como si acabaran de escuchar un despropósito. “No servirá de nada”, dijeron los dos. Él se encogió de hombros  tan solo para llevarle la contraria a ella; sin embargo comprobaron que Dios es real.

 

Si Jesucristo reina en el matrimonio…

 

Recuerdo una ceremonia de matrimonio que me pidieron oficiar para dos líderes muy amados de la congregación. La ocasión fue propicia para referirles sobre un pasaje, sobre el cual dicté también una conferencia en una reciente cena de matrimonios.

 

Se encuentra en el Salmo 127, versículo 1: “Si el SEÑOR no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el SEÑOR no cuida la ciudad, en vano hacen guarda los vigilantes”(Nueva versión Internacional)

 

Las estrategias humanas ejercen influencia pero no transformación y mantienen vivo el amor al interior de la pareja. No desestimo la consejería ni las terapias, por el contrario, valoro su aporte.  No obstante quien  puede ayudar a salvar su matrimonio, si usted le otorga el primer lugar en su existencia al Señor Jesucristo.

 

La preocupación de Rodolfo por salvar su relación con Rocío terminaba en frustración cada vez, hasta que ella un día le dijo con franqueza: “No quiero volver a hablar contigo. No perdamos más tiempo”, le dijo con rabia en su voz.

 

Solo entonces comprobó aquello sobre lo cual escribió el rey David: “En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer pan de fatigas, porque Dios concede sueño a sus amados”(Salmo 127:2, Nueva Versión Internacional)

 

¿A quién perjudicamos?

 

Cuando el matrimonio  está en crisis, los principales perjudicados  son nuestros hijos. No es justo, pero ocurre y las secuelas de una separación les marcan a ellos para siempre.

 

La Biblia es muy clara al señalar que ellos representan un tesoro para nuestras vidas y merecen el cuidado que podamos prodigarles.  De ahí que la separación no es el camino más aconsejable: “Los hijos son una herencia del SEÑOR; sus frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Dichosos los que llenan su aljaba con esa clase de flechas. Cuando litiguen con ellos en los tribunales”(Salmo 127:3-5, Nueva Versión Internacional)

 

El poder de la oración en el matrimonio

 

Soy un convencido de que la oración desencadena el poder de Dios. Lo libera a favor nuestro. Es  algo real y maravilloso. Por eso insisto en recomendarle que si el matrimonio suyo se encuentra en crisis, se vuelva a Dios en oración, con perseverancia.

 

La Biblia nos enseña: “Por eso los fieles te invocarán en momentos de angustia;  caudalosas  aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán”(Salmo 32:6, Nueva Versión Internacional)

 

Tratar de salvar el matrimonio en sus fuerzas le llevará al límite del desgaste, como escribe el rey David: “No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente. Esperamos confiados en el SEÑOR; Él es nuestro socorro y nuestro escudero”(Salmo 33:17, 20. Nueva Versión Internacional)

 

Tenga presente siempre que Dios es quien transforma los corazones. Usted y yo no podemos hacerlo, pero el Señor sí porque modifica la forma de pensar y de actuar de los seres humanos., especialmente entre quienes abren su corazón a Jesucristo.  Por supuesto, debe ser un proceso de doble vía: si espero el cambio de mi cónyuge, yo también  debo cambiar.

 

Unos consejos finales

 

En mi agenda, la que cargo a mano porque antes que un computador portátil o cualquier otro elemento de ese tipo, todos mis artículos y estudios los escribo a mano, tengo un apunte que comparto con usted a propósito de evitar la monotonía en el hogar. Es el producto de un estudio que desarrolló una firma británica que trabaja concertando citas para futuras matrimonios.

 

Relacionan lo que llaman siete consejos claves:

 

1.- Compartir un hobbie juntos, desde el mismo noviazgo y hasta la concreción del matrimonio, que les mantenga ligados el tiempo libre.

2.- Que tengan un noviazgo largo con el tiempo suficiente para conocerse el uno a otro.

3.- Esperar por lo menos dos años antes de traer el primer hijo a la vida. Es un período de conocimiento mutuo y madurez.

4.- Prodigarse los dos, por lo menos tres abrazos por día.

5.- Decirse un TE AMO al menos una vez cada veinticuatro horas.

6.- Pasar mínimo tres noches abrazados por cada mes.

7.- Planear al menos dos fines de semana juntos, alejados de hijos y compromisos laborales.

 

Pero recuerde que por encima de todo consejo, el más importante es que le de cabida al Señor Jesucristo en el matrimonio. Cuando Él reina en la familia, y no tomamos ninguna decisión sin antes consultársela a Él en oración, tenemos asegurada la victoria.

 

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (057) 317-4913705

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VIDA DE ÉXITO y ESTUDIOS BIBLICOS

Un futuro de éxito se construye desde hoy

Fernando Alexis Jiménez

Nació con todas las condiciones para ser un perdedor: hijo de madre separada y soltera aún, viviendo en una zona marginal de México, enfrentando toda suerte de necesidades, sin posibilidades de recibir formación académica, rodeado de maleantes y con discapacidad motriz.

 

Pero Antonio Iguarán Santamaría no estaba dispuesto de dejarse vencer. En cuanto se levantaban obstáculos, más énfasis daba a su propósito de sobreponerse. Incluso un domingo, al caer la tarde y cuando no tenían más que café y un taco de frijoles como único alimento del día, al recibir el mensaje desalentador de “Jamás podrás llegar arriba; resígnate a lo que vivimos”, de su madre, se fijó la meta de salir adelante.

Dios nos concibió para vencer

Dios nos concibió para vencer

 

No me dejaré vencer por las dificultades–, se repetía cada vez que enfrentaba situaciones complicadas.

 

Cuando tenía trece años, comenzó a cursar su formación primaria; pese a sus dificultades para caminar, y vendiendo dulces a la salida de los teatros, financió su secundaria y posteriormente, se recibió como profesional. Tenacidad, convicción, fe en un Dios de poder que abre puertas que nadie cierra.

 

Hoy tiene un bufete de abogados a cargo. Vive en una zona privilegiada de México y coincide en un hecho: el éxito se construye desde hoy. Con ayuda de Dios no hay límites y absolutamente nada resulta imposible…

 

Planificar la vida para el éxito

 

“¿Planificar la vida?”. La pregunta la hizo un joven en medio de una conferencia que dicté sobre cómo construir desde hoy el mañana, con ayuda de Dios. Sobra decir que el auditorio estaba abarrotado. Sin duda, el tema despertaba interés. Y este muchacho no era la excepción, de ahí su pregunta.

 

La respuesta enfática: “Sí, la vida debe planificarse. Lo que ocurra en un futuro, depende en un alto porcentaje de las decisiones que adoptemos hoy”. Es un proceso. No es producto de un abrir y cerrar de ojos.

 

La Biblia registra una parábola del Señor Jesús encontramos una excelente ilustración para este tema. “Grandes multitudes seguían a Jesús, y él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor  a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. »Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él, y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”(Lucas 14:25-30, Nueva Versión Internacional)

 

Es necesario mirarnos en el tiempo. Determinar lo que somos ahora, con fallas y desaciertos, y lo que podemos llegar a ser en los ámbitos personal, espiritual y familiar, con ayuda de Dios.

 

Sobre esa base, es necesario hacer un inventario juicio de cómo estamos ahora, determinar con honestidad los cambios que se deben aplicar, y avanzar en ese sendero ayudados por el amado Salvador. Nos mantenemos unidos a Él en oración y mediante la meditación y aplicación de Su Palabra, la Biblia. Piénselo: necesitamos planificar hoy, lo que seremos mañana. Es imperativo e ineludible, si queremos dar pasos firmes hacia el éxito.

 

La dinámica acierto-error

 

En el largo tránsito hacia la construcción de un futuro de éxito, enfrentaremos generalmente la dinámica de acierto-error. ¿En qué consiste? En que la dura batalla que libra nuestra naturaleza carnal, querrá llevarnos de nuevo al viejo camino, poniendo tropiezos a nuestro cambio y crecimiento en las dimensiones personal y espiritual.

 

Frente a esta situación, es fundamental: primero, mantenernos asidos de la mano del Señor Jesucristo quien nos fortalece para vencer en momentos en que nos encontramos bajo una poderosa tentación, y segundo, para levantarnos si se produce una caída.

 

La Biblia relata que una mujer sorprendida en adulterio, fue llevada ante el Señor Jesús. Procuraban lapidarla, con la anuencia del amado Salvador. Es un pasaje maravilloso que manifiesta la misericordia de Dios, y de qué manera, no hay nadie justo porque todos fallamos, de una u otra manera. Como los acusadores de la mujer insistieran  “… Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo.  Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.”(Juan 8:6-9, Nueva Versión Internacional)

 

¿Ha fallado? Sin duda. Yo también. No soy lo súper espiritual que pudiera creer. Al igual que usted, cometo errores. En palabras coloquiales, usted y yo nos identificamos en algo: “Somos cristianos en construcción”.

 

Una nueva oportunidad

 

Todos tenemos una nueva oportunidad. Es cierto, hemos fallado; sin embargo podemos reemprender el camino, tomados de la mano de Jesucristo. Si hemos errado, Él nos comprende y está dispuesto a ayudarnos en el proceso de levantarnos y seguir adelante en el proceso de crecimiento. Relata el Evangelio que la mujer quedó sola con Jesús. Se fueron aquellos que iban a apedrearla.

 

La escena fue conmovedora: “Entonces él se incorporó y le preguntó—Mujer, ¿dónde están?  ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. ”(Juan 8:10, 11, Nueva Versión Internacional)

 

Una respuesta contundente, pero a la vez, esperanzadora. La instrucción del Señor Jesús fue clara y puntual: “Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar”.

 

Cierta persona que me escribió desde el Paraguay, me consultaba sobre el dilema de perdonar o no a su esposa, en cuyo teléfono celular había descubierto un mensaje de texto que corroboraba su infidelidad. Mi recomendación fue hablar del asunto con ella y, con ayuda de Dios, encontrar una salida.

 

La mujer reconoció su error y le pidió una nueva oportunidad. Perdonarla no fue fácil, pero su hogar marcha hoy como él lo quiso siempre. Su compromiso fue el de no recabarle en el error, y el de ella, guardarle fidelidad. Piénselo: operó una segunda oportunidad, que es la que Dios nos concede siempre, y nos permite reemprender el camino, construyendo desde hoy nuestro mañana.

 

El cristianismo: camino al éxito

 

Hay dos perspectivas para mirar la vida cristiana: la primera, como una existencia aburrida, plagada de “No digas”, “No hagas”, “No toques”. O aquella que descubrí y comparto con usted: un maravilloso camino de aprendizaje en el que no avanzamos solos sino con ayuda de Dios.

 

Es posible cuando hay disposición personal para el cambio. Una vez reconocemos nuestro error y concluimos que en nuestras fuerzas no es posible cambiar, dejamos que el amado Jesús, nuestro Señor, opere la transformación que anhelamos: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3:20, Nueva Versión Internacional)

 

Cuando damos ese paso esencial, se produce una modificación entre el presente y el pasado. Ya no seremos los mismos. Todos los pecados y errores del ayer quedan borrados, y se abren ante nuestros ojos los capítulos el blanco de la nueva vida que está por escribirse como lo describe magistralmente el apóstol Pablo: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”(2 Corintios 5.17, Nueva Versión Internacional)

 

No podemos permitir que el ayer nos atormente, y doblegarnos bajo el desánimo por lo que hicimos antes. Hay una nueva oportunidad en Dios, y debemos aprovecharla al máximo.

 

Liderazgo para transformar el mundo

 

Cuando aprendemos, asimilamos y ponemos en práctica los nuevos parámetros de vida que enseña La Biblia, sentamos las bases para un liderazgo eficaz que transforma el mundo. Ejercemos influencia en los demás. Nuestros pensamientos renovados, se manifiestan con hechos (Cf. Romanos 12:2)

 

Testimoniamos de una nueva con nuestras acciones, que impactan e influencian entre quienes nos rodean: “Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. »No todo el que me dice: “Señor, Señor” , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.”(Mateo 7:19-21, Nueva Versión Internacional)

 

Un liderazgo efectivo, camino al éxito, es aquél que ejerce influencia entre los demás, y sienta bases para el cambio y crecimiento. Cuando alguien me pregunta cómo defino éxito, mi respuesta—tal como se la compartí a un líder del Pacífico colombiano, en el hermoso puerto de Buenaventura, es esta: “Éxito es la plena realización de los dones y talentos de Dios en nuestra vida”.

 

La razón es sencilla. La posición social, el nivel académico o la disponibilidad económica de alguien, no determina que sea exitoso. Conozco personas con mucho dinero, pero con matrimonios desechos; también profesionales con varios títulos de post grado, que protagonizan escándalos y tratan mal a su familia…

 

El valor de los sueños, metas y proyectos

 

Recuerdo a un hombre a quien conocí en la tradicional Plaza de Caycedo, en mi amada Santiago de Cali. Una tarde cálida bañada con la brisa proveniente de las montañas. Las palmeras se mecían plácidas y estaba contento disfrutando esos momentos únicos e irrepetibles.

 

Este año tengo los planes para salir del desempleo, y hasta de la pobreza…–me abordó.

 

Acto seguido me hizo una vívida descripción de todas las iniciativas que se disponía a desarrollar. Unas fantasiosas, otras, aterrizadas y viables. Lo escuché de buena gana y antes de despedirme, lo animé a echar adelante con

 

Meses después lo encontré en el mismo lugar. La misma historia, casi con idénticos detalles. “¿Y qué haz hecho para materializar tus sueños?”, le pregunté a lo que me dijo: “Realmente poco, pero pronto voy a poner manos a la obra”.

 

Muy similar a lo que ocurre con millares de personas en todo el mundo. Sueñan mucho, pero ejecutan poco. El cristiano, camino al éxito; aquél que construye desde hoy su mañana, debe ser diligente. Por eso, además de tener claro lo que se va a hacer, es imperativo dejarlo en manos de Dios: Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”(Salmo 37:5, Nueva Versión Internacional

 

Dios no pone los límites, los límites los ponemos usted y yo. Recuerde que el Señor Jesús enseñó: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.”(Juan 14:12-14, Nueva Versión Internacional)

 

Observe cuidadosamente que dice “todas las cosas”. Siempre y cuando esté en la voluntad de Dios para nuestra realización, no hay impedimentos ni límites. Todo es posible, incluyendo por supuesto su crecimiento personal y espiritual, y los altos niveles de realización que siempre ha soñado.

 

Tenga presente que debemos darle el valor que se merecen nuestros sueños, metas y proyectos, y someterlos a nuestro amado Padre celestial. Él abrirá puertas que nadie jamás puede cerrar.

 

Siempre adelante

 

Aquellos que construyen desde hoy su mañana, con ayuda de Dios, comprenden que el mundo evoluciona y nosotros –como creyentes—debemos evolucionar también, es decir, cambiar y crecer. Al respecto el apóstol Pablo escribió: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. ”(Romanos 12.2, Nueva Versión Internacional)

 

Es necesario estar preparados para los cambios y aprovechar las oportunidades que Dios nos ofrece. En esa línea de pensamiento, hay tres cosas que debemos tener presentes: la primera, que sólo quien sueña en Dios, llega lejos; la segunda, que es importante identificar dónde estamos fallando y cuáles son nuestros debilidades en procura de corregirlas, y la tercera, reconocer cuáles son nuestras fortalezas y potencializarlas.

 

Sin duda habrá pensado un poco en el curso de su vida. Probablemente ha descubierto que atraviesa un período de desierto o estancamiento. ¡Es hora de hacer una auto evaluación juiciosa! Recuerde que desde hoy estamos construyendo nuestro mañana. Y en Dios es posible llegar muy lejos.

 

No hay razón para que siga igual, estático, sabiendo que fuera hay un mundo de oportunidades que le esperan y que, en el Señor, su mañana es de victoria. ¡Tome la decisión! Hoy es el día para reemprender el camino de victoria u orientarse hacia él, si no lo había hecho antes.

 

Puedo asegurarle que, tomado de la mano del Señor Jesucristo, su existencia jamás volverá a ser la misma. Basta que se decida en este momento.

 

Si tiene alguna inquietud no dude en escribirme ahora mismo a fernandoalexis@aol.es  o bien, puede comunicarse al teléfono (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

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¿Quieres ser diferente de los demás?

Hombres y Mujeres que marcan la diferencia

Fernando Alexis Jiménez

Si algo le hacía brillar los ojos con la misma avidez de un gato en plena faena de casa en una noche oscura, era ver correr sangre. Algo que le atraía poderosamente y le llevaba a sentirse dueño de la vida, como un dios. Felipe se ufanaba junto con sus amigos, reunidos en la misma esquina de barrio de siempre, desde las seis de la tarde hasta que el frío lo obligaba a irse a casa. “Lo obligue a estar de rodillas. Me suplicaba, que su esposa, que sus hijos, que no los dejara huérfanos. Y yo, nada. Te mueres. Y el disparo. Y verlo caer. No lo imaginan. Y mañana, compren el periódico para que lo vean“, relataba, enfatizando los pormenores.

¿De una cárcel? Decía que era el refugio de los cobardes. “El día que me toque a mí, me muero. Primero bajo tres metros de tierra antes que encerrado en una jaula“, decía con ese temor que nunca ocultó al encierro.

En Dios puedes salir adelante y crecer

En Dios puedes salir adelante y crecer

Las armas lo apasionaban. Cambiaba de modelo y de marca, como de celular. Cada peso que se agenciaba cometiendo crímenes y atracos lo destinaba a las drogas. Un círculo vicioso que jamás terminaba. Una espiral sin fondo. Un agujero en el infinito. Levantarse de mañana, cometer sus pillerías, drogarse y preso de la euforia, proclamar entre sus conocidos las acciones delincuenciales para luego dormir, en esa sucesión interminable de imágenes de pesadilla.

Lo capturaron un sábado, cuando caía la tarde y se aprestaba a pasar una noche de parranda, acompañado de una joven que había conocido en un restaurante. Antes de salir de su habitación practicó varios pases de baile, especialmente de merengue, el que más le gustaba. Dos agentes lo retuvieron. No tuvo tiempo de decir nada. Cayó al suelo. Vociferaba, y en menos de lo que podía imaginar, estaba en una celda, estrecha, húmeda, con inscripciones, números de teléfono y nombres por todo lado.

Ese penal sería su casa por más de siete años, de los veinticinco a los que le condenaron por sus innumerables crímenes. El cambio, sin embargo, llegó seis meses después de estar encerrado. Le visitó una mujer que le habló de Jesucristo y terminó haciendo la oración de fe, más por el desespero y el ánimo de que ella se fuera, que por el deseo sincero de cambiar de vida. Pero esas sencillas palabras, marcaron una transformación en su vida. No podía consumir cocaína como antes, no le hacía efecto y se negó, pese a la insistencia de dos compañeros de celda, a seguir vendiendo alucinógenos. Una fuerza que no podía explicar, se lo impedía.

Incluso comenzó a leer la Biblia. Ahora no dependía de sus esfuerzos sino de Dios. Y cuando menos lo pensó, estaba orando. Buscando a ese mismo Señor Jesús que tantas veces rechazó.

Por más de cinco años, estando aún bajo condena, marcó una diferencia entre sus compañeros. Con hechos demostró que el medio ambiente no es finalmente el que moldea el comportamiento de una persona. Que cada quien puede definir si actúe conforme a los parámetros del mundo. Fuera de la cárcel, sigue predicando, con ahínco, dispuesto a no perder un solo segundo, conciente que cada minuto vale oro.

Productos iguales, rótulos diferentes

Cuando voy de compras con mi esposa Lucero, comparamos sinnúmero de productos que tienen la misma composición física y química, que generan iguales efectos, pero que son presentados con diferente rótulo. El precio depende de la empresa—nacional o extranjera—que los produce. Es más, muchas veces anuncian adiciones y componentes que potencializan el artículo para mayor beneficio de los usuarios. Sin embargo cuando se prueban, se corrobora que no se ha modificado nada.

¿Le suena familiar? Sin duda que sí. Yendo un poco más allá, entramos que una dinámica similar ocurre con decenas de hombres y mujeres en todo el mundo. En su afán de cambiar y experimentar crecimiento en las esferas personal y espiritual, recurren a toda suerte de corrientes seudo-religiosas o filosóficas.

Asisten entusiasmados a cursos de superación, dicen “Maravilloso. Una experiencia jamás imaginada. ¡Mi vida jamás será la misma!“. Acompañan sus afirmaciones con sonrisas confiadas como en los comerciales de dentífrico de la televisión. Pasado un tiempo, descubren que nada ha cambiado y siguen siendo las mismas personas, con las mismas expectativas de siempre. Productos iguales con rótulos diferentes.

Llamados a marcar la diferencia

Ningún ser humano está llamado a quedarse en un nivel estático; por el contrario, un principio dinámico se fundamenta en el hecho de que hombres y mujeres—indistintamente de su condición social, cultural o económica—están llamados a crecer, a evolucionar. Avanzar a nuevas alturas.

El Señor Jesús lo enseñó en términos prácticos: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.” (Mateo 5:14, 15. Nueva Versión Internacional)

Sal y luz del mundo. Dos componentes que transforman. Y eso es justamente lo que usted y yo debemos ser, agentes de cambio donde quiera que nos encontremos.

Más que dejarnos influenciar por el entorno, debemos asumir un papel activo y protagónico: influir en el mundo que nos rodea.

Es un proceso que está fundamentado en dos pilares: pensar y actuar de manera diferente que el común de la gente, tomando como punto de referencia el momento en que nos decidamos por el cambio. Este principio lo resaltó el Maestro cuando dijo: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” (Mateo 5:16, Nueva Versión Internacional)

El segundo es que si nuestras actitudes no son distintas que otrora, no ha habido cambio y por ende, no estamos marcando la diferencia. Somos productos iguales con distinto rótulo.

¿Qué influye en su vida?

Todo alrededor nuestro ejerce una poderosa influencia en nuestro ser si se lo permitimos. Si nos alimentamos de la maldad del mundo, cultivaremos maldad en el corazón, y por supuesto, obraremos maldad. Fe ahí la necesidad de poner un filtro a la información que recibimos y procesamos en la mente.

El axioma es sencillo: obramos de acuerdo con lo que pensamos, y pensamos de acuerdo a la información que anidamos en el corazón. El rey David lo expresó de manera práctica cuando escribió: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores…” (Salmo 1:1 a, Nueva Versión Internacional)

Una sociedad como la nuestra, gobernada por el pecado, legitima lo pecaminoso. Le parece normal. Esa realidad determina el que desarrollamos dos elementos claves en nuestra existencia: el sentido de justicia y el principio de la rectitud. El primero nos ayuda a poner en una balanza todo cuanto concebimos u obramos, y el segundo, nos permite caminar en consonancia con lo que Dios espera de nosotros.

En conjunto, los dos nos ayudan a no movernos en la dirección que el resto de las personas en camino al caos personal y social. En otras palabras, es comenzar a marcar la diferencia. Dejar de ser productos iguales con rótulos diferentes.

Dime con quien andas… y…”

Además de los regaños por mi hiperactividad, a mi abuela Mélida le debo buena parte de las enseñanzas que han resultado valiosas en mi cotidianidad. Una de ellas es un refrán muy popular en Latinoamérica: “Dime con quién andas y te diré quién eres“.

El rey David lo expresó en otros términos que tienen profundo significado: “…ni cultiva la amistad de los blasfemos…” (Salmo 1:1 b)

Las amistades hay que evaluarlas cuidadosamente. Si alguien me insta e incluso, genera condiciones propicias para que usted y yo obremos maldad, no lo podemos considerar una amistad apropiada y verdadera. Es el tipo de personas a quienes—sin cortar de plano la posibilidad de hablar—debemos distanciar. Aunque parezca demasiado radical, es la actitud que ayuda en estos casos.

Tomemos el caso de Jorge Alberto, un hombre convertido a Jesucristo pasados los cuarenta años. Su esposa llevaba mucho tiempo orando por él. Sumamente difícil: era borracho, mujeriego, con ínfulas de ateo y un complejo de superioridad que le acompañaba como una sombra, sin dejarlo actuar equilibradamente. Cuando volvió la mirada a Dios, experimentó un cambio altamente positivo.

Justo cuando iba avanzando en el crecimiento personal y espiritual, sus amigos de otrora lo invitaron –una y otra vez—a irse de farra. Él los oía de buena gana. Pese a ello, los frecuentaba. Finalmente cedió a la tentación y volvió a ser el mismo bebedor de antes. ¡Pudo evitarse una caída espiritual si solo se hubiera apartado a tiempo de quienes, llamándose sus amigos, le presionaban a volver atrás de su andar cristiano. Recuerde: debemos marcar la diferencia.

Asuma nuevos principios de vida

Hace pocos días el computador portátil de casa se echó a perder por un virus. Se perdieron muchas fotografías, apuntes deshilvanados para artículos y escritos futuros. Lo curioso del asunto es que el técnico de sistemas me miró con una amplia sonrisa y dijo: “Nada de qué preocuparse. Es más , el aparato tiene memoria suficiente para incorporarle nuevos programas que le serán sumamente útiles“.

Ese incidente viene a mi mente cuando veo este principio en la Escritura: “… sino que en la *ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella…” (Salmo 1:2). Es esencial incorporar nuevas pautas de pensamiento a nuestra vida, las cuales—fundamentadas en la Biblia—producirán cambios en nuestro ser. Tendremos una afectación positiva. Pensaremos y actuaremos diferente. Base para el crecimiento personal y espiritual.

Cuando se opera una transformación en nuestro ser, se producen dos cosas: la primera, mejora nuestra intimidad con Dios y las relaciones interpersonales, y la segunda, vienen a nuestra vida bendiciones de lo alto: “Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!” (Salmo 1:3)

Todos los seres humanos podemos cambiar, no en nuestras fuerzas sino en las de Dios. Con la ayuda del Señor Jesucristo podemos lograrlo. Él nos acompaña durante todo el proceso. Nos guía y fortalece a cada uno. Pero el paso inicial es recibirlo en nuestro corazón, abrir las puertas a una existencia renovada. Tomados de Su mano, podemos ser hombres y mujeres que marquen la diferencia.

¿Tomó la decisión?

La decisión más importante de todo ser humano es recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. Hacerlo es muy sencillo. Incluso ahora mismo, allí donde se encuentra. Dígale: “Señor Jesucristo, te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”.

Tengo tres sugerencias para usted. La primera, hable cada día con Dios. Eso es orar. Desarrollar intimidad con nuestro Padre celestial. La segunda, lea la Biblia en donde aprenderá principios dinámicos tomados de la Biblia que le ayudarán en su crecimiento personal y espiritual, y la tercera, comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Hoy ha comenzado una nueva vida!

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¿Se acerca el fin del mundo?

¡Permanezca alerta ante el peligro!

Fernando Alexis Jiménez

Llegaron primero en una avanzada de alistamiento. El amplio muro de contención construido sobre las márgenes del río, estaba poblado de matorrales. “Aquí podemos construir nuestras viviendas“, dijo uno.

A su decisión siguieron las voces de aprobación de otros colonos y pronto eran familias enteras las que estaban levantando sus ranchos de madera, zinc y plástico.

Cuando habían invadido todo el terreno, uno de los líderes escribió con gruesas letras verdes en una tabla de madera: “Villa Esperanza“.

No habían transcurrido dos semanas y ya las autoridades estaban procurando el desalojo. Se convirtió en una batalla campal. Y aunque les destruyeron sus precarias construcciones, apenas se fue la fuerza policial, volvieron a edificar.

En invierno se produjo un nuevo llamado. “Es peligroso que estén en el río. Una avenida torrencial puede acabar con todo y con todos” No obstante siguieron obstinados. Uno comentó: “Esas son invenciones de las autoridades para que nos vayamos, pero no les vamos a dar gusto.” Siguieron ahí.

Fuertes aguaceros incrementaron el nivel del río y, en el sector de las casuchas, se produjo el desbordamiento. Pérdidas humanas y materiales. Una verdadera tragedia. No quisieron escuchar las reiteradas advertencias…

El mundo avanza hacia una crisis sin precedentes

La historia ilustra una realidad a la que el mundo deliberadamente quiere ser ajeno: la inminencia del regreso del Señor Jesús por su pueblo.

La crisis familiar, económica, social y política que azota la humanidad nos advierten que estamos a las puertas del caos.

¿Se ha dado cuenta, por ejemplo, de que se están creando las condiciones para clonar seres humanos? ¿Ha tomado conciencia del enorme peligro que encierra la aprobación del matrimonio de homosexuales en Europa? ¿Ha meditado en el surgimiento de enfermedades que no tienen cura? ¿Comprende las consecuencias que traerá la corrupción que permeabiliza todos los estamentos, públicos y privados?

Es probable que usted califique los planteamientos que eleva el pueblo evangélico de apocalípticos. Sin embargo no podemos desconocer una realidad. El mundo se encamina al abismo a menos que se rinda el primer lugar a Jesucristo.

Como es evidente que no será así, porque millares de personas o no creen en Cristo o definitivamente no quieren escucharle, es necesario tener en cuenta al apóstol cuando escribe: “…pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7).

La actitud rebelde del género humano acarrea juicio. Es una realidad latente así haya quienes quieran desconocerla.

Debemos permanecer alerta

Cuando Pedro escribió: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11, 12), es probable que nadie entendiera su mensaje.

En una época de armas de destrucción masiva, no es ilógico pensar que una explosión o conjunto de detonaciones nucleares pueden deshacer lo que vemos alrededor. ¿Está distante de ser una realidad? Por supuesto que no.

La recomendación del apóstol es que, ante la proximidad de un evento de alcance mundial, el cristiano debe vivir en rectitud delante de Dios. Estar preparado para ir a la presencia de Aquél que nos creó y tener conciencia limpia al dar cuenta de sus hechos.

Un mundo maravilloso se avecina

¿Debemos albergar temor? En absoluto. Sabemos que el juicio de Dios sobre aquellos que rechazaron a su amado Hijo Jesús y el sacrificio redentor en la cruz, no nos alcanzará. ¿Por qué? Porque si Cristo mora en nuestro corazón y es Señor de nuestro ser, estará con Él por la eternidad.

La promesa que leemos en las Escrituras es la siguiente: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevas y tierra nueva, en los cuales morará la justicia.” (2 Pedro 3:13).

Hace pocos días leía de cristianos que han sido arrestados, torturados y encarcelados en países musulmanes. En África muchos creyentes han sido muertos por no renunciar a su fe en Jesucristo. En países latinoamericanos ser cristiano es sinónimo de enfrentar persecuciones, burlas y críticas.

Pese a ello, guardamos esperanza. Sabemos que nuestro mañana es de esperanza en “cielos nuevos y tierra nueva“. ¿Ha pensado en el mundo maravilloso que nos espera?

Caminando con Dios

El mundo busca engañarnos. Satanás ha desplegado una estrategia sin precedentes que busca desviarnos del camino correcto, en el que nos movemos tomados de la mano del Señor Jesús. Por ese motivo debemos estar atentos y no permitir que nada ni nadie nos aparten de Dios.

El apóstol Pedro al abordar el asunto aconsejó: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.” (2 Pedro 3:14, 17).

Sabemos que el regreso del Señor Jesús está a las puertas, por tal motivo debemos seguir firmes, en rectitud delante de Su presencia. Es imperativo que no demos lugar al diablo, dispuesto a empañar el testimonio cristiano. Firmes y adelante, son dos conceptos que debemos interiorizar y dar pasos en el sendero de la vida de fe, a la espera del amado Hijo de Dios.

Reciba hoy a Jesucristo

Su vida puede ser diferente. Basta que reciba a Jesucristo en su corazón. Dígale: “Señor Jesús, gracias por perdonar mis pecados y darme una nueva oportunidad de vida. Te recibo hoy en mi corazón. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si hizo esta oración, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, lea la Biblia todos los días. La segunda, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios, y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará cambio.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es o si lo prefiere puede llamarme a (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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