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Dios perdonó sus pecados y lo arrojó al fondo del mar

Dios perdonó sus pecados y lo arrojó al fondo del mar

Fernando Alexis Jiménez

S

on apenas 60 mil dólares. “Solamente esa suma y podrá llegar a lo más profundo del mar donde podrá apreciar los restos del Titanic”, asegura el empresario Rob McCallum, uno de los empresarios de Deep Ocean Expeditions, que organiza inmersiones en sumbarinos con capacidad apenas para tres personas: el piloto y dos expedicionarios que cancelan la elevada suma.

El desplazamiento hacia la profundidad, con aguas que ejercen fuerte presión sobre el sumergible, dura alrededor de diez horas, tiempo en el cual deben abstenerse de ir al baño y consumir líquidos.

Rob asegura que los visitantes quieren ver qué hay en la profundidad, aun cuando ya no encontrarán artículos ya que en su mayoría fueron rescatados. Son más de 5.500 que se venden hoy por 189 millones de dólares.

 

Cuando Dios nos perdona, lo hace una vez y para siempre…

 

 El anuncio lo publicitan en periódicos y revistas especializadas en Estados Unidos y Europa, aplicando ajustes al valor de la exploración. Una verdadera horda de curiosos desde 1985 cuando se descubrieron los restos de la embarcación. Los más frecuentes son cruceros hasta con 1,500 personas que se desplazan hasta el sitio exacto del Atlántico en donde se produjo el hundimiento, vestidos como oficiales, tripulantes o artistas de la época.

 Como se recordará, el naufragio del Titanic se produjo el 15 de abril de 1912. La estructura se fracturó en dos a raíz de una colisión con un iceberg y descendió verticalmente a una profundidad de 610 metros, cerca de Terranova en aguas internacionales y cuando el enorme trasatlántico se acercaba a los Estados Unidos.

A bordo iban 10 millonarios de la época, incluido el financiero Jonh Jacob Astor IV, el industrial Benjamín Guggenheim e Isidor Straus de Macy´s, propietario de uno de los más grandes almacenes de cadena de la época.

Expertos aseguran que si el iceberg se hubiese divisado 5 segundos antes, se hubiera evitado la colisión que dejó un trágico saldo de 1.500 personas que murieron por ahogamiento e hipotermia.

Nuestros pecados, en lo profundo del mar

 Si bien es cierto la Biblia es clara en advertir que pecado es toda acción en contravía de lo dispuesto por Dios, como anota el apóstol Juan: “El pecado es la trasgresión de la ley”(1 Juan 3: 4; Cf. Juan 3:16), el amor ilimitado de nuestro amoroso Padre celestial nos ofrece el perdón y arroja todas nuestras trasgresiones a lo más profundo del mar: “¿Qué Dios hay como tú que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:18-19, Nueva Versión Internacional).

 ¿Qué quiere decir esto? Que si fuéramos a Su despacho celestial y le hablamos sobre un pecado del ayer, nuestro amado Señor nos dirá: “No se de qué me hablas; ya te perdoné y borre todas tus faltas del archivo”.

 Perdónese a sí mismo

Si ya Dios lo perdonó, ¿por qué no se perdona a sí mismo para que disfrute la vida plenamente?

No obstante hay dos problemas: el primero, que pese al amor incondicional de Dios que nos perdonó, a usted y a mi nos resulta difícil perdonar porque no hemos dejado que Él transforme y renueve nuestro corazón. Contrario a lo que hace Dios, nosotros guardamos rencor y motivos para echarles en cara a los demás sus errores.

El segundo problema es que, pese a que nuestro Padre nos perdonó, nosotros mismos no nos perdonamos y, en reiteradas ocasiones, nos martirizamos por los errores del ayer. Dios nos perdonó, pero nosotros no.

Es tiempo de aligerar el equipaje y dejar el en pasado, aquello que—por el perdón que nos prodigó el Señor–, ya Dios arrojó a lo profundo del mar y quedó en el pasado.

No podría despedirme sin recomendarle algo trascendental para su existencia: Reciba a Jesucristo como Señor y Salvador. Puedo asegurarle que su vida emprenderá un nuevo ciclo, de cambio y crecimiento personal y espiritual. No deje pasar esta maravillosa oportunidad….

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

¿Ha pensado que todo lo material es perecedero?

¿Ha pensado que todo lo material es perecedero?

Fernando Alexis Jiménez

Los ahorros de toda una vida quedaron invertidos en un yate de dimensiones considerables, el cual finalmente sirvió para transportar a su familia en fines de semana interminables, de sol esplendoroso y brisa con olor a sal por las playas de Miami.

Un sueño convertido en realidad“, se repetía con frecuencia José Ramón Sevillano al apreciar con detenimiento la estructura que se mecía perezosa en el agua.

Con lo que jamás contó era con el huracán que azotó el condado y que, como niño travieso que se asoma a una puerta entre abierta, puso sus pies primero con delicadeza y luego con fuerza, trayendo vientos de una velocidad inverosímil y olas que se levantaban por encima de la altura que todos habían visto alguna vez en épocas de tormenta.

La motonave no soportó los embates del mar. Y se volteó, con una lentitud pasmosa, como en cámara lenta, y con esa misma parsimonia comenzó a hundirse mientras el oleaje arremetía con fuerza para acabar con el maderamen.

El incidente, ajeno a toda voluntad del hombre, fue el que desencadenó la ola de desesperación en la que hallaron las autoridades a José Ramón. Estaba inconsolable. Sólo repetía, como una canción interminable cuando se rayó el acetato: “Era toda mi fortuna. Era toda mi fortuna”.

¿Ciframos en lo material nuestra felicidad?

Pasaron varias semanas antes de que tomara conciencia de la pérdida, irreparable además. Si bien es cierto su ahorro de muchos años había sido invertido en la motonave una circunstancia inesperada había echado por la borda su más preciada posesión.

Hace muchos siglos el rey Salomón escribió: “Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé en hacerlas; y he aquí que todo era vanidad y aflicción de espíritu; y sin provecho debajo del sol” (Eclesiastés 2:8, 11).

Jamás podemos olvidar que material es efímero; sólo Dios es la fuente de la verdadera felicidad...

Jamás podemos olvidar que material es efímero; sólo Dios es la fuente de la verdadera felicidad...

Una lección contundente: las posesiones materiales son perecederas. Nada es para siempre, salvo el alma de una persona. Y lo que hoy tenemos, mañana puede no ser.

La búsqueda afanosa de adquirir bienes no satisface el alma. Hay elementos más trascendentes. Están representados en los seres que amamos y a los cuales quizá hayamos descuidado, y algo más importante aún: nuestra posesión eterna, aquella que no compra el dinero sino que se obtiene por fe en la obra redentora del Señor Jesucristo.

Es probable que por trabajar y ocuparse en mil tareas haya descuidado a su familia. ¿Es esto lo que Dios quiere para su existencia? Sin duda que no. Ahora resta que reconozca qué es lo que realmente tiene valor en su existencia.

A propósito, ¿Ya recibió a Jesucristo en su corazón como su único y suficiente Salvador? No deje pasar la oportunidad. Hoy es el día para hacerlo…

 

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

Le invito para que haga click en uno de los siguientes Estudios Bíblicos que acabamos de publicar:

1.- Siete pasos para vencer el mundo de las tinieblas.- Un Estudio Bíblico que, paso a paso y con fundamento, le explica de qué manera puede salir victorioso sobre los ataques de Satanás. Haga click en el título y lea más.

2.- ¿Funcionan los noviazgos en Internet?.- ¿Cuántos de esos noviazgos vía chateo o correo electrónico terminan en matrimonio?¿Cuáles son los peligros que encierran este tipo de relaciones? No puede dejar de leer este Estudio. Haga click en el título y lea más.

3.- Alcanzando la victoria en la guerra espiritual.- Si es pastor o líder, no puede dejar de imprimir este Taller de Guerra Espiritual. Visítelo e imprímalo, para que lo enseñe en su congregación. Será de enorme bendición. Haga click en el título y lea más.

Por favor, ayúdenos a promocionar entre sus conocidos que el 9 de Octubre próximo tendremos en Cali (Colombia) el Seminario “Guerra Espiritual y Ministerio Cristiano”. Seis conferencistas versados en el tema le explicarán qué es y para qué la Guerra Espiritual. Inicia a las 8:00 am. en el Auditorio de la Carrera 14 Nro. 11-62 Barrio San Bosco. Por favor, si conoce a alguien en Colombia o el Cali, reenvíele esta invitación para que nos acompañe.

¡Tú puedes alcanzar la victoria!

Ps. Fernando Alexis Jiménez

Everardo. Simplemente Everardo. “Un nombre bastante extraño”, comentó el Notario Municipal cuando los padres llevaron al chico para ser registrado. Sin embargo no fue únicamente su nombre el que lo hizo diferente. Existen también dos características que rodean su existencia y que lo tornan único:

 

La primera, Everardo tiene una inteligencia excepcional. Aunque los sicólogos aún no se pongan de acuerdo respecto a qué significa “inteligencia excepcional”, Everardo fue el más aventajado de su generación, aún desde niño. A sus cuatro años leía y escribía con facilidad, y a los diez ya se había leído el primer tomo del libro “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra. Incluso se atrevió a hacer una serie de críticas curiosas respecto a la estructura literaria.

 

La segunda, Everardo perdió una pierna a sus dieciséis años. Era la época de las locuras juveniles y su afición a volar en una motocicleta, le llevó a estrellarse a más de noventa kilómetros contra un automóvil que cruzaba despacio las calles de Santiago de Cali.

 

Sólo en Dios alcanzamos la victoria

Sólo en Dios alcanzamos la victoria

Aquel momento difícil no se constituyó en obstáculo para este hombre que, a sus treinta y dos años, es uno de los pocos jugadores de balonmano, sin ayuda de prótesis. Dicho sea de paso, jamás le ha gustado usarla. “No me acostumbre jamás a utilizarla”, dijo al explicar las razones por las que sigue siendo manco.

 

Guardar el equilibrio fue su mayor problema. Pero aprendió. Todos alrededor estaban sorprendidos. Él simplemente lo intentaba una y otra vez, aunque caía. Se levantó y cayó en infinidad de ocasiones, tantas que perdió la cuenta.

 

La historia de Everardo Sánchez Mosquera, quien reside en el Distrito de Aguablanca, al oriente de la ciudad, sirve de marco para que hoy meditemos en las implicaciones que tiene “perseverar hasta la victoria”.

 

Dios nos fortalece para perseverar

 

¿Quiénes llegan hasta la meta? Sólo aquellos que perseveran, tal como lo explica el rey David, uno de los hombres legendarios en la historia de Israel quien conoció de cerca lo que significa la perseverancia. Él escribió: “Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!”(Salmo 60:12. Nueva Versión Internacional).

 

Distantes de Dios estaremos luchando en nuestras fuerzas; asidos de Él, podemos avanzar. Es como una operación matemática: algo exacto si se lleva a la práctica siguiendo los pasos indicados. Aquellos que dependen de sus propias capacidades y voluntad, generalmente desisten ante los primeros obstáculos. Quienes tienen conciencia de ser “vencedores”, perseveran.

 

Ahora, ¿cómo logramos dar pasos firmes en medio de los múltiples obstáculos que surgen cuando nos hemos fijado un propósito?. La respuesta está orientada a considerar tres elementos: el primero, dejar de lado toda sombra de duda; el segundo, dejar de lado toda sombra de desánimo, y el tercero, dejar de lado toda sombra de temor.

 

Un paso de fe

 

Cuando tenemos la certeza de que venceremos en Dios por encima de cualquier obstáculo, se producen en nosotros dos inclinaciones indeclinables: la primera, luchar cuanto sea necesario bajo el convencimiento de que llegar hasta el final de la meta implica estar preparados para enfrentar los problemas y las derrotas; la segunda, la certidumbre de que llegar hasta el final implica disponernos a seguir adelante.

 

Si volvemos sobre las páginas de la Biblia encontraremos que los hombres que jugaron un papel histórico, perseveraron hasta alcanzar la victoria. En la práctica, muchas veces a partir de los errores, aprendiendo que un fracaso no debe motivarnos a renunciar; que en cada fracaso Dios planta una semilla de éxito; que todo fracaso nos permite aprender una nueva lección; que los fracasos no siempre son culpa de los demás y, por último, que los deben quedar sepultados en el pasado.

 

Es probable que diga: “Eso esta bien para los héroes de los registros bíblicos y, ¿qué hay de mi?”. ¡Usted también puede lograrlo!. Basta que revise de nuevo el texto: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”(Filipenses 4:13).

 

El apóstol Pablo, ejemplo de perseverancia

 

Para que se forme una idea clara de que sí podrá sobreponerse a cualquier obstáculo que salga al paso en su camino hacia la victoria, permítame recordar al apóstol Pablo. Era un hombre con las mismas debilidades, incertidumbres y hasta emociones encontradas que tenemos usted y yo.

 

Él debió predicar el Evangelio de Cristo en medio de gran oposición tal como lo leemos en las Escrituras: “En Iconio, Pablo y Bernabé entraron, como de costumbre, en la sinagoga judía y hablaron de tal manera que creyó una multitud de judíos y de griegos. Pero los judíos incrédulos incitaron a los gentiles y les amargaron el ánimo contra los hermanos. En todo caso Pablo y Bernabé pasaron allí bastante tiempo, hablando valientemente en el nombre del Señor, quien confirmaba el mensaje de su gracia, haciendo señales y prodigios por medio de ellos.”(Hechos 14:1-3. Nueva Versión Internacional).

 

Si el poder de Dios estaba con ellos, ¿qué importaban los ataques? Pablo perseveraba. Sabía que, asido de la mano de Aquél que todo lo puede, era invencible.

 

Las Escrituras advierten que cada día los problemas eran mayores y, pese a ello, Pablo y Bernabé redoblaban su esfuerzo evangelístico: “La gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban de parte de los judíos, y otros de parte de los apóstoles. Hubo un complot tanto de los gentiles como de los judíos, apoyados por sus dirigentes, para maltratarlos y apedrearlos. Al darse cuenta de esto, los apóstoles huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores”(Hechos 14:4-6. Nueva Versión Internacional).

 

¿Imagina cuál pudo haber sido la reacción nuestra al recibir atentados contra la integridad física? Es fácil intuir que tal vez habríamos salido huyendo. Si no comparte mi opinión, recuerde cuál es su actitud cuando alguien rechaza cualquier suyo por compartirle el Evangelio de Jesucristo; o quizá cuando hicieron mofa por su costumbre de llevar un ejemplar de la Biblia donde quiera que vaya.

La fuerza de Dios

¿En dónde radicaba la perseverancia del apóstol Pablo? Responder esta pregunta no es fácil pero sí se reduce a unas pocas palabras: el perseveró gracias a que su fortaleza provenía de Dios. Él veía en la oposición y en las persecuciones, una enorme oportunidad para identificarse con los sufrimientos del Señor Jesucristo.

 

Es interesante que volvamos al texto bíblico objeto de estudio. Allí leemos: “En eso llegaron a Antioquia y de Iconio unos judíos que hicieron cambiar de parecer a la multitud. Apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, creyendo que estaba muerto. Pero cuando lo rodearon los discípulos, él se levantó y volvió a entrar en la ciudad…”(versículos 19 y 20).

 

La disposición de Pablo de seguir adelante era permanente. No fluctuaba. Incluso cuando estuvo a punto de perder la vida ya que “…volvió a entrar a la ciudad…”

 

¿Está dispuesto a renunciar a sus metas, sueños y esperanza? Espero con el corazón que no, ya que usted nació para vencer no para ceder a la derrota. Recuerde que la diferencia entre un fracaso y el ser un fracasado estriba en nuestra actitud. Dios es quien nos otorga el poder para perseverar…

 

© Fernando Alexis Jiménez – Email pastorfernandoalexis@hotmail.com

(0057)317-4913705

 

NO DEJE DE VISITAR AHORA MISMO VIDA DE ÉXITO INTERESANTES ARTICULOS EN ESTUDIOS BIBLICOS Y TEMAS DE GUERRA ESPIRITUAL

¿Cómo evitar la monotonía matrimonial?

Ps. Fernando Alexis Jiménez

Lo dijo con sinceridad. Midiendo cada término como si rebuscara las palabras en el fondo de un extraño y a la vez prodigioso baúl en donde cada una cobrara un significado especial al cruzar el umbral de sus labios. Como si se tratara de un escritor travieso y juguetón perdido en un jardín infinito de frases, sin puntos ni comas, que se pierde en el horizonte.

 

Amo a mi esposa, y no quiero perderla. Si tan solo me diera una nueva oportunidad, la aprovecharía al máximo. No perdería ni un solo minuto sin estar a su lado.—dijo con esa extraña mezcla de tristeza y amargura que nace en lo más profundo del corazón de quienes han perdido toda luz de esperanza.

 

Dios nos guía hacia un matrimonio de victoria

Dios nos guía hacia un matrimonio de victoria

La amo… La amo..—repitió con vehemencia–; pero ella no quiere saber nada de mi…

 

Dos semanas atrás su esposa se había ido de casa.  Un lunes, aprovechando que él se encontraba en la estación de gasolina donde trabajaba, “Me cansé de nuestra relación. Fueron casi treinta años de monotonía a tu lado y no soporto más, No tenemos hijos pequeños; ya se crecieron, son hechos y derechos, y definieron su vida. Ahora quiero vivir”, decía la carta que dejó sobre la mesita de noche, en la alcoba que fuera de los dos, ancha y fría. Él no sabía a ciencia cierta cuál era su paradero.

 

Desde que estaba solo, no podía dormir, y si lograba conciliar el sueño, despertaba con desasosiego para comprobar que Raquel no estaba a su lado, como hasta ahora lo había estado, por mucho tiempo.

 

El aburrimiento en el hogar

 

Uno de los peores enemigos del matrimonio es la monotonía. Toma fuerza con el paso del tiempo. Primero como un brote que asoma perezoso—y que generalmente no percibimos a tiempo—para convertirse en un árbol frondoso que destruye todo a su paso.

 

¿Ha experimentado este fenómeno que golpea tantos hogares y ha destruido tantas parejas? Si es así, es hora de ponerse alerta. No permita que siga extendiendo sus tentáculos porque luego puede ser muy tarde. Hoy es una buena ocasión para comenzar a hacer algo. ¡No todo está perdido!

 

Hace varios años aconsejé a Claudia y James. Estaban a las puertas del divorcio y consideraban inútil todo esfuerzo. A mi recomendación de que le dieran el primer lugar en el matrimonio al Señor Jesucristo, abrieron sus ojos como si acabaran de escuchar un despropósito. “No servirá de nada”, dijeron los dos. Él se encogió de hombros  tan solo para llevarle la contraria a ella; sin embargo comprobaron que Dios es real.

 

Si Jesucristo reina en el matrimonio…

 

Recuerdo una ceremonia de matrimonio que me pidieron oficiar para dos líderes muy amados de la congregación. La ocasión fue propicia para referirles sobre un pasaje, sobre el cual dicté también una conferencia en una reciente cena de matrimonios.

 

Se encuentra en el Salmo 127, versículo 1: “Si el SEÑOR no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el SEÑOR no cuida la ciudad, en vano hacen guarda los vigilantes”(Nueva versión Internacional)

 

Las estrategias humanas ejercen influencia pero no transformación y mantienen vivo el amor al interior de la pareja. No desestimo la consejería ni las terapias, por el contrario, valoro su aporte.  No obstante quien  puede ayudar a salvar su matrimonio, si usted le otorga el primer lugar en su existencia al Señor Jesucristo.

 

La preocupación de Rodolfo por salvar su relación con Rocío terminaba en frustración cada vez, hasta que ella un día le dijo con franqueza: “No quiero volver a hablar contigo. No perdamos más tiempo”, le dijo con rabia en su voz.

 

Solo entonces comprobó aquello sobre lo cual escribió el rey David: “En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer pan de fatigas, porque Dios concede sueño a sus amados”(Salmo 127:2, Nueva Versión Internacional)

 

¿A quién perjudicamos?

 

Cuando el matrimonio  está en crisis, los principales perjudicados  son nuestros hijos. No es justo, pero ocurre y las secuelas de una separación les marcan a ellos para siempre.

 

La Biblia es muy clara al señalar que ellos representan un tesoro para nuestras vidas y merecen el cuidado que podamos prodigarles.  De ahí que la separación no es el camino más aconsejable: “Los hijos son una herencia del SEÑOR; sus frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud. Dichosos los que llenan su aljaba con esa clase de flechas. Cuando litiguen con ellos en los tribunales”(Salmo 127:3-5, Nueva Versión Internacional)

 

El poder de la oración en el matrimonio

 

Soy un convencido de que la oración desencadena el poder de Dios. Lo libera a favor nuestro. Es  algo real y maravilloso. Por eso insisto en recomendarle que si el matrimonio suyo se encuentra en crisis, se vuelva a Dios en oración, con perseverancia.

 

La Biblia nos enseña: “Por eso los fieles te invocarán en momentos de angustia;  caudalosas  aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán”(Salmo 32:6, Nueva Versión Internacional)

 

Tratar de salvar el matrimonio en sus fuerzas le llevará al límite del desgaste, como escribe el rey David: “No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente. Esperamos confiados en el SEÑOR; Él es nuestro socorro y nuestro escudero”(Salmo 33:17, 20. Nueva Versión Internacional)

 

Tenga presente siempre que Dios es quien transforma los corazones. Usted y yo no podemos hacerlo, pero el Señor sí porque modifica la forma de pensar y de actuar de los seres humanos., especialmente entre quienes abren su corazón a Jesucristo.  Por supuesto, debe ser un proceso de doble vía: si espero el cambio de mi cónyuge, yo también  debo cambiar.

 

Unos consejos finales

 

En mi agenda, la que cargo a mano porque antes que un computador portátil o cualquier otro elemento de ese tipo, todos mis artículos y estudios los escribo a mano, tengo un apunte que comparto con usted a propósito de evitar la monotonía en el hogar. Es el producto de un estudio que desarrolló una firma británica que trabaja concertando citas para futuras matrimonios.

 

Relacionan lo que llaman siete consejos claves:

 

1.- Compartir un hobbie juntos, desde el mismo noviazgo y hasta la concreción del matrimonio, que les mantenga ligados el tiempo libre.

2.- Que tengan un noviazgo largo con el tiempo suficiente para conocerse el uno a otro.

3.- Esperar por lo menos dos años antes de traer el primer hijo a la vida. Es un período de conocimiento mutuo y madurez.

4.- Prodigarse los dos, por lo menos tres abrazos por día.

5.- Decirse un TE AMO al menos una vez cada veinticuatro horas.

6.- Pasar mínimo tres noches abrazados por cada mes.

7.- Planear al menos dos fines de semana juntos, alejados de hijos y compromisos laborales.

 

Pero recuerde que por encima de todo consejo, el más importante es que le de cabida al Señor Jesucristo en el matrimonio. Cuando Él reina en la familia, y no tomamos ninguna decisión sin antes consultársela a Él en oración, tenemos asegurada la victoria.

 

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (057) 317-4913705

Email pastorfernandoalexis@hotmail.com

 

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VIDA DE ÉXITO y ESTUDIOS BIBLICOS

Un futuro de éxito se construye desde hoy

Fernando Alexis Jiménez

Nació con todas las condiciones para ser un perdedor: hijo de madre separada y soltera aún, viviendo en una zona marginal de México, enfrentando toda suerte de necesidades, sin posibilidades de recibir formación académica, rodeado de maleantes y con discapacidad motriz.

 

Pero Antonio Iguarán Santamaría no estaba dispuesto de dejarse vencer. En cuanto se levantaban obstáculos, más énfasis daba a su propósito de sobreponerse. Incluso un domingo, al caer la tarde y cuando no tenían más que café y un taco de frijoles como único alimento del día, al recibir el mensaje desalentador de “Jamás podrás llegar arriba; resígnate a lo que vivimos”, de su madre, se fijó la meta de salir adelante.

Dios nos concibió para vencer

Dios nos concibió para vencer

 

No me dejaré vencer por las dificultades–, se repetía cada vez que enfrentaba situaciones complicadas.

 

Cuando tenía trece años, comenzó a cursar su formación primaria; pese a sus dificultades para caminar, y vendiendo dulces a la salida de los teatros, financió su secundaria y posteriormente, se recibió como profesional. Tenacidad, convicción, fe en un Dios de poder que abre puertas que nadie cierra.

 

Hoy tiene un bufete de abogados a cargo. Vive en una zona privilegiada de México y coincide en un hecho: el éxito se construye desde hoy. Con ayuda de Dios no hay límites y absolutamente nada resulta imposible…

 

Planificar la vida para el éxito

 

“¿Planificar la vida?”. La pregunta la hizo un joven en medio de una conferencia que dicté sobre cómo construir desde hoy el mañana, con ayuda de Dios. Sobra decir que el auditorio estaba abarrotado. Sin duda, el tema despertaba interés. Y este muchacho no era la excepción, de ahí su pregunta.

 

La respuesta enfática: “Sí, la vida debe planificarse. Lo que ocurra en un futuro, depende en un alto porcentaje de las decisiones que adoptemos hoy”. Es un proceso. No es producto de un abrir y cerrar de ojos.

 

La Biblia registra una parábola del Señor Jesús encontramos una excelente ilustración para este tema. “Grandes multitudes seguían a Jesús, y él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor  a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. »Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla? Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él, y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”(Lucas 14:25-30, Nueva Versión Internacional)

 

Es necesario mirarnos en el tiempo. Determinar lo que somos ahora, con fallas y desaciertos, y lo que podemos llegar a ser en los ámbitos personal, espiritual y familiar, con ayuda de Dios.

 

Sobre esa base, es necesario hacer un inventario juicio de cómo estamos ahora, determinar con honestidad los cambios que se deben aplicar, y avanzar en ese sendero ayudados por el amado Salvador. Nos mantenemos unidos a Él en oración y mediante la meditación y aplicación de Su Palabra, la Biblia. Piénselo: necesitamos planificar hoy, lo que seremos mañana. Es imperativo e ineludible, si queremos dar pasos firmes hacia el éxito.

 

La dinámica acierto-error

 

En el largo tránsito hacia la construcción de un futuro de éxito, enfrentaremos generalmente la dinámica de acierto-error. ¿En qué consiste? En que la dura batalla que libra nuestra naturaleza carnal, querrá llevarnos de nuevo al viejo camino, poniendo tropiezos a nuestro cambio y crecimiento en las dimensiones personal y espiritual.

 

Frente a esta situación, es fundamental: primero, mantenernos asidos de la mano del Señor Jesucristo quien nos fortalece para vencer en momentos en que nos encontramos bajo una poderosa tentación, y segundo, para levantarnos si se produce una caída.

 

La Biblia relata que una mujer sorprendida en adulterio, fue llevada ante el Señor Jesús. Procuraban lapidarla, con la anuencia del amado Salvador. Es un pasaje maravilloso que manifiesta la misericordia de Dios, y de qué manera, no hay nadie justo porque todos fallamos, de una u otra manera. Como los acusadores de la mujer insistieran  “… Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo.  Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí.”(Juan 8:6-9, Nueva Versión Internacional)

 

¿Ha fallado? Sin duda. Yo también. No soy lo súper espiritual que pudiera creer. Al igual que usted, cometo errores. En palabras coloquiales, usted y yo nos identificamos en algo: “Somos cristianos en construcción”.

 

Una nueva oportunidad

 

Todos tenemos una nueva oportunidad. Es cierto, hemos fallado; sin embargo podemos reemprender el camino, tomados de la mano de Jesucristo. Si hemos errado, Él nos comprende y está dispuesto a ayudarnos en el proceso de levantarnos y seguir adelante en el proceso de crecimiento. Relata el Evangelio que la mujer quedó sola con Jesús. Se fueron aquellos que iban a apedrearla.

 

La escena fue conmovedora: “Entonces él se incorporó y le preguntó—Mujer, ¿dónde están?  ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar. ”(Juan 8:10, 11, Nueva Versión Internacional)

 

Una respuesta contundente, pero a la vez, esperanzadora. La instrucción del Señor Jesús fue clara y puntual: “Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar”.

 

Cierta persona que me escribió desde el Paraguay, me consultaba sobre el dilema de perdonar o no a su esposa, en cuyo teléfono celular había descubierto un mensaje de texto que corroboraba su infidelidad. Mi recomendación fue hablar del asunto con ella y, con ayuda de Dios, encontrar una salida.

 

La mujer reconoció su error y le pidió una nueva oportunidad. Perdonarla no fue fácil, pero su hogar marcha hoy como él lo quiso siempre. Su compromiso fue el de no recabarle en el error, y el de ella, guardarle fidelidad. Piénselo: operó una segunda oportunidad, que es la que Dios nos concede siempre, y nos permite reemprender el camino, construyendo desde hoy nuestro mañana.

 

El cristianismo: camino al éxito

 

Hay dos perspectivas para mirar la vida cristiana: la primera, como una existencia aburrida, plagada de “No digas”, “No hagas”, “No toques”. O aquella que descubrí y comparto con usted: un maravilloso camino de aprendizaje en el que no avanzamos solos sino con ayuda de Dios.

 

Es posible cuando hay disposición personal para el cambio. Una vez reconocemos nuestro error y concluimos que en nuestras fuerzas no es posible cambiar, dejamos que el amado Jesús, nuestro Señor, opere la transformación que anhelamos: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.”(Apocalipsis 3:20, Nueva Versión Internacional)

 

Cuando damos ese paso esencial, se produce una modificación entre el presente y el pasado. Ya no seremos los mismos. Todos los pecados y errores del ayer quedan borrados, y se abren ante nuestros ojos los capítulos el blanco de la nueva vida que está por escribirse como lo describe magistralmente el apóstol Pablo: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”(2 Corintios 5.17, Nueva Versión Internacional)

 

No podemos permitir que el ayer nos atormente, y doblegarnos bajo el desánimo por lo que hicimos antes. Hay una nueva oportunidad en Dios, y debemos aprovecharla al máximo.

 

Liderazgo para transformar el mundo

 

Cuando aprendemos, asimilamos y ponemos en práctica los nuevos parámetros de vida que enseña La Biblia, sentamos las bases para un liderazgo eficaz que transforma el mundo. Ejercemos influencia en los demás. Nuestros pensamientos renovados, se manifiestan con hechos (Cf. Romanos 12:2)

 

Testimoniamos de una nueva con nuestras acciones, que impactan e influencian entre quienes nos rodean: “Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán. »No todo el que me dice: “Señor, Señor” , entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.”(Mateo 7:19-21, Nueva Versión Internacional)

 

Un liderazgo efectivo, camino al éxito, es aquél que ejerce influencia entre los demás, y sienta bases para el cambio y crecimiento. Cuando alguien me pregunta cómo defino éxito, mi respuesta—tal como se la compartí a un líder del Pacífico colombiano, en el hermoso puerto de Buenaventura, es esta: “Éxito es la plena realización de los dones y talentos de Dios en nuestra vida”.

 

La razón es sencilla. La posición social, el nivel académico o la disponibilidad económica de alguien, no determina que sea exitoso. Conozco personas con mucho dinero, pero con matrimonios desechos; también profesionales con varios títulos de post grado, que protagonizan escándalos y tratan mal a su familia…

 

El valor de los sueños, metas y proyectos

 

Recuerdo a un hombre a quien conocí en la tradicional Plaza de Caycedo, en mi amada Santiago de Cali. Una tarde cálida bañada con la brisa proveniente de las montañas. Las palmeras se mecían plácidas y estaba contento disfrutando esos momentos únicos e irrepetibles.

 

Este año tengo los planes para salir del desempleo, y hasta de la pobreza…–me abordó.

 

Acto seguido me hizo una vívida descripción de todas las iniciativas que se disponía a desarrollar. Unas fantasiosas, otras, aterrizadas y viables. Lo escuché de buena gana y antes de despedirme, lo animé a echar adelante con

 

Meses después lo encontré en el mismo lugar. La misma historia, casi con idénticos detalles. “¿Y qué haz hecho para materializar tus sueños?”, le pregunté a lo que me dijo: “Realmente poco, pero pronto voy a poner manos a la obra”.

 

Muy similar a lo que ocurre con millares de personas en todo el mundo. Sueñan mucho, pero ejecutan poco. El cristiano, camino al éxito; aquél que construye desde hoy su mañana, debe ser diligente. Por eso, además de tener claro lo que se va a hacer, es imperativo dejarlo en manos de Dios: Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”(Salmo 37:5, Nueva Versión Internacional

 

Dios no pone los límites, los límites los ponemos usted y yo. Recuerde que el Señor Jesús enseñó: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.”(Juan 14:12-14, Nueva Versión Internacional)

 

Observe cuidadosamente que dice “todas las cosas”. Siempre y cuando esté en la voluntad de Dios para nuestra realización, no hay impedimentos ni límites. Todo es posible, incluyendo por supuesto su crecimiento personal y espiritual, y los altos niveles de realización que siempre ha soñado.

 

Tenga presente que debemos darle el valor que se merecen nuestros sueños, metas y proyectos, y someterlos a nuestro amado Padre celestial. Él abrirá puertas que nadie jamás puede cerrar.

 

Siempre adelante

 

Aquellos que construyen desde hoy su mañana, con ayuda de Dios, comprenden que el mundo evoluciona y nosotros –como creyentes—debemos evolucionar también, es decir, cambiar y crecer. Al respecto el apóstol Pablo escribió: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. ”(Romanos 12.2, Nueva Versión Internacional)

 

Es necesario estar preparados para los cambios y aprovechar las oportunidades que Dios nos ofrece. En esa línea de pensamiento, hay tres cosas que debemos tener presentes: la primera, que sólo quien sueña en Dios, llega lejos; la segunda, que es importante identificar dónde estamos fallando y cuáles son nuestros debilidades en procura de corregirlas, y la tercera, reconocer cuáles son nuestras fortalezas y potencializarlas.

 

Sin duda habrá pensado un poco en el curso de su vida. Probablemente ha descubierto que atraviesa un período de desierto o estancamiento. ¡Es hora de hacer una auto evaluación juiciosa! Recuerde que desde hoy estamos construyendo nuestro mañana. Y en Dios es posible llegar muy lejos.

 

No hay razón para que siga igual, estático, sabiendo que fuera hay un mundo de oportunidades que le esperan y que, en el Señor, su mañana es de victoria. ¡Tome la decisión! Hoy es el día para reemprender el camino de victoria u orientarse hacia él, si no lo había hecho antes.

 

Puedo asegurarle que, tomado de la mano del Señor Jesucristo, su existencia jamás volverá a ser la misma. Basta que se decida en este momento.

 

Si tiene alguna inquietud no dude en escribirme ahora mismo a fernandoalexis@aol.es  o bien, puede comunicarse al teléfono (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

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¿Se acerca el fin del mundo?

¡Permanezca alerta ante el peligro!

Fernando Alexis Jiménez

Llegaron primero en una avanzada de alistamiento. El amplio muro de contención construido sobre las márgenes del río, estaba poblado de matorrales. “Aquí podemos construir nuestras viviendas“, dijo uno.

A su decisión siguieron las voces de aprobación de otros colonos y pronto eran familias enteras las que estaban levantando sus ranchos de madera, zinc y plástico.

Cuando habían invadido todo el terreno, uno de los líderes escribió con gruesas letras verdes en una tabla de madera: “Villa Esperanza“.

No habían transcurrido dos semanas y ya las autoridades estaban procurando el desalojo. Se convirtió en una batalla campal. Y aunque les destruyeron sus precarias construcciones, apenas se fue la fuerza policial, volvieron a edificar.

En invierno se produjo un nuevo llamado. “Es peligroso que estén en el río. Una avenida torrencial puede acabar con todo y con todos” No obstante siguieron obstinados. Uno comentó: “Esas son invenciones de las autoridades para que nos vayamos, pero no les vamos a dar gusto.” Siguieron ahí.

Fuertes aguaceros incrementaron el nivel del río y, en el sector de las casuchas, se produjo el desbordamiento. Pérdidas humanas y materiales. Una verdadera tragedia. No quisieron escuchar las reiteradas advertencias…

El mundo avanza hacia una crisis sin precedentes

La historia ilustra una realidad a la que el mundo deliberadamente quiere ser ajeno: la inminencia del regreso del Señor Jesús por su pueblo.

La crisis familiar, económica, social y política que azota la humanidad nos advierten que estamos a las puertas del caos.

¿Se ha dado cuenta, por ejemplo, de que se están creando las condiciones para clonar seres humanos? ¿Ha tomado conciencia del enorme peligro que encierra la aprobación del matrimonio de homosexuales en Europa? ¿Ha meditado en el surgimiento de enfermedades que no tienen cura? ¿Comprende las consecuencias que traerá la corrupción que permeabiliza todos los estamentos, públicos y privados?

Es probable que usted califique los planteamientos que eleva el pueblo evangélico de apocalípticos. Sin embargo no podemos desconocer una realidad. El mundo se encamina al abismo a menos que se rinda el primer lugar a Jesucristo.

Como es evidente que no será así, porque millares de personas o no creen en Cristo o definitivamente no quieren escucharle, es necesario tener en cuenta al apóstol cuando escribe: “…pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7).

La actitud rebelde del género humano acarrea juicio. Es una realidad latente así haya quienes quieran desconocerla.

Debemos permanecer alerta

Cuando Pedro escribió: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11, 12), es probable que nadie entendiera su mensaje.

En una época de armas de destrucción masiva, no es ilógico pensar que una explosión o conjunto de detonaciones nucleares pueden deshacer lo que vemos alrededor. ¿Está distante de ser una realidad? Por supuesto que no.

La recomendación del apóstol es que, ante la proximidad de un evento de alcance mundial, el cristiano debe vivir en rectitud delante de Dios. Estar preparado para ir a la presencia de Aquél que nos creó y tener conciencia limpia al dar cuenta de sus hechos.

Un mundo maravilloso se avecina

¿Debemos albergar temor? En absoluto. Sabemos que el juicio de Dios sobre aquellos que rechazaron a su amado Hijo Jesús y el sacrificio redentor en la cruz, no nos alcanzará. ¿Por qué? Porque si Cristo mora en nuestro corazón y es Señor de nuestro ser, estará con Él por la eternidad.

La promesa que leemos en las Escrituras es la siguiente: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevas y tierra nueva, en los cuales morará la justicia.” (2 Pedro 3:13).

Hace pocos días leía de cristianos que han sido arrestados, torturados y encarcelados en países musulmanes. En África muchos creyentes han sido muertos por no renunciar a su fe en Jesucristo. En países latinoamericanos ser cristiano es sinónimo de enfrentar persecuciones, burlas y críticas.

Pese a ello, guardamos esperanza. Sabemos que nuestro mañana es de esperanza en “cielos nuevos y tierra nueva“. ¿Ha pensado en el mundo maravilloso que nos espera?

Caminando con Dios

El mundo busca engañarnos. Satanás ha desplegado una estrategia sin precedentes que busca desviarnos del camino correcto, en el que nos movemos tomados de la mano del Señor Jesús. Por ese motivo debemos estar atentos y no permitir que nada ni nadie nos aparten de Dios.

El apóstol Pedro al abordar el asunto aconsejó: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.” (2 Pedro 3:14, 17).

Sabemos que el regreso del Señor Jesús está a las puertas, por tal motivo debemos seguir firmes, en rectitud delante de Su presencia. Es imperativo que no demos lugar al diablo, dispuesto a empañar el testimonio cristiano. Firmes y adelante, son dos conceptos que debemos interiorizar y dar pasos en el sendero de la vida de fe, a la espera del amado Hijo de Dios.

Reciba hoy a Jesucristo

Su vida puede ser diferente. Basta que reciba a Jesucristo en su corazón. Dígale: “Señor Jesús, gracias por perdonar mis pecados y darme una nueva oportunidad de vida. Te recibo hoy en mi corazón. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si hizo esta oración, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, lea la Biblia todos los días. La segunda, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios, y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará cambio.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es o si lo prefiere puede llamarme a (0057)317-4913705.

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¿Se acerca el fin del mundo?

¡Permanezca alerta ante el peligro!

Fernando Alexis Jiménez

Llegaron primero en una avanzada de alistamiento. El amplio muro de contención construido sobre las márgenes del río, estaba poblado de matorrales. “Aquí podemos construir nuestras viviendas“, dijo uno.

A su decisión siguieron las voces de aprobación de otros colonos y pronto eran familias enteras las que estaban levantando sus ranchos de madera, zinc y plástico.

Cuando habían invadido todo el terreno, uno de los líderes escribió con gruesas letras verdes en una tabla de madera: “Villa Esperanza“.

No habían transcurrido dos semanas y ya las autoridades estaban procurando el desalojo. Se convirtió en una batalla campal. Y aunque les destruyeron sus precarias construcciones, apenas se fue la fuerza policial, volvieron a edificar.

En invierno se produjo un nuevo llamado. “Es peligroso que estén en el río. Una avenida torrencial puede acabar con todo y con todos” No obstante siguieron obstinados. Uno comentó: “Esas son invenciones de las autoridades para que nos vayamos, pero no les vamos a dar gusto.” Siguieron ahí.

Fuertes aguaceros incrementaron el nivel del río y, en el sector de las casuchas, se produjo el desbordamiento. Pérdidas humanas y materiales. Una verdadera tragedia. No quisieron escuchar las reiteradas advertencias…

El mundo avanza hacia una crisis sin precedentes

La historia ilustra una realidad a la que el mundo deliberadamente quiere ser ajeno: la inminencia del regreso del Señor Jesús por su pueblo.

La crisis familiar, económica, social y política que azota la humanidad nos advierten que estamos a las puertas del caos.

¿Se ha dado cuenta, por ejemplo, de que se están creando las condiciones para clonar seres humanos? ¿Ha tomado conciencia del enorme peligro que encierra la aprobación del matrimonio de homosexuales en Europa? ¿Ha meditado en el surgimiento de enfermedades que no tienen cura? ¿Comprende las consecuencias que traerá la corrupción que permeabiliza todos los estamentos, públicos y privados?

Es probable que usted califique los planteamientos que eleva el pueblo evangélico de apocalípticos. Sin embargo no podemos desconocer una realidad. El mundo se encamina al abismo a menos que se rinda el primer lugar a Jesucristo.

Como es evidente que no será así, porque millares de personas o no creen en Cristo o definitivamente no quieren escucharle, es necesario tener en cuenta al apóstol cuando escribe: “…pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7).

La actitud rebelde del género humano acarrea juicio. Es una realidad latente así haya quienes quieran desconocerla.

Debemos permanecer alerta

Cuando Pedro escribió: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11, 12), es probable que nadie entendiera su mensaje.

En una época de armas de destrucción masiva, no es ilógico pensar que una explosión o conjunto de detonaciones nucleares pueden deshacer lo que vemos alrededor. ¿Está distante de ser una realidad? Por supuesto que no.

La recomendación del apóstol es que, ante la proximidad de un evento de alcance mundial, el cristiano debe vivir en rectitud delante de Dios. Estar preparado para ir a la presencia de Aquél que nos creó y tener conciencia limpia al dar cuenta de sus hechos.

Un mundo maravilloso se avecina

¿Debemos albergar temor? En absoluto. Sabemos que el juicio de Dios sobre aquellos que rechazaron a su amado Hijo Jesús y el sacrificio redentor en la cruz, no nos alcanzará. ¿Por qué? Porque si Cristo mora en nuestro corazón y es Señor de nuestro ser, estará con Él por la eternidad.

La promesa que leemos en las Escrituras es la siguiente: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevas y tierra nueva, en los cuales morará la justicia.” (2 Pedro 3:13).

Hace pocos días leía de cristianos que han sido arrestados, torturados y encarcelados en países musulmanes. En África muchos creyentes han sido muertos por no renunciar a su fe en Jesucristo. En países latinoamericanos ser cristiano es sinónimo de enfrentar persecuciones, burlas y críticas.

Pese a ello, guardamos esperanza. Sabemos que nuestro mañana es de esperanza en “cielos nuevos y tierra nueva“. ¿Ha pensado en el mundo maravilloso que nos espera?

Caminando con Dios

El mundo busca engañarnos. Satanás ha desplegado una estrategia sin precedentes que busca desviarnos del camino correcto, en el que nos movemos tomados de la mano del Señor Jesús. Por ese motivo debemos estar atentos y no permitir que nada ni nadie nos aparten de Dios.

El apóstol Pedro al abordar el asunto aconsejó: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.” (2 Pedro 3:14, 17).

Sabemos que el regreso del Señor Jesús está a las puertas, por tal motivo debemos seguir firmes, en rectitud delante de Su presencia. Es imperativo que no demos lugar al diablo, dispuesto a empañar el testimonio cristiano. Firmes y adelante, son dos conceptos que debemos interiorizar y dar pasos en el sendero de la vida de fe, a la espera del amado Hijo de Dios.

Reciba hoy a Jesucristo

Su vida puede ser diferente. Basta que reciba a Jesucristo en su corazón. Dígale: “Señor Jesús, gracias por perdonar mis pecados y darme una nueva oportunidad de vida. Te recibo hoy en mi corazón. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si hizo esta oración, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, lea la Biblia todos los días. La segunda, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios, y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará cambio.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es o si lo prefiere puede llamarme a (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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¿Dificultades en el proceso de pensar y tomar decisiones?

¡Sea libre de toda atadura en su mente!

Fernando Alexis Jiménez


Ninguna conversación terminaba en buenos términos. Por el contrario, para Clara todo espacio de interlocución con alguien, se convertía en el terreno propio para armar un disgusto. Luego se justificaba: “Me dijo algo que me ofendió”, o simplemente: “Está buscando mi mal”.

Miraba a los demás con predisposición y cualquier término compartido en una conversación, lo interpretaba como una provocación.

Una bruja a la que consultaba con frecuencia, le había advertido sobre varios compañeros de oficina. “Están trayéndole malas energías”, le dijo. Y Clara de inmediato, creyéndole a un engaño de Satanás, se predispuso con todos los que le rodeaban.

Aunque no quería admitirlo, la maldad tenía establecida en su mente una fortaleza casi inexpugnable, que la llevaba a pensar y obrar con malicia.

Un joven promisorio, por su vivacidad y deseos de superación, con un trabajo que le generaba buenos ingresos, me confesó que se prostituía al salir del trabajo. “No puedo evitarlo—se quejó–. Es algo más poderoso que yo. Necesito del sexo para sobrevivir”.

Producto de leer y ver pornografía e incluso, visitar sitios de perversión, había llegado a creer que era homosexual. El adversario espiritual había sembrado en su mente una fortaleza que le llevaba a pensar que era imposible escapar. Sin embargo llegó a comprender que con ayuda y el poder de Jesucristo, podemos ser libres.

Igual con su vida. Si viene enfrentando embotamiento mental y pensamientos conducentes al fracaso o la lascivia, hoy es el día para ser libre. Con el poder y ayuda de nuestro amado Señor Jesús, éste puede ser el día para disfrutar de una vida plena y comenzar la transformación en su forma de pensar y de actuar.

El propósito de Dios: nuestro crecimiento

El propósito de Dios desde que nos concibió, se orientaba a que disfrutáramos plenamente la vida. A raíz de la pecaminosidad del género humano, es necesario un paso: recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. Se produce entonces el perdón de pecados y se nos abren las puertas a una nueva vida. Pero a este proceso hay que sumar otro de suma importancia: que experimentemos crecimiento en dos ámbitos, el espiritual y el personal.

Nuestro crecimiento está dentro de lo que espera el amado Padre celestial de nosotros tal como lo describe una carta del apóstol Juan a líder del cristianismo en el primer siglo: “Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.”(3 Juan 1:2, Nueva Versión Internacional)

Sin embargo, el plan originar de nuestro Supremo Hacedor se ve impedido por las diferentes estrategias de Satanás, quien sutilmente ejerce una influencia en nuestro alrededor, hasta establecer fortalezas en la mente, desencadenando depresión, desánimo, baja autoestima, fracaso, sensación de derrota e inutilidad y en general, estancamiento espiritual.

Transformación de la mente

Un cristiano debe renovarse. En otras palabras, permitir que Dios opere una transformación en su forma de pensar y de actuar. Cuando asume esta disposición, experimentará verdaderamente crecimiento en dos dimensiones fundamentales: la personal y la espiritual.

Renovarse, entonces, es primordial, como explicó el apóstol Pablo a los creyentes del primer siglo y a nosotros también: “Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.”(Romanos 12:2, Versión Lenguaje Sencillo)

Esa renovación debe ir íntimamente ligada a nuestra nueva naturaleza de creyentes, de hijos de Dios, redimidos por la obra de Cristo. Cambia nuestra forma de pensar y colateralmente se modificarán nuestras acciones, tal como instruyó el apóstol Pablo a los creyentes de Roma: Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.”(Romanos 4:22-24, Nueva Versión Internacional)

¿Qué ocurre con los cristianos que no experimentan crecimiento y, por el contrario, viven un continuo revés? Dan un paso adelante, y dos atrás. Puede tratarse de una fortaleza mental que haya establecido Satanás para impedir su crecimiento personal y espiritual. Lo hace a través de pensamientos derrotistas, de fracaso y una opinión miserables de sí mismos. Les hace sentir que jamás lograrán cambiar y que lo mejor, para evitarse frustraciones, es seguir como estaban antes.

Es importante identificar algunas de las consecuencias que establece nuestro adversario en la mente de las personas:

1. Ceguera espiritual

Cierto día alguien buscaba una dirección en un populoso barrio de la ciudad. Se acercó a preguntarme por la calle. Y, para mi sorpresa, nos encontrábamos frente al edificio que buscaba. “Es aquí”, le indiqué. Me miró sorprendido y se excusó: “Realmente no se qué me pasa. He pasado por este lugar muchas veces y a pesar de ser evidente la nomenclatura, no la hallaba”. Tal vez su afán lo tenía cegado.

Igual ocurre con muchas personas que abrieron su mente a pensamientos y acciones de maldad y sobre quienes Satanás ha edificado fortalezas. Presentan ceguera espiritual. No es un fenómeno espiritual, porque en el primer siglo el apóstol Pablo advirtió que había quienes pasaban por esa fase, refiriéndose a muchos judíos pero aludiendo también a muchísimas personas que no aceptaban la verdad de Dios: “No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo. Sin embargo, la mente de ellos se embotó, de modo que hasta el día de hoy tienen puesto el mismo velo al leer el antiguo pacto. El velo no les ha sido quitado, porque sólo se quita en Cristo. Hasta el día de hoy, siempre que leen a Moisés, un velo les cubre el corazón.”(2 Corintios 3.13-15, Nueva Versión Internacional)

Quienes han sido cegados por el demonio, rechazan las Buenas Nuevas del Evangelio y aún sabiendo que están en pecado, no quieren cambiar porque tienen cauterizada la conciencia.

2. Ataduras de la carne

Satanás es muy hábil. Por ese motivo y conociendo las debilidades de algunos creyentes, los arrastra de nuevo al mundo de pecado del que les había rescatado el Señor Jesús. Cuando estas personas abren su mente a pensamientos de sensualidad o imágenes de pornografía, entre otros factores externos que les influencian, terminan inclinados a los deseos de la carne nuevamente.

Sobre esta situación advirtió el autor sagrado a los creyentes de Roma, y también a nosotros hoy: Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz.”(Romanos 8:5,6, Nueva Versión Internacional)

Es imperioso que reconozcamos de dónde nos sacó el amado Salvador y entender que, caer de nuevo en ese mismo fango, es tanto como el esclavo que fue declarado libre en el siglo XIX en el sur de los Estados Unidos. No obstante, a pesar de que no sufría castigos ni arrastraba cadenas, se dejó atraer por uno de los esclavistas, con múltiples promesas y pronto estaba de nuevo sufriendo, sin poder salir de su terrible situación.

Usted y yo no solo actuamos motivados por los instintos. Dios nos dio la posibilidad de escoger, de razonar sobre lo que vamos a hacer. ¡No se deje arrastrar de nuevo por Satanás!

3. Confusión entre pensamientos y acciones

Todos los seres humanos luchamos cuando debemos tomar decisiones. El asunto se agudiza cuando somos cristianos. En el corazón sabemos que debemos ser fieles a Jesucristo, pero Satanás pone a nuestro paso tentaciones y –como niños—nos dejamos llevar por lo que agrada a la carne.

El apóstol Pablo fue claro al advertir: “Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?”(Romanos 7:22-24, Nueva Versión Internacional)

Hace poco encontré a un joven rescatado por Jesucristo de la drogadicción. Incluso, llegó a dirigir un programa cristiano en una reconocida emisora de la ciudad. “¿Qué haces, Juan?”, le pregunté al verlo deteriorado físicamente y en su presentación: “Volví a caer en las drogas. No se qué hacer para salir de esta maldición”, se lamentó.

Hablamos un buen rato del asunto. Concluimos que la decisión de caer nuevamente en pecado es nuestra y nada más que nuestra. Satanás, como hábil engañador, pone el tinglado, quienes terminamos arrastrados por esa inclinación a satisfacer los deseos de la carne, somos nosotros. Y él sabe sacar ventaja de esa situación.

Dominio mental

Satanás, de quien tenemos que tener claro que es nuestro más peligroso enemigo, termina aprovechándose de nuestra insensatez y falta de dependencia del Señor Jesucristo, y establece fortalezas en la mente. Como consecuencia, mina la capacidad de ver la realidad, de reconocer los errores y el pecado, y de tomar decisiones, como la de escapar con ayuda de Dios.

Sobre esta situación el profeta Isaías explicó que quienes estaban al servicio del diablo, terminaban con ataduras mentales: Con el resto (madera) hace un dios, su ídolo; se postra ante él y lo adora. Y suplicante le dice: «Sálvame, pues tú eres mi dios.» No saben nada, no entienden nada; sus ojos están velados, y no ven; su mente está cerrada, y no entienden.”(Isaías 44:17-19, Nueva Versión Internacional—paréntesis del autor. Cf. Marcos 6:51-53)

No hay razón para que siga atado a una situación lamentable. ¡Es hora de derribar la fortaleza que ha establecido Satanás en su mente y que le impide avanzar y crecer en lo personal y espiritual! Si no se decide, terminará como aquellos a los que se refería el rey Salomón, dominados por la maldad en su forma de pensar: “Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces.”(Proverbios 23:33, Nueva Versión Internacional).

Una vez tiene gobierno en su ser, el diablo lo convertirá en un instrumento de maldad, en la forma de pensar y de actuar: ¿Acaso ustedes, gobernantes, actúan con justicia, y juzgan con rectitud a los seres humanos? Al contrario, con la mente traman injusticia, y la violencia de sus manos se desata en el país. Los malvados se pervierten desde que nacen; desde el vientre materno se desvían los mentirosos.”(Salmos 58:1-3, Nueva Versión Internacional) y también “El malvado trama el mal en su mente, y siempre anda provocando disensiones. Por eso le sobrevendrá la ruina; ¡de repente será destruido, y no podrá evitarlo! ”(Proverbios 6:14, 15, Nueva Versión Internacional).

Al meditar en este asunto, pienso en lo que ocurre con la hiedra. Es una planta que progresivamente gana terreno. Una vez logra afianzar sus ramas, se apodera de todo lo que encuentra a su paso. Satanás es igual. Tienta sutilmente. Arrastra al mal. Cuando logra su cometido, ataca y domina.

¿Hay forma de romper esta atadura?

Sí hay forma de derribar las fortalezas que Satanás estableció en su mente. Tiene tres elementos. El primero, reconocer que no es en sus fuerzas sino con el poder de Jesucristo, como será verdaderamente libres. El segundo, renunciar a todo pecado y concesión que le haya hecho al pecado, a la perversión y a pensamientos de fracaso y derrota. Y el tercero, además de pedirle a Jesucristo que retome el control de su mente, permanecer unidos a Él, para que conserve esa libertad.

Pablo lo explicó cuando escribió: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”(Gálatas 5:1, Nueva Versión Internacional). Recuerde siempre que nuestro enemigo es muy hábil y no cesará en su plan de llevarnos de nuevo al pecado, para empoderarse de nuestra mente. El amado Salvador enseñó: El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”(Juan 10:10, Nueva Versión Internacional)

Filtre toda la información de su mente

No permita que en adelante, sigan almacenándose pensamientos de maldad. Ni la pornografía, ni las conversaciones obscenas o imágenes que trastornan, deben anidarse en su mente.

Lo más aconsejable entonces es poner un filtro, como nos enseña el apóstol Pablo: “Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.”(Filipenses 4:18, Nueva Versión Internacional)

Cuando le damos el primer lugar a Dios en nuestra vida, permitiéndole que gobierne nuestros pensamientos y acciones, no solamente se produce una transformación en nuestra forma de pensar y de actuar, sino que además, difícilmente el diablo puede engañarnos (Santiago 4.7).

Renuncie hoy a la maldad. Déle a Jesucristo las llaves de su corazón y de su mente. Puedo asegurarle que su existencia será totalmente transformada. Tundra plenitud en su existencia. ¡Todo será diferente!

Si tiene alguna inquietud, no deje de escribirme ahora mismo a fernandoalexis@aol.es o si lo prefiere, puede contactarme llamando al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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¿Cómo enfrenta los problemas diarios?

Cada circunstancia nos permite aprender y crecer

Fernando Alexis Jiménez


El examen en la universidad fue un rotundo fracaso. José Simón recibió la nota de mano del profesor de matemáticas. Impasible, como siempre; como tomado de una fotografía en un museo de cera. Sin gestos. “El suyo“, se limitó a decirle. Para el joven fue un golpe demoledor. Alrededor rostros que reflejaban alegría. En su corazón una profunda tristeza.

Pensó en su padre. Albañil Pasados los cincuenta años. Ojos cansados, canas que emergían traviesas poblando sus sientes, y movimientos lentos, dejando entrever que el tiempo no pasa en vano. “No puede ser que mi papá esté enfrentando el sol, y yo aquí, tranquilo, perdiendo evaluaciones“, se quejó, molesto consigo mismo.

Al principio creyó que era un fracasado. “Mi abuelo sí me dijo que ésta no era mi carrera“, razonó, pero inmediatamente después recordó que ser ingeniero industrial era su sueño desde niño, cuando le dijo a su familia—en ese hecho incoherente que jamás se explicará–, mientras visitaba un parque de diversiones: “Seré el que dirige empresas, como aquella en que trabaja papá“.

Perder el quid se constituyó en un enorme reto. Pidió explicaciones aquí, comprobó allá. Y se enamoró de los números, los mismos que le parecían una tortura. Desde entonces, le apasionaron más que las películas de Patrick Swaize. No solo terminó su carrera como un aventajado estudiante, sino que admitió que un aparente fracaso fue el que le llevó a convertirse en ganador.

No se pregunte: ¿Por qué? Sino, ¿Para qué?

La vida está llena de sorpresas. Situaciones que tocan a nuestra puerta de manera inesperada y que, si no estamos preparados para enfrentarlas, sin duda nos moverá el piso. A una amable señora que me escribía desde Chile, desesperada por los tropiezos que le presentaba la vida, le respondí: “Como somos vencedores en Jesucristo, nos esforzamos en Él para vencer y no nos preguntamos ¿Por qué? Sino, ¿Para qué?”.

Cada circunstancia nos permite crecer. ¿La razón? Aprendemos, y cuando se aprende, se avanza. Es un principio de éxito que aprendemos en la Biblia: “El que ama la disciplina ama el conocimiento, pero el que la aborrece es un necio. El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad” (Proverbios 12:1, 22. Nueva Versión Internacional).

Ahora, es posible que ante circunstancias adversas usted se oriente a la queja y auto compadecerse. Puedo asegurarle que jamás dará un paso adelante. Por el contrario, experimentará tremendos reveses que le llevarán a sentirse derrotado.

Bien sea que se trata de hechos que nos tomen desprevenidos o que los acontecimientos contrarios sean producto de nuestros errores, si somos fieles a Dios y además, estamos dispuestos a aprender a partir de las fallas, adquiriremos sabiduría en cada nuevo episodio y escalaremos siempre hacia la victoria. Jamás olvide que en Jesucristo usted es un vencedor.

¿Ya se decidió a cambiar?

La mejor decisión que todo ser humano puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Nos permite desarrollar la condición de vencedores con la que fuimos concebidos por Dios. ¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Dígale: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mi para perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Ahora que hizo la mejor decisión, le invito a tres cosas:

1. Haga de la oración un principio de vida diaria. Orar es hablar con Dios.

2. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios dinámicos que le conducirán al éxito y el crecimiento personal y espiritual.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono móvil (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez –

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Es hora de vencer las fuerzas del mal

Asuma su condición de vencedor sobre Satanás

Fernando Alexis Jiménez


Pensó que era un juego. Rosa Libia y sus amigas de colegio. “Es un juego que descubrí en casa de mi abuela“, dijo alguien. En la parte superior estaba el nombre: “Ouija“. Otra alumna dijo que era sencillo y explicó cómo podían participar. Pasaron toda una tarde, después de la jornada académica, haciéndole preguntas a la Tabla, que guiaba sus manos para desplazarse de letras a números, informándoles respecto de aquello que querían saber.

Conforme se metían en ese mundo ocultista, más querían profundizar y cuando Amanda les dijo que estaba tarde, respondieron casi al unísono: “Hagámoslo por última vez“.

Ese fue el inicio de todo un drama que tocó las fibras más sensibles de Pueblo Rico, en Colombia. Dieciséis estudiantes de secundaria resultaron poseídas por el demonio. El cura intentó echar fuera esos entes que las dominaban, llevándolas a proferir gritos, lamentos e incluso, a expresarse con voz gutural, que ora sonaba a la de un niño y otra, a una mujer muy adulta.

El pastor Juan José, Pentecostal, ministró liberación a las jovencitas. Una lucha que tardó cuatro horas, asistido por varios miembros de la congregación, hasta que por fin quedaron libres de la posesión.

Jamás volveríamos a jugar con esa Tabla“, dijo horrorizada Karen Tatiana, una de las más afectadas.

Los habitantes del pueblo, que se limitaban a decir que el demonio era cuento de viejas, comprendieron que era real; pero algo más: entendieron que en el nombre de Jesucristo era posible que se rompieran todas las ataduras.

A Satanás lo exhibieron derrotado

Una de las estrategias de Satanás para procurar desánimo o un revés espiritual en el cristiano, es recordarle los pecados del ayer. Al más mínimo error, desata pensamientos derrotistas: “¿Cómo que eres cristiano y mira el pecado que cometiste? Yo que tú, ni siquiera volvería a la congregación. ¡Eres un hipócrita!” Y hay creyentes que en su ignorancia le otorgan “poder” a lo que dice el diablo y se estancan o vuelven atrás.

Pues le tengo una excelente noticia: Satanás y sus huestes ya fueron vencidos, como anota el apóstol Pablo cuando escribe: “Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, nos dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él” (Colosenses 2:13-15. La Biblia de Las Américas).

Los niños, que por su inmadurez a veces resultan crueles, solían escarnecer a una mujer demente a quien apodaban “Tabaquera“. Le gritaban “Esa ropa es mía…”.

La señora se despojaba de sus prendas y protagonizaba un evento bochornoso, no solo por sus lamentos sino por la desnudez que escandalizaba a los transeúntes.

Un día alguien le hizo entender, pese a que la mujer no estaba en sus facultades, que nadie podía quitarle lo que le habían regalado. Desde entonces, cuando la hostigaban, ella respondía no con dolor sino con alborozo: “Están locos… Está ropa es mía

Igual con usted y conmigo. Ya el Señor Jesús pagó por nuestra maldad y yerros del ayer. Todo pensamiento que arroja en nuestra meta Satanás, está orientado—como parte de su estrategia sucia-a ganar terreno para llevarnos a una crisis personal y espiritual.

Recuerde que Cristo perdonó todos nuestros pecados. Algo más: La Escritura, dice Él—nuestro amado Salvador—anuló todo lo que había en contra nuestra. A este hecho debemos ligar otro elemento, y es que Jesús exhibió públicamente derrotado a Satanás y todos sus secuaces.

¿Ya se decidió a cambiar?

La mejor decisión que todo ser humano puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Nos permite desarrollar la condición de vencedores con la que fuimos concebidos por Dios. ¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Dígale: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mi para perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Ahora que hizo la mejor decisión, le invito a tres cosas:

1. Haga de la oración un principio de vida diaria. Orar es hablar con Dios.

2. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios dinámicos que le conducirán al éxito y el crecimiento personal y espiritual.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono móvil (0057)317-4913705

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