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Guerra Espiritual ofensiva

Oración que derriba fortalezas de maldad

Fernando Alexis Jiménez


La tranquilidad de La Primavera, un barrio del occidente de la ciudad, se rompió el día en que un grupo de jóvenes comenzó a reunirse en la casa de la esquina. Llegaban furtivamente, tocaban a la puerta quedamente, mirando a todos lados, como quien no quiere ser descubierto. Cuando semi abrían el portón, pasaban dinero y recibían a cambio paquetes muy pequeños, que vecinos del lugar identificaban como estupefacientes. Luego se sentaban a consumir marihuana y otras sustancias.

Santo Dios, definitivamente estamos a las puertas del fin del mundo–, se lamentaba doña Gilma, una venerable anciana, escandalizada por el desagradable espectáculo.

Este lugar era tan distinto cuando no estaban esos hombres aquí vendiendo drogas–, se quejó Antonio, el dueño de la tienda más concurrida.

Rebeca y Javier compartían la misma realidad; sin embargo no murmuraban. Guardaban silencio cuando alguien venia a comentarle del asunto.

Un día alguien los abordó para pedir su firma. Estaban levantando un memorial a las autoridades para pedir la intervención en procura de erradicar ese foco de drogadicción. Ellos se negaron a hacerlo.

Ustedes son insensibles. Pareciera que no les importa lo que está ocurriendo aquí–, riñó uno de los promotores de la iniciativa.

Nosotros damos la batalla no en los estrados judiciales sino de rodillas, en oración–, explicó Javier–. Como cristianos evangélicos creemos en el poder ilimitado de orar delante del Señor–.

Les compartieron sobre algunos versículos que sustentaban la importancia de orar para reclamar territorios para Dios. Los promotores de las firmas se alejaron acusándoles de fanáticos religiosos.

La joven pareja de cristianos siguió en clamor, y pidieron respaldo de la iglesia. No pasó un mes antes que se produjeran dos cosas: de un lado, la mudanza de los dueños de aquél antro, y de otra parte, el retiro de los jóvenes drogadictos de la cuadra.

¡Se granó la batalla por el territorio! Satanás se dio a la huida cuando le resistieron en oración.

¿Territorio en poder de Satanás?

Aunque muchas personas se resistan a admitirlo, Satanás tiene dominio de amplios territorios, tal como lo encontramos en el pasaje en el que nuestro amado Señor Jesús es tentado por el adversario: “Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”(Mateo 4,8, 9)

Hay dos formas principales—aunque por supuesto no son todas—por medio de las cuales el diablo adquiere poder legal para dominar en un territorio. La primera, por el pecado del hombre, y la segunda, cuando las autoridades entregan y consagran una nación, una provincia, una ciudad o un territorio específico a las fuerzas del mal. Puede que lo hagan por ignorancia, pero igual, hay un terrible impacto desde la dimensión espiritual sobre la dimensión física, trayendo robo, muerte, disensión y ruina, entre otras consecuencias.

Para graficar la enseñanza, comparto con usted algunos ejemplos. Cuando Colombia se encontraba en el fragor de una confrontación internacional que se conoció como la guerra de los mil días. El 18 de octubre de 1899 altos representantes del gobierno propusieron consagrar el país al Sagrado Corazón de Jesús, de todos los estudiosos de la guerra espiritual conocido como un demonio. La ceremonia oficial de entrega del territorio vallecaucano se produjo el 22 de julio de 1902. Nadie desconoce, en el mundo, qué situación vive el país. ¡De nada sirvió tal ceremonia que no fuera para demonizar una nación en la que hoy priman el narcotráfico, la guerrilla y la violencia!.

Japón que es politeísta, donde se adoran toda suerte de deidades, ha experimentado ciclos –altibajos, diría yo—de prosperidad, ruina y estancamiento para reiniciar esa montaña rusa con graves efectos socio-económicos. ¡Los demonios tienen dominio de territorios amplios en la nación del sol naciente!.

Haití es otro vivo ejemplo de la demonización de un territorio. La historia reciente nos muestra de qué manera. En 1990 y rompiendo una larga trayectoria dictatorial, llegó al poder el sacerdote católico Jean Bertrand Aristide. Un año después, el 14 de agosto de 1991, pidió a un reconocido brujo celebrar una ceremonia vudú, entregando el país a deidades, en procura de un fortalecimiento social, político y económico. Fue todo un acontecimiento.

El 29 de septiembre de 1992, fruto de tal ritual, Aristide fue depuesto; volvieron los militares al poder y se cayó nuevamente en una profunda espiral de crisis. ¡Satanás pasó cuenta de cobro! Se han desencadenado fenómenos como la violencia, la muerte y la propagación de la promiscuidad sexual.

Finalizando el mes de octubre de 2009, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Dasilva aseguró en rueda de prensa que ni aún Cristo, haciendo una alianza estratégica con Judas, podría sacar el país de la crisis económica, social y de violencia por la que se encuentran atravesando. Y todos sabemos la razón: la propagación idolátrica que prevalece entre los brasileños, así como la marcada profundización de prácticas promiscuas que honran al adversario espiritual.

Cuando el diablo tiene dominio de un territorio, pone un velo sobre quienes lo habitan para que no reciban la Salvación de Jesucristo, tal como lo explicó el apóstol Pablo a los creyentes de Corintio en el primer siglo, y a nosotros hoy: “Pero si nuestro evangelio aún está encubierto, entre los que se pierden está encubierto, en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es imagen de Dios”(2 Corintios 4:3, 4)

Una ilustración práctica la encontramos en los múltiples tropiezos que puso Satanás a los propósitos de Evangelización del apóstol Pablo y sus inmediatos colaboradores, en la ciudad de Éfeso. La metropoli, reconocida por ser centro de comercio pero también de idolatría e inmoralidad, se levantó a una cuando comenzaron a predicar, tal como lo relata el libro de Hechos, capítulo 19.. Como es natural, el diablo no quería perder esa fortaleza de maldad. Como recordará, fortaleza, tal como lo aprendemos en Efesios 6.12, es un lugar donde hay principados—que ejercen poder—y potestades—ejércitos demoníacos que obran desde el mundo espiritual, impactando el mundo físico–.

Llamados a conquistar el territorio

En nuestra cultura occidente siempre esperamos que los fenómenos que ocurren alrededor, tengan una explicación racional y científica. Los que no reúne estos dos requisitos, los desechamos o desestimamos.

Usted y yo en nuestra condición de soldados del Señor Jesús, estamos llamados a retomar los territorios en los que domina. La batalla no será fácil pero de antemano tenemos asegurada la victoria en Cristo: “Mira que te he puesto en este día sobre naciones, y sobre reinos, para arrancar, para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”(Jeremías 1:10)

Tome nota de un hecho contundente: desde ya tenemos asegurada la victoria en Jesucristo (Cf. 1 Juan 4:4). No se puede concebir a un cristiano cómodamente sentado en las cuatro paredes del templo, mientras que alrededor el mundo se pierde sin la Salvación, fruto de los obstáculos que pone Satanás. Él no quiere perder el dominio en un área geográfica específica, porque bien sabe que no le corresponde sino a los hijos de Dios.

¡Es hora de recuperar el territorio perdido! La tarea no le corresponde a ningún otro que a usted y a mí, que somos cristianos comprometidos.

Derribe fortalezas en oración

¿Cómo derribamos las fortalezas que Satanás ha establecido en los territorios? Es una de las preguntas que me formulan con mayor frecuencia al término de reuniones y conferencias, y en la plataforma que tenemos disponible en la Internet.

La respuesta es una sola: resistiendo al diablo en oración. Así lo entendemos por las Escrituras, cuando entendemos que nuestra mayor fuerza y poder está en la oración: “Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”(2 Corintios 10:3, 4)

El apóstol Pablo enfatiza un poco más adelante: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5.17).

El enemigo sólo sale en huida cuando le resistimos firmes, en oración, como anota el autor sagrado: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4.7; Cf. 1 Pedro 5:9)

Nuestro poder estriba en orar y depender del Señor. Comenzar a reclamar y declarar en Jesucristo que los territorios que por años estuvieron en poder de las fuerzas del mal, ahora le pertenecen a los hijos de Dios. ¡Los resultados le sorprenderán!

Es la forma más eficaz de retornar el dominio físico y geográfico de esta tierra que recibimos como heredad, en nuestra condición de hijos de Dios. No lo olvide: usted está llamado a asumir desde hoy su papel protagónico como soldado de Jesucristo. En Él tenemos asegurada la victoria, plena y absoluta.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es y, si lo prefiere, puede contactarme en (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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¡A derrotar los demonios!

Libre la batalla en los mundos físico y espiritual

Ps. Fernando Alexis Jiménez

Cuando Luis Manuel conoció a Jesucristo, en ese pueblo remoto del Pacífico colombiano, se entusiasmó tanto con la lectura de la Biblia, que no la soltaba ni un minuto. El único margen que se daba para apartarse de sus páginas, eran las obligadas jornadas de pesca—apenas despuntaba el alba—en las cálidas aguas del mar, que golpeaban con fuerza en la playa y dejaban a su paso por la arena, una enorme estela de espuma color ocre.

Cada nuevo principio le apasionaba. En términos prácticos, era como sumergirse en un profundo océano de conocimiento, y conforme leía, aprendía cosas que le permitían cambiar y crecer. Su relación cambió con su esposa, con los hijos y con quienes le rodeaban. “Tienes algo especial en tu vida”, le dijo Jacinto, un compañero de faena en la captura de peces; y era así. Evidente.

Pero vinieron dos pruebas de fuego tremendas. La primera, el día que comenzó a experimentar tremendos dolores en las articulaciones. Al comienzo pensó que se trataba de artritis, pero una vecina le dijo que Ramona, una reconocida bruja del lugar, estaba “fumando tabaco” e invocando espíritus para que trajera enfermedades incurables sobre su vida. Fue entonces que se decidió a orar intensamente. Reprendía todo ataque de maldad. La hechicera terminó yéndose del lugar. “Ese evangélico me las pagará”, amenazó el día que partió en una embarcación rumbo hacia el puerto.

La segunda fue la noche que, a pesar de encontrarse sumido en un sueño profundo, escuchó golpes duros sobre la puerta. Sobresaltado pensó que querían arrancar la madera, con la insistencia de los toques. “Mi madre se muere, Luis Manuel. Ven a orar por ella”. El joven se dispuso a ir. Creía en la Biblia y si ella decía que podía imponer manos sobre los enfermos, y que ellos recibieran la sanidad en el nombre de Jesucristo, debía ocurrir así. Y ocurrió. La mujer se recuperó horas después. ¡Un verdadero milagro!

Ese fue el comienzo de su ministerio. El inicio en un mover de milagros sin precedentes, en el que nadie ha podido negar jamás, que Satanás no ha podido vencer, pese a los ataques que ha desplegado contra su ministerio entre los pescadores de la zona.

Las cinco dimensiones de la Gran Comisión

Cuando vamos a las Escrituras descubrimos que una vez resucitó y ante la inminencia de su partida, el Señor Jesús reunió a sus discípulos. “Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas; tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.» ”(Marcos 16:15-18, Nueva Versión Internacional)

Le invito a considera cuidadosamente el pasaje, del que se desprenden principios sumamente valiosos, contenidos en lo que llamamos la Gran Comisión de Jesús a Su pueblo:

1.- Es urgente predicar la Palabra de Dios

El desbordado crecimiento poblacional que experimenta el mundo, obliga que asumamos ese principio de urgencia y no dejemos pasar un día sin que le hablemos a alguien de la Salvación que hay en Jesucristo: Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.

En este preciso instante, cuando lee el Estudio Bíblico, millares de personas están partiendo a la eternidad sin Cristo en su corazón. Es, por tanto, imperativo que cumplamos la tarea de ganar almas para el reino. Pero algo más: tener claro que Satanás se opondrán. Eso no debe, sin embargo, desanimarnos sino llevarnos a estar alerta, en plan de batalla siempre.

2.- Ejercer nuestra autoridad en el mundo espiritual

Aun cuando muchas personas en el mundo desestimen el obrar de Satanás y sus huestes, es real. Por ese motivo el Señor Jesús llamó a sus discípulos y también a nosotros, a ejercer autoridad en Él. Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios

Los demonios están ahí, camuflados, moviéndose en medio de una sociedad plagada de pecado y maldad. Y nos corresponde echarlos fuera. No eludirlos, sino confrontarlos y enviarlos a las tinieblas, donde pertenecen. Ya el amado Maestro Jesús nos dio la autoridad. Ahora nos corresponde tomar autoridad y hacerla valer.

Si avanzamos tomados de la mano de Cristo, Satanás y sus servidores tendrán que marchar en derrota, de huida. Permítame en este punto preguntarle; ¿está ejerciendo el poder y la autoridad en Jesucristo?

3.- Nuevas dimensiones espirituales

Con frecuencia viajo en avión. Y algo que me sorprende y lo confieso, a la vez me asusta, es cuando al avión toma pista y despega. El decolaje sobrecoge. Imagino que a usted también. Es el comienzo del ascenso a nuevas alturas. Pero una vez llegamos al nivel necesario, el tránsito por el aire resulta acogedor y placentero.

Es la mejor ilustración que encuentro en nuestra búsqueda y andar con Dios. Con Él, llegaremos siempre a nuevas dimensiones de crecimiento personal y espiritual, como anunció el Señor Jesús en el pasaje que leímos al comienzo: … hablarán en nuevas lenguas

Los cristianos no podemos quedarnos en estancamiento, por el contrario, debemos avanzar. Y prendidos de la mano del Señor Jesucristo, vamos a lograrlo.

4.- Ningún ataque contra nosotros prosperará

No se sienta tan alentado porque su vida espiritual es dinámica y da pasos firmes hacia el crecimiento. Por el contrario, que elevarse a nuevas dimensiones le lleve a permanecer en alerta. A tomar precauciones. Sepa que entre más andemos con Jesucristo, más dificultades enfrentaremos.

El precioso Salvador dejó claro el asunto cuando instruyó: “… tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno Vendrán ataques, por supuesto, y debemos estar preparados, pero tales ataques no producirán derrota si los enfrentamos en el poder de Jesucristo.

Tanto en los ámbitos físico como espiritual, libramos batallas y estamos llamados a obtener la victoria en cada nuevo combate. Si arrecian las circunstancias adversas, más debemos afianzarnos y fortalecernos en Jesucristo. La victoria está asegurada.

5.- Ejercer el ministerio de sanidad

Medite en el hecho de que la sanidad es un ministerio al que estamos llamados todos cuantos nos movemos en el poder de Jesucristo y no en nuestras fuerzas. Es algo que aprendemos en las propias Escrituras cuando leemos que el Señor Jesús dijo a sus discípulos y a nosotros hoy: “…pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.»

Recuerde que Satanás ata en las áreas física y espiritual. Aunque muchos desestimen el asunto, es causante de muchos males y enfermedades. Pero cuando ejercemos autoridad en Jesucristo, obtenemos la victoria sobre cualquier atadura. No hay distingos. De acuerdo con el pasaje bíblico de Marcos, que es el más antiguo de los Evangelios, todos: usted y yo, estamos convocados a ese ministerio de sanidad.

Jamás olvide: no estamos solos

Una vez recibieron instrucciones del Señor Jesús, los discípulos no se pusieron a razonar el asunto ni a aplicarle lógica a si se cumpliría o no. Simplemente actuaron, como relata Marcos: “Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.”(Marcos 16:20, Nueva Versión Internacional)

Si no pone por obra aquello que lee en la Palabra, que es además de un mandato del Señor Jesús un principio de vida para todos nosotros, nada extraordinario ocurrirá. Pero si pone manos a la obra y da pasos sin dudar, verá milagros, prodigios y maravillas. ¡Hoy es el día para comenzar!

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (0057)317-4913705

Email pastorfernandoalexis@hotmail.com


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