¡Saque al diablo de su casa!
¡Saque al diablo de su casa!
Fernando Alexis Jiménez
Una ciudad; cualquiera de Latinoamérica. Grande. Ruidosa. Autos que iban y venían raudos por las avenidas. Y desde lo alto, la vivienda desvencijada, sin puertas ni ventanas que los vecinos aseguraban, se caía a pedazos. “Ese sitio es tétrico”, se quejó una vecina. Otra dijo que los viernes, en la noche, se realizaban allí extrañas ceremonias. “Jóvenes se reúnen allí, se drogan gritan, ríen, y hacen cosas que escandalizan”, explicó. Las paredes de la estructura estaban pintadas con diversos símbolos, poniendo en evidencia que adoraban al diablo.
En lo que coincidían todos era en la racha de accidentes, crímenes, peleas, rupturas matrimoniales y hasta abuso de menores que se incrementaron ostensiblemente desde que comenzaron los extraños rituales.
–El ambiente es muy tenso acá. No provoca ni vivir por este sector—aseguró Juan Carlos, propietario de una farmacia. En su criterio, las prácticas ocultistas estaban generando condiciones difíciles para la sana convivencia.
Un grupo de cristianos, de una iglesia pequeña, se dieron a la tarea de orar y ayunar para erradicar a Satanás del barrio. Su decisión estuvo acompañada por múltiples y extraños ataques del mundo de las tinieblas; sin embargo, persistieron.
–Logramos la victoria después de algún tiempo–, indicó el pastor Roberto Triana, quien encabezó la avanzada contra el reino de maldad–. Dios revelaba los espíritus que gobernaban en los diferentes sectores—explicó–. Gracias a esa revelación del Espíritu Santo nuestros golpes contra Satanás y su ejército, fueron contundentes–.
Incluso, una noche, los jóvenes que se reunían en la casa abandonada, atacaron el templo con piedras. Rompieron el techo. Profirieron amenazas contra los creyentes.
En el poder de Jesucristo lograron vencer las tinieblas. El poder demoníaco fue erradicado de aquél territorio…
El poder oculto tras bambalinas
“El satanismo es una ingeniosa invención de los escritores de guiones cinematográficos. Les permite hacer películas cada vez más taquilleras.” Contundente. Seguro. Contradictor. Escéptico. El crítico literario hablaba en televisión ante una audiencia de millares de personas en los Estados Unidos. Muchos de los televidentes se limitaron a asentir con la cabeza, testimoniando su acuerdo con aquella afirmación.

El poder de Jesucristo rompe todas las cadenas...
Es lo mismo que ocurre con muchas personas en todo el mundo. Consideran que la existencia de Satanás y su cohorte de demonios se circunscriben a mitología con demasiada inventiva. “Inconcebible que en pleno siglo veintiuno, cuando el hombre avanza a pasos agigantados descubriendo las maravillas del universo”, argumentó un científico al desestimar la solidez de de fundamentos bíblicos que refieren la existencia milenaria del ocultismo, y restar importancia a los cultos satánicos que abundan por doquiera.
Pero, ¿es esto así? Sin duda que no. Satanás es real y libra una enconada batalla para evitar la expansión del Reino de Dios.
Uno de los escritores más rigurosos del Nuevo Testamento, el médico Lucas a quien se atribuye la redacción del Evangelio que lleva su nombre, escribió que el “…Espíritu de Dios llenó a Jesús con su poder. Y cuando Jesús se alejó del río Jordán, el Espíritu lo guió al desierto. El diablo lo llevó a un lugar muy alto. Desde allí, en un momento, le mostró todos los países más ricos y poderosos del mundo, y le dijo:–Todos estos países me los dieron a mí, y puedo dárselos a quien yo quiera. Yo te hará dueño de todos ellos, si te arrodillas delante de mí y me adoras.”(Lucas 4:1-7, Traducción en Lenguaje Actual)
El pasaje encierra varios aspectos de interés alrededor del dominio que ejerce Satanás sobre los territorios y las personas. Aprendemos, primero, que el Adversario es real, y viene a tentarnos aprovechando cualquier circunstancia en nuestra vida. El pecado es el que le otorga “derecho legal” para influenciar sobre el género humano y la tierra.
Segundo, el Enemigo espiritual tiene dominio sobre las naciones. Ata a los hombres y mujeres a los deseos de la carne, lo que a su vez le confiere poder (Cf. Romanos 13:14, Gálatas 5:18; 1 Pedro 1:13-15; 2:11)
Aprendemos, en tercer lugar, que el dominio del ejército satánico es evidente en todas las naciones; cuarto, que él—nuestro Acusador—tiene poder que si bien es limitado, es poder al fin y al cabo. Él lo transfiere a quienes le sirven. Un joven pactó con él por chicas y popularidad en la universidad. Y sí, obtuvo lo que pidió. No obstante, sólo disfrutó unos cuantos meses de los privilegios porque Satanás comenzó a reclamarle la vida. Lo atormentaba día y noche con ideas suicidas. El joven universitario no soportó la enorme presión y terminó por quitarse la existencia.
Recuerde que el diablo sólo vino a “robar, matas y destruir”(Cf. Juan 10:10 a) Lo que comenzó como un juego inofensivo, terminó en tragedia.
Una batalla entre dos reinos
Satanás no quiere ceder ni un centímetro de los territorios sobre los que hoy tiene dominio. Despliega todo su ataque contra todo propósito de ganar almas para el Reino de Dios. La oposición la desata desde el reino de las tinieblas.
El apóstol Pablo se quejó de la fuerte oposición de un hombre que estaba al servicio del enemigo espiritual, como se infiere por sus acciones; por ese motivo, escribió a su discípulo Timoteo: “Cuídate Alejandro, el herrero, pues me ha hecho mucho daño y está en contra de lo que enseñamos. Pero yo se que el Señor Jesús habrá de castigarlo.”(2 Timoteo 4:15, 15. Traducción en Lenguaje Actual)
Durante el ministerio terrenal del Señor Jesús los tropiezos por el cumplimiento de su misión fueron permanentes. ¡Satanás no se iba a quedar quieto! Mientras que muchos cristianos descuidan su vida espiritual, el Enemigo trabaja veinticuatro horas al día, siete días a la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año.
“Un día Jesús subió a una barca con sus discípulos, y les dijo:<<Vamos al otro lado del lago>>. Entonces partieron, y mientras navegaban Jesús se quedó dormido. De pronto se desató una tormenta sobre el lago, y el agua empezó a meterse en la barca. Los discípulos, al ver el grave peligro que corría, a gritos despertaron a Jesús:–¡Maestro, Maestro, nos hundimos!–. Jesús se levantó, y ordenó al viento y a las olas que se calmaran.”(Lucas 4:22-24, Traducción en Lenguaje Actual)
El Maestro iba en dirección a Gadara, ciudad sobre una de las márgenes de Galilea, que era un territorio en el que Satanás había establecido una fortaleza demoníaca.
Estoy convencido que la tormenta se produjo como consecuencia de un ataque del Adversario. Recuerde que, aunque limitado, él tiene poder, el mismo que le concede el pecado del género humano.
¿Cuántas acciones encaminadas a predicar las Buenas Nuevas de Jesucristo enfrentaron oposición en el reino de las tinieblas? Sin duda muchas. Es una realidad que, además de mantenernos alerta, debe llevarnos a estar prendidos de Dios en oración. Jamás olvide que usted y yo libramos nuestras batallas contra el mundo de lo oculto, no en nuestras fuerzas sino en el poder de Dios. ¡Él nos asegura la victoria!
El enemigo despliega toda su artillería
Un experimentado estratega militar relataba que la forma más contundente y eficaz para destruir el ejército contrario se fundamentaba en conocerlo en detalle y atacar sus puntos neurálgicos. “Es necesario adentrarse en el territorio enemigo para asestarle duros golpes”, explicó.
Como cristianos comprometidos, usted y yo estamos en la línea de batalla. Somos guerreros espirituales. No olvide que Satanás tratará de impedir a toda costa que invadamos con el Evangelio transformador de Jesucristo, las áreas geográficas sobre las cuales gobierna.
Tras el incidente en el mar de Galilea, el Señor Jesús arribó a Gadara, ciudad en la que el Adversario tenía una verdadera fortaleza. Inmediatamente le salió al paso un endemoniado. “Ese hombre no vivía en una casa, sino en el cementerio, y hacía ya mucho tiempo que andaba desnudo… Cuando ese hombre vio a Jesús, lanzó un grito y cayó de rodillas ante él. Entonces Jesús ordenó a los demonios que salieran del hombre, pero ellos gritaron:–¡Jesús, Hijo del Dios Altísimo!¿Qué vas a hacer con nosotros? Te rogamos que no nos hagas sufrir!(Lucas 4:26-29, Traducción en Lenguaje Actual)
¡Satanás pone tropiezos! Olvida que Cristo lo venció en la cruz, y en medio de su tozudez, persiste desplegando ataques contra el Reino de Dios.
Cuando Jesús les ordenó que salieran del hombre, “los demonios le rogaron a Jesús que no los mandara al abismo, donde se castiga a los demonios. Cerca de ahí, en un cerro, había muchos cerdos comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús que los dejara entrar en esos animales, y él les dijo permiso.”(Lucas 8:31, 32, Traducción en Lenguaje Actual)
¿Cuál era el motivo de aquellos seres inicuos? Quedarse en Gadara, que consideraban territorio de su propiedad. Dominaba sobre sinnúmero de per4sdonas hasta tal punto que, una vez libertado aquel hombre y tras precipitarse los cerdos endemoniados en el mar, “…los habitantes de la región de Gerasa le rogaron a Jesús que se fuera de allí, porque tenían mucho miedo.”(Lucas 4:37, Traducción en Lenguaje Actual).
Nuestro enemigo espiritual ejerce dominio sobre áreas geográficas específicas. Usted y yo, como cristianos comprometidos, estamos llamados a recobrar esos territorios. Lo hacemos extendiendo el Reino de Dios mediante la proclamación del Evangelio.
Es una arremetida que emprendemos mediante oración y la identificación de los puntos donde opera el mundo de las tinieblas. Batallamos en oración y clamor, y tenemos asegurada la victoria.
El mapeo espiritual, como se denomina a la cartografía, debemos realizarlo de una búsqueda sincera de Dios.
¿Ya tomó la decisión más importante?
La mejor decisión que todo ser humano debe hacer, es recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. Es una decisión de la que no nos arrepentiremos jamás. Además, es muy fácil. Basta con decirle, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco mi pecado y gracias a tu muerte en la cruz, trajiste perdón a mi vida. Te recibo Señor Jesucristo como mi único y suficiente Salvador. Declaro que mi vida te pertenece. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea e inscribe mi nombre en el libro de la vida. Amén”
¡Bienvenido a la libertad! Cristo lo hace libre. En adelante, permanezca prendido de la mano de Jesucristo. Ahora tengo tres recomendaciones para usted. La primera, hacer de la oración un principio de vida diario; el segundo, lea la Biblia. Aprenderá principios maravillosos para su crecimiento personal y espiritual, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida jamás será la misma!
Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057) 317-4913705
© Fernando Alexis Jiménez
No deje de escucharnos de lunes a viernes a las 3:00 pm, hora de Costa Rica; 4:00 pm, hora de Quito; 5:00 pm, hora de Nueva York; 6:00 pm, hora de Buenos Aires; 10:00 pm, hora de Londres y 11:00 pm, hora de Barcelona en www.triunfandostereo.org Puede leernos en http://estudiosbiblicos.jimdo.com y http://lacomunidad.elpais.com/guerraespiritual Website www.guerraespiritual.org
- Sin Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios