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Vida de pareja… una utopía?

En el enamoramiento se mezcla un componente de magia e idealización. Es un estado que puede resultar muy postivio desde el punto de vista psíquico, espiritual y biológico. El amor puede ser maravilloso con respeto, con prudencia, con libertad…

Este blog nace a partir de las observaciones y la experiencia. La pregunta es muy básica y elemental: ¿es posible disfrutar una buena vida en parejaÉ Existen pautas que hacen posible vivir en plenitud junto a la persona que elegimos.

Existe un descreimiento total en cuanto a las relaciones humanas.

Especialmente en lo referido a la fidelidad.

Para mí, es una fórmula exacta. Y tiene que ver con todo el arraigo, con todos los principios que uno mismo aprende desde el hogar.

Vivimos completamente expuestos y las oportunidades surgen permanentemente.

Pero fluyen y pasan al recuerdo. O al olvido…

El hecho de vivir en paz y plenamente, nos da la oportunidad de conducirnos mejor ante todas estas cuestiones.

La gente común cree en las ” irresistibles tentaciones”. Pero como seres humanos, llenos de afecto y respeto, sabemos dar la respuesta adecuada en el momento adecuado. Yo no creo en los impulsos descontrolados. Tampoco en “perder la cabeza”.

De hecho, tomar una relación significa una gran responsabilidad, la necesidad de compartir hermosos momentos y los más adversos.

En un mundo sin valores, es positivo ir contra la corriente. Porque ahí, marcamos la diferencia, la singularidad, la unicidad como seres humanos.

La fidelidad es un regalo precioso que desinteresadamente obsequiamos a nuestro ser amado. Implica entrega, confianza, alegría y verdad.

La fidelidad se alcanza cuando el otro, tiene todas las condiciones suficientes que nosotros admiramos.

La fidelidad implica madurez emocional y se alimenta día a día con acciones, actitudes frente a la vida.

La fidelidad es un resplandor en el corazón que nos permite alcanzar la paz interior.

A partir de estos pilares, la idea que tengo en mente, es exponer algunos principios para tener en cuenta a la hora de iniciar una relación o mejorar la ya existente.

Escribir acerca de las relaciones humanas es un asunto muy serio. Especialmente porque en mi opinión, opera la racionalidad y la afectividad. Somos personas adultas y de acuerdo a la experiencia, una dosis de racionalidad al momento de nuestra elección afectiva es una garantía de éxito. En principio, es importante conocernos a nosotros mismos para estar listos y ofrecer TODO lo mejor de nosotros.

Siempre buscamos personas y tenemos un listado muy grande de pretensiones.

Buscamos la perfección. Aquí, dos errores: la idealización del ser y la búsqueda en sí.

Nuestra mente elabora un modelo y lo mantenemos durante años. Pienso que si nos conocemos a nosotros mismos, tenemos en paz nuestro corazón y vivimos una agradable vida, es posible que en el camino aparezcan seres muy similares a nosotros que realmente deseen compartir ese camino. Búsqueda. Pienso que la elección de la pareja no es una búsqueda constante y desenfrenada. No debemos desesperar por el paso del tiempo ni tampoco alimentar el instinto. No es saludable una vida desordenada y sin afecto. No es bueno para nuestro espíritu.

Lo efímero solamente deja sabores amargos. Lo efímero satisface una necesidad y luego aparece un vacío existencial que debe remediarse. Busquemos entonces, la tranquilidad del alma y mejor, preparemos nuestro ser para recibir al amor. Otra cuestión que merece comentario es acerca de esta afirmación que escucho frecuentemente ” los polos opuestos se atraen “. No creo que personas bien diferentes puedan entenderse. Quizá, en un principio pero, al paso del tiempo, esas notas que creíamos interesantes, se convierten en diferencias irreconciliables.

Una aclaración. Cuando describo las diferencias, hago referencia a los mismos valores, las mismas creencias en cuanto a la percepción de la vida, no sociales ni religiosas. En el amor, no existen ese tipo de fronteras.

Las imágenes gráficas, la tv nos muestra constantemente que el estado primordial de una persona es verse sexy y hermosa. No está mal. Pero nosotros somos seres con más dotes para nuestro ser amado. Dicen que los ojos están hechos para mirar. Simplemente digo y hago lo mejor para mí. No me gusta la indiscreción y no me gusta el ridículo. Claro. No nos gusta que nuestro amor esté pendiente de las piernas de otra mujer ni mucho menos de su escote. Pienso, es una situación incómoda.

Eso solamente… Conservemos la calma. Hagamos un paréntesis, un respiro y no permitamos desbordarnos con episodios de histeria, desesperación y de celos. Los celos se asocian con la inseguridad. La inseguridad de sí mismo y la inseguridad del ser que tenemos a nuestro lado. No es una buena señal. Por eso,desde el principio, expresé la necesidad de conocernos a nosotros mismos. Los celos destruyen y ocasionan caos en las parejas. Alimentemos nuestra mente con pensamientos positivos y si realmente existen circunstancias que nos incomodan, busquemos en la calma y en el diálogo modificar ( si es posible ) eso que nos perturba del otro.

Vivimos en sociedad. Es inevitable encontrar personas más lindas y más delgadas que uno. Pero recordemos que también nosotros tenemos nuestros impecables atributos. Y esos atributos enamoraron a la persona que hoy comparte nuestros días.Pero más allá de centrar la atención en por qué tenemos celos, qué personas o qué circunstancias nos ocasionaron esos celos, pensemos un instante en el desastre que podemos ocasionar.

Podemos acumular mucha energía negativa en nuestro cuerpo y ésta estará dando vueltas y vueltas hasta reprocharle al otro, de manera inentendible y confusa la causal de nuestro enojo. He sentido celos y verdaderamente, luego de esa escena me he sentido ridícula y vacía.

Mejor, minimizar la situación, volver a la calma, contar hasta 100 o 1000 y buscar el momento propicio para conversar si verdaderamente vale la pena. La idea es descomprimir nuestra mente de esa energía negativa y si es posible, recordar los consejos de los Sabios Maestros: transmutarla. Cómo? Bueno, cada uno sabrá hacerlo de la mejor manera: algunos meditando, otros, descargando la energía con alguna actividad deportiva o quizá, teniendo una maravillosa intimidad…

El humor es una gran medicina, es liberador. Una pareja con sentido del humor puede superar cualquier catástrofe. Pero también depende de uno mismo. Debemos aprender a reírnos de nosotros mismos. Reírnos de nosotros mismos nos permite reflexionar acerca de aquellas cosas que debemos enderezar de nuestro carácter.

En la pareja, propiciar situaciones graciosas relaja, invita a la picardía, a ser más compinches y por supuesto más amigos. La risa es contagiosa y es bueno crear ese gran hábito. Nos vuelve niños y en consecuencia, nos llena de ternura. Pero no confundamos la risa burlona, la risa sobre la desgracia ajena.

Risa por una actitud, una mueca, una palabra… La risa de amigos, compinches, compañeros de aventuras.

Pienso que debería ser una condición elemental el sentido del humor. Uno está más cómodo, más relajado . También, contagia!

Podemos tener un mal día pero con humor, dibujamos una sonrisa y logramos sanar el alma.

Entonces, hay pequeños ítems para poner en práctica al momento de elegir una persona para compartir la vida.

Es saludable, es maravilloso, es una condición natural del hombre: vivir acompañado. ¡Y está en nuestras manos estar acompañado y vivir en plenitud!

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