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Vuelo 1642

Otro miércoles viajando, ahora volando. Así es que siendo las 8:15 estoy sentada en la fila 14 del vuelo 1642, hacia Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires). Debo reconocer que los tiempos del día de hoy han sido tan “a medida” que no he podido recorrer los negocios del aeroparque “Jorge Newbery” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Todo en horario, sin esperas, sin tiempos para deambular por ese mundo que es un aeropuerto.

 

Volar, volando. Así encuentro cambios: Aerolíneas Argentinas ha cambiado la manera en entregar el servicio de abordo y ha compactado el desayuno con jugo, caramelo y barrita de cereal en una bolsa de cierre hermético (foto). Por mi parte también con cambios, poco equipaje, equipo de mate y botella de agua conmigo.

 

Asiento del medio. Poco espacio. Da la casualidad que tanto la persona que viaja a mi lado como yo llevamos prendidas nuestras computadoras personales y tras reclinarse los asientos de adelante nos vemos en la necesidad de adaptar nuestras posturas… y tomar conciencia al espacio que hemos quedado reducidos(*). Viajar en avión, viaje de cabotaje, Comandante que recuerda: “…volamos a una altura crucero de 10800 metros, andamos a 700 kilómetros por hora, arribo estimado a 9:50 y temperatura estimada al arribo de 3 grados…

 

Viaje por trabajo. Viaje de mitad de semana. Viaje que se suma.

 

bolsitas con el desayuno...

bolsitas con el desayuno...

 

*vino a mi mente aquella publicidad cuando recién salían los celulares y había que hacer la “parabólica” para tener señal… tiempo después y sin buscar una señal me encuentro buscando la manera de tener una posición cómoda en esta hora y media de vuelo.

 

El vuelo

El regreso es en avión. Todo estuvo en horario y por salir al mediodía tuve un servicio de almuerzo que estuvo bien. En realidad, tener la posibilidad de sacar asiento del lado de la ventanilla (18A), el estar descansada me hace venir leyendo un rato y escribiendo en la portátil, tener la máquina de fotos lista me ha permitido disfrutar del viaje de otra manera. Tengo el buen descanso de anoche que me hace reafirmar que me gusta viajar de día.

Les cuento el menú: pollo fileteado, arroz amarillo con arvejas, tostadas, pancito, manteca y torta de ricota. Bebidas con alcohol y sin alcohol, té y café. Todo en proporciones y bandejas “aéreas” incluido en el valor del ticket. Contenta. La atención del personal de cabina muy gentil y amable. Para ser vuelo de cabotaje de tres horas bien.

Salí de Río Gallegos con sol y llegué a destino con lluvia. Cuando empezó la zona de tormenta hubo turbulencias y el avión se movió bastante. Llegada a destino en clima de sábado para disfrutar del fin de semana.

Fotos: desde el asiento 18 A, despidiéndome de Río Gallegos

El viaje en avión

Foto: sobrevolando Brasil un día de abril

Hoy tras leer una columna de Rolando Haglin* en el Diario La nación, vinieron a mi mente los recientes viajes aéreos. La columna de opinión “Pensamientos incorrectos” me pareció extensa y busca reflejar desde un lado moderno y tortuoso (1) lo que está ocurriendo hoy con los viajes en avión porque como viajero uno “llega al aeropuerto, con tres horas de anticipación, mal dormido y con susto” lo que debe combinarlo con los nervios previos, las ansiedades propias porque cierran el vuelo, y entonces llega “…el viajero estresado al aeropuerto. Lo primero que encuentra es una muchedumbre insólita”… ¡sí! Los aeropuertos son una burbuja mezcla de mundos, realidades, ansiedades, ilusiones, dudas, apuros y expectativas. Un mundo globalizado y viajeros masivos, con mucha tecnología (los trámites en línea y la autogestión) hacen que el viajar esté, casi, en nuestras manos poniéndonos diferentes realidades y culturas a nuestro alcance para que interactuemos.


Todo viaje suele ser planeado mínimamente, imaginado y todo viaje en avión, nos habla en general de grandes distancias, y “el viaje es educación. Un día en el extranjero vale por un año de vida, porque se conocen otros países, otras razas, otra gente, maneras de pensar y de vestir, de comer y de reír. Se aprende. Se crece. Eso sigue siendo cierto. Se cambia de aire” y entonces a un mes de haber regresado concluyo que quiero seguir aprendiendo, creciendo, cambiando de aire y así “…seguiré viajando cada vez que pueda, porque de todos modos es parte de la vida y es bello. Pero no puedo olvidar que hubo otro tiempo, el de nuestros padres. Cuando viajar era una ocasión `de alto vuelo´ (precisamente) y los turistas eran tratados como personas. Tal vez eran pocos, sí. Tal vez eran ligeramente ricos. Nos traían de lejanas tierras algunos regalos inconcebibles para nuestra alma de niños”.

Guardo de cada aeropuerto y cada viaje en avión más de una anécdota y algún recuerdo como mínimo… entonces me propongo hoy recordar los nombres de los aeropuertos en los que he estado recientemente** como ejercicio mental.


*www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1127210

(1) en alusión al título “una tortura moderna: el viaje en avión”

** Argentina: Ezeiza: Ministro Pistarini y Buenos Aires: Jorge Newbery; España: Madrid: Barajas y Valencia: Manises; Bélgica: Bruselas: Charleroi- Bruselas sur.-

Viajar en auto

Andar en auto por Francia, pasando pueblitos y pueblitos cada pocos kilómetros es muy lindo. Bélgica es hermosa y también nos regaló pueblos hermosos. Hemos hecho un viajecito en auto muy agradable que ha valido mucho la pena.

Como anécdota tenemos que las gasolineras son autoservice por lo que tuvimos que cargar la gasolina y luego entrar a las oficinas a pagar. Debo destacar que después de las 22 están cerradas y solo es posible cargar combustible con tarjeta de crédito, por lo que recomiendo asesorarse ya que nos pidió el pin de la tarjeta de crédito y al no conocerlo no pudimos hacer la transacción.

EL GPS como accesorio es importante, y nos dejaba en las direcciones que le decíamos aunque yo personalmente creyera que nos llevaba para cualquier lado ya que en un momento me desorienté (no me falta mucho) con todas las rotondas que hay. Nosotros elegimos un camino por fuera de la autopista y ¡qué lindo que es viajar!.

Además a la hora de devolver el auto, lo hicimos a última hora del día anterior a que regresemos a España (martes 31 a las 5:00 tenemos que estar en el aeropuerto de Bruselas – Charleroi) y como consejo, hospedarse en uno de los hoteles cerca del aeropuerto que cuente con traslado al mismo ha sido muy acertado.

Viajar por Internet: Los vuelos internos, las reservaciones de hotel y el alquiler del auto lo hemos hecho por medio de Internet, aprovechando promociones y a un costo accesible. Las empresas aéreas por Internet tienen la limitante del equipaje (un bulto de 10 kilos y con las dimensiones que correspondan) es lo que se puede llevar arriba, en cambio el despachar el equipaje sale 20 euros hasta los 15 kilos. Esta es una manera de viajar muy impuesta y antes de llegar al mostrador hay balanza y espacio para que uno pueda chequear su equipaje y en todo caso volver a reacomodarlo, por ejemplo colocarse la ropa.

Nosotros no tuvimos inconvenientes en las transacciones hechas por Internet, ni en los aéreos, ni hoteles ni en el alquiler del vehículo. Vale la pena organizar una semana en viaje por Internet. Requisito es la tarjeta de crédito y en el caso del alquiler del vehículo el registro internacional.


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