Carne, burrócratas y maletas
Tras la maravillosa efusividad de los comentaristas en los últimos días, pensaba seguir meneando el avispero del tema político hablándole de las larguísimas horas de “cadena” a la que nos ha sometido el Primer Mandatario a través de la radio y la televisión esta semana. Pero como es él quien se transforma en un telepresidente, no quiero volverme yo un ciberdisidente. Hay otros espacios para decir no.
También tenía en el tintero deciros que mañana me voy de viaje y el sistema burocrático me negó los dólares el último día, así que me iré con dólares comprados en el mercado paralelo, al doble o triple de su valor oficial. Podía perder la adquisición de dólares “legales”, esos que tiene restringido el Estado, pero no podía perder la dignidad frente a un burócrata que me acusó de plagio de identidad (sólo porque tenía dos correos electrónicos), ni puedo perder un viaje que ya está pago hace semanas. Les explico que el sistema socialista te obliga a tener tarjetas de crédito si quieres consumir algo en el exterior, cosa que no tengo aún. Y si quieres aspirar a tener sólo 600$ en efectivo, debes abrir una cuenta en un banco del Estado y hacer todos los pasos. A mí me rechazaron en el último, y no quiero hacer ver que esto le pasa a todos, ojo.
De igual forma les tenía en borrador un artículo sobre la polarización de nuestros medios de comunicación , y como dentro y fuera del país se reciben por lo general notas e informaciones que responden a los dos discursos únicos que esta división política ha producido. Pero ya ustedes y yo estamos claros que Venezuela no es DisneyWorld, ni McChávez… y tampoco es la quinta paila del infierno político donde nos asamos poco a poco en barriles de petróleo. No se preocupen que para conversar hay temas. Incluso, y sobre todo, temas alegres.

Sólo anoto que ayer me acordé mucho de este espacio argentino, porque fui a comer un poco de carne en vara y recordé los increíbles asados, tiernos por demás, de una casa de familia en La Plata, donde nos recibieron hace varios años ya.
Cambiamos las formas de hacerla, la suavidad de la fibra, los acompañantes de la carne. Pero el ritual de compartir en torno a ella no nos es ajenos por la geografía. Gracias por venir a conversar. Este es el décimo texto y seguimos. Dando clic a las fotos llegan a mi álbum .
pd: Por cierto, un lector me habló de Fedecamaras , una vieja asociación de productores y empresarios venezolanos a los que se les ha acusado de promover el desabastecimiento y la escasez. Anoche a la 1 de la madrugada, a pocas cuadras de mi casa, le pusieron una bomba a su sede y falleció un ciudadano.
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