QUILMES: EL SECRETARIO DE MEDIO AMBIENTE OTRA VEZ CONTRA LAS CUERDAS

Revelamos la trama oculta de un supuesto negociado en Quilmes



La Defensoría del Pueblo local solicitó al gobierno del intendente Francisco Gutiérrez “la inmediata paralización de la obra”, lo cual generó sorpresa y desconcierto en el seno del municipio, quien impulsó el proyecto inmobiliario a costa de las inquietudes vecinales y el rechazo de distintas organizaciones ambientales.

La noticia hizo volar en pedazos los estamentos municipales de Quilmes. Las empresas constructoras que llevan adelante el polémico barrio privado Nuevo Quilmes, en los terrenos de la ex Startel en Villa Alcira, Bernal, están realizando “excavaciones y movimientos de suelo clandestinos”, de acuerdo a un despacho remitido por la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires.
Con todo, la Defensoría del Pueblo local solicitó al gobierno del intendente Francisco Gutiérrez “la inmediata paralización de la obra”, lo cual generó sorpresa y desconcierto en el seno del municipio, quien impulsó el proyecto inmobiliario a costa de las inquietudes vecinales y el rechazo de distintas organizaciones ambientales.

EL SELLO DEL NEGOCIO
El entramado de la obra Nuevo Quilmes tuvo, a priori, un correlato oscuro. El objetivo de favorecer a empresas supuestamente vinculadas a Mauricio Macri, actual jefe de Gobierno porteño, comenzó a pesar sobre las decisiones que el Estado comunal tomó en torno al barrio privado.
Las empresas a cargo del fideicomiso en la ex Startel son Construcciones Caputo S.A, Land Mark SRL, Deingra S.A y tienen como responsable público del proyecto a Claudio Grasso, un empresario afin al conglomerado constructor, que se dedicó a defender la iniciativa privada desde su presentación oficial.
Las noticias aparecidas en medios nacionales, detallan que el jefe Pro viene presionando a la Legislatura porteña para que modifique el Código de Planeamiento Urbano y autorice las operaciones de compraventa en toda la ciudad.
La persistencia despertó las sospechas de la oposición. No es un secreto que el círculo íntimo de Macri incluye a dos colosos del hormigón: Nicolás Caputo y Angelo Calcaterra, dueños de las empresas a las que se le otorgó buena parte de las obras de Buenos Aires.
En paralelo, a fines del año pasado, la gestión “barbista” en un apuro sin concesiones comenzó un raid inédito dentro del ámbito legislativo local para lograr una rezonificación que finalmente consiguió. En esos momentos, se anunció con solapado jolgorio la aprobación de la factibilidad a la construcción del emprendimiento.

SERIAS SOSPECHAS
Caputo Construcciones firmó el 29 de abril de 2008 la escritura traslativa de dominio con Telecom Argentina S.A. y Telefónica de Argentina S.A., por la compra de este predio, compuesto de 4 parcelas, con una superficie de aproximadamente 100 hectáreas, por un importe que supera los 8 millones de dólares. La participación de la Sociedad en esta adquisición es del 35%. Para instrumentar el desarrollo del proyecto, los condóminos constituyeron un fideicomiso suscripto el 28 de abril de 2008, al cual le fue cedido el 60% de los derechos y obligaciones del boleto de compraventa, firmado con los vendedores el 20 de diciembre de 2007. El fiduciario de dicho fideicomiso es la sociedad Urbanizadora del Sur S.A., en donde Caputo S.A., también tiene una participación del 35%.
El 40 % restante sería aportado por los condóminos, a la sociedad Asociación Civil Nuevo Quilmes S.A. Dicha sociedad en la que Caputo S.A. participa también del 35%, será la encargada de desarrollar las áreas comunes y recreativas del barrio cerrado.
La idea perpetrada por el ejecutivo fue aprobar definitivamente el proyecto el 29 de diciembre. Sin embargo, al parecer, un cúmulo de problemas planteados a último momento, derivaron en duras discusiones en el seno del departamento de Obras Públicas, por entonces dirigido por el cuestionado ¿arquitecto? Brian Reninson.
Los entredichos habrían sido entre el ex secretario y su par de Medio Ambiente, Claudio “Mal Gusto” Olivares, y la versión oficial habló de “cuestiones en cuanto a la infraestructura”, por la creación o no de una plaza recreativa dentro del inmobiliario. Sin embargo, otras voces explicaron por lo bajo que la puja se debió a “otros miles de intereses entre las partes”.

PIDEN CLAUSURA
La clausura solicitada por la Defensoría de Quilmes, derivó de denuncias realizadas hace meses atrás por los vecinos de la zona y de la que dio cuenta InfoSur en distintas ediciones. Esta decisión hizo temblar el piso de las oficinas que resguardan a Olivares en el edificio comunal, desde donde aún nadie salió a entregar respuestas sobre el hecho consumado. Además el expediente fue girado al juzgado de Faltas para que tome intervención en el caso. Si esto no prospera, desde la Defensoría estarían dispuestos a llevar el tema a los tribunales Penales de Quilmes.
Con el panorama sombrío, el polémico funcionario “barbista” Olivares quedó violentamente sepultado bajo tierra: Medio Ambiente de Quilmes figura en actas como órgano de control y auditor de las maniobras, ahora, denunciadas.
Mientras tanto, para los vecinos de Villa Alcira, Nuevo Quilmes es el monumento al caos. Inundaciones, colapsos de las napas freáticas y en los servicios como luz, gas y agua son los temores de quienes viven a la sombra del nuevo barrio exclusivo. Incluso en la actuación dispuesta por el defensor del Pueblo José Estevao, los adjuntos Jorge Márquez y Miguel Lezcano, se esgrime que la empresa constructora Urbanizadora Sur S.A, informó en septiembre último, de la existencia de una declaración de impacto ambiental que resultó insuficiente para la autorización del inicio de las obras.
Esa declaración, habría sido emanada mediante una resolución de la Secretaría de Medio Ambiente y llevaría la firma de Gabriela González directora de Impacto Ambiental de Quilmes, funcionaria en directa sintonía con Olivares.

ALARMA VECINAL
Cuando comenzaron con la instalación de algunas maquinas viales en la zona, los lugareños se alarmaron. La cartelería publicitaría de la obra, ya estaba en exhibición y un velero flota desde entonces en los espejos de agua ubicados frente a la autopista Buenos Aires –La Plata. El nuevo emprendimiento inmobiliario, demandará inversiones cercanas a los 25 millones de dólares y abarca más 650 particiones del predio, donde se erigirán cientos de viviendas de todo tipo, con un sinnúmero de lujosas comodidades.
Según se supo, el precio de cada lote oscilará entre los 45 mil y 100 mil dólares, con lo cual está más que claro que el barrio será exclusivo para personas de alto poder adquisitivo.

CON EL AGUA AL CUELLO
En una recorrida realizada hace algunos meses atrás por cronistas de InfoSur, se pudo comprobar visiblemente que los zanjones aledaños de drenaje en la zona de las tosqueras de Nuevo Quilmes, están atascados de basura y la salida del agua hacia el Río de la Plata, es cada vez menor.
“Las aperturas son un embudo, un sifón que devuelve el agua a las casas y los pavimentos” declararon los habitantes del barrio. Desde el Partido de Avellaneda, el arroyo Santo Domingo drena con bombas los excedentes de agua. En ese sector está el límite entre Wilde y Don Bosco, en la zona de edificios tipo torres.
Del lado de Bernal los canales de la calles Espora en dirección al río, están clausurados. En relación a esto, las versiones indican que los atascos son apropósito, ya que el megaproyecto inmobiliario que pretende llevar adelante en la zona la empresa Techint, necesita que esos canales de circulación de agua se mantengan obstruidos para iniciar las obras.

EL FANTASMA DE MACRI
El paralelismo trazado entre lo que ocurre con Nuevo Quilmes en el distrito que comanda Gutiérrez y algunas mega construcciones en la Ciudad de Buenos Aires son sorprendentes. Para la oposición porteña, Mauricio Macri, viene otorgando luz verde a privados por más de 500 millones de dólares.
El caso de Caputo S.A es emblemático. El presidente de esa empresa y Macri se conocieron en el Colegio Cardenal Newman. Inseparables desde la primaria, se unieron aún más cuando el jefe de Gobierno fue secuestrado.
El empresario había sido designado como asesor “ad honorem” del gobierno porteño, pero tuvo que renunciar –justamente– porque fueron objetados los contratos de Caputo S.A., con la ciudad.
Según fuentes consultadas por InfoSur, la firma participa en Desarrollos Caballito S.A. y Riverside House S.A., y tiene en ejecución las Torres Mirabilia en Palermo, el Edificio Moca (ex Bagley) en Barracas, el Centro Metropolitano de Diseño con la Corporación Buenos Aires Sur, la Ciudad de la Música con el Gobierno de la Ciudad de Buenos, Mall Dique 3, Edificio El Aleph y Obra Zencity en Puerto Madero y Edificio Dosplaza en Caballito. Además, Caputo S.A. compró hace unos meses parte de Salvatori S.A., una empresa que hace obras públicas, en especial parques y plazas.