Grande entre los grandes
Rubén Campaniello o Rudacam a secas, para nosotros, sus amigos basquetboleros. El hombre, de poco más de 60 abriles cantados y mil batallas sobre sus espaldas, tiene cintura como para gambetear los obstáculos que intenten frenarlo. Una muestra de ello aconteció anoche, en Formosa: hambrientos, nos subimos (en realidad yo no, me retrasé enviando material al diario) al micro y el chofer de turno no tuvo peor idea que dejarlo varado en una cuneta. Así, el omnibus quedó virtualmente en el aire de un lado y con peligro de vuelco. El @Rudacam (ése es su Twitter, síganlo que de verdad no los va a defraudar) dejó de lado los ruidos que su estómago le hacía pidiéndole comida y puso su espalda para bancar la parada. Donde quiera que esté, siempre marca la diferencia. ¡Gracias, Maestro!
La foto, gentileza de @Matitraversa

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