Un dolor Gigante

La imagen de Julio Lamas captada por el lente de la cámara de Marcelo Endelli refleja lo que muchos sentimos cuando nos enteramos de la muerte de Jorge González. El último testimonio que había visto de él fue una entrevista en Uno contra uno, con motivo de una acción solidaria de la CABB. No lo conocí en detalle como otros colegas, como Osvaldo Ricardo Orcasitas, a quien el Gigante lo consideraba un hermano. Pero sí, desde lejos y sin haber vivido esos años como periodista, me atrevo a asegurar que no es como muchos dicen, que con sus 2,31 metros de altura el Gigante podría haber hecho más por el básquetbol, sino todo lo contrario: el básquetbol podría haber hecho más por el Gigante.
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No seamos hipócritas.
El Gigante la venía pasando muy mal desde hacía mucho tiempo y luego de muchísimas llamadas alguien se dignó a darle una mano por única vez.
¿Lo que todos sentimos cuando nos enteramos de su muerte? Para la gran mayoría solo indiferencia, exactamente la misma indiferencia que él recibía del basquetbol todos los días en El Colorado, si no hubiera sido por su gente esto hubiera sucedido hace mucho tiempo.
¿Dónde salíó la noticia de su intenación en San Martín?
Ahora queda lindo publicar unas palabras, pero la realidad es que el Gigante Gonzáles nos importaba tres velines.