Envidio las partes de adentro.
En la parte de afuera de tus vestidos,
no hay mística,
solo belleza común y silvestre.
Tus zapatos por fuera lucen,
como los de muchas otras,
casi como los de las vidrieras.
Dichosas las partes de adentro!
Las que nadie ve.
Ni ven a nadie.
Las que solo sienten.
Las que sólo te sienten.
Tanto en tus vestidos, como en tus zapatos,
ellas,
esperando q [...]