Economía de guerra (o cómo sobrevivir sin un mango)
Habiendo superado con gallardía el efecto Tequila, el efecto Caipirinha, múltiples devaluaciones, cambios de moneda, furibundas inflaciones, cambios de Ministros de Economía más frecuentes que el cambio de pañales a un recién nacido con diarrea estival; puedo decir con absoluta idoneidad, que a [...]