El capitán Argimiro Fernández, media un metro ochenta y ocho, cabello entrecano, rebeldemente ondulado a pesar del uso intensivo de fijadores, en el rostro su rictus se encontraba tan marcado, que infundía temor. La piel rosada permitía el contraste de los capilares marchándose en sus pómulos en sus pómulos, la nariz prominente y ampulosa, [...]