Una vez conocí a un señor. Solía llamarlo el señor de las semillas. Allí donde iba juntaba semillas, retoños, todo lo que pudiera plantarse. Cuando llegaba a su casa, de las recorridas, incluso de los viajes, siempre lo hacia repleto de nuevas plantas. Plantaba las semillas y los retoños, los cuidaba hasta que estaban fuertes. [...]