De mirta-cambon
¿Me habré convertido en una obsesa del consumismo? Digo, porque en la mayoría de las novelas que leo, los protagonistas no tienen inconvenientes monetarios. No trabajan, ni ahorran, ni gastan, ni ganan, ni pierden. Sin embargo, en la vida real el dinero ocupa un lugar, por lo menos, primario. ¿Si la chica enamorada toma un taxi, con qué lo paga? ¿No tiene vencimientos de cuentas a fin de mes? ¿No se encuentra en la obligación de conseguir un trabajo para subsistir? ¿No espera ansiosa el momento de la liquidación de haberes?. Si sobra, todo bien. Pero su falta puede hacernos padecer, sufrir, enloquecer. Y no es codicia, es necesidad pura y real… al principio. Bueno, en mis historias, la plata ocupa un lugar transversal. Será porque me gusta hablar de personas actuales, lógicas, cotidianas. Seres que viven en la Argentina como yo. Hacia ellos van dirigidos mis relatos. Esta historia está basada en sucesos reales. Y se las voy a contar –como me gusta- en tiempo presente y primera persona…. Ah.. y esta vez de lunes a viernes, puntualmente a las 11 de cada mañana.

