Volverme a acobijar
en tus brazos de dulce
calor, e inmenso poder.
Cogerme de mi cintura
que al sentir tus dedos
derrite su calentura.
Amarte de noche,
de día, por la mañana
al caer el sol, al amanecer.
Ceñir mi claro de luna
y pasearte en el cielo
estrellado, acariciando
tus manos delicadas
como dos rosas nacaradas.
Abrir mis labios rosados
buscando apasionadamente
los tuyos de seda roja.
Encender la chimenea
y encima [...]