Chiquito, feo, sucio. Pobrecito.
Subió la lomita, en realidad un peñasco. Piedra gastada. Por allá un olivo viejo, torcido.
Cansado, metió con esperanza la mano en el morral. Nada. Dos migas.
No se sentó aunque las piernas le aflojaban. Pero sentía como que no avanzaba. Es que algo en el pecho lo apuraba. Como si el corazón [...]