Siempre preocupado, como sin destino,
igual que un marinero recién embarcado,
siento como cantan el Ave María
las viejas del barrio allá, en las casillas
.
Cara de ladrón, ropa muy antigua,
como un extranjero en su propia quinta
Abre la ventana la rubia ligera
pero ella sólo invita a los que tienen tela.
.
.
Ellos, “los que tienen tela”, lo llaman a uno “perdedor”. [...]