No quisiste escuchar y con justa razón.
Te fuiste golpeando la puerta, y qué más podía esperar.
Mi confusión pudo más, no me dejaba ver la realidad.
Por eso decidí dejarte ir.
Nunca te lo confesé, pero no soportaba sufrir por tu sufrimiento.
Sí, sé que no lo debía haber hecho. Siempre fue nuestro acuerdo.
Fui una vez más egoísta, pero sentía que me [...]