En la madrugada del dos de abril de 1982, el conscripto Adrián Dumont, al ser abruptamente despertado en la barraca, halló a sus compañeros rodeándolo, contagiosamente eufóricos, y supo entonces que su vida no volvería a ser la misma.
Aunque el traslado a la unidad de paracaidistas en Córdoba fue casi inmediato, él estuvo a punto [...]