Estoy aquí, en la sala de espera de mi psiquiatra, la Dra. Delia Rincón. El paciente que está adentro del consultorio llora, sus llantos se oyen. Delia se demorará consolándolo, concluyo. Como siempre, mis ojos, aunque esté mal, se tientan mirando unas carpetas amarillas, apiladas, pero ordenadas por orden alfabético, que yacen sobre un escritorio [...]