No es más que él descansando a mi lado,
el perro a mis pies,
el hijo estudiando aburrido,
llamar a mamá.
Y es tanto.
No es más que la sopa de verduras,
los tés, las compras,
encuentros con el vecino.
Y es tanto.
No es más que escribir,
presupuestar, chatear, molestarme por algo, reir.
Y es tanto.
O bien Vivaldi,
el sol suave que se nos cuela por [...]