Una noche tu casa habló por vos
Un poema que recuerda un pretérito ingreso a un reino, un cuarto rectangular en el 8vo. piso de un edificio en San Cristobal, allá, lejos, en el año 2006.
Por Uriel Bederman
Tu casa decía cosas que vos no.
Decía, por ejemplo, que los frascos llevan nombre,
Que hace frío,
Que no hace.
Tu casa, mundito perdido y secreto,
Contaba en los muros alguna de tus tristezas,
Y en un cuadro colgante,
La forma de un sueño tuyo.
Hablaba de tu empeño y de tus descuidos,
Y en los volados del cortinado,
Anunciaba una mañana similar a la de tus ojos,
Cuando alguien te dice “bonita”,
Tu nombre en chiquito,
O “princesa”.
Entrar a tu habitación había sido como amarrar un barco,
Luego de un viaje interminable.
Había sido saber que sos muro,
Que sos cama,
Esos aromas,
Ese desorden,
Ese color rosado de tu acolchado era un poco más de vos,
Una nueva clave para descifrarte.
Y que en mi sorpresa y encanto,
En esa maravilla del tenerte y permitirte ser poseída,
Comprendas un poco lo que soy.


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