Oda al melón

Por Uriel Bederman
Nuestra voracidad le restará perfección,
A costa de que podamos sentirla, mientras dure el manduque.
El gajito, esa obra del cuchillo, despojito que hamaca,
hará de la fruta un asunto accesible,
Aunque menos exacto y cerrado,
Menos que mucho circular.
Antes del sacrificio acaso sea bueno tomarle el aroma,
Como a la cabeza de un niño manso acariciar lo amarillo,
Hacerle girar en la mesa,
Sobre un mantelito a cuadros,
Sin lastimarle el contorno,
Y dedicar una callada reverencia a lo que alguna vez fue semilla.
Que entonces se descubre tras el tajo del serrucho,
Dientecitos frenéticos,
Y en esa posibilidad y esa pérdida,
Del melón surja la revancha,
Idéntica circularidad de la tierra.
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