El Distrito 4º de Paris
A pesar de su reducida extensión, el distrito 4º atesora numerosas riquezas. A lo largo del tiempo ha logrado reunir arte moderno y gótico flamigero, el Centro Pompidou y Notre-Dame, Matisse y Victor Hugo. Y en medio del Sena… Unida a la Île de la Cité como una gran lancha inmóvil, yace la Isla de Saint-Louis, con sus mansiones, su armonía, su atmósfera… y unos helados y sorbetes cuya reputación no está en duda.
En tierra firme, sólidamente anclado, el Hôtel de Ville, testigo de la historia y de las tragedias pero también de la vida, con sus amores, como los que ha sabido mostrarnos la ternura de Robert Doisneau. Entrente: el Bazar de l’Hôtel de Ville, el BHV. “Todo por la casa”, dice el lema… y es cierto.
No muy lejos, entramos cruzando una frontera invisible al Paris gay, que reúne un gran número de bares y locales a la última moda. O el barrio judío histórico (muchas de las grandes capitales europeas tienen uno), testigo de la emigración, sobreviviente desde la Edad Media contra viento y marea, redadas de la policía de Vichy y las excavadoras de los promotores.
Más lejos, en dirección a la Bastille, en un dédalo de calles de trazado sinuoso, las mansiones aristocráticas del quartier Saint-Paul, que es mejor descubrir a altas horas de la noche. Tras cruzar la rue Saint-Antoine, el admirable Palais Sully y, a través de un pasaje secreto, la place des Vosges, que cambia de distrito discretamente y es el punto de unión con el elegante distrito 3º.
Fuente: Wikimedia



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