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Polonia, Hungría y la RDA (o El colapso de la URSS)

Polonia

Polonia fue el país que inició el proceso revolucionario. Tras una serie de huelgas en el verano de 1988, el gobierno comunista, dirigido por el general Jaruselzski, tuvo que sentarse a negociar con el sindicato Solidaridad. Los acuerdos de abril de 1989 significaron el reconocimiento legal del sindicato y la apertura de un proceso de transición democrática. El partido comunista fue duramente derrotado en las elecciones de junio y no tuvo otro remedio que permitir la formación de un gobierno presidido por un Mazowiecki, dirigente de Solidaridad. Se formaba así el primer gobierno no comunista en Europa Oriental desde 1945. La rápida descomposición del régimen comunista, permitió que Lech Walesa fuera elegido presidente del país en 1990.

Hungría

En Hungría fueron los propios reformadores comunistas, como Imre Pozsgay, los que desmontaron con gran celeridad el sistema. Tras expulsar al viejo Janos Kadar en 1988, en la primavera de 1989 se estableció el multipartidismo y en octubre de ese año el Partido Socialista Obrero Húngaro (nombre oficial del partido comunista) se disolvía y se aprobaba una constitución democrática. Las elecciones del primavera de 1990 llevaron al poder a fuerzas democráticas anticomunistas.

República Democrática de Alemania

El cambio en Hungría tuvo una enorme repercusión exterior. La decisión de las autoridades de Budapest de abrir su frontera con Austria en septiembre de 1989 abrió una “brecha” en el telón de acero por el que decenas de miles de habitantes de la República Democrática de Alemania huyeron hacia la República Federal de Alemania,  atravesando Checoslovaquia, Hungría y Austria. Al éxodo de la población se le unió pronto una oleada de manifestaciones a lo largo de toda Alemania Oriental.

El líder de la RDA, Eric Honnecker, que acababa de felicitar públicamente al embajador chino por la represión en la plaza de Tiananamen, se planteó la solución represiva. Fue en ese momento cuando la actitud de Gorbachov disipó las últimas dudas. A fines de octubre de 1989 hubo tres declaraciones de enorme importancia política:

  • El 23 de octubre, ante la proclamación solemne en Budapest de Hungría como república soberana independiente, Eduard Shevarnadze manifestó que la URSS no debía interferir de ningún modo en los asuntos de la Europa oriental
  • Ese mismo día, Gennadii Gerasimov, portavoz de Gorbachov en asuntos de política exterior, enunció de manera bastante frívola que la Doctrina Breznev había sido sustituida por la Doctrina Sinatra.  El portavoz se refería a una célebre canción del cantante norteamericano y venía a proclamar que la URSS permitía que los países del este hicieran las cosas “a su manera” (to do things their way). Esto significaba que el Kremlin ratificaba los cambios en Polonia y Hungría, y animaba a los demás países a seguir adelante.
  • Por si las cosas no estuviesen suficientemente claras, el día 25 Gorbachov, de viaje en Finlandia, condenó inequívocamente la Doctrina Breznev.

A partir de aquí los acontecimientos se precipitaron, Honnecker fue sustituido por un comunista reformista, Egon Krenz, quién tomó la histórica decisión de abrir el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

El rápido derrumbamiento de la RDA abrió un proceso de negociación entre las cuatro potencias vencedoras de la segunda guerra mundial y la RFA, dirigida por un canciller, Helmut Kohl, que era muy consciente de la oportunidad histórica que se le abría a Alemania. Finalmente el denominado Acuerdo 4+2 (EE.UU, Reino Unido, Francia y la URSS más la RFA y la RDA) posibilitó la reunificación de Alemania el 3 de octubre de 1990. Esta reunificación fue más bien una absorción de la antigua Alemania comunista por la República Federal de Alemania: a cambio de un compromiso de limitación del poder militar alemán, del no estacionamiento de tropas de la OTAN en el territorio de la antigua RDA y de jugosas ayudas económicas, la Alemania reunificada siguió siendo miembro de la OTAN y de la Comunidad Económica Europea.



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El Castillo de Budapest

El papel histórico del castillo, o Várhegy en húngaro, comenzó en el siglo XIII, cuando, después de la destrucción de la ciudad por parte de los tártaros, el rey de Hungría, Béla IV, trasladó la corte real de Esztergom a Buda. Aquí construyó el primer palacio real. El monarca pretendía que la fortaleza sirviera para defender la ciudad de Buda de posibles invasiones.

Después de 1541, fecha de la ocupación turca, Buda y la fortaleza se fueron deteriorando como consecuencia de los incendios, epidemias y por el poco cuidado e interés que mostraron los turcos hacia la ciudad.

Durante el último asedio al castillo, el lugar sufrió daños materiales prácticamente en su totalidad. En la reconstrucción del siglo XVIII, ordenada por la emperatriz María Teresa, se utilizó el estilo barroco pero se aprovecharon los restos de la Edad Media.

Volvió a remodelarse durante el período de regencia de Francisco José ya que este rey, tras el acuerdo de 1867, se comprometió a residir en Buda durante un período de tiempo al año. En realidad nunca fue habitado.

Durante la Segunda Guerra Mundial, esta parte de Budapest fue destruida casi por completo, pero debido a esto se realizó un gran descubrimiento arqueológico, que se tradujo en el hallazgo de los restos de murallas, las fachadas y las ventanas originales de la Edad Media. Al finalizar la guerra, comienza un plan de reconstrucción de la zona. El recinto de la fortaleza de Buda está considerado como un gran museo.

Castillo de Budapest

Castillo de Budapest

Fuente: Wikimedia

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5 cosas a evitar en Budapest

1. Evita los restaurantes caros en zonas turísticas como el Castillo

Hay muchos restaurantes acogedores en Budapest para degustar la “gulyás leves” (sopa goulash) o el “somlói galuska” (una pasta húngara con frutos secos, nata y chocolate), a buen precio y además sirven platos de la auténtica cocina húngara.

2. No tomes un taxi en la calle, siempre estafan a los turistas

Pide en el hotel que llamen ellos mismo a un taxi (deberían ofrecerte un precio fijo para el trayecto que hayas solicitado).

3. Siempre que sea posible, evita usar los pasos subterráneos para cruzar la calle

Están sucios, llenos de gente y los carteristas actúan en estos lugares.

4. No viajes nunca en transporte público sin un billete válido

La multa para los turistas es tres veces más elevada que la normal.

5. Se selectivo en el distrito 8…

¡Hay de todo! El centro del distrito 8 es conocido como el “Distrito del palacio” debido a su arquitectura grandilocuente. Allí encontrarás el Museo Nacional Húngaro y la biblioteca Szabo Ervin, así como algunas elegantes residencias aristocráticas. No obstante, algunas zonas más alejadas del mismo distrito 8, en Pest, están consideradas, teóricamente, como las más peligrosas de Budapest. Es mejor que evites las zonas situadas al otro lado de Jósef körút (Grand Boulevard).

Castillo de Budapest (Fuente: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9f/001var_Budapest.JPG)

Castillo de Budapest (Fuente: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9f/001var_Budapest.JPG)

En tu próxima vista a Budapest, no olvides reservar tu alojamiento con anticipación.

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