11 Marzo 2012 | Por diego-francisco | Claves: Amapola, Dependencia, Espiritualidad, Fe, Histeria, Karl Marx, Opio, Paralogismo, Religión, Retórica, Sofisma, vicio | # Enlace permanente
“La religión es el opio del pueblo”, ya se lo decía el sabio Karl Marx. Sin embargo, para otras personas ella significa la expresión del hombre con su deidad, que también es una verdad. Pero, actualmente, y sin generalizar, fue transformada en un verdadero “show” de la fe, pero en el sentido figurativo de la palabra. El sensacionalismo religioso ha tomado cuenta de los rituales.
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21 Septiembre 2008 | Por diego-francisco | Claves: amigo, confianza, dios, traición | # Enlace permanente
Según la Biblia, el hombre es la imagen y semejanza de Dios. ¿En qué sentido?: ¿Física o emocional? No me importa, desde que yo sepa quien es Él y viceversa. Es hermoso ello, toda esa filosofía de fe entre el Creador y su criatura, algo que nos acerca de nuestra origen primordial, más allá de los buenos sentimientos como el amor, por ejemplo, y tantas otras cosas más. Sin embargo, existen fronteras que se necesitan romper entre el ser humano y Dios, por ejemplo, los pecados, haciendo con que uno se aleje del otro, pese a una parte siempre le estar presente y la otra le renegar. ¿Será que el renegado sería tú o Dios?
Lazos de sentimientos son creados entre Dios y su obra. No sé si ello ya hace parte de la naturaleza del ser humano o si de Dios en partir rumbo a ofrecer ayuda antes que Lo pidan. Las personas Lo miran como un genio, tipo aquel de la “Lámpara de Aladino”, pero con una pequeña distinción: realiza más que tres deseos. Pero también Lo miran como un amigo, para confesar sus tristezas, se purificar y pedir perdón cuando necesario.
A veces, el ser humano pide cosas y piensa que Dios no le diera una contestación. Es bueno siempre mirar para el cielo y percibir que aquellas nubes que estorbaban el brillo del sol se fueron, que aquella lluvia que caía ha servido para matar la sed de una planta, etc. Quizás ésa sea una de las maneras por la cual Dios se ha manifestado a aquellos que Le pidieron algo. Pero, lo mejor de todo es que al contar tus problemas para Dios, se tiene la certidumbre que Él no va difundir tu vida por ahí.
Los antiguos griegos creían que cuando orábamos, que las estrellas oían nuestras quejas y las decían para los dioses. Bueno, por lo menos ese chisme era por una buena razón, ya que el intuito era nos ayudar. Diferentemente de lo que sucede con el ser humano, que en general escucha las lamentaciones de los demás y a contrapelo de respetar su momento de dolor con una palabra de apoyo o silencio, lo transforma en la noticia del siglo, por no respetar su derecho a la privacidad. Jesús perdonó Judas por traicionarlo, aunque supiese lo que iría Le ocurrir. ¿Y tú, conseguirías hacer lo mismo? Sólo sé que los amigos de ayer simplemente se tornan tus colegas de mañana.
No consigo comprender esa necesidad que las personas tienen a compartir sus problemas con los otros. No veo nada bueno en ello. Quiero compartir las cosas buenas, pues problemas por problemas ya tengo los míos y no insisto en compartirlos con los demás, para que no se torne un nuevo problema para los otros y para mí, ya que probablemente me quedaría en duda si mi historia ya fue o no “compartida” con otras personas. Yo me pregunto si Dios también tiene algún amigo para desahogar cuando necesario, como por ejemplo, el arrepentimiento por haber hecho la humanidad. ¿Será que los ángeles Lo escuchan o será que Él carga dentro de Sí propio Sus pensamientos sin compartirlos?
Solamente te digo una cosa. Cuente todo para Dios, porque es seguro decir que Él va ayudarte. ¿Por qué contar al mundo? El mundo no va parar por ti. Quizás una o dos personas, pero el resto, no está se importando ni con ellos propios. Me voy a repetir lo que ya dije en otros textos: una vez, cuando yo estaba viendo la televisión, una actriz dijo que no deberíamos contar nuestros problemas para el mundo, para que los demás nos mirasen como somos y no para los nuestros defectos.
Todo mundo quiere a ir para el Cielo. ¿Es un sueño o una consecuencia? Querer es fácil, el problema es hacer por donde, aunque aquel viejo cliché “querer es poder” sea el alimento de muchos. No estoy acá para tornar el sueño de las personas en utopías, pero no me permito ser engañado, a comenzar por mí propio. Es por eso que yo digo que para destrozar todas las barreras entre tú y Dios, se necesita en primer lugar, romper con los obstáculos que hay en ti mismo, para lograr más intimidad con la Divinidad.
¿Si hombre y mujer se tornan una sólo carne cuando se casan, por qué no puede suceder algo semejante entre la criatura y el Creador?
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