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Lo Bueno y Lo Malo En Tener Amantes

¿Cómo te defines la palabra “amante”? ¿Alguien qué ama o alguien qué tiene una vida amorosa en doble? Todas esas cosas son útiles para se decir sobre la palabra en cuestión. Pero, amante es más de lo que has leído en este párrafo.

Tal vez la pregunta inicial no debiese ser lo qué defines como amante, pero el porqué de tenerlo(a), ya que varias personas poseen un segundo amor. Las razones son muchas y casi siempre las mismas: tu amor no tiene tiempo para ti, preocupase más con el trabajo y con los hijos del primer casamiento de lo que contigo o ya no consigue te satisfacer en la cama porque él/ella está siempre cansado(a) y ha perdido su entusiasmo sexual, como también ha perdido para ti la belleza que existía en el pasado, etc.

Los motivos por la búsqueda de otro amor o alguien para completar aquello que lo primero debería y no lo hace son varios. Sin embargo, no podemos quedar acá cuestionando algo que es tan subjetivo, hasta porque se traiciona alguien por venganza, por él/ella haber hecho lo mismo, etc.

Si traicionar es bueno o malo eres tú quien debes decidir. Sólo puedo decir que para todo hay dos lados y es por eso que me he elegido hablar de este tema tan fuerte y tan profundo en el cotidiano del ser humano.

El lado bueno de ello es que una persona es capaz de conocerse más, adquirir nuevas experiencias y sensaciones que pueden o no ser practicadas en casa con la pareja oficial. Aunque tengas cometido un acto mal en traicionar tu pareja (si fuere ese tu caso), eso tiene un lado bueno: has percibido si realmente lo(a) ama todavía o no y ello podrá ayudarte a conducir tu relación con un futuro más visible y con menos nubes estorbando tus esperanzas.

Para quien aprecia aventuras, la traición es un arte. Se conoce un nuevo cuerpo, a fin de comparar lo que tiene en casa. Además, los amantes de fuera parecen más interesados en expresarse de lo que la pareja que tienes en casa. Cosas que el ser humano necesita en la cama o tiene curiosidad, en general acontecen con los amantes, porque no hay el coraje en pedir para la pareja tal cosa o entonces ella dice que es algo vergonzoso o asqueroso, y por causa de eso, los individuos van a buscar lejos lo que no logran cerca. Además, los amantes están siempre se encontrando en algún motel y otros lugares comunes a ellos, pero no a los casados, con aquella sensación de adrenalina en estar haciendo algo malo o escondido de los demás, que en el fondo los excitan.

Pero, para toda causa hay una o varias consecuencias, que ni siempre podrán ser buenas, como por ejemplo, el terrible accidente sexual en tener un hijo con la pareja de las putadas, siendo obligado(a) a cambiar por completo la vida con tu marido/esposa y familia, más allá del amante, que ni siempre quiere asumir responsabilidades con los hechos creados por él/ella propio(a), o mejor, por los dos.

Existen otros riesgos en tener un segundo amor, como la contaminación por enfermedades sexuales o por lo menos ser castigado(a) por apasionarse por este amor, cuando él/ella no siente lo mismo por ti, buscando solamente un poco de placer para quebrar la rutina.

Hay también el peligro en ser descubierto antes del tiempo adecuado para resolver la vida con el amante y decir la verdad para el antiguo amor. Pero, lo peor de todo es el arrepentimiento que se queda por haber hecho algo malo, o simplemente, cometido un pecado cuando se sentir sucio(a) o entonces pensar que fulano(a) no merecía cuernos en la cabeza, a pesar que son las mujeres que frecuentemente se arrepienten por ello y casi nunca los hombres, pues para ellos todo que les sucedió fue una nueva experiencia y nada más.

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Diferencias Entre Hacer Sexo en Casa y en Un Motel

Todo mundo sabe que, cuando se llega a la adolescencia, las hormonas se “agitan”, atizándonos a “pecar” con el prójimo en nuestro beneficio. Los niños comienzan a abandonar las cometas, las canicas, los juguetes, etc. Las niñas, las muñecas, aquellos juegos de esconder y otras cosas más, que ahora yo no recuerdo los nombres.

Es en esta fase, que los jóvenes comienzan a querer encontrarse en el otro, o mejor diciendo, a aprovecharse del otro, y con la excusa de buscar un amor es que se descubre el sexo, que en verdad es el objetivo de todo el ser humano que ya consigue “hacer alguna cosa”.

En el inicio todo es maravilloso, pero con el tiempo, todo va tornándose todavía mejor: en general, cuando se es adolescente, las “putadas” ocurren en casa (porque aún es muy joven para ir a alguno motel o porque no tiene dinero para pagar por una habitación), o también en la casa de algún amigo que presta la llave de alguno lugarcito, cuando los padres no están en casa (los hombres tienen eso de bueno: un amigo ayuda el otro en estos momentos. Tú nunca has visto una mujer ayudando otra para que mantenga relaciones con alguno muchacho, ¿o has? Si el hecho no acontece en casa, quizás acontezca en alguno matorral cualquier lleno de hormigas, o en un árbol, por ejemplo (sin referencias, es lógico).

Después que el hombre está casi adulto o con el rostro de alguien más viejo, todo va tornándose más fácil: ni siquiera se pide el documento nacional de identidad. No importa que la niña aún no sea adulta, hasta porque lo que se hace en un motel, también es hecho en otros lugares y es una tontería prohibir eso: el encuentro de dos seres que quieren sudar un poco sin quejarse, como acontece cuando estamos trabajando (aunque eso también sea un trabajo, empero mucho más divertido).

¿Pero, qué diferencias hay entre hacer sexo en casa y en un motel? ¡Muchas, es lógico! En casa, por ejemplo, tú sólo sabes que tendrás el confort de no pagar para hacer algo que la naturaleza nos dio gratis, sin embargo, no consigues estar a gusto, por pensar que alguien va a aparecer a cualquier momento (si estuvieres en la casa de los otros o si no fueren adultos y estuvieren haciendo algo escondido), más allá de preocuparse en cambiar las sábanas sucias (a pesar de sexo no ser algo sucio, deja suciedad), ordenar la habitación y rápidamente duchar para limpiarse.

En un motel, no, allá tú solamente necesitas tener dinero para pagar por una habitación o suite. Tú te quedas a gusto, no te preocupas con el tiempo (incluso olvidas el mundo), no tienes la preocupación en dejar todo ordenado cuando acabar. Además, se queda una gana loca de hacer sexo muchas y muchas veces y en varios lugares de la habitación (en la bañera de hidromasaje, en la cama, etc.). Apenas no puedo garantizar, si todas las habitaciones están muy limpias para el próximo casal goloso.

No sé decir si el hecho de se chingar tantas veces es por pensar que no tendrás tiempo para volver allá o si es para gastar hasta el último centavo de un dinero tan economizado o quitado de alguno plazo, pero que está siendo muy bien utilizado (pues mujeres gustan hacer amor en lugares románticos, exóticos o distintos. Para los hombres, se hace sexo en cualquier lugar). Además, siempre se tiene hambre, y después de “haber ido y vuelto del cielo” unas 20 mil veces, es momento de salir. Mientras tú estás en recepción para pagar por el tiempo quedado en el motel, deprisa va una asistenta para ver si los clientes están llevando algo o consumieron algo de la habitación. ¡Es siempre lo mismo! Enrollan el cliente en el rato de pagar, para ganar tiempo. No sé porqué, pero he me preguntado varias veces sobre la pésima costumbre de las personas en querer llevar alguna cosa de aquel lugar: jabones de tocador, champú, toalla, ceniceros, entre otras cosas más. ¿Qué hay de bueno en eso? ¿Sólo para decir que ya estuve alguna vez en la vida en algún lugar “chic” y distinto? ¡Las personas se acusan muy rápido!

Para quien es tímido (principalmente las mujeres), una de las ventajas de ir para un motel es que allá nadie las mira, pues el enamorado/esposo o cualquier cosa que las lleve para hacer sexo, ya pone el coche en el garaje, muy cerca de la habitación, saliendo del vehículo directamente para allá, no siendo necesario pasar en recepción.

Es lógico que todo en la vida tiene sus ventajas y desventajas, empero una de esas ventajas de ir a un motel, quizás la mejor, para quien ya tiene hijos, es el hecho de ellos no aburrieren en un momento tan único y necesario. ¡Hijos son increíbles! Siempre en el momento en que un casal está chingando, ellos lloran (parece adivinación), dicen que miraran un coco, que en verdad quiere aterrar los padres a través de los hijos, etc. Lo más aburrido de todo es tener que parar, a contrapelo de darse una simple pausa. Por lo menos para los hombres, no hay nada peor que quedar sin sexo, aunque la mujer no esté bien o finge que no está.

Otro lado bueno de ir para un motel es que no hay vecinos vigilando la vida ajena, viendo la hora que tú entras o sales de casa, o quien está contigo y cuanto tiempo alguien ha quedado en tu casa mientras tus padres no estaban. Aunque el motel no sea un lugar “público”, entra todo tipo de público. Tú solamente necesitas cuidarte con ese tipo de pensamiento en ir para más lejos, porque las personas que viven cerca de ti también podrán tener esa misma idea, y de pronto se encontraren por ahí.

El texto termina aquí, pero las “putadas”, no. En verdad sólo están en el comienzo, y apenas se acaban cuando hay goce o se consigue un poco de felicidad, a pesar de nada ser eterno, incluso el deseo por la otra persona.

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