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20 Claves para reconocer a un Médico Imbécil…


http://www.intramed.net/UserFiles/imagenes/imbec_2.JPG“Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima”.
J. M. Serrat

Es imposible huir de ellos. Nos rodean. Establecen las reglas del juego y nos obligan a jugarlo. Si la moneda sale cara: ganan ellos, y si sale ceca: nosotros perdemos. Tienen, en el lugar del corazón, su propio ombligo. Sonríen felices como conejos, sólo porque son idiotas como lagartos.

Van 20 claves. Pero hay más, muchas más. Casi todas ellas las he identificado en mí mismo en algún momento de mi vida. He superado unas pocas, pero el resto me vuelven a crecer como una hierba empecinada que se resiste a morir. Ustedes ya saben, ese imbécil también soy yo.

1. Supone que su condición de médico lo habilita para opinar con impunidad de todo cuanto se le ponga delante.

2. Considera que sus explicaciones respecto de los acontecimientos de la vida de las personas son: suficientes, únicas, verdaderas.

3. Convierte a todo diagnóstico en un juicio moral, distribuye culpabilidades y aplica sanciones. Su práctica es policial y él se siente un gendarme de la “vida correcta”.

4. Piensa que los modos de existencia de las personas obedecen a decisiones racionales y voluntarias.

5. No educa ni hace sugerencias, ¡da órdenes! Y acusa a quienes no las cumplen por su debilidad de carácter o su escasa inteligencia para comprender sus razones autoevidentes.

6. Se siente autorizado a dar consejos sobre la vida privada de las personas, especialmente cuando nadie se los pide. Sus temas preferidos son: las relaciones personales, la conducta sexual, los valores, incluso cuando es evidente que carece de la más mínima aptitud para hacerlo.

7. Cree que acumular información es garantía de “conocimiento”. Que la mera suma de datos produce el “significado”.

8. No establece diferencias entre la epidemiología y la clínica, entre las poblaciones y los individuos.

9. Considera que las “probabilidades” son “hechos”.

10. Considera que el ejercicio de la medicina consiste en la aplicación automática de un conjunto –bastante limitado- de algoritmos y cursos de acción.

11. Reconoce la existencia del error, pero sólo en los demás.

12. Comprende el significado de la “incertidumbre clínica”, pero jamás la ha sentido personalmente.

13. Tipifica a todas las emociones y sentimientos como síntomas y actúa en consecuencia.

14. Piensa que enseñar es exhibir lo que conoce como un tesoro al que sólo él tiene acceso.

15. Cree que el reconocimiento no proviene de las personas sino de los journals.

16. Piensa que los más jóvenes son tan ignorantes que no pueden reconocer sus méritos por lo que no se le acercan. Jamás se le ha ocurrido pensar que, precisamente porque reconocen sus atributos, es que huyen de él como de la peste.

17. Siempre encuentra escenarios donde exhibirse. Supone –¡está convencido de ello!- que los demás quieren saber de él y conocer el repertorio completo de sus merecimientos.

18. Convierte todo lo que toca en instrumento para su promoción personal. Sus actos son mercancías y sus únicas recompensas “utilidades”.

19. Busca la fama, la exhibición y el dinero porque supone que los merece. Ignora la solidaridad, la gratitud y la austeridad porque no imagina para que sirven.

20. Circula satisfecho y feliz con su producto –que es él mismo- pero sólo porque su propia vulgaridad le impide advertir el bochornoso espectáculo que representa.

Dicen los que saben que no se debe escribir enojado. Eso es precisamente lo que estoy haciendo en este momento. Afirman que la calma permite administrar las emociones negativas con inteligencia y evitar afirmaciones imprudentes que más tarde no podrán sostenerse. Lo comprendo. Pero eso no impide que lo haga. De todos modos casi nadie lee esta columna y, tal vez, esté llegando el tiempo de concederle su merecida sepultura.

D.F

Lupus eritematoso sistémico-Mecanismo inmunológico responsable del daño Tisular

Lupus eritematoso sistémico Una puesta al día sobre los complejos mecanismos inmunológicos responsables del daño tisular.


Para el médico clínico el LES es importante debido a que es una enfermedad potencialmente fatal que puede ser confundida con muchas otras enfermedades. Para el inmunólogo, el lupus es interesante porque en su mecanismo de producción están involucrados todos los componentes fundamentales del sistema inmunológico. Esta revisión describe esos mecanismos y muestra que el conocimiento de la patogenia del LES facilita su tratamiento.

Su prevalencia en países del norte europeo es de aproximadamente 40 casos por 100.000 personas, pero en las personas de raza negra aumenta a 200 casos por 100.000. En Estados Unidos es de 250.000. La expectativa de vida de estos pacientes ha mejorado de una tasa del 50% a los 4 años en la década de 1950 hasta un 80% a los 15 años. Aun así, si el LES comienza a los 20 años, el paciente tiene 1 oportunidad en 6 de morir a los 35 años, por lupus o infección asociada. Más tarde, las causas principales de muerte son el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular.

La presentación del LES es muy variada, e incluye desde la erupción y la artritis hasta la anemia y la trombocitopenia, hasta la serositis, la nefritis, las convulsiones y la psicosis. Esto hace que el diagnóstico diferencial de LES esté presente en casi todos los pacientes con estos problemas clínicos, especialmente si son mujeres de 15 a 50 años.

Factores genéticos y epidemiológicos

Dado que el 90% de los pacientes son mujeres, cobran importancia las hormonas femeninas, pero también es posible que exista una protección de las hormonas masculinas o un efecto de los genes sobre el cromosoma X. Pero, no está claro cómo es que las hormonas sexuales podrían intervenir el lupus.

Muchos fármacos causan cuadros símil lupus (lupus farmacológico o inducido por fármacos). Los más conocidos en este aspecto son la procainamida, la hidralazina y la quinidina. Estos pacientes suelen presentarse con manifestaciones cutáneas y articulares siendo muy raros los cuadros renales y neurológicos. Inmediatamente antes de su presentación puede hallarse como antecedente un cuadro seudoviral por el virus de Epstein-Bar, ya que se han hallado sus anticuerpos en el 99% de los casos y su ADN en el 100%. El factor ambiental más relacionado es la radiación ultravioleta. Para el American College of Rheumatology, la erupción fotosensible es un criterio diagnóstico.

Se ha comprobado una tasa de concordancia de lupus en el 25% de los gemelos monocigotas y en el 2% de los dicigotas lo que indica una contribución genética importante, pero sin que constituya una causa suficiente de enfermedad. Se han identificado muchos genes en familias que tienen varios miembros con LES. Con el lupus se han relacionado los genes del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH), en particular HLA-A1, B8 y DR3. Diferentes tipos celulares del sistema inmunológico como las células B, los macrófagos y las células dendríticas, pueden funcionar como células presentadoras de antígeno, bajo la influencia de la selección celular que depende del genotipo CMH. Por esta razón, los genes particulares del CMH se asocian con el riesgo de respuesta inmunológica contra los propios antígenos y aumenta el riesgo de enfermedades como el LES.

Los alelos nulos que causan una deficiencia de uno de los componentes tempranos del complemento—C1q, C2, o C4— son un factor de riesgo muy importante para lupus. Estudios realizados en miembros de una misma familia han identificado genes que están en los pacientes con lupus que y no en sus familiares sanos. Muchos de esos genes codifican los componentes del sistema inmunológico.

Anticuerpos en el lupus

Los órganos afectados en el LES más estudiados son el riñón y la piel. En ambos casos, existe inflamación y deposición de anticuerpos y complemento. Los riñones de los pacientes con nefritis lúpica contienen anticuerpos que se unen al ADN de doble hélice nativo. Estos anticuerpos son autoanticuerpos, es decir, que se unen a un constituyente normal como el ADN de doble hélice, las células y los tejidos del paciente.

Se ha confirmado la importancia de los anticuerpos anti ADN de doble hélice en la patogenia del LES. Estos anticuerpos son altamente específicos para el lupus y están presentes en el 70% de los pacientes con LES y en el 0,5% de los sujetos sanos o pacientes con otras enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea. En el suero, los niveles tienen relación con la actividad de la enfermedad pero no en todos los pacientes. A los 5 años de la detección de títulos elevados de anticuerpos anti ADN de doble hélice y la enfermedad en estado latente, el 80% de los pacientes pasará a la fase activa de la enfermedad.

Un estudio basado en biopsias renales realizadas durante la autopsia de pacientes con LES se comprobó la presencia de antígenos no ADN, como Ro (un complejo ribonucleoproteico), La (una proteína unida al ARN C1q (una subunidad del componente C1 del complemento) y Sm (partículas nucleares compuestas por diferentes polipéptidos). Su presencia en la autopsia no prueba que representen un papel en el desarrollo de la nefritis lúpica. Más que provocar inflamación, estos autoanticuerpos pueden establecerse en el tejido solo después de la apoptosis en el tejido celular inflamado expuesto a antígenos nucleares.

La mayor evidencia en cuanto al mecanismo de la nefritis lúpica está relacionada con los anticuerpos anti ADN de doble hélice, los antinucleosoma y los anti-α|-actinina. Aunque los anticuerpos anti ADN de doble hélice son los más estudiados en el LES, otros participan de las manifestaciones clínicas, en particular la anemia hemolítica autoinmune, la trombocitopenia, la enfermedad cutánea y el lupus neonatal.

La presencia de anti-Ro, anti-La o ambos durante el embarazo confiere un 1 a 2% de riesgo de bloqueo cardíaco fetal. Durante la remodelación por apoptosis, los antígenos Ro están expuestos en la superficie de los miocitos cardíacos fetales (pero no maternos) y los anticuerpos anti-Ro que atraviesan la placenta interactúan con esos antígenos. Los autoanticuerpos maternos dañan los tejidos de conducción del corazón fetal. La ausencia de un efecto en el corazón de la madre muestra la importancia tanto de los autoanticuerpos como de la exposición del antígeno en el tejido cardíaco. Los anticuerpos contra el receptor N-metil-d-aspartato pueden ser importantes en el lupus del sistema nervioso central.

Los anticuerpos anti-Ro y anti-nucleosoma pueden intervenir en el lupus cutáneo. Los primeros se asocian con mayor riesgo de desarrollar una erupción fotosensible. El segundo ha sido detectado en las biopsias de piel de una minoría de pacientes con lupus renal activo, pero estos pacientes no presentan erupción. En la anemia hemolítica y la trombocitopenia que pueden ocurrir en pacientes con LES, es importante la destrucción de los eritrocitos y la plaquetas mediada por autoanticuerpos.

Daño tisular por autoanticuerpos del lupus

La mayoría de los estudios sobre el daño tisular por acción de autoanticuerpos en pacientes con lupus mediado por anticuerpos se ha ocupado del papel que representan los anticuerpos anti ADN de doble hélice en pacientes con nefritis lúpica. Existen dos teorías principales pero ambas sostienen que es probable que los anticuerpos contra el ADN de doble hélice no sean los determinantes más importantes del daño tisular. El ADN de doble hélice extracelular se halla principalmente en la forma de nucleosomas, los cuales son fragmentos de cromatina que las células liberan cuando sufren la apoptosis.

Berden y col. han propuesto que los autoanticuerpos anti ADN de doble hélice patogénicos de los pacientes con lupus se unen a los nucleosomas que han entrado en la corriente sanguínea; a su vez, este complejo anticuerpo-nucleosoma se deposita en la membrana basal glomerular. Estos complejos inmunológicos activan el complemento, iniciándose la glomerulonefritis. Estos sucesos han sido demostrados en modelos animales. Por otra parte, mediante la microscopia electrónica se ha demostrado que en la nefritis lúpica de los seres humanos y el ratón, los anticuerpos IgG se localizan en la cromatina extracelular. También es importante la detección de anticuerpos antinucleosoma en la sangre y los tejidos inflamados de los pacientes con lupus.

El segundo modelo propone que los anticuerpos anti-ADN de doble hélice, antinucleosoma, o ambos, hacen una reacción cruzada con las proteínas del riñón; por lo tanto, tienen un efecto patogénico directo sobre las células renales. Entre los antígenos blanco posibles del riñón ha cobrado interés la α-actinina. Esta proteína es importante para el mantenimiento de la función de los podocitos renales, los cuales constituyen la barrera de filtración. En estudios animales, el potencial patogénico se juzga de acuerdo a si los anticuerpos causan proteinuria y a los cambios histológicos de la glomerulonefritis luego de la transferencia pasiva al ratón receptor. Aunque los anticuerpos anti α-actinina no son específicos del lupus, cuando están presentes en pacientes con lupus pueden servir como un marcador de compromiso renal. Nos se han detectado anticuerpos anti α-actinina en especimenes obtenidos de la biopsias renales de pacientes con lupus.

El papel de las células T

Los autoanticuerpos pueden estar presentes en personas sanas sin causar daño y pueden tener un rol protector. Los autoanticuerpos patógenos en los pacientes con lupus tienen propiedades particulares que los hace causantes de enfermedad. Se ha demostrado que los anticuerpos IgG con gran afinidad por el ADN de doble hélice tienden a estar más estrechamente asociados con el daño tisular que los anticuerpos IgM o los IgG de menor afinidad. La producción de los anticuerpos IgG de alta afinidad aparece como respuesta a los antígenos (antigen-driven).

El término “antigen-driven” se refiere al proceso en el cual el antígeno se une a la inmunoglobulina en la superficie de los linfocitos B, estimulando la proliferación celular. Cuanto mayor es la afinidad de la inmunoglobulina de superficie al antígeno, más se estimulan las células y más proliferan. En presencia del antígeno estimulante, existe una presión selectiva continua que favorece que las células B se dispongan sobre su superficie y secreten inmunoglobulina con una elevada afinidad por ese antígeno. Pero este proceso solo tiene lugar si los linfocitos B son además estimulados por los linfocitos T. El concepto linfocitos T colaboradores (helper) es importante para comprender la patogénesis del lupus.

Cada célula T es portadora de una molécula del receptor de superficie con capacidad para interactuar mejor con un antígeno, en particular al ser presentada al receptor de células T en un complejo con una molécula CMH sobre la superficie de una célula presentadora de antígeno. La presentación sola del complejo antígeno-complejo CMH no es suficiente para estimular a las células T sino que también debe producirse una segunda interacción molecular con los linfocitos T a través de la coestimulación.

Existen diferentes pares moleculares coestimuladoras, como el lingando CD40 y CD28-B7, los cuales pueden generar la segunda señal requerida para la activación de las células T. Los agentes que bloquean la coestimulación pueden inhibir cualquier respuesta inmunológica dependiente de las células T helper. Dado que en el lupus la ayuda de las células T es muy importante, tanto el ligando anti-CD40 como la proteína 4 IgG1 asociada a los linfocitos T citotóxicos, una molécula que bloquea la interacción CD28-B7, son tratamientos potenciales del LES. La colaboración de las células T hace posible la producción de autoanticuerpos IgG de alta afinidad, estrechamente relacionados con el daño tisular lúpico.

Tanto las células B específicas autoantígeno como las células T que interactúan para producir autoanticuerpos causantes de lesión tisular no se hallan en las personas sanas. Varios son los mecanismos posibles en ausencia de dichas células: eliminación (deleciòn) de las células B autorreactivas, inactivación de las células de manera que siguen en el organismo pero son anérgicas o, un cambio en la cadena liviana de anticuerpos expresado por los linfocitos B autorreactivos (“receptor editing”), de manera que el anticuerpo pierde la capacidad para unirse al autoantígeno.

Los pacientes con lupus pueden tener un receptor aberrante. Las histonas constituyen el centro proteico de un nucleosoma, alrededor del cual se enrolla el ADN. Lu y col. comprobaron que ciertos péptidos derivados de histonas (H2B10-33, H416-39, H471-94, H391-105, H2A34‑48, H449-63) estimularon las células de pacientes con lupus para producir citocinas como así péptidos muy similares estimularon las células T de los ratones propensos al lupus. Esos investigadores concluyeron que la estimulación de esas células T les permitirían ayudar a las células B que también responden a los epitopes antigénicos derivados de los nucleosomas. Por lo tanto, la interacción entre los linfocitos B y los linfocitos T podría facilitar la producción de autoanticuerpos patógenos de alta afinidad. Los nucleosomas contienen epitopes de células T y B y anticuerpos antinucleosoma, y representan un papel patogénico en los pacientes con lupus.

En los seres humanos y los ratones, las células T reguladoras suprimen la activación de las células T y B. Algunos investigadores han reportado una reducción del número, función o ambos, de células T reguladoras en pacientes con lupus y ratones propensos al lupus. Las células T reguladoras de los pacientes con lupus activo tienen menor capacidad para suprimir la proliferación de células T helper, comparadas con las mismas células de pacientes con lupus inactivo o de controles sanos.

Origen de los autoantígenos en el lupus

El origen más evidente de los nucleosomas es el detrito celular producto de la apoptosis, durante la cual se forman vesículas de material celular sobre la superficie de las células que están muriendo. Los antígenos, que normalmente están latentes dentro de las células, son expuestos en la superficie de esas vesículas y pueden desencadenar una respuesta inmunológica. Estos antígenos expuestos incluyen los nucleosomas, Ro 62, Ro 50, La y fosfolípidos aniónicos.

Los anticuerpos para esos antígenos se producen comúnmente en los pacientes con lupus, en quienes la remoción de los detritos apoptóticos es anormal. Se ha comprobado que los fagocitos de estos engloban mucho menos material apoptótico que los fagocitos de las personas sanas. C1q es muy importante para la fagocitosis pues se une a los detritos celulares, para luego ser fagocitado por los macrófagos que tienen receptores C1q en la superficie. Esto indica que la deficiencia de complemento puede ser una razón importante para la mala “disposición de los residuos” observada en el lupus.

Citoquinas en el lupus

El papel del factor de necrosis tumoral α (TNF-α) es controvertido. Esta citocina puede ser protectora en los pacientes con lupus, como se observó en estudios en ratones, pero el mecanismo es desconocido. Algunos pacientes con artritis reumatoidea tratados con anticuerpos anti TNF-α desarrollaron anticuerpos anti ADN de doble hélice, y algunos de ellos tuvieron manifestaciones de lupus.

Otros trabajos indican que en el lupus activo hay una alteración del balance entre el TNF-α y sus inhibidores solubles a favor de estos últimos; esto avala la idea que a menor actividad de TNF-α mayor es la actividad de la enfermedad. Por el contrario, el nivel del mensajero ARN TNF-α fue elevado en las muestras de biopsias de riñón de pacientes con nefritis lúpica. En 3 de 6 pacientes con lupus el tratamiento con infliximab (un anticuerpo anti TNF-α) resolvió la tumefacción articular mientras que en 4 pacientes con lupus renal redujo la proteinuria al 60%.

La interleucina 10 se halla elevada en los pacientes con lupus y se correlaciona con la actividad de la enfermedad. Entre sus efectos biológicos se halla la estimulación de poblaciones policlonales de linfocitos B. El bloqueo de esta citocina podría reducir la producción de autoanticuerpos patógenos.

Los niveles séricos de interferón α también estaban elevados en estos pacientes, habiéndose comprobado que 13 genes fueron regulados hacia arriba en las células mononucleares de la sangre periférica por la acción del interferón. Los fármacos anti interferón pueden ser los nuevos agentes anticitocinas a ser desarrollados para el tratamiento del LES.

El linfocito B estimulador es un miembro de la superfamilia de ligandos TNF; promueve la proliferación y la supervivencia de los linfocitos B y alcanza niveles elevados en la circulación en ciertas enfermedades como la artritis reumatoidea y el síndrome de Sjögren, como así el lupus. Asimismo, en algunos pacientes puede estar en relación con la mayor actividad del lupus por lo que se cree que agentes anti linfocito B estimulador puede ser un enfoque terapéutico útil.

Implicancias del tratamiento

Si los autoanticuerpos son los agentes más relacionados con el daño tisular en el LES, entonces los tratamientos para reducir su nivel podrían ser efectivos. Dos estudios demostraron que las dosis crecientes de corticosteroides basadas en el aumento especificado de los niveles de anticuerpos anti ADN de doble hélice lograron disminuir dichos anticuerpos y reducir la frecuencia de recaídas graves de la enfermedad, pero otro estudio alertó sobre los efectos colaterales que producen.

El rituximab y el abetimus sódico han sido utilizados con la misma finalidad. El primero es inespecífico, es decir, que es un anticuerpo contra CD20, el cual se encuentra en la superficie de todas las células B maduras. El abetimus sódico está diseñado para disminuir solamente a los linfocitos B que producen anticuerpos anti ADN de doble hélice pero no posee epitopes que permitan su unión a las células T colaboradoras. Por lo tanto, las células B sufren más apoptosis que proliferación, pero no está claro si este mecanismo de depleción también ocurre en los pacientes. Por otra parte, se cree que también puede formar complejos con los anticuerpos anti ADN de doble hélice, los cuales disminuyen en la circulación.

Varias series de casos indican que el rituximab es útil para el tratamiento del lupus. El uso de un anticuerpo monoclonal anti-CD22 (que también actúa sobre las células B) está bajo estudio estudiado en un trabajo clínico; la supervivencia y la proliferación de las células B también pueden ser moduladas mediante el uso de un anti linfocito B estimulador. Un estudio importante mostró que el abetimus sódico no superó al placebo en un análisis inicial de todo el grupo en estudio, pero sí lo hizo en el análisis de un subgrupo de pacientes con anticuerpos con elevada afinidad por el fármaco.

El ligando anti-CD40 y la CTLA-4–Ig actúan directamente en la interacción entre las células T y las células presentadoras de antígeno, inhibiendo la coestimulación. Los péptidos derivados de los anticuerpos anti ADN patógenos pueden ser útiles en la generación de respuestas anti idiotípicas de los autoanticuerpos y por lo tanto, suprimir sus efectos patógenos.

Resumen

Los autoanticuerpos patógenos son la causa principal de daño tisular en pacientes con LES. La producción de estos anticuerpos se hace por mecanismos complejos que abarcan cada fase importante del sistema inmunológico. Muchos elementos diferentes del sistema son un blanco potencial de los fármacos terapéuticos en pacientes con LES.

Dres. Anisur Rahman, David A. Isenberg.
Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna.
Mechanisms of Disease. N Engl J Med 2008;358:929-39.

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II Congreso Interamericano de Medicina de Emergencias

II Congreso InterAmericano de Medicina de Emergencias

IV Congreso Argentino de Medicina de Emergencias

IV Congreso de la Asociación LatinoAmericana de Cooperación en Emergencia Médica y Desastres

11, 12 y 13 de Junio de 2008 – Buenos Aires, Argentina

Sheraton Hotel & Convention Center

Presidente: Dr. Silvio Aguilera (ARGENTINA)

Vicepresidente: Dr. Edgardo Menéndez (ARGENTINA)

Los capítulos a desarrollar serán los siguientes, los temas genéricos serán incluidos en cada uno de ellos y podrán ser repetidos dado que serán revisados en distintas etapas asistenciales. Todos ellos estarán centralizados en los aspectos trascendentes de cada una de sus etapas. ¿Quiénes serán los invitados destacados que asistirán al encuentro?

Dr. Aguilera: Como mencionamos antes vendrán a exponer más de 25 profesores de Estados Unidos. Es difícil nombrar algunos sin restarle categoría al resto de los invitados. Sin duda la presencia que más se destaca es la de Judith Tintinalli quien es Profesora y Jefa del Departamento de Emergencias de la Universidad de North Carolina y autora de numerosos libros que son indispensables para la formación de los médicos que realizamos Emergencias. Otros profesores importantes que nos visitarán incluyen a los doctores Darryl Macías, Joe Lex, Francis Mencl, Mark DeBard y los Ex presidentes de ACEP: George Molzen, Robert Suter, Frederick Blum, Brian Keaton y Robert Schafermeyer. También asistirán los Presidentes de varias sociedades científicas de emergencias de países latinoamericanos y el Dr. Lee Wallis de Sudáfrica.

Dr. Machado: El joven en etapa de formación podrá aprovechar todas las actividades del Congreso, ya que más del 90% de los médicos recién recibidos se relacionan inicialmente con algún área de la ME.

¿Qué otros miembros -no médicos- del equipo de salud encontrarán actividades de interés en el congreso?

Dr. Aguilera: Todos aquellos que están en contacto con la emergencia encontrarán en este Congreso temas que son de su interés. Esta población está compuesta por receptores y despachadores de Servicios de Emergencias Prehospitalarios. Profesionales enfermeros y conductores de ambulancias también encontrarán temas de su área. Rescatistas, primeros respondedores y bomberos también encontrarán en el programa una serie de temas que atraerán su atención.

Temas principales

EMERGENCIAS CARDIOVASCULARES

· Síndrome Coronario Agudo
· Infarto
· Insuficiencia Cardíaca – Edema Agudo de Pulmón
· Síncope
· Arritmia
· Paro Cardio-respiratorio
· Tromboembolia Pulmonar
· Hipertensión Arterial

EMERGENCIAS RESPIRATORIAS

· Crisis Asmáticas
· Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica
· Neumonía adquirida de la comunidad
· Faringitis, Bronquitis
· Vía Aérea

EMERGENCIAS NEUROLÓGICAS

· Accidente Cerebro-vascular
· Coma
· Cefalea
· Epilepsia

EMERGENCIAS ABDOMINALES

· Dolor Abdominal
· Náuseas y Vómitos
· Hemorragia Digestiva
· Gastritis
· Cólico Biliar
· Cólico Renal

EMERGENCIAS PSIQUIATRICAS

· Síndrome de Ansiedad y Depresión
· Ataque de Pánico

EMERGENCIAS INFECTOLOGICAS

· Paciente Inmunodeprimido
· Infección Urinaria
· Infección Respiratoria
· Infección Dermatológica
· Sepsis

TRAUMA

· Trauma de Cráneo
· Trauma Cervical
· Politrauma
· Lesión Traumática Mínima
· Tratamiento inicial del paciente en shock

DOLOR

· Estrategias del Tratamiento del Dolor Agudo en Emergencias

EMERGENCIAS PEDIATRICAS

· Insuficiencia Respiratoria
· Status Epiléptico
· Fiebre sin foco
· Categorización de pacientes
· Maltrato Infantil
· Consultas de Bajo Riesgo
· Atención Inicial Quemados
· Aspectos Médico-legales

EMERGENCIAS PREHOSPITALARIAS

· Semiología de la escena
· Desastres
· Emergencias en Lugares Remotos
· Manejo Escenarios Violentos
· Víctimas Múltiples
· Arritmias
· Insuficiencia Respiratoria

Para mayor información ingrese en www.cime2.com.ar

Inscripción:

La participación en este Congreso está abierta a todos aquellos profesionales interesados en la Medicina de Emergencias.

Favor completar el formulario de inscripción y enviarlo por email o por fax a la Secretaría del Congreso junto con el comprobante de pago.

Para cualquier otra información favor dirigirse a la Secretaría del Congreso.

Secretaría General:

ACATENA MEETING PLANNERS

TEL: & FAX: 054-11-4794-4648/011-4799-3098

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HEMORRAGIAS DIGESTIVAS-COMPLICACIONES-DATOS

Hemorragia digestiva: ¿Cuándo y cómo transfundir?
Revisión: transfusiones de eritrocitos, plasma fresco congelado y plaquetas
Esta revisión está dirigida a hallar evidencia sobre las transfusiones de eritrocitos, plasma fresco congelado y plaquetas en la hemorragia aguda y crónica de todo el tubo digestivo. Se actualizan las indicaciones de la transfusión en la hemorragia gastrointestinal (GI), las consecuencias hematológicas de la pérdida masiva de sangre y la transfusión masiva, la importancia del manejo de la coagulopatía en los pacientes con hemorragia. El conocimiento de la seguridad y el riesgo de las transfusiones de sangre brinda a los médicos la posibilidad de reducir las transfusiones innecesarias.

En la actualidad, en el Reino Unido se está promoviendo un uso más apropiado de la sangre y las transfusiones, habiéndose reducido el 16% de la demanda en los últimos 5 años (además de que en ese país las transfusiones son auditadas) coincidiendo con un aumento de las transfusiones de glóbulos rojos, mas no así de las transfusiones de plaquetas y plasma fresco congelado.

Factores que influyen en el uso de glóbulos rojos
Evidencia clínica

Se ha comprobado que el menor uso de sangre mejora o impide la peoría de la evolución de los pacientes en ciertas situaciones. Este concepto influyó mucho sobre las prácticas actuales en cirugía y terapia intensiva. Se comprobó que la transfusión “restrictiva” a partir de una hemoglobina (Hb) de 7 g/dL favorece más la evolución clínica que una transfusión “liberal” utilizando como valor los 10 g/dL. Otro estudio demostró una asociación entre la transfusión y la mayor mortalidad a los 30 días de los pacientes con síndromes coronarios agudos y un hematocrito (Hto) superior a 25% (equivalente a una Hb de 7,5 g/dL). Por lo tanto, los pacientes estables con isquemia coronaria pueden tolerar un Hto inferior al 25%.

Riesgo de la transfusión sanguínea
El esquema de hemovigilancia vigente en Reino Unido comprobó que las causas más frecuentes de muerte relacionada con la transfusión entre 1996 y 2003 fueron la complicaciones no infecciosas. Las complicaciones infecciosas (menos frecuentes) se deben principalmente a la contaminación bacteriana de los concentrados de plaquetas almacenadas. En la actualidad, en Reino Unido, la transmisión de virus por vía de la transfusión sanguínea es muy baja.

Problemas con la variante de la enfermedad de Creutzfled–Jakob
Se han producido 4 casos de transmisión de la variante de la enfermedad de Creutzfled-Jakob por la transfusión de sangre de donantes, 3 de los cuales desarrollaron los síntomas. Las medidas de precaución instituidas en Reino unido son:

→ El retiro y registro de cualquier componente de la sangre, derivados del plasma o tejidos obtenidos de cualquier individuo que más tarde desarrolle la variante de la enfermedad de Creutzfled-Jakob

Importar derivados del plasma de otros países para el fraccionamiento y manufactura de sus derivados

Importación de plasma fresco congelado de pacientes nacidos después de enero de 1996

Introducción de una leucodepleción universal de toda la sangre preparada para transfusión

Promoción del uso apropiado de sangre y medidas para evitar la transfusión

Para que la sangre sea segura se debe tener la certeza que está libre de virus, bacterias y variante del virus de la enfermedad de Creutzfled-Jakob. La encuesta de Wallis mostró una reducción del 24.6% del uso de sangre en enfermos operados. En la actualidad, los pacientes quirúrgicos reciben solo el 33% de todas las transfusiones de glóbulos rojos. Sin embargo, el uso de sangre en la hemorragia GI continúa sin cambios. En estos casos, es muy importante considerar no solo los beneficios potenciales de la transfusión sino también los riesgos y los costos.

HEMORRAGIA GASTROINTESTINAL AGUDA
La guía de la British Society of Gastroenterology (BSG) hace recomendaciones para el manejo y reanimación de la hemorragia GI superior no varicosa pero no sobre el uso de plasma fresco congelado y plaquetas. En estos casos, es importante identificar la etiología y el sitio del sangrado, la disponibilidad de tratamientos homeostáticos y la evaluación del riesgo si la hemorragia continúa o se repite. Si el paciente ha tenido una hemorragia importante, está hemodinámicamente compensado y continúa sangrando, la finalidad más importante de la reanimación inicial es estabilizar al paciente para el tratamiento definitivo. La transfusión de glóbulo rojos raramente detendrá la hemorragia, y en estas circunstancias no ha quedado establecido en qué nivel debe estar la Hb “segura” para realizar una endoscopia, radiografía o investigación quirúrgica. Al comenzar la hemorragia, es posible que la Hb no refleje el volumen de sangre perdido o restaurado, de modo que hay que tener cautela al interpretar los resultados. Es conveniente comunicarse enseguida con los equipos de de transfusión, anestesia, endoscopia, cirugía y radiografía y recordar que los pacientes con una hemorragia de escaso volumen o cuyo riesgo de volver a sangrar es bajo no requieren transfusiones.

Reanimación de un paciente en shock hemorrágico
Con la reposición de líquidos se mantiene la perfusión tisular y evita el shock hemorrágico y sus consecuencias. Sin embargo, dicen los autores, una revisión avala la hipótesis de que el mantenimiento de la presión arterial en los pacientes con trauma hemorrágico podría ser peligroso (Kwan y col.; Lancet, 2001).

Una revisión previa concluyó que los coloides no aventajan a los cristaloides en la reanimación de los pacientes con trauma, quemaduras o cirugías, por lo que, por ser más costosos que los cristaloides, no se justifica su uso fuera de protocolos de estudio. Sin embargo, esa revisión no tuvo en cuenta a los pacientes con hemorragia GI.

Utilización de sangre en la reanimación de pacientes con hemorragia gastrointestinal
Hasta el momento no se han publicado revisiones sistemáticas sobre este tema. En un estudio controlado y aleatorizado de 50 pacientes hipotensos con hemorragia GI aguda grave, todos los pacientes fueron transfundidos con 2 unidades de sangre (transfusión precoz) o 2 unidades solo cuando la Hb alcanzó los 8 g/dL (transfusión tardía). En el primer grupo, la mortalidad fue del 8% y en el segundo, del 0%. Las mediciones utilizadas fueron la hipotensión y el tiempo de coagulación. El riesgo relativo de muerte con la transfusión precoz fue 5,4.

La pérdida masiva de sangre puede definirse como “la pérdida de un volumen de sangre en 24 horas, la pérdida del 50% del volumen sanguíneo o una velocidad de pérdida sanguínea de 150ml por minuto.” Las complicaciones principales de la hemorragia masiva son la insuficiencia para mantener una perfusión tisular adecuada y la aparición de coagulapatía . Los cambios fisiológicos que ocurren en estos casos son proporcionales al volumen da sangre perdida. Se recomienda transfundir sangre cuando la pérdida alcanza el 30-40% del volumen, para mantener un Hto de 0,35 L/L. Solo sobre la base de una opinión consensuada, las guías recomiendan transfundir plaquetas a los pacientes que cursan una hemorragia, a partir de 75 × 109/L o menos.

Hemorragia masiva causante de coagulopatía
La pérdida de un volumen de sangre y su reemplazo con un concentrado de glóbulos rojos almacenados reduce los factores de coagulación en aproximadamente 70%, pero generalmente se asocia con diátesis hemorrágica. La coagulopatía en la hemorragia masiva es proporcional al volumen de la pérdida y es multifactorial. Los factores que contribuyen son:

→ Activación de las cascadas de la coagulación y fibrinolítica

Hemodilución

Hipotermia

Alteración de la síntesis hepática de factores de la coagulación

Liberación hacia la circulación de factores tisulares

Daño de las células endoteliales con activación de la coagulación intravascular y coagulación intravascular diseminada

Shock hemorrágico con acidosis, hipovolemia y transfusiones

Deterioro del clearance de los factores de la coagulación activados en el contexto del shock

Complicaciones de la transfusión masiva
La transfusión masiva se define como el reemplazo de todo el volumen de sangre en un período de 24 horas o de 10 unidades de sangre durante pocas horas. Las complicaciones de este tipo de transfusión son:

Coagulopatía causada por la dilución de los factores de la coagulación y plaquetas del huésped, como así por la falta de plaquelas y factores de la coagulación en los paquetes de eritrocitos

Sobrecarga de volumen

Hipotermia

Hiperkalemia, causada por la lisis de los eritrocitos almacenados

Hipocalcemia por toxicidad del citrato; puede ocurrir en pacientes con insuficiencia hepática, insuficiencia cardíaca congestiva u otros estados con bajo gasto, aunque es una complicación dada vez más rara con el uso de la terapia con componentes.

Manejo de la coagulopatía en la hemorragia gastrointestinal
Cuando la hemorragia se acompaña de coagulopatía o pérdida de sangre, es equivalente al volumen circulatorio total normal y la hemorragia continúa, se requiere el uso de productos plasmáticos, muy importantes por su contenido en factores de la coagulación. Sin embargo, su uso debe reservarse para pacientes con hemorragia en curso y no para “prevenir” la hemorragia en pacientes estables.

Plasma fresco congelado (PFC)
El PFC, fuente de factores de la coagulación, se indica cuando el tiempo de protrombina y el tiempo parcial de tromboplastina activada superan 1,5 veces el control normal en pacientes con hemorragia. El monitoreo de los resultados es complejo y no se establecido una fórmula útil para hacerlo.

Complejos de protrombina
Los concentrados de complejos de protrombina son productos con inactivación viral que contienen factores dependientes de la vitamina K, protrombina y los factores IX, X y VII. Están indicados en pacientes con hemorragia masiva y deficiencia comprobada de vitamina K o hipercoagulabilidad por warfarina. No está indicado en pacientes con hepatopatía o coagulación intravascular diseminada (CID) por el riesgo de desencadenar esta última o de tromboembolismo.

Pacientes tratados con warfarina con hemorragia gastrointestinal aguda
El efecto anticoagulante de la warfarina se controla mediante la prolongación del tiempo de protrombina estandarizado y se contrarresta con la inyección de vitamina K (5-10 mg por vía intravenosa). Después de la administración de vitamina K el control de un nuevo estado de anticoagulación se hace difícil, por lo que es conveniente consultar con el hematólogo.

Coagulopatía de la hepatopatía crónica en la hemorragia gastrointestinal
El 30 a 50% de los pacientes con hipertensión portal presentan hemorragias varicosas, y cerca del 50% morirá a raíz de la primera hemorragia. La mortalidad está estrechamente relacionada con la gravedad de la hepatopatía, y la prolongación del RIN es uno de los marcadores de disfunción de la síntesis hepática. La trombocitopenia refleja el hipoesplenismo y la CID asociados a la cirrosis, siendo común la coagulopatía y la trombocitopenia importantes. No hay evidencia acerca de la corrección profiláctica de la plaquetopenia o del RIN elevado en la cirrosis como tampoco sobre el uso del PFC. Se ha recomendado manejar la hemorragia varicosa mediante la normalización del tiempo de protrombina y de las plaquetas, pero sin especificar un método.

Las guías transfusionales recomiendan usar el PFC solo cuando existen deficiencias demostrables multifactoriales asociadas con hemorragia grave, acompañadas o no por CID. Con respecto a la transfusión de plaquetas en la hemorragia aguda, está indicada en pacientes con una plaquetopenia de 50 × 109 en pacientes con hemorragia aguda, aunque la definición de hemorragia aguda no siempre es fácil, pero en el contexto de la hemorragia varicosa, se deben mantener las plaquetas por encima de ese valor hasta que la hemorragia haya sido adecuadamente controlada, con comprobación endoscópica o radiográfica.

Transfusión de eritrocitos para corregir la anemia luego de la hemorragia gastrointestinal aguda

Los principales objetivos del tratamiento de la hemorragia GI aguda son la estabilidad hemodinámica y la disminución franca de la hipovolemia y la hipoperfusión. Una vez logrados, se debe identificar el lugar del sangrado para hacer el tratamiento apropiado para detener la hemorragia. La corrección de la anemia minimiza el riesgo de las intervenciones endoscópicas, quirúrgicas y radiológicas necesarias. Una vez que la hemorragia ha sido controlada, el paso siguiente en cuanto a la transfusión es si el paciente necesita tratamiento de la anemia aguda.

Evidencias en pacientes sin hemorragia gastrointestinal
Se han hecho trabajos extensos sobre el umbral de anemia que requiere transfusiones, pero ninguno se ocupó especialmente de la hemorragia GI. Publicaciones recientes sobre los efectos de la transfusión en terapia intensiva han difundido la implementación de la transfusión restringida. Un estudio que comparó las transfusiones restringidas y liberales de glóbulos rojos demostró una reducción importante en el uso de sangre en los pacientes del primer grupo, sin diferencias importantes en la evolución clínica. No aumentó el número de eventos cardíacos (infarto de miocardio, paro cardíaco, edema pulmonar, angina). El metaanálisis demostró una reducción del 24% en eventos cardiacos en el grupo con transfusión restrictiva, comparado con el grupo con transfusión liberal pero la significación estadística fue escasa. La mortalidad fue 20% menor en el primer grupo, sin significancia estadística. Cuando no existe enfermedad cardíaca o sangrado, los autores recomendaron las transfusiones restrictivas a partir de los 7 g/dL de Hb.

En 2001, se realizó en Estados Unidos un estudio sobre la transfusión en infarto agudo de miocardio que demostró una aumento importante de la mortalidad en pacientes con 33% de Hto en el momento de su admisión. Cuando el grupo en estudio recibió transfusión, su mortalidad disminuyó significativamente. Esta población no es la misma que la que presentaba hemorragia GI y antecedentes de enfermedad cardíaca isquémica, pero pone de relieve la necesidad de ser precavidos con la restricción de las transfusiones en pacientes con cardiopatía severa.

Evidencia en pacientes con hemorragia gastrointestinal
En un estudio prospectivo de hemorragia aguda del tracto GI superior comprobó la asociación de enfermedad cardiovascular con un riesgo aumentado de recidiva de la hemorragia y muerte. En otra investigación, la insuficiencia cardíaca fue un factor de riesgo independiente en la hemorragia GI alta que predijo la necesidad de intervención clínica, incluyendo la transfusión. La mortalidad de pacientes con hemorragia GI alta y enfermedades respiratorias o cardiovasculares fue mayor que en los pacientes con hemorragia pero sin comorbilidades. En el Reino Unido se están auditando las hemorragias GI superiores y el uso de sangre para identificar si la transfusión afecta la evolución de los pacientes con comorbilidades importantes. No existen datos relacionados con la hemorragia colorrectal aguda, aunque los principios para la transfusión de sangre y derivados son los mismos.

SANGRADO GASTROINTESTINAL CRÓNICO
Cuando la Hb disminuye rápidamente, se produce un aumento compensatorio del gasto cardíaco. La liberación de oxígeno en los tejidos se mantiene través de éste y otros mecanismos como la reducción de la viscosidad sanguínea y la vasodilatación periférica. Estos mecanismos son muy efectivos. En la anemia crónica, la disminución de la Hb es mejor tolerada. El gasto cardíaco en reposo no suele aumentar hasta que la Hb cae por debajo de 7 g/dL. A diferencia de la hemorragia GI aguda, la anemia crónica se debe más a pérdidas en el tracto GI inferior. Los determinantes clínicos para la transfusión de productos de la sangre son la velocidad de la pérdida de sangre y el nivel de Hb. Durante muchos años, una Hb inferior a 10 g/dL fue considerada un nivel apropiado para transfundir glóbulos rojos. En 1988, se concluyó por consenso que el criterio para indicar la transfusión no es único, y depende de la presencia de comorbilidades importantes. Las guías se basan principalmente en series de pacientes y datos de cohorte de grupos poblacionales donde las transfusiones son rechazadas (por ej., testigos de Jehová), más que en trabajos clínicos. La mayoría de los estudios controlados y aleatorizados sobre los diferentes umbrales para la indicación de transfusiones se han publicado a partir de estas guías. Sobre estos estudios se hizo una revisión y metaanálisis en 2000. La guía de la British Society of Gastroenterology para el uso de transfusiones de glóbulos rojos destaca la importancia de identificar la causa de la anemia en pacientes con anemia crónica. En los casos de ausencia de enfermedad cardíaca o sangrado, la identificación se hace a través de pruebas hematológicas e investigaciones del tracto GI.

Anemia crónica por deficiencia de hierro
La deficiencia de hierro solo puede ser excluida si la ferritina está por encima de 70 mg/L. La guía de la BSG para el manejo de la anemia ferropénica indica el tratamiento para restaurar los niveles de Hb y los índices hemáticos a lo normal, y para rellenar los depósitos de hierro. Esto no se logra sin haber previamente evaluado la causa de la anemia. Esta guía, como la del British Committee for Standards in Haematology recomiendan el uso de hierro enteral como tratamiento de primera línea, además de eliminar la causa. Luego de haber corregido la ferropenia hasta rellenar nuevamente los depósitos, el tratamiento con sulfato ferroso (200 mg o menos) se continúa 3 meses. El hierro parenteral queda reservado para los pacientes que no toleran o rechazan el hierro oral. Esto debe ser considerado antes de transfundir a pacientes con deficiencia crónica de hierro debido a pérdida digestiva. La transfusión debe quedar reservada para los pacientes con riesgo de inestabilidad cardiovascular debido a su anemia, aunque no hay base de trabajos clínicos al respecto.

Resumen
La evidencia sobre los efectos beneficiosos de los glóbulos rojos y otros componentes de la sangre en la hemorragia GI superior es limitada.

Hay evidencia importante de estudios realizados en terapia intensiva de que el umbral para una transfusión segura en adultos con hemorragia aguda pero por otra lado sano puede ser 7 g/dL una vez que la transfusión ha sido controlada.

Menos establecido está el nivel de indicación seguro para pacientes con comorbilidades cardiorrespiratorias importantes; considerar la transfusión hasta una concentración de Hb superior a 7 g/dL.

Luego del tratamiento definitivo y de la detención de la hemorragia, es raro que se requiera transfusión para corregir la anemia, debiendo usarse el hierro como tratamiento de primera línea.

En la hemorragia masiva se recomienda hacer una consulta inmediata con el hematólogo.

Para los pacientes con anemia por pérdida sanguínea GI crónica, se prefiere la administración enteral y parenteral de hierro a la transfusión de glóbulos rojos.

Se requieren estudios aleatorizados y controlados para establecer los parámetros para la indicación, frecuencia y suspensión de las transfusiones.

Datos prácticos

1- Peligros de la transfusion

Muerte: 0,39/100.000
Morbilidad: 1/5.32 millones de las donaciones
Incompatibilidad ABO: 0,37/100.000
HIV 1/5.32 millones de donaciones
Virus de la hepatitis B 1/0.45 millones de donaciones
Las complicaciones no infecciosas son las más comunes

2- Coagulopatías en la hemorragia GI aguda

En la hemorragia GI las coagulopatías suelen ser multifactoriales
En la hemorragia masiva la coagulopatía es proporcional a la pérdida e sangre
La transfusión masiva aumenta el riesgo de coagulopatía clínicamente significativa

3- Tratamiento de la coagulopatía en la hemorragia GI aguda

Plasma fresco congelado

• Contiene todos los factores de la coagulación
• Solo debe usarse cuando el tiempo de protrombina supera 1,5 veces el valor normal y el paciente sufre hemorragia

Crioprecipitado

• Debe usarse en la hemorragia masiva para mantener el fibrinógeno > 1g/L.

Concentrados complejos de protrombina

• Se usan para revertir los efectos de la warfarina en el contexto de la hemorragia
• Se usan deficiencias conocidas de vitamina K y hemorragia

Factor VIIa recombinante

• No está aprobado para enfermedades de la hemostasia adquiridas
• No existe evidencia de un efecto importante en la hemorragia GI con coagulopatía

Datos prácticos para la transfusión segura en la hemorragia aguda
Avisar al banco de sangre la necesidad de sangre, cuándo y cómo

Las muestras deben estar claramente etiquetadas y si el paciente no está identificado, colocar el número de internación de emergencia y el sexo. Utilizar la misma identificación cada vez que se requiere sangre, de manera que el banco sepa que se trata del mismo paciente

Asegurarse que el banco de sangre conozca la urgencia de la necesidad de sangre utilizando palabras previamente concordadas para explicar la urgencia.

Asegurarse de que el banco de sangre está informado

• Quién recolectará la sangre
• Asegurar que la sangre llegue a cualquier lugar donde se halle el paciente

No esperar a la confirmación del grupo sanguíneo si el paciente se está desangrando

Dres. Sarah Hearnshaw, Simon Travis, Mike Murphy


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