Archivo para la categoría ‘EL DOLOR’
08 Oct 2009 | Por marceale | # Enlace permanente

ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL PACIENTE CRÓNICO
Hablar de un paciente crónico indica que una persona sufre una enfermedad de larga evolución, la mejoría de los síntomas es lenta, pasajera y casi nunca está asintomático. El término crónico tiene un efecto negativo tanto en los familiares del paciente, la sociedad como en los médicos, quienes no aceptan con agrado responsabilizarse en el tratamiento.
El paciente crónico en el seno familiar origina tensiones, confusiones, desánimo y sentimiento de culpa en sus familiares respecto a los cuidados que brindan al paciente, situación que repercute en el estado general del paciente crónico originando;
1. Necesidad de seguridad
2. Angustia de ser rechazado
3. Temor al abandono y a la soledad
4. Miedo a la invalidez
5. Desconfianza en el médico.
EL CONTACTO CON LOS PACIENTES
El primer contacto con los pacientes es la admisión. El personal de salud que se encarga de la admisión constituye un equipo (el equipo de Admisiones), son quienes escuchan el pedido de consulta, siendo éste el primer acercamiento de la persona que viene a consultar al Servicio de Salud.
Todo paciente hospitalizado mantiene una permanencia en el centro hospitalario. Terminada la internación, si el síntoma de angustia estaba controlado o solucionado, se lo enviaba a su hogar, pero si persistía, el paciente pasaba a consultorios internos como paciente ambulatorio de psicología o sicopatología.
¿Cuál es el papel del equipo medico y la familia en estos momentos?
Información
La información es un aspecto muy importante en cualquier etapa de la enfermedad. La información es un proceso que mejora la adaptación a largo plazo pero que provoca ansiedad corno efecto inmediato, sobre todo si se comunican malas noticias
CONTROL DE SÍNTOMAS
Todos los síntomas que presenta el enfermo crónico deben ser atendidos con detenimiento, sean físicos o psicológicos. Entre los síntomas físicos más incapacitantes y que requieren una mayor atención se encuentra el DOLOR. Los síntomas psicológicos varían en cada etapa de la enfermedad como ya se ha descrito y pueden ser tan incapacitantes como los físicos, por ello se recomienda hacer una prevención de los mismos en tas etapas iniciales.
Calidad de Vida
La Calidad de Vida en el enfermo crónico es una constante que hay que perseguir. No debemos olvidar que el ser humano es un ser bio-psico-social y debe buscar el equilibrio en cada una de las áreas para sentirse tranquilo y confortado. Una buena información, junto a un adecuado control de síntomas y percibir por parte del entorno el apoyo y cariño necesarios, suelen mejorar en gran medida la “calidad de vida” del enfermo, haciendo soportable cualquier sufrimiento.
Apoyo Social
Término que hace referencia a las relaciones familiares y sociales de que dispone el paciente y que colaboran de diferentes maneras en todo el proceso de enfermedad. Desde un punto de visto psicológico, el apoyo social que tenga el paciente es una variable predictora del ajuste o adaptación a la enfermedad.
Ventilación Emocional
Expresar las preocupaciones y miedos que siente el paciente, puede favorecer la disminución de los niveles de ansiedad y que el enfermo se sienta más tranquilo, así mismo nos da pautas para poder ayudarle y mejorar su “calidad de vida”. Existen técnicas que facilitan el desahogo emocional, pero siempre han de ser aplicadas por un profesional, cuando el caso lo requiere, ya que el mundo de las emociones es complejo y podemos provocar un daño en el paciente sino sabemos manejarlo.
RECAÍDA O PROGRESIÓN DE LA ENFERMEDAD
¿Cómo se vive una recaída o progresión de una enfermedad crónica?
Un grupo de personas a las que se les diagnóstica la enfermedad, tras un periodo de tiempo de completa normalidad, vuelven a presentar problemas de salud relacionados con la misma. La recaída o progresión de enfermedad, suele ser una etapa difícil, en la que nuevamente es necesario someterse a tratamientos médicos y revivir situaciones que ocurrieron durante el proceso diagnóstico y tratamientos iniciales. Esta fase se vive con mayor incertidumbre v desánimo. Los motivos para ello los podemos resumir en los que siguen:
La experiencia anterior de enfermedad despierta recuerdos y emociones negativas lo que condiciona que el paciente sienta más miedo, se cuestione la aceptación de nuevos tratamientos, y sobre todo que presente una serie de reacciones emocionales que serán difíciles de manejar: la desconfianza, la desesperanza y la impotencia.
Esta situación condiciona que tanto el equipo médico como la familia contemplen una serie de actuaciones que faciliten al paciente la aceptación de lo que sucede, así como la toma de decisiones en cuanto a la aceptación de nuevos tratamientos, segundas opiniones etc.
EL TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO DE LOS PACIENTES CRÓNICOS
Contamos con experiencias controladas de los efectos de las intervenciones psicoterapéuticas, tanto Individuales cómo grupales, sobre la mejoría de la respuesta a los tratamientos.
En un informe reciente se ha documentado la prolongación del tiempo de vida en pacientes con enfermedades crónicas de mama avanzado, qué habían participado de dispositivos grupales; en otro se halló mejoría en los parámetros inmunes en pacientes con melanoma en estado inicial, quienes además tuvieron mayores intervalos libres de recidivas. En general, están científicamente documentados un aumento del tiempo libre de enfermedad, una disminución de las recidivas y una prolongación del tiempo de vida, en pacientes que han recurrido a la psicoterapia como parte del tratamiento.
REACCIONES PSICOLÓGICAS A LA HOSPITALIZACIÓN
Cada individuo reacciona de manera diferente tras ser ingresado en un hospital, dependiendo de la naturaleza de la enfermedad, de su personalidad y de su situación vital. Algunos pacientes lo interpretan como un lugar seguro del que van a obtener cuidado y alivio en sus síntomas, mientras que otras personas lo ven como un lugar que aumenta su ansiedad. En comparación con su hogar, un hospital es un ambiente impersonal, en el que a uno normalmente le despojan de sus ropas, a menudo hay que compartir habitación con otros y tiene que adaptarse a una nueva rutina, a horarios de comidas, sueño y visitas, rodeado de un sinfín de caras nuevas, cada una de ellas con una función concreta que desarrollar.
INFORMAR AL PACIENTE
Cuándo el pronóstico es malo, ¿Qué Información debe darse al paciente y como deben hacerse?
Existen 3 modelos:
a) Ocultar el diagnóstico y el pronóstico al paciente.
La relación médico-paciente es de carácter paternalista, con poca comunicación entre ambos. En este modelo se asume que el paciente necesita ser protegido de las malas noticias, o que no quiere conocerlos.
b) Informar sobre el verdadero diagnóstico y pronóstico al paciente.
Con una relación también de carácter paternalista, con una buena relación entre ambos, pero en este caso el paciente es quien toma las decisiones.
c) Comunicar el diagnóstico y el pronóstico de forma individualizada. La comunicación médico paciente es buena. En este modelo se asume que cada paciente es distinto, que cada uno asume su enfermedad de manera diferente y que la cantidad de información que desean es diferente.
En 1993, la División de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una monografía dedicada a cómo contar las malas noticias al enfermo. Las conclusiones fueron las siguientes:
1. Antes de informar al paciente, el médico deberá tener un plan. Es decir, deberá, haber considerado cuál es la mínima información que el paciente o los familiares necesitan saber para tomar decisiones de cara al futuro y cuál es la máxima información que se les puede dar en función de la seguridad del diagnóstico (p. ej., cuando lleva un excesivo número de pruebas diagnósticas).
2. Dar el control a paciente sobre lo que quiere saber v cuándo lo quiere saber. Existe una amplia evidencia tanto de la literatura como de la experiencia clínica de que cuando a los pacientes se les presenta la oportunidad dirán lo que quieren saber y cuándo.
3. El médico deberá averiguar lo que el paciente piensa sobre su enfermedad. Deberá preguntarle lo que él cree que le sucede y lo que le preocupa. Normalmente el médico asume que el paciente tiene miedo porque va a morir.
4. Permitir al paciente que se tome tiempo para asimilar toda la información, es importante no sobrecargar al paciente y ofrecerle la información en varias sesiones.
5. Dar alguna buena noticia o por lo menos esperanza.
6. Ofrecer al paciente un plan de tratamiento, aunque el médico no sepa con exactitud el diagnóstico. Los pacientes se muestran muy agradecidos cuando ven que alguien sabe lo que está haciendo y parece controlar la situación.
7. El médico nunca deberá dar falsas esperanza o mentir, pues esto destruirá la confianza en el médico, así como la relación médico ) paciente.
ASPECTOS PSICOSOCIALES DEL HOSPITAL
Podríamos definir el hospital como:
Dentro del referido marco de una intervención psicológicamente adecuada en los pacientes hospitalizados, es preciso tratar de:
1. Frenar las molestias y disfunciones derivadas de la enfermedad (lo que se puede llamar rehabilitación y/o habilitación alternativa).
2. Evitar o retrasar complicaciones en los cuadros instaurados.
3. Mantener al paciente con la máxima autonomía, libertad e inserción en su entorno, que sean posibles.
4. Mejorar la adaptación tanto del paciente como de su familia (que no olvidemos que también padece las consecuencias de la enfermedad y que, a su vez, influye muchas veces decisivamente en la evolución del paciente) a la situación de enfermedad.
5. Mejorar el cumplimiento de las normas y controles de salud, tanto en sanos como en pacientes crónicos.
6. Implicar al paciente y a su familia tanto en la situación de enfermedad como en su tratamiento.
7. Evitar la pasividad, la dependencia y el conformismo.
8. Equilibrar, en cada caso, el reparto de las cargas-beneficios consecuentes a la enfermedad entre todas aquellas personas implicadas en esa situación de enfermedad.
9. Mejorar al máximo la calidad de vida en todos aquellos aspectos en que ello resulte posible.
IMPACTO DE LA HOSPITALIZACIÓN SOBRE EL PACIENTE
La propia situación de hospitalización ya supone por sí misma una carga de ansiedad y unos problemas importantes para todos los implicados (pacientes, familiares y personal que desempeña su labor profesional), debemos considerar la situación de enfermedad que padece el paciente, complica aún más su situación y la hace más dificultosa.
Esos pacientes se encuentran sometidos a unas condiciones particulares, de entre las que destacan:
A) Un futuro personal en mayor o menor grado temible e incierto, en relación con su bienestar, salud y/o supervivencia.
B) Unos problemas materiales, económicos, etc., derivados del internamiento.
C) Unas molestias físicas y psíquicas deriva las de la enfermedad, de las exploraciones que ésta conlleva y de los tratamientos que puedan resultar potencialmente necesarios.
D) La ignorancia del motivo de algunas exploraciones y de su peligrosidad, de los tratamientos que pudieran derivarse de sus resultados, de la evolución que probable y realmente va a seguir el cuadro, etc.
E) La dependencia de su bienestar, de su sufrimiento y de su futuro, de unas personas desconocidas, con una conducta generalmente aséptica e impersonal, que no muestran estar especialmente motivadas afectivamente hacia él de una forma concreta.
F) La consecuente separación familiar y de su entorno físico habitual.
DIFICULTADES INDIVIDUALES DE LA ADAPTACIÓN A LA HOSPITALIZACIÓN
Dificultades de adaptación a la hospitalización referidas a los hábitos personales del paciente
Podríamos distinguir cuatro aspectos:
A) Alimentación
La hospitalización supone cambios en este aspecto de la vida cotidiana del paciente, tanto en lo que se refiere a horarios, cantidad y calidad, condimentación o temperatura, como en lo que se refiere a la forma y postura física en que se ve obligado a comer, al tipo de servicio que se le proporciona para ello, etc.
B) Sueño
Aquí la necesidad de adaptarse se plantea por los cambios que experimenta el sujeto hospitalizado tanto en lo que se refiere a los horarios, como en lo que se refiere a la comodidad física, en lo referente a las interrupciones a que se le somete en el descanso por los compañeros de habitación, ruidos y luces, tomas de medicación propias o de los compañeros dentro del horario de sueño, etc.
C) Higiene Personal
Aquí las dificultades se derivan de la necesidad de utilizar instalaciones generalmente inhóspitas e incómodas, con un espacio físico inusual en el que faltan los elementos habituales para el sujeto. Y que, además, se ve obligado a compartir con personas extrañas.
D) Alojamiento
En este caso las dificultades se derivan, obviamente, de las incomodidades que generalmente implica la estrecha convivencia con personas extrañas, de costumbres y gustos distintos, que la hospitalización impone.
Dificultades de Adaptación a la Hospitalización Debidas a los Estilos de Vida del Paciente
A) Intimidad
Las dificultades se plantean aquí ante la imposibilidad de hablar en privado de asuntos personales o íntimos.
B) Independencia
Las limitaciones de la movilidad teniendo que pedir permiso para casi todo lo que en la vida habitual se hace libremente, con imposibilidad de control o de toma de decisiones.
C) Atuendo
Aunque pueda parecer poco relevante, resulta también molesto para el paciente el tener que permanecer constantemente, durante el tiempo que dure la hospitalización, con ropa de noche, generalmente manteniendo la uniformidad que impone el hospital y muchas veces con inadecuación de tallas, de planchado.
DIFICULTADES DE ADAPTACIÓN A LA HOSPITALIZACIÓN DERIVADAS DE LAS EXPECTATIVAS DEL SUJETO
A) Hacia sí mismo
La expectativa del sujeto hacia sí mismo como paciente implica que debe )ser bueno). Y ello significa que debe ser dócil y hasta heroico si es menester. Debe obedecer ciegamente las indicaciones que se le hagan, sin rechazar en ningún caso tratamientos, dietas o manipulaciones.
B) Hacia la enfermera
La enfermera es una figura profesional que despierta en el paciente expectativas ambivalentes. Por un lado, sabe que es una persona que no debe dejarle morir, pero que tampoco debe darle información ni su opinión, que no debe dejarse guiar en su actuación por su conciencia sino por su obligación, que tiene acceso a toda su intimidad pero que no debe divulgar la información.
C) Hacia el médico
Esa es una figura que en el hospital, más que en ningún otro sitio, es magnificada e idealizada. No se le debe enjuiciar ni molestar con preguntas, no debe eludir las decisiones últimas sobre cuál es la mejor atención, tiene en su poder la capacidad de indicar o suspender un tratamiento.
El Funcionamiento Hospitalario un Campo de Aplicación de la Psicología Médica
Es un lugar de cuidados.
Pero es también un lugar de búsqueda que deberá concernir a todo el campo de la psicología médica.
Finalmente es un lugar que posee unas características de funcionamiento propias, diferentes de las de la medicina práctica.
1. Características de la hospitalización
A. La hospitalización acentúa algunos rasgos de la relación asistente-asistido.
Y contribuye a desequilibrarla en detrimento del enfermo;
B. La hospitalización implica un funcionamiento de grupo en los asistentes.
2. La aportación médica a las dificultades vinculadas a la hospitalización.
A. Las posibles respuestas a los efectos traumáticos de la hospitalización.
Puede bastar con pequeños gestos como apretar la mano, decir el nombre, explicar la naturaleza y razones de las diferentes gestiones para que el clima psicológico cambie considerablemente y que la angustia vaya normalizándose.
Tres grandes principios podrían guiar siempre la actitud de los asistentes cualquiera que sea la naturaleza de su función:
Personalizar la relación.
Tener presente la función organizadora del asistente, siendo coherente en su actitud y explicando el sentido de lo que se realice.
Permitir al enfermo tener un papel activo.
Dicha actitud tendrá tanto mas eficacia de formar parte del comportamiento habitual de los asistentes.
B. Las distribuciones de la relación de grupo en el hospital
Que se quiera o no, que sea deseado o temido, el funcionamiento de un servicio hospitalario implica unas relaciones de grupo. Nosotros hemos subrayado la importancia y consecuencias sobre la naturaleza y la calidad de la relación médico-paciente (asistente-asistido) y sobre la circulación de la información.
C. ¿Cómo mejorar la calidad de la comunicación del grupo asistente?
Algunos principios pueden guiar su acción:
Todos los miembros del grupo deben comprender el interés de una buena comunicación, condición para obtener su adhesión y motivación.
Las actitudes en el seno de un grupo son contagiosas y tienen un variable ejemplar. Podemos así advertir que las enfermeras se comportan a menudo con los enfermos de una forma parecida a la que los médicos adoptan para ellos.
Toda información que viene de cualquier persona debe poder ser dicha y ser oída sin desvalorización ni ironía.
La comunicación, para mantenerse no se debe hacer en sentido único. Un mínimo de información debe venir en reciprocidad a todos los asistentes sobre el sentido de su acción, la importancia de sus informaciones y las consecuencias que han tenido.
D. La humanización de los hospitales pasa por la aplicación de estos principios
Quien dice humanización significa en efecto el deseo de tener en cuenta necesidades verdaderas de los enfermos. No son únicamente materiales, pero implica tener en cuenta unas necesidades psicológicas y de la personalidad de los enfermos.
Humanizar es reintroducir lo humano en el funcionamiento del hospital, es decir, evitar que este último no sea reducido al papel de fábrica a reparar los órganos averiados. Todo lo que hemos podido decir del vínculo entre psique y soma nos muestra su importancia,
Humanizar significa permitir a cada enfermo seguir viviendo como un ser humano.
Teniendo en cuenta sus valores de referencia.
Solicitando en la mayor medida el conjunto de sus posibilidades de funcionamiento, no solo fisiológicas sino también mentales.
Evitándole que se desorganice a través de la angustia.
Etiquetas: CRÓNICO, DEL, PACIENTE, PSICOLOGÍA
08 Oct 2009 | Por marceale | # Enlace permanente

INTRODUCCIÓN OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como aquel estado de bienestar físico, psíquico y social, y no sólo como la ausencia de enfermedad.
En este contexto, la enfermedad debe entenderse como un proceso biológico que supone una alteración estructural o funcional, un proceso psicológico que conlleva sufrimiento y dolor, y un proceso social porque supone una invalidez.
La psicología médica estudia las interacciones recíprocas entre procesos mentales y salud fisiológica y considera todos aquellos aspectos psicológicos presentes al enfermar, al recuperarse y cómo se adapta el individuo a la enfermedad. Considera que la salud y la enfermedad son atributos de la persona en su totalidad y que así deben ser considerados por todo médico. La vida psíquica desempeñaba un factor importante en la salud y en la enfermedad.
Factores que intervienen en la Reacción del Paciente con la Enfermedad
Enfermar supone enfrentarse a un mundo hasta entonces desconocido y negado. Todo individuo cuando enferma experimenta una serie de reacciones emocionales ante la enfermedad que el médico debe considerar. Existen muchos factores que intervienen en esas reacciones, entre los que destacan la personalidad del paciente, su edad, el tipo de enfermedad, la familia y los amigos, el hospital y la personalidad del médico y demás profesionales de la salud.
PERSONALIDAD DEL PACIENTE
Personalidades inseguras tendrán miedo a perder el control sobre sus vidas; los pasivo-agresivos tenderán a ser irritables y demandantes cuando enfermen.
EDAD DEL PACIENTE
Los adultos jóvenes tienen más riesgo de reaccionar ante una enfermedad con resentimiento o incredulidad, y de buscar diferentes opiniones con la esperanza de que el diagnóstico original fuese una equivocación. Los pacientes ancianos en general aceptan mejor sus problemas médicos.
TIPO DE ENFERMEDAD
Las enfermedades del corazón, como las arritmias o las enfermedades de las arterias coronarias, producen mucha ansiedad y el miedo ante la muerte es constante. Las enfermedades crónicas, como la insuficiencia renal, artritis o diabetes, producen diversas respuestas que van desde su aceptación hasta su negación, rechazando el tratamiento.
FAMILIA Y AMIGOS
La complejidad de la dinámica familiar afectará el comportamiento del paciente. Así, por ejemplo, la ansiedad del esposo será transmitida al paciente.
Aspectos Psicológicos del Paciente Crónico, Ambulatorio y Hospitalizado.
ASPECTOS PSICOSOMÁTICOS DEL ENFERMO
Las enfermedades somáticas generalmente tienen un tiempo de incubación que varía de una enfermedad a otra (8-15 días), los síntomas se van instaurando paulatina y progresivamente o las manifestaciones clínicas se manifiestan de manera aguda, en cuyo estado de enfermedad experimentan una serie de reacciones físicas y psicoeocionales de las cuales se puede describir:
Disminución de energías físicas.
Un sufrimiento físico localizado.
Angustia, ansiedad y depresión.
Temor a la soledad o invalidez y amenaza de muerte.
Algunos pacientes consideran su enfermedad como una prueba para valorar su resistencia y como una prueba para soportar el sufrimiento.
Otros pacientes la consideran como un castigo a su actitud y comportamiento no muy adecuado para que les permita reflexionar y adoptar una nueva actitud frente a su familia y demás personas.
O es considerado como un hecho natural ya que cualquier individuo está propenso a sufrir alguna enfermedad en su convivencia con los riesgos de la naturaleza, el medio ambiente en el cual vive.
COMPRENSIÓN PSICOLÓGICA DEL ENFERMO
La comprensión psicológica del enfermo representa una tarea ineludible para todo médico práctico. Para captar comprensivamente al enfermo, el médico debe reunir varias condiciones, especialmente estas dos:
La de asumir una actitud psicológica ante el enfermo.
La de conocer teórica y prácticamente las reacciones psicológicas a la enfermedad, más comunes entre los enfermos.
Actitud psicológica: Es una actitud abierta, acogedora y expectante, desprovista de elementos subjetivos y autoritarios y centrados en el acontecer de la personalidad del otro. El médico se coloca entonces mentalmente en la posición del enfermo, pero sin fusionarse con él.
Esta actitud resulta muy favorable para que el enfermo se entregue más fácilmente a la comunicación, la ventilación efectiva y la cooperación con el médico.
REACCIONES INADECUADAS DEL PACIENTE
Mediante la movilización de sus mecanismos defensivos el yo trata de luchar contra la angustia y los temores ligados a la enfermedad y se enfrenta con las frustraciones inminentes a la misma, estableciendo nuevos modos de relación con el mundo y consigo mismo.
MECANISMOS DE DEFENSA DEL INDIVIDUO CUANDO ENFERMA
La enfermedad es uno de los acontecimientos amenazantes, angustiantes, más importantes. Por eso, el individuo cuando enferma pone en marcha los mismos mecanismos de defensa que puede poner ante otras situaciones estresantes. De ellos los más importantes son los siguientes.
1. Regresión
Se trata de una respuesta emocional en la que el individuo abandona su independencia y determinación y retrocede a estadios más precoces del desarrollo, cuando eran pasivos y dependientes de otros.
2. Evasión
Se presenta como un rechazo de la realidad actual por la creación de un mundo de fantasías y sueños.
3. Agresión:
La movilización del acto agresivo más frecuente consiste en proyectar sobre el médico o el personal sanitario algunos incidentes desfavorables como: el origen de la enfermedad y las posibles complicaciones; la lentitud con que se produce el proceso de curación. No están satisfechos nunca con los cuidados que se les proporciona. Los sanitarios encargados de sección de enfermos deberían recibir una preparación psicológica especial para desmontar desde un principio estas conductas violentas y agresivas.
4. Inculpación:
La liberación de mecanismos auto punitivos hace, que el enfermo se sienta culpable de su enfermedad y los consiguientes trastornos y trata de aislarse. El médico psicólogo ha de saber dar el cauce adecuado a la comunicación de estos enfermos.
5. Negación.
Un individuo puede negar un acontecimiento como una enfermedad negando que la padece, ocultando sus efectos o actuando como si no tuviese ningún efecto. Se trata de una respuesta emocional común ante la enfermedad. Existen evidencias para afirmar que se trata de una respuesta más común en los ancianos que en los jóvenes.
6. Represión y supresión:
La supresión es un proceso mediante el cual el individuo realiza un esfuerzo más o menos consciente para desviar del pensamiento todo aquello que es desagradable. La represión es utilizada para rechazar o no identificar de forma consciente aquellas sensaciones desagradables.
REACCIONES ADECUADAS DEL PACIENTE
Los enfermos también pueden presentar reacciones psicológicas a las enfermedades adecuadas y convenientes. El conjunto de las reacciones adecuadas a la realidad se sistematiza en estos tres grupos:
1) Las reacciones de superación de la enfermedad: se caracterizan en una serena postura ante ella, caracterizado por un auténtico deseo de curar y un alto espíritu de colaboración con el médico.
2) Las reacciones impregnadas de resignación: su nivel de iniciativa y de actividad psicomotora es mucho más bajo que en el anterior.
3) Las reacciones de aprobación de la enfermedad: El saber de lo ineludible exige la aceptación de estar enfermo. Ese estado llega a ser inseparable de la propia existencia.
ACCIONES MÉDICAS
El mejor medio del que el médico dispone para evitar el interferir las reacciones psicológicas inadecuadas de los pacientes a la vivencia de la enfermedad, es la actitud comprensiva y dialogante.
La elevada proporción que causan estas complicaciones neuróticas y depresivas, pueden evitarse por una intervención médica adecuada.
Etiquetas: CRÓNICO, DEL, PACIENTE, PSICOLOGÍA
08 Oct 2009 | Por marceale | # Enlace permanente

CLASIFICACIÓN DE PACIENTES CON DOLOR
Grupo I. Pacientes con dolor agudo
Los pacientes con dolor agudo se dividen a su vez en 2 categorías dependiendo de su origen:
• IA. Dolor agudo por tumor.
En este caso el dolor es el principal síntoma del paciente y del tumor, incluso puede ser el síntoma que ayude al diagnóstico. Puede ser fácil de controlar con tratamiento y su duración está limitada en el tiempo (horas o días). Ejemplo: radioterapia sobre metástasis óseas.
• IB. Dolor agudo asociado con el tratamiento oncológico.
Es un dolor ocasionado tras un tratamiento, como el dolor tras la cirugía, las úlceras bucales por la quimioterapia o las mialgias por el tratamiento con corticoides. Es un dolor autolimitado en el tiempo y no implica un diagnóstico de tumor.

Grupo II. Pacientes con dolor crónico:
Este tipo de dolor tiene un diagnóstico y tratamiento difícil. Se divide en 2 categorías:
• IIA. Dolor crónico por progresión tumoral.
Es un dolor que va aumentando en intensidad por infiltración progresiva del tumor a las estructuras vecinas. Pueden existir factores psicológicos asociados al dolor físico. Entran en el concepto de unidad de cuidados paliativos y en sus programas de tratamiento.
• IIB. Dolor crónico relacionado con el tratamiento oncológico.
El origen de este dolor es la injuria nerviosa por acción quirúrgica -como la amputación (miembro fantasma)-, las neuropatías por citotóxicos o la radioterapia. Su tratamiento es limitado debido a que va encaminado a controlar los síntomas y no la causa. No tiene por qué representar un empeoramiento de la enfermedad. Su incidencia va en aumento y ahora representa hasta el 19% de las estadísticas del dolor oncológico.

Grupo III. Pacientes con dolor crónico preexistente:
Son pacientes que tenían previamente un dolor crónico no tumoral y que desarrollan un tumor con sintomatología dolorosa. Existe un componente psicológico importante y es prioritario identificar a este tipo de pacientes, dado que deben ser catalogados de alto riesgo a la hora de plantear un tipo de tratamiento con ayuda psicológica, sin minimizar su sintomatología.

<Grupo IV. Pacientes con dolor oncológico y antecedentes de adicción a drogas:
Este grupo de pacientes se divide a su vez en 3 grupos:
• Aquéllos que están consumiendo drogas ilegales.
• Aquéllos que están bajo tratamiento de deshabituación con productos como metadona.
• Aquéllos que no consumen drogas desde hace años.
Todos tienen la característica de requerir una mayor dosificación para el control de su dolor, la necesidad de una mayor atención y contar con la ayuda de personal experto en programas de deshabituación.

Grupo V. Pacientes con dolor en situación terminal:
En este tipo de situación se asocian problemas de índole cultural, familiar, religioso/moral e incluso legal. El principal objetivo es conseguir el bienestar del paciente con los menores efectos secundarios posibles originados por la analgesia utilizada (margen terapéutico). Exige la máxima compenetración entre el paciente, la familia y su médico.
La comunicación entre pacientes y su familia:
Cómo afecta el cáncer a cada miembro de la familia depende de varios factores. En primer lugar, el impacto psicológico de la enfermedad sobre los distintos miembros familiares estará en función del grado de parentesco y del tipo de relación que exista entre dicho individuo y el paciente. No es lo mismo tener un hermano con cáncer que tener un cónyuge, un padre o madre, o un hijo afectados. Además, no todos los miembros de la familia tienen el mismo tipo de relación con el enfermo: el grado de apego y el tipo de relación suelen variar dentro de una misma familia, de modo que, por ejemplo, no todos los hijos de una mujer con cáncer de mama responderán de igual forma al diagnóstico.
El impacto de la enfermedad sobre la familia depende también del tipo de cáncer que padece el enfermo y de los tratamientos que éste recibe, de la edad de cada miembro de la familia, del apoyo social disponible para cada uno en la familia, y de un sinfín de factores más.
La comunicación con los amigos:
Cuando a una persona se le diagnostica un cáncer se producen cambios en su entorno social. En unos casos, estos cambios son positivos, de modo que el enfermo describe un gran apoyo de las personas que componen su círculo social. No sólo se siente acompañado y protegido por ellos, sino que siente gran alivio al poder compartir con ellos su experiencia de la enfermedad. A veces, el enfermo se sorprende de ver la reacción tan positiva que han tenido personas de su entorno de las cuales no esperaba ningún apoyo.
En otros casos, los enfermos describen poco apoyo social. A veces porque realmente nunca lo han tenido, ni siquiera antes del diagnóstico. Otras veces, porque sienten que los amigos se han ido distanciando de ellos durante el proceso oncológico. Es cierto que socialmente no es agradable hablar de enfermedades y que, en general, se tiende a evitar ese tema, especialmente cuando se trata de un conocido. Las personas que actúan así tienden, con el tiempo, a distanciarse del enfermo. Unos por evitar la situación y otros por desconocimiento: no saben qué decirle o preguntarle al enfermo, temen “hacerle daño” con sus comentarios, no quieren parecer “curiosos”, etc.
Realmente es difícil para muchos hablar sobre el cáncer con alguien que lo padece. Ello puede crear situaciones sociales de gran tensión que conducen por regla general a que la amistad, en muchos casos, se desvanezca con el tiempo.
Mientras que en algunas ocasiones son los amigos quienes evitan al enfermo, en otras es el mismo enfermo quien evita la relación social por no querer enfrentarse a sus amigos con el cáncer. Estas situaciones tienden a generar sentimientos de gran impotencia, decepción, culpabilidad y aislamiento. Mantener las líneas de comunicación abiertas con los amigos es fundamental, pues facilitará el apoyo por su parte y su comprensión de la situación por la que está pasando el paciente.
• Sugerencias para los amigos del paciente oncológico
- Averigüe si el paciente desea hablar con usted acerca de su condición médica. Pregúntele directamente.
- Si desconoce lo que es el cáncer o cómo se trata, esto le permitirá entender mejor aquello por lo que está pasando el enfermo.
- Intente involucrar al paciente en actividades sociales, siempre y cuando sea físicamente posible para él o ella hacerlo. No le obligue a ello pero ofrézcale la posibilidad de participar en ellas. No se dé por vencido si el paciente se niega a participar con usted en estas actividades. Quizás no se encuentre físicamente bien en ese momento.
• Sugerencias para facilitar la comunicación con los amigos
- No evite las reuniones sociales por vergüenza o por temor a que le pregunten sobre su enfermedad.
- Si no desea hablar sobre el cáncer, es importante indicárselo así a sus amigos.
- No se sienta obligado a dar explicaciones detalladas a todo el que le pregunte acerca de su condición médica. Comentarios del tipo: “Me encuentro bien pero, si no te importa, prefiero no hablar de ello ahora. Gracias por preguntar” suelen ser fácilmente aceptados por aquellos que le quieren.
Grado de comunicación entre los miembros de la familia:
Frecuentemente, la familia del enfermo con cáncer desea proteger a éste y hacerle la vida “lo más llevadera posible” durante el proceso oncológico. Por este motivo, o más bien con esta excusa, tiende a evitar conversaciones con el enfermo acerca de su situación médica, a menudo con la idea de que hablar sobre el cáncer puede preocupar o inquietar al paciente. En algunas ocasiones, la familia piensa que si al enfermo se le informa de su situación médica se va a suicidar o entrará en una depresión profunda de la que le será difícil salir. En otros casos, la familia considera que el enfermo es débil y no tiene la suficiente fuerza como para afrontar y hablar de la enfermedad que padece. Algunas familias intentan convencer al especialista y a otros miembros del personal sanitario para que eviten la transmisión de información médica al paciente, creando un clima de desconfianza y tensión que impide una adaptación psicológica adecuada, tanto de la familia como del paciente, al cáncer.
No poder expresar preocupaciones, miedos o esperanzas; no poder llorar con un ser querido acerca de lo que está sucediendo, y no poder compartir una experiencia tan dolorosa como el cáncer con los más allegados, afecta profundamente a una persona.
A veces se tiende a evitar el diálogo no con el paciente sino con otros miembros de la familia, de manera que los padres no hablan con sus hijos acerca del cáncer diagnosticado a uno de los progenitores, o los cónyuges evitan las conversaciones acerca de la enfermedad para “protegerse” mutuamente. Esto, igual que en el caso del paciente, tiene implicaciones psicológicas importantes. En primer lugar, se impide una relación sincera y abierta entre los diferentes miembros de la familia, creándose barreras entre ellos que impiden la cercanía emocional y el apoyo mutuo. Compartir la situación médica y saber qué siente un ser querido acerca de lo que está sucediendo en la familia facilita, igualmente, la adaptación psicológica a la enfermedad y aumenta la cohesión entre los distintos miembros de la familia.
Para muchas personas no es fácil hablar acerca de lo que sienten o acerca de los problemas que tienen. No es sólo difícil hablar de estas cuestiones, sino que puede ser difícil encontrar a alguien que les escuche. Algunas de sus preguntas pueden alterar a un familiar porque quizás éste no sepa como responder a ellas o porque le recuerde preocupaciones que él mismo tiene. Es posible, por tanto, que todos los miembros de la familia no estén preparados para dialogar acerca de la enfermedad al mismo tiempo. Algunos necesitarán más tiempo que otros.
Sabemos que cuanto mayor sea el diálogo en la familia, mayor será el grado de adaptación a la enfermedad. Todos los miembros de la familia se verán beneficiados cuando la comunicación entre ellos sea sincera y abierta, cuando se expresen apoyo y comprensión mutuos, y cuando se permitan la expresión afectiva libremente.
No dialogar impide apoyarse mutuamente en momentos de gran dificultad; crea barreras innecesarias que aumentan el aislamiento y los sentimientos de soledad; interfiere con la expresión afectiva tan necesaria durante el proceso oncológico, y facilita el desarrollo de fantasías que, en algunos casos, pueden ser peores que la realidad.
A continuación se ofrecen algunas sugerencias que pueden facilitar el diálogo en la familia.
• Sugerencias para la familia
- Infórmese acerca de la enfermedad: obtenga la información necesaria para poder conocer el tipo de enfermedad que padece el paciente y los tratamientos que recibe. Ello le permitirá entender mejor las reacciones y las necesidades que éste pueda tener.
El diálogo abierto en la familia facilitará la reestructuración de roles y funciones familiares que, necesariamente, tiene lugar en las familias tras el diagnóstico. Si nadie se atreve a iniciar una conversación acerca de la enfermedad no dude en ser el primero.
- Recordar que cada miembro de la familia vive y afronta la enfermedad de diferente manera: mientras unos lloran, otros se preocupan, otros se angustian, y otros actúan como si nada hubiese ocurrido. Hay que respetar la forma que cada miembro tiene de enfrentarse a la situación.
- Responder con sinceridad, tanto a las preguntas que pueda plantear el enfermo como a las que puedan hacer otros miembros de la familia. Si no se conoce la respuesta, indicarlo así, ofreciendo la posibilidad de que la persona hable con otro familiar o con un profesional.
- Nunca asumir lo que el paciente quiere saber o necesita. Hay que preguntar siempre: ¿cuánta información médica desea tener el enfermo? ¿cómo le puedo ayudar yo y de qué manera puedo contribuir a su bienestar?
- Recordar que crear una conspiración de silencio en la familia, esto es, una situación en la que la familia decide no informar al paciente de su diagnóstico, no hace más que crear desconfianza, soledad y desconcierto en el enfermo, además de generar una gran tensión en la familia. Si el enfermo desea tener información médica, la familia podría ayudarle a conseguirla.
- Entender que la tristeza y los sentimientos depresivos son normales ante el cáncer. Si el enfermo se deprime al enterarse de su diagnóstico hay cosas que se pueden hacer para aliviar su sufrimiento. El apoyo familiar, el consejo psico-oncológico, los psicofármacos y otros tipos de ayuda sirven para esta función. Eludiendo el diálogo con el paciente no se evita su tristeza sino que, por el contrario, puede aumentarla.
- No desestimar la capacidad del paciente para afrontar la situación.
- No aislar al paciente. Hablar libre y sinceramente con él. Si usted siente que no puede hacerlo, dígalo y permita que dialogue con otra persona.
- No avergonzarse de lo que siente. Los sentimientos no son ni buenos ni malos, pero no se deben negar ni evitar. Compártalos con un ser querido.
- Respetar las necesidades de comunicación y de información de cada miembro de la familia. Aunque es importante poder dialogar en la familia, también lo es respetar a aquellos miembros que son más introvertidos. Lo más importante en estos casos es que estas personas conozcan la disponibilidad de los demás para el diálogo con ellos cuando así lo necesiten.

Etiquetas: CON, DE, DOLOR-, DOLOR-CLASIFICACIÓN, EL, PACIENTES
http://redfenix.ning.com/profile/Marce
08 Oct 2009 | Por marceale | # Enlace permanente

Tratamiento psicológico del dolor
Además del tratamiento farmacológico del dolor, todos los enfermos necesitan apoyo, empatía y unas pautas específicas de actuación. El éxito con el tratamiento del dolor va a depender a menudo de la percepción que tenga el enfermo del acceso a un profesional médico que respete su queja y maneje su dolor cuidadosa y responsablemente. Los enfermos también se benefician del uso de determinadas técnicas psicológicas. Estas incluyen las siguientes técnicas cognitivas:
• Técnicas de relajación
Algunos tipos de dolor van acompañados de espasmos musculares. Los músculos de alrededor de la zona dolorida pueden estar tensos. Es por ello que a menudo se administran relajantes musculares para aliviar el dolor. Pero la relajación muscular se puede alcanzar aprendiendo técnicas específicas de relajación. Existen muchas técnicas de relajación diferentes, sin embargo, todas comparten dos componentes básicos:
Primero, en todas ellas se intenta centrar la atención en una frase o palabra que se repite, en la respiración, o en una acción.
Segundo, mientras se practica la relajación se debe adoptar una actitud pasiva ante los pensamientos que puedan ir surgiendo, es decir, no intentar combatir pensamientos que distraigan del proceso.
La respuesta de relajación requiere un entrenamiento especial en el que el psicoterapeuta le enseña al paciente a relajar los diferentes músculos del cuerpo, uno a uno. La respuesta de relajación profunda que así se produce es diferente al estado de tranquilidad que se experimenta mientras uno escucha música o lee un libro.
Generalmente, las técnicas de relajación incluyen entrenamiento en técnicas de respiración. La respiración que facilita la relajación muscular es la respiración diafragmática o abdominal. Para practicarla, túmbese sobre la espalda colocando ambas manos sobre el estómago. Céntrese en la respiración intentando que se expanda el abdomen en lugar del pecho. Observe cómo se eleva su abdomen. Céntrese en la respiración una y otra vez. Imagine que tiene un globo en el estómago y que este globo se hincha con cada respiración y se desinfla cada vez que expulsa el aire. Infle y desinfle el globo varias veces hasta sentirse más relajado.
• Biofeedback
El biofeedback emplea equipos de ordenadores que cuantifican respuestas fisiológicas específicas: tensión muscular, temperatura de la punta de los dedos, etc., con el fin de que el paciente aprenda a identificarlas y, así, controlarlas.
• Técnicas de distracción. Son muy útiles, por ejemplo:
- Ver una película.
- Escuchar música.
- Utilizar videojuegos.
- Realizar cualquier actividad que distraiga y centre la atención en una sensación o situación diferente a la del dolor.
• Técnicas de visualización
Las técnicas de visualización crean y trabajan con imágenes. Se utilizan en conjunción con las técnicas de relajación.
Consisten en crear una imagen del dolor que se está experimentando y en intentar modificarlo en la propia imaginación. Por ejemplo, un paciente puede imaginarse su dolor como una pelota roja que tiene latidos. Cuando se le pide que modifique su dolor de alguna manera, decide meter la pelota roja en una caja cerrada herméticamente, y la pelota cambia a un color azul y deja de latir. Cada vez que el paciente experimenta señales de que el dolor va a volver, se imagina a sí mismo metiendo la pelota roja en la caja, consiguiendo, así, aliviar su sensación dolorosa a medida que la pelota roja se transforma en una azul y deja de latir.
Frecuentemente se emplea la visualización como complemento a las técnicas de relajación. En estos casos, no necesariamente ha de ser la sensación dolorosa la que se ha de visualizar, sino que la visualización puede tener un contenido variado. Por ejemplo, una vez relajado el paciente se le puede pedir que imagine escenas agradables (estar en la playa, en el campo, etc.) mientras se le describen con detalle las sensaciones que estar en dicha situación generan (por ejemplo, olores, sensaciones táctiles, etc.).
• Técnicas de redefinición sensorial: Las técnicas de redefinición sensorial consisten en atribuirle una sensación diferente a la sensación dolorosa. Por ejemplo, algunos intentan en su imaginación sustituir la sensación de dolor por una de frío intenso en la zona afectada.
Los pacientes en quienes el dolor y el sufrimiento van asociados a la pérdida de control pueden beneficiarse enormemente del uso de estas técnicas psicológicas que, además, pueden reducir eficazmente los sentimientos de impotencia y la desmoralización que genera el dolor y que suelen acompañar a la progresión de la enfermedad. El uso de cualquiera de las técnicas arriba mencionadas puede ser altamente eficaz. Requiere la presencia de un profesional formado en ellas que pueda entrenar al paciente en su uso.
La elección de una técnica u otra estará basada en las evaluaciones médica y psicosocial, siendo siempre necesario individualizar el tratamiento psicológico y aplicarlo como coadyuvante al tratamiento médico. Además, el paciente debería recibir información básica acerca de qué es el dolor, cuáles son sus dimensiones, etc. La inclusión de la familia en el tratamiento bio-psico-social es muchas veces necesario y altamente terapéutico. Sólo así podrá conseguirse una integración de técnicas terapéuticas altamente eficaz.
La continuidad del cuidado junto a la monitorización frecuente del dolor es crucial una vez haya comenzado el tratamiento. Una comunicación abierta y basada en la confianza con el paciente es, asimismo, fundamental.
08 Oct 2009 | Por marceale | # Enlace permanente

EL SUFRIMIENTO Y OTROS ESTADOS EMOCIONALES ASOCIADOS AL DOLOR
Reconocer el papel que juega la información contextual en la nocicepción suscita un aspecto adicional de la experiencia dolorosa: el del sufrimiento. El sufrimiento del paciente oncológico con dolor refleja una reacción general a diversas percepciones, sólo una de las cuales es la percepción del dolor. Esto implica que el alivio del sufrimiento se extiende más allá del alivio del dolor y, por el contrario, que el tratamiento del dolor no va a aliviar el sufrimiento siempre ni en todos los pacientes. Esto se hace evidente en casos en los que el control del dolor es óptimo, sin embargo persiste el sufrimiento y adquiere mayor complejidad en pacientes con enfermedad avanzada en quienes estas influencias que confluyen pueden no estar claramente definidas.
El dolor agudo suele estar asociado con ansiedad y con signos de hiperactivación del sistema nervioso simpático. A medida que persiste el dolor, estos síntomas concomitantes son remplazados por un estado emocional depresivo y por signos vegetativos tales como alteraciones del sueño, falta de apetito, falta de concentración y reducción en la libido.
El dolor agudo es a menudo limitado y responde a múltiples modalidades terapéuticas. Sin embargo el dolor crónico, definido como dolor que tiene una duración mayor de tres meses, lleva a una reducción en el estatus funcional del enfermo, cambios en su personalidad, irritabilidad e interrupción de las actividades laborales y sociales. En pacientes con dolor crónico asociado a la progresión tumoral, el dolor suele escalar en intensidad, y las diferentes modalidades terapéuticas (farmacológicas, anestésicas, neuro-quirúrgicas y psicológicas) se emplean con diversos grados de éxito. La influencia de las variables psicológicas juega un papel significativo en estos pacientes en los que el dolor es sólo un aspecto de su sufrimiento al que se añaden el aislamiento, la pérdida de funciones y el temor a la muerte.
En muchas ocasiones, el dolor genera insomnio. Pero el insomnio, a su vez, puede acentuar la experiencia de dolor. Debido a que el sueño tiene un efecto reparador importante, es fundamental que el paciente pueda dormir adecuadamente. Al tratamiento farmacológico del insomnio se pueden añadir algunas intervenciones que lo reduzcan:
• Mantener constante el horario para acostarse y levantarse.
• Si necesita dormir después de comer, reduzca al mínimo la duración de la siesta, intentando que ésta no supere los 30 ó 40 minutos.
• Ducharse o tomar un baño caliente dos horas antes de acostarse relajará el cuerpo y facilitará la inducción del sueño.
• Si tiene dificultad para dormirse una vez acostado, levántese y realice alguna actividad hasta volver a recobrar el sueño.
Los factores psicológicos son, pues, muy importantes en todos los pacientes oncológicos con dolor. Su reconocimiento facilitará el tratamiento adecuado del dolor y ayudará a reducir el sufrimiento del paciente y de la familia.
Componentes principales de la sensación de dolor
El dolor es una experiencia intensamente personal, una respuesta subjetiva que se transmite a través del lenguaje verbal y del comportamiento. Los dos componentes fundamentales del dolor son la sensación del estímulo nocivo (nocicepción) y la respuesta afectiva. Ambos dan lugar a la percepción del dolor.
Siempre debe asumirse que la queja de dolor en el paciente oncológico tiene una base orgánica, es decir, que existe una lesión física que contribuye a la sensación dolorosa, a no ser que la presencia de ésta se haya descartado con una certeza absoluta. El dolor puramente psicógeno en los pacientes oncológicos es muy poco frecuente.
08 Oct 2009 | Por marceale | # Enlace permanente

EL DOLOR ONCOLÓGICO:
El dolor oncológico es un problema de primera magnitud, hasta un 95% de los pacientes con cáncer en estadios avanzados tienen dolor (WHO, 1996).
El tratamiento adecuado precisa una historia clínica en la que se valore específicamente el dolor y que abarque aspectos físicos, psicológicos y sociales. Las exploraciones complementarias serán seleccionadas con el objetivo de diagnosticar sus posibles causas. La evaluación se hará de modo continuo y las quejas del paciente deben tenerse siempre en cuenta.
Valoración del dolor:
Desde un punto de vista fisiopatológico existen tres tipos de dolor (Aliaga L, 2002).
Dolor somático
Producido por lesión de piel, pleura, peritoneo, músculo, periostio o hueso.
Es descrito como sordo, mordiente y continuo.
Localizado en el lugar lesionado.
Dolor visceral
Producido por lesión de víscera hueca o no.
Es descrito como dolor constante, puede ser cólico, mal localizado e irradiado.
Dolor neuropático
Producido por lesión del sistema nervioso central o periférico.
Es descrito como urente, con sensación de escozor o calambre eléctrico, continuo o lancinante.
Asociado frecuentemente a cambios sensoriales (disestesias…), motores y autonómicos.
El control analgésico suele ser difícil.
La intensidad del dolor puede ser medida con diferentes escalas (Caraceni A, 2002):
Escala numérica verbal, en la que cero significa que el paciente no tiene dolor y diez el peor dolor imaginable. De este modo, el paciente asignará un valor determinado a su dolor.
Escala analógica visual. Es una línea de 10 cm de longitud, uno de los extremos (valor cero) equivale a no tener dolor y el otro (valor 10) al peor dolor imaginable. El paciente marcará el punto en el que se encuentra su dolor. El dolor es leve de 0 a 3, moderado de 4 a 6 e intenso de 7 a 10.
Para valorar otros aspectos del dolor como son su localización, cualidad, impacto emocional y funcional que produce en el paciente, existen escalas como el McGill Pain Questionnaire (Melzack, R, 1975).
Si el paciente no puede comunicarse adecuadamente, el dolor será valorado por la expresión facial, postura antiálgica, irritabilidad o manifestaciones del sistema nervioso autónomo como sudoración, taquicardia…
Una de las claves para lograr un alivio adecuado del dolor es visitar regularmente al paciente y determinar la efectividad del tratamiento.
Evaluación de las causas del dolor:
El dolor en los pacientes con cáncer puede ser debido a efectos directos del tumor, al propio tratamiento antitumoral o bien no tener ninguna relación con el cáncer. Es necesario estudiar las posibles causas porque orientarán hacia el tratamiento más adecuado (Portenoy R, 1989; Bajwa Z, 2009).
Dolor óseo
Es el más frecuente. Las metástasis del cáncer de mama, pulmón, próstata y el mieloma múltiple son sus principales causas. Las metástasis suelen afectar a la columna vertebral, cráneo, húmeros, costillas, pelvis y fémures.
Estudio diagnóstico:
La gammagrafía ósea es más sensible y precoz que la radiografía simple. Puede ser negativa en lesiones osteolíticas puras.
La resonancia magnética puede ser útil para detectar metástasis vertebrales si la radiografía simple y la tomografía computadorizada fueron normales y la gammagrafía ósea no fue concluyente.
Dolor de espalda
El desarrollo de dolor de espalda en un paciente con cáncer indica que pueden existir metástasis. El cáncer de mama, pulmón, próstata y tiroides son las principales causas. Las metástasis suelen afectar a la columna dorsal.
Estudio diagnóstico:
Dolor de espalda sin compromiso neurológico:
Las radiografías simples detectarán aproximadamente el 70% de las lesiones vertebrales.
La tomografía computadorizada y la resonancia magnética estarán indicadas si la radiografía simple es normal y existe una sospecha alta de lesión.
La gammagrafía ósea es adecuada si la radiografía simple es normal y la sospecha de tumor es baja.
Dolor de espalda rápidamente progresivo o con compromiso neurológico:
Es una urgencia porque la médula espinal puede dañarse.
Es necesario iniciar tratamiento con corticoides intravenosos a dosis altas y valorar la necesidad de radioterapia o cirugía urgente.
La tomografía computadorizada y la resonancia magnética son las pruebas complementarias a realizar.
Dolor de cabeza
Los pacientes con cáncer que sufren cefalea con más frecuencia de lo habitual, o cambios en las características de su cefalea, deben ser estudiados para descartar la existencia de metástasis cerebrales.
Estudio diagnóstico:
La tomografía computadorizada y la resonancia magnética son las exploraciones complementarias a realizar.
El análisis del líquido cefalorraquídeo está indicado si existe sospecha de enfermedad meníngea y la resonancia magnética no es concluyente.
Dolor abdominal y pélvico
El dolor es de tipo visceral, las náuseas y vómitos son síntomas acompañantes.
El cáncer de recto y del tracto genitourinario suelen causar dolor pélvico.
El cáncer de páncreas produce dolor abdominal, en estadios avanzados, en el 90% de los pacientes. El cáncer de la cabeza del páncreas produce dolor localizado en el lado derecho del epigastrio, el del cuerpo en la zona media, el de la cola en el lado izquierdo del epigastrio y en el espacio intercostal posterior.
Otras causas frecuentes de dolor abdominal son la radioterapia y las adherencias secundarias a cirugía.
Dolor postquirúrgico
Existen cuatro síndromes dolorosos típicos tras cirugía. Tienen características de dolor neuropático y su empeoramiento puede indicar recidiva del cáncer.
Dolor postmastectomía: es descrito como quemazón y sensación de opresión en la axila y parte superior del brazo.
Dolor postamputación de una extremidad: puede ser dolor del muñón, del miembro fantasma o ambos. Es más frecuente en la amputación de miembros inferiores.
Dolor postoracotomía: las causas del dolor son la lesión de nervios intercostales y de las articulaciones costocondrales y costovertebrales. El dolor en el brazo ipsilateral suele producirse por lesión de los músculos dorsal ancho y serrato anterior.
Dolor postdisección radical del cuello: es debido a lesión del plexo cervical. Se localiza en la cara anterolateral del cuello y se irradia al hombro.
Plexopatía braquial
Las manifestaciones clínicas habituales son dolor de hombro y brazo, síndrome de Horner y/o debilidad y atrofia de los músculos de la mano. Las causas más frecuentes son el síndrome de Pancoast, en el contexto de un cáncer de pulmón o de mama, y la radioterapia. Otras causas no relacionadas con cáncer son osteoartritis, bursitis del hombro y radiculopatías cervicales.
Estudio diagnóstico: La resonancia magnética es la exploración complementaria indicada.
Plexopatía lumbosacra
Se caracteriza por dolor, que puede irradiarse, y debilidad de los miembros inferiores. Pueden existir alteraciones en la función de la vejiga urinaria y/o en la defecación.
Los tipos de cáncer que producen este problema son los tumores pélvicos, sarcomas, linfomas y metástasis de cáncer de mama.
Estudio diagnóstico:
Si el dolor es preferentemente radicular, las exploraciones indicadas son la resonancia magnética y la tomografía computadorizada con contraste.
Si el dolor es local, las radiografías simples y la gammagrafía ósea suelen aportar información suficiente.
Plexopatía cervical
El dolor se localiza en el oído y en la cara anterior del cuello. Puede acompañarse de síndrome de Horner y/o parálisis del nervio frénico.
Estudio diagnóstico: resonancia magnética con contraste.
Neuropatía periférica
El cáncer puede afectar directamente a cualquier nervio.
La neuropatía sensorial dolorosa es un síndrome paraneoplásico asociado a cáncer de pulmón de células pequeñas, de mama, ovario y colon.
El mieloma múltiple se asocia con frecuencia a neuropatía dolorosa sensorio-motora.
La quimioterapia con cisplatino, taxanes y alcaloides de la vinca producen con frecuencia neuropatía periférica dolorosa con disestesias, sensación de quemazón en los pies, manos y alteraciones en la sensibilidad vibratoria y propioceptiva.
http://redfenix.ning.com/profile/Marce
Ultimos Comentarios