Posts etiquetados como ‘recuerdo’

El Secreto de mi recuerdo

Continua de: El juego del destino

V

Había pasado una semana de mi última visita, esperaba con ansias regresar y saber de ella. Después de unos días eternos llego el sábado.

.

Al llegar corrí presuroso por el pabellón, al ingresar a su habitación mire a Marie llorando, pero su rostro denotaba alegría; miraba fijamente un clavel que yacía sobre el marco de la ventana que daba al jardín; no se percato de mi presencia, ingrese y toque su hombro, ella voltio a mirar secándose las lagrimas.

- ¡Monsie Aldo! – dijo

- Hola Marie ¿Qué te pasa? – pregunte

- Nada, miraba el clavel, lo trajo por la mañana el jardinero del Centro, sabe que me gustan – contesto

- Oh, que bien – dije

pero sus lágrimas hablaban de algo más…

.

.

La puerta se abrió lentamente con un sonido, Toc, toc, toc –

- ¡despierta princesa! – se escucho

el rostro de su padre se asomo por la puerta con un clavel en la mano. Adoraba a ese hombre, su príncipe azul de carne y hueso que le hacia imaginar que los sueños eran posible si se pedían con fervor a Dios.

.

Por las mañanas su padre ingresaba a su habitación con un clavel y luego de darle un beso colocaba el clavel sobre el velador.

“Las flores son los oídos de Dios, pide tus deseos que él los cumplirá”, le repetía cada mañana.

.

El rostro de ese único hombre que existía en su vida era todo para ella, se sentía protegida, amada, conquistada; era su padre, su amigo y seria su esposo cuando creciera le decía a su madre, ella sonreía al oírla.

“Se que encontraras un hombre tan bueno como tu padre mi amor” – pensaba en silencio su madre.

.

Para su padre era la princesita de sus ojos, el ser mas importante junto a su amada esposa; detrás de la puerta disfrutaba verla pedir a Dios frente al clavel, todo lo que escuchaba lo obtendría para ella, no quería que pierda nunca la fe en que sus deseos se pueden hacer realidad.

.

VI

En estos 5 años no volvió a pensar en aquel hábito de conversar con los claveles, su recuerdo quedo quebrado a los 15 años cuando murió su padre de un ataque cardiaco, su madre se empeño en repetir aquella tradición, pero fue imposible para ella sustituir la memoria del padre, hasta ese día…

.

Al mirarlo entrar por la puerta de su habitación con un clavel en el bolsillo del saco, sonrió evocando a su padre, su alegría perduró mientras el recuerdo invadía su mente y revivía cada momento junto a él, su sonrisa, su beso, sus buenos días, disfrutaba nuevamente sentir el anhelo de contar sus sueños al clavel y esperar que estos se realicen.

.

Él no recordó que llevaba el clavel en el saco, lo había comprado para colaborar con una humilde anciana que las vendía a la entrada de la clínica. Grande fue su sorpresa al ingresar a la habitación y ser recibido por esta bella joven con una sonrisa amorosa.

.

Pronto ambos se dieron cuenta que eran dos completos desconocidos..

Él, sonrojado balbuceo:

- Hola!!! Yo… estee….uhmm…no se…Yo – Sonrió y no dijo nada mas…

- Ella rió al verlo rojo de vergüenza y lo invito a pasar.

- Hola soy Marie… ¿Cómo estas?

- Yo… Uhmmm …. bien – respondió

- ¿Y ese clavel?

- ¿clavel?.. (advirtió que traía el clavel en su saco e imagino que seria un bonito cumplido regalárselo a ella)…

- Ah el clavel, es para ti me encargaron entregártela en el corredor –

respondió, pensando en que decir si ella le preguntase quien se lo había enviado; al mismo tiempo se preguntaba ¿donde estaba Alejandro, si era la habitación 203?.

- Gracias!!! Que bonito detalle, siéntate – respondió Marie, mientras le indicaba la parte inferior de la cama…

.

Los minutos pasaron y él olvido la visita a Alejandro, olvido el tiempo transcurrido, olvido su soledad, sus días de melancolía.

.

En ella renació el deseo de creer en el amor, de creer en sus sueños, de sentirse acompañada, de sentirse querida.

.

Quizá en el alma de los dos, el amor germina como una pequeña flor, envuelta en sus hojas verdes, esperando ser alimentada de sueños, de miradas, de cariño, de sonrisas para florecer.

.

“Recuerda lo que te he dicho

cuando veas un clavel

sonríe con mi secreto,

en algún lugar del mundo

alguien te ha dicho te quiero

Continua…