¿Metodo incorrecto? 1
25/05
De niño Mama vigilaba desde la ranura de la puerta si rezaba al acostarme (la dejaba entre abierta para velar los sueños de su bebe – decía ella), esa costumbre de rezar me la inculco desde niño y afirmaba que Dios siempre estaba a mi lado cuidándome (y Yo lo sentía).
¿Por qué deje que pase esto? ¿Por qué tiene que ser así?, me pregunte; aquella noche de domingo mientras el taxi que me llevaba zigzagueaba las calles del centro de la cuidad.
La nostalgia embargaba mi corazón por todo lo que me estaba sucediendo y mi sentimiento de culpa era aun mas grande, sentía que mi orgullo perverso me alejaba de las cosas que me gustaban hacer (pasear frente al mar, charlar sobre novelas, ir al cine, etc., etc.) y de los seres que quería. (Cali)
No es que si somos personas adultas debemos ser conscientes que si decidimos terminar algo de mutuo acuerdo (sin peleas), podemos seguir realizando todo lo que siempre hicimos (lo que se puede hacer como amigos eh) ¿no sería mejor? porque ser tan mezquinos y dejar que nuestras decisiones afecten también a otras personas de nuestro entorno que tal vez compartían momentos gratos con los dos (sé que es difícil pero ¿no es solo orgullo?).
Recordé a Mamá esa noche mientras pasaba por el centro de la ciudad y pensé en mi compromiso con El (Dios), estaba consciente que las ultimas semanas furioso por su falta de “ayuda” incluso dude de su existencia (mi vínculo con El (Dios) a partir de los 20 era inconstante), en ese instante decidí hacer una parada intempestiva en aquella iglesia muy famosa por su santo milagroso.
Al ingresar, su figura serena y contemplativa en el centro del atrio de la iglesia me indicaba que me estaba esperando (Yo sabía el por que y por eso estaba ahí frente a El)
Baje la mirada y le dije:
“Aquí me tienes como en el inicio, se que incumplí mi promesa, perdona!!!
(Mi promesa era de ir 1 dia de cada mes a verlo, en agradecimiento por guiarme a encontrar el amor “verdadero” con aquella linda chica…)
Sé que no merezco tu perdón, pero se que lo harás… me diste lo que te pedí y desbordado por la felicidad te olvide, hoy que todo acabo regreso a ti y no a pedirte lo mismo, sino a que des paz a mi alma y hagas que pueda dejar de lado este orgullo perverso y hacer que todo sea como antes; porque no me gusta ver estropeado todo por una idea que tal vez solo ocasione mayor sufrimiento (tal vez el método sea incorrecto en esta ocasión)…
Sigue protegiéndola y hazla muy feliz y borra de mi corazón este sentimiento de melancolía por ocasionar esto…”
No puedo decir que sucedió después, tal vez porque escribí esto minutos después de este episodio, tal vez porque lo que respondió solo lo debo saber Yo; solo se que desde ayer mi relación con El (Dios) sigue siendo como cuando niño Mama vigilaba mis rezos… (Continuara)
¿Cómo olvidar? Pregunto-