Posts etiquetados como ‘amar’

La publicación y el Poema II (Continua)

¿Y mamá fue a almorzar contigo?

No princesa, ese día sufrió un accidente que le impidió ir.

¿Y qué hiciste?

Le grabe un video mostrándole todo lo que había preparado y le relataba: “Hola, hoy solo quería almorzar contigo y hacerte sonreír con mil cosas, perderme en tu hermosa mirada, leerte el poema que te escribí, entregarte las rosas que querían conocerte, tomarme una copa de vino a tu lado, reír y conversar…

Sé que será en otra ocasión, recuerda que aquí estaremos la rosa, el Sr. Reno (peluche) y Yo, dispuestos a acompañarte en cada paso que des…”

Papá, ¿y ya no la invitaste otra vez?

Sí, unas semanas después le envié mi invitación en un poema, (TACTICA Y ESTRATEGIA)

mi táctica es
…mirar
t
e
apr
ender cómo eres
quererte como eres.

mi táctica es…
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

mi táctica es…
quedarme en tu recuerdo
no sé
cómo ni
con qué pretexto
pero quedarme contigo.

mi táctica es
ser franco
y saber que eres franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.

mi estrategia es…
en cambio
más profunda y más simple.

(f) mi estrategia es…
que un día cualquiera
no sé cómo
ni sé con qué pretexto
por fin me necesites.

(dad)

*Si juntas las palabras que tienen negrita, subrayadas o de distinto color encuentras donde está la invitación.

¿Y ahora si fue a almorzar contigo?

Si princesa y fue una tarde maravillosa e inolvidable…

Era un día perfecto, el sol estaba radiante en el horizonte, las flores del jardín esplendorosas como nunca antes, los arboles se mecían de alegría, - pareciera que todos esperábamos que vinieras – le dije sonriendo, mientras le entregaba unas rosas tan hermosas con ella, también le presente al Sr. Reno y le leí el poema que le había escrito.

Esa tarde conversamos mucho sobre nosotros, reímos de las cosas graciosas que recordábamos, nos aconsejamos y jugamos a adivinar cosas, mientras disfrutábamos del delicioso almuerzo y tomábamos una copa de vino…

Ese día comprendí que era el ángel que tanto espere, con cada mirada, cada sonrisa, cada gesto, me enamoraba más de ella… mientras la escuchábamos esta canción…

Es la primera vez
que te tengo tan cerca de mi
es como soñar despierto
no puedo ni creerlo
estas junto a mi…

<object width=”353″ height=”132″><embed src=”http://www.goear.com/files/external.swf?file=27534c4” type=”application/x-shockwave-flash” wmode=”transparent” quality=”high” width=”353″ height=”132″></embed></object>

¿Y cuando le dijiste que sea tu enamorada a mamá?

Lo que expresa tu corazon

Tenía la mirada puesta en sus hermosos ojos, en la palma de mi mano derecha un dibujo del culpable de todo esto (mi corazón), se lo mostraba como condenando al ser que desde aquella tarde de invierno que la conocí había cultivado este hermoso sentimiento hacia ella y cuyo único propósito era hacerla feliz; No esperaba mayor respuesta cuando le expresara todo lo que sentía solo quería que lo supiera… esa noche de lunes solo recordaba un relato…

LO QUE NO VIO LA LUZ

I
Antonio tenía una casa enorme con una higuera al centro pero no tenía hijos, ni familia, ni mujer. Cumplía 76 años y sentía que moriría pronto y que esa casa se volvería un casco vacío con un árbol muerto y un viejo que se pudre en un cuarto. Quiso regalarla mil veces pero no se atrevió. Pudo ser de la holandesa que lo amó hace mucho con la cual fue mezquino. Pudo ser de esa vecina a la que desalojaron hace diez años: el pudo amarla, ella la necesitaba más. Pudo ser. Pudo ser. Pero cerró el corazón como un puño y hoy se arrepentía.

II
¿Y si le busco un padre a mi hijo? Se dijo
Adela, sin confesar que quería un marido, alguien con quién hablar después de que el bebé se quedaba dormido, No salía, por miedo a todo. No pedía, por miedo al rechazo. No soñaba, por miedo a frustrarse. Nunca mostraba sus pinturas a nadie. Su hijo crecía solo y ella de noche lloraba sin saber que el miedo la escondía y no dejaba nunca que su corazón viera la luz.

III
Su madre le regaló la semilla envuelta en dos palabras: decídete, siémbrala. El la metió en su bolsillo y la llevó siempre ahí esperando la oportunidad. En el colegio no se atrevió. En la calle le dio miedo. La semilla se durmió y las ganas del niño también. Quería ser médico y acabó vigilante. De viejo encontró la semilla entre sus libros y al llegar año nuevo, la quemó.

IV
Mario, desde la ventana la veía pasar todos los días. Ella sonreía pero nunca hablaron. El ansiaba prometerle el cielo. Cantaba en secreto baladas para ella, pero no le decía nada. Culpaba a la casualidad (que no la veía, que nunca estaban cerca, que la vida no ayudaba) pero sabía que simplemente no se había aventurado. Un día ella se mudó (una semana después de que abrieron un teatro en el barrio) y el corazón de Mario quedó mudo para siempre, escondido tras la ventana que no abrió más.

V
No se atrevía a escribir la obra de teatro que tanto quería. Se sentía opaco y poco original pero no podía dejar de pensar en su historia, tomaba notas, creaba personajes, imaginaba diálogos. Soñaba que la estrenaba y en sueño se quedaba todo: al despertar,
Fernando se iba a la oficina y enterraba el cuaderno de su obra bajo los papeles de su despacho de contador.

VI
De repente un día,
Fernando se decidió. Escribió su obra, la mandó a un concurso, ganó, la estrenaron. La noche del estreno Mario (el tímido) se atrevió a invitar a Mónica (su amada). Pero Mónica lo plantó y Mario se sentó solo junto a una mujer con su hijo, llamada Adela, que le hablaba sin parar de cocina y de arte. Se enamoraron. Se casaron. Criaron juntos al niño. Y un día este chico –Alonso- tocó la puerta del viejo del barrio y le pidió permiso para sembrar una semilla en su jardín.
-Ya tengo un árbol, le dijo Antonio. Y después agregó: -pero no importa, entra. Te gusta mi casa?
-Me encanta, le dijo Antonio. Y viendo al viejo tan enfermo, pensó: voy a ser médico.