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El amor no se muere !!! (Capitulo Final)

IX
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En aquellos años me encontraba escribiendo mi libro “El amor que te tuve”; cada sábado le leía a Marie los avances.

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Ella disfrutaba cada párrafo como si fuera suya, le encantaba lo inusual de la historia, y lo paradójico que es el amor muchas veces.

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- Prométeme que me dedicaras el primer libro cuando lo termines- me dijo.

- Te lo prometo!!! Lo leeremos juntos los sábados por la tarde cuando venga a visitarte…

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Siempre fue así, tierna, soñadora, sensible, romántica, bella.

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X

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- ¿Sr. Aldo lo llaman del Centro, dicen que es urgente?

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Eran las 10 a.m. de aquel viernes cuando enterado de lo que le había sucedido a Marie, salí a toda prisa del trabajo para dirigirme al Centro.

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Una palabra se repetía en mi cabeza; mientras el taxi recorría la ciudad:

-Ayúdala Dios!!! , ayúdala por favor!!!

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El trayecto se hizo eterno, el recuerdo de Marie y sus historias inundaron mi cabeza; no percibía nada de lo que sucedía en mi entorno, las calles, las personas, el taxista, la música, todos parecían figuras distorsionadas… solo Marie estaba en mi mente…

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Se habían establecido en el distrito de Surco, una vez casados, Marie tenia 20 años y Alfred 25, y una nueva vida los esperaba.

Alfred era ingeniero civil de origen francés, estaba encargado de realizar planos para obras de infraestructura vial, en la ciudad de Lima.

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Cada mañana Alfred, despertaba silenciosamente para poner el clavel en el velador, luego se vestía y con un “bon jour princesse”, y un beso se despedía de Marie, ella aun dormía, cuando el salía al trabajo.

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A su regreso Marie lo esperaba sentada en la acera de la casa con un óleo que pintaba durante el día, de niña había tomado clases de pintura y pintaba el amor que sentía por él en sus cuadros.

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Al acercarse él la cogía de la cintura y la elevaba en el aire; del bolsillo sacaba una flor y se la colocaba entre el odio; ella lo besaba y acariciaba el cabello; luego se sentaban en la puerta a ver a la luna posarse en la noche.

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- Prométeme que estarás siempre a mi lado para ver a la Luna mi amor.

- Siempre estaré a tu lado Marie, te lo prometo!!!

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Él me amo con todo su corazón, su cariño, sus caricias, sus palabras, sus sonrisas, sus miradas, su tiempo; “nunca es suficiente en el amor” me decía. Jamás pregunto si lo amaba, o cuanto. Nunca lo vi triste o sufriendo, aun en sus días de agonía cuando le detectaron cáncer terminal, siempre hubo una sonrisa en su rostro y un “je t’aime” (te quiero) cuando me veía ingresar llorosa a la sala de la clínica.

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Poco antes de morir cogió mi mano muy fuerte y me dijo:

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- Han sido los 5 años mas dichosos de mi vida junto a ti, a mis 30 años siento que he vivido todo el amor que pude vivir….

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Mientras hablaba mis lágrimas caían sobre su rostro y le decía:

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- No mi amor!!! Alfred no digas eso vas a mejorar, seguiremos viendo la luna por las tardes, tendremos hijos y luego nietos; no digas eso por favor!!! No lo digas!!…

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- Marie mi amor!!!

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Acerco mi cuerpo hacia el suyo que estaba sobre la cama con aparatos médicos, me abrazo y al odio entre lágrimas dijo:

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-No temas mi amor, el amor no se muere!!!, el amor no se muere!!! no se muere!!!…Hoy mi cuerpo se va, pero mi alma será tu estrella!!!!

Ya no estaré para sentarnos a ver la luna por las tardes, pero desde el cielo una estrella te vera…Por eso cuando mires hacia el cielo sonríe que una estrella brillara y un te quiero en tu alma se oirá…

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Abrace con todas mis fuerzas a Alfred, queriendo arrancárselo a la muerte pero fue inútil, Alfred murió ese 03 de febrero de 1944.

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Señor ¡!! Señor ¡!! ¿ya llegamos?

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La voz del taxista me despertó del recuerdo de aquella historia que había narrado Marie. Tenía 25 años cuando quedo viuda, y nunca más volvió a casarse por que en el cielo la esperaban, afirmaba.

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Corrí por los pasillos del Centro (Asilo), al llegar me recibió con una sonrisa enorme en el rostro:

- ¡Monsie Aldo!

- Marie!!!

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La abrace muy fuerte, tenia ganas de llorar, no la quería perder

- ¿Cómo estas? llamaron avisando que tuviste un preinfarto en la madrugada, ¿es cierto?

- Si, me llevaron al tópico de emergencia, mi corazón estaba fallando.

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Se le veía feliz mientras contaba lo que le había pasado:

- Sabes Aldo, ayer cuando los médicos hacían de todo para que mi corazón vuelva a latir, estuve con Alfred, en el cielo!!!

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Comenzó a narrar su experiencia emocionada, llorosa, feliz (ne me quitte pas cœur) Yo llore por su felicidad, pero a la vez porque que la perdería.

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XI

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Al día siguiente llegue mas temprano de lo acostumbrado. La invitaría a almorzar a mi apartamento el día domingo, eran días que podían salir con permiso del Asilo.

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Al identificarme en la recepción, el encargado me dijo, que la persona a la que iba a visitar no estaba.

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- ¿Dónde esta, entonces? ¿la cambiaron de habitación?

- No señor, ella falleció en la madrugada de hoy, su cuerpo fue trasladado a la morgue central.

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No lo quise creer, y corrí a su habitación, repitiendo:

- No me puedes dejar ¡!! No me puedes dejar ¡!!

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Al ingresar a su habitación todo estaba igual, me senté sobre la cama y entre lágrimas recordé el primer día que la vi, “aquella tarde sentado en la falda de su cama, observo a esta hermosa mujer que me mira desde su silla de madera…” hoy la silla estaba vacía, pero…
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El amor no se muere!!!

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Nota: Marie tenia 95 años cuando la conocí en el Asilo mientras hacia voluntariado, el amor que sentía por su esposo fallecido era indescriptible, espero 70 años por ese amor que nunca murió en su corazón.

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“un adieu une princesse Marie”

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El dulce sonido del amor

Continua de: El secreto de mi recuerdo

VII

Mis visitas se hicieron mas frecuentes, disfrutaba mucho de esas charlas de sábado por la tarde junto a Marie.

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La fui conociendo poco a poco con cada mirada, cada gesto, cada palabra. Lloramos alguna vez por algo triste, reímos muchas veces con recuerdos de infancia.

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Muchas tardes pasaron en aquella pequeña habitación situada en el pabellón del ala izquierda del centro.

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Junto a Marie vi florecer las rosas del jardín en primavera erguirse radiantes hermosas, también las vimos marchitarse y caer sobre el césped, pero cada vez que sucedía, luego de una breve tristeza revivía en nuestros rostros las sonrisas cuando el capullo de alguna rosa se asomaba, era la ley de la vida y todos estábamos destinados a eso, incluso nosotros.

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Ella siempre me recibió con su saludo en francés:

¡Monsie Aldo!… me encantaba como lo decía que me esforcé en aprender algo de francés para sorprenderla con una frase bonita…

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Creí conocerla muy bien, hasta que una tarde mientras contemplábamos a las palomas en el jardín, escuchamos:

Tin ton!!! tin ton!!! tin ton!!! …. sobre su rostro una lagrima se asomo…

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VIII

Delicadamente tomo su pañuelo y comenzó a secar las lagrimas de aquella joven que ahora se convertía en su esposa, las campanas de la iglesia siguieron sonando,

Tin ton!!! tin ton!!! tin ton!!!

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Las lágrimas que ese día derraba Marie eran de felicidad, y El lo sabia, luego de 1 año de conocerse, ese día se concretaba su boda.

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Abrazo a Alejandro, el testigo de la boda y el testigo de este amor que surgió por un juego del destino en la habitación de una clínica. Mientras brindaban Alejandro le preguntaba:

¿Qué hubiese pasado si ese sábado no ibas a visitarme? Y mas aun ¿si no te confundías de pabellón?…

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Ambos amigos rieron, recordando aquella anécdota que le había permitido conocer a Marie. Había transcurrido un año de aquel entonces, de aquella primera vez, y con el pretexto de ser un voluntario que ayudaba en la clínica regresaba cada día a verla, traía con él siempre un clavel, y un libro que le leía en sus interminables tardes.

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Marie lo esperaba cada día, con la misma sonrisa de la primera vez, sentía ansias de volver a verlo, saber de él, donde vivía, que hacia.

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Alejandro fue el encargado de dejar un clavel cada mañana en la habitación de Marie mientras ella dormía, enterado de la aventura de su amigo se había ofrecido hacerlo para rememorar el recuerdo de su padre.

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Y así fue que cada mañana al despertar Marie encontraba el clavel sobre el velador, nunca supo quien lo ponía ahí, pregunto a la enfermera, al personal de limpieza, pero nadie había notado nada. Para suerte de El, Alejandro estuvo en la clínica durante 3 meses y Marie solo 2.

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Por las tardes cuando El llegaba situaba su clavel en el mismo vaso junto al otro clavel, y le decía: Este es el mío que representa mi cariño hacia a ti. Cuando Marie preguntaba sobre si El ponía el clavel de las mañanas El lo negaba y repetía “es tu padre, que te cuida desde el cielo”.

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Entre medicinas y enfermeras, entre doctores y pacientes, entre pasillos y camillas, nació el amor entre ellos. Al salir Marie de la clínica luego del tratamiento que nunca le contó de que fue, El la siguió visitando a su casa, se hicieron enamorados y luego novios.

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Un día muy temprano El llego a su casa la cogió de la mano y le dijo – ven mi amor quiero mostrarte algo – la subió al auto en pijama como estaba y la traslado a unos sembríos fuera de la ciudad, al llegar le cubrió los ojos con un pañuelo y la cargo entre sus brazos para que no se ensuciara con la tierra, lentamente la llevo hacia una colina, ella no pregunto nada, se sentía segura aferrada a su cuello sintiendo el latir del corazón de su amado, fuerte, vibrante no era de cansancio, no era de esfuerzo, era de amor, te ternura, de jubilo de tenerla allí. Al llegar a la cima, la bajo y le dijo: – lee mi amor y luego respondes – y le quito el pañuelo; un inmenso sembrío de claveles de todos los colores apareció frente a ella, en medio podadas con mucha maestría se leía CASATE COMINGO, ella hecho a llorar sin antes decir – SI ACEPTO – un dulce beso perpetuo ese instante. (Continua)

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Alguien ha dejado secretamente,
una flor de amor en mi mano,
Alguien me ha robado el corazón
y lo ha esparcido por el cielo
a los cuatro vientos,

Alguien ha nacido hoy

en mi recuerdo junto a esa flor de amor.

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El Secreto de mi recuerdo

Continua de: El juego del destino

V

Había pasado una semana de mi última visita, esperaba con ansias regresar y saber de ella. Después de unos días eternos llego el sábado.

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Al llegar corrí presuroso por el pabellón, al ingresar a su habitación mire a Marie llorando, pero su rostro denotaba alegría; miraba fijamente un clavel que yacía sobre el marco de la ventana que daba al jardín; no se percato de mi presencia, ingrese y toque su hombro, ella voltio a mirar secándose las lagrimas.

- ¡Monsie Aldo! – dijo

- Hola Marie ¿Qué te pasa? – pregunte

- Nada, miraba el clavel, lo trajo por la mañana el jardinero del Centro, sabe que me gustan – contesto

- Oh, que bien – dije

pero sus lágrimas hablaban de algo más…

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La puerta se abrió lentamente con un sonido, Toc, toc, toc –

- ¡despierta princesa! – se escucho

el rostro de su padre se asomo por la puerta con un clavel en la mano. Adoraba a ese hombre, su príncipe azul de carne y hueso que le hacia imaginar que los sueños eran posible si se pedían con fervor a Dios.

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Por las mañanas su padre ingresaba a su habitación con un clavel y luego de darle un beso colocaba el clavel sobre el velador.

“Las flores son los oídos de Dios, pide tus deseos que él los cumplirá”, le repetía cada mañana.

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El rostro de ese único hombre que existía en su vida era todo para ella, se sentía protegida, amada, conquistada; era su padre, su amigo y seria su esposo cuando creciera le decía a su madre, ella sonreía al oírla.

“Se que encontraras un hombre tan bueno como tu padre mi amor” – pensaba en silencio su madre.

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Para su padre era la princesita de sus ojos, el ser mas importante junto a su amada esposa; detrás de la puerta disfrutaba verla pedir a Dios frente al clavel, todo lo que escuchaba lo obtendría para ella, no quería que pierda nunca la fe en que sus deseos se pueden hacer realidad.

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VI

En estos 5 años no volvió a pensar en aquel hábito de conversar con los claveles, su recuerdo quedo quebrado a los 15 años cuando murió su padre de un ataque cardiaco, su madre se empeño en repetir aquella tradición, pero fue imposible para ella sustituir la memoria del padre, hasta ese día…

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Al mirarlo entrar por la puerta de su habitación con un clavel en el bolsillo del saco, sonrió evocando a su padre, su alegría perduró mientras el recuerdo invadía su mente y revivía cada momento junto a él, su sonrisa, su beso, sus buenos días, disfrutaba nuevamente sentir el anhelo de contar sus sueños al clavel y esperar que estos se realicen.

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Él no recordó que llevaba el clavel en el saco, lo había comprado para colaborar con una humilde anciana que las vendía a la entrada de la clínica. Grande fue su sorpresa al ingresar a la habitación y ser recibido por esta bella joven con una sonrisa amorosa.

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Pronto ambos se dieron cuenta que eran dos completos desconocidos..

Él, sonrojado balbuceo:

- Hola!!! Yo… estee….uhmm…no se…Yo – Sonrió y no dijo nada mas…

- Ella rió al verlo rojo de vergüenza y lo invito a pasar.

- Hola soy Marie… ¿Cómo estas?

- Yo… Uhmmm …. bien – respondió

- ¿Y ese clavel?

- ¿clavel?.. (advirtió que traía el clavel en su saco e imagino que seria un bonito cumplido regalárselo a ella)…

- Ah el clavel, es para ti me encargaron entregártela en el corredor –

respondió, pensando en que decir si ella le preguntase quien se lo había enviado; al mismo tiempo se preguntaba ¿donde estaba Alejandro, si era la habitación 203?.

- Gracias!!! Que bonito detalle, siéntate – respondió Marie, mientras le indicaba la parte inferior de la cama…

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Los minutos pasaron y él olvido la visita a Alejandro, olvido el tiempo transcurrido, olvido su soledad, sus días de melancolía.

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En ella renació el deseo de creer en el amor, de creer en sus sueños, de sentirse acompañada, de sentirse querida.

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Quizá en el alma de los dos, el amor germina como una pequeña flor, envuelta en sus hojas verdes, esperando ser alimentada de sueños, de miradas, de cariño, de sonrisas para florecer.

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“Recuerda lo que te he dicho

cuando veas un clavel

sonríe con mi secreto,

en algún lugar del mundo

alguien te ha dicho te quiero

Continua…

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El juego del Destino …

Continua de: Un regard d’ange

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III

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Segunda semana de octubre de 19…

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Ese día, cumpliría 23 años y la soledad en la que vivía desgarraba su alma en melancolía.

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Nunca como en estos días es que sentía la necesidad de enamorarse, pero entendía que era un hombre diferente, una clase del que deben haber muy pocos, su búsqueda de la felicidad y del ser amado idóneo, se traducía en lo afectivo, en lo espiritual y en la admiración, muy pocas mujeres en su vida habían podido cumplir estos aspectos.

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Afirmaba que “cada persona tiene su alma gemela que espera en algún rincón del mundo; había que salir a hallarlo con el corazón sano y la cabeza fría”.

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No solía creer en aventuras o engaños, estaba convencido que los hombres que se internaban en ello, no habían conocido a su alma gemela. ¿Cómo ser infiel si tienes a tu otra mitad junto a ti? preguntaba siempre que quería explicar esta teoría; el hecho de tener a la mujer que tanto anhelaste te imposibilita el ser infiel, por que tus deseos estaban satisfechos.

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Despertó de su meditar al oír el sonido de las campanas de la catedral que anunciaban a los feligreses el inicio de la misa sabatina.

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Se reincorporo de su cama, y al acabo de 10 minutos salía como todos los días a tomar un café con leche acompañado de panes con queso y huevos revueltos, en la cafetería El Paisa, que distaba de unas 4 calles de su apartamento.

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Tenía arrendado un departamento en la zona céntrica de la ciudad, de donde podía apreciar la hermosa catedral, el palacio municipal, el club la unión y el majestuoso palacio, herencias de la colonia …

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IV

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Primera semana de Noviembre de 19…

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Hasta antes de conocerla creía tener el sueño realizado en lo personal y laboral, y aguardaba de que llegase el verdadero amor a su vida; mientras tanto vivía soñando con ese momento a través de las Novelas que leía; en su departamento guardaba un inmenso librero de novelas de amor y poemas, Werther, Romeo y Julieta, La Dama de las Camelias, Cumbres borrascosas… cada una le había enseñado algo acerca del amor.

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Días atrás había recibido una carta de sus padres, donde le comunicaban el estado de salud de Alejandro, un amigo de la infancia y compatriota que estaba internado en la Clínica Maison de S… pabellón E, habitación 203…

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Escogió el sábado para ir a la clínica, no supo porque, si era un día muy agitado en los centros médicos, mientras caminaba por las estrechas calles el brillo del empedrado quizá le advertían lo que sucedería, (el lenguaje del universo son las pequeñas cosas que nos rodean), quizá le hablaban de un nuevo comienzo, de un resplandor en su corazón, del final de una larga espera.

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Concentrado en sus pensamientos no reparo en las 15 calles que camino para llegar a la clínica, tampoco se percato que había seguido de largo el pabellón E, e ingresaba al F…

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Una puerta entreabierta con el numero 203, le indicaron que había llegado, se arreglo el saco e ingreso con una gran sonrisa dispuesto a ver al gran amigo de infancia, compañero de juegos y travesuras; grande (o grata) fue su sorpresa cuando vio a aquella hermosa mujer sentada en la silla de madera junto a la cama.

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Se dice que a través de las miradas se puede conocer el alma de las personas, ese día él conoció a su alma gemela a través de ellas, una extraña sensación de escalofrió rodeo su cuerpo, una lagrima de alegría inundo su corazón, esa tarde no apartaría en ningún instante su mirada de Marie…

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El destino hizo lo justo para que dos almas se encontrasen,

¿Duraría para toda la vida? (Continua)

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un regard d’ange (Mirada de Angel) II

Continua de: Ne me quitte pas coeur I

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Setiembre 2009

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Hola, te quería contar que hoy decidí no volver a prender el televisor, desconectar el equipo de sonido, quemar las revistas y periódicos, y a no volver a leer las novelas de amor que guardo baja la cama, estarán sepultadas nuevamente: Hoy solo tomare la laptop y comenzare a contar tu historia.

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Es contradictorio, si todo lo que he decidido dejar de hacer hoy, eran las cosas que distraían mi vida, eran los analgésicos que calmaban mi alma, ¿pero como contar tu historia si todo a mi alrededor apacigua la mano de mi corazón y no la deja escribir?

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Sabes, todos los días al llegar a mi apartamento contemplo las rosas…Si!!! ellas aun esperan por ti, siguen ahí sobre la mesa como recién cortadas, frescas, lindas, aromáticas, debe ser que sienten mi anhelo y no quieren marchitarse hasta conocerte; les he hablado mucho de ti que creo que sin mirarte ya te conocen, el amor tiene esas cosas maravillosas que hace que prolonguen su vida.

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En unas semanas cumpliré 30. Si, lo se, no debo sentirme triste, es que me hubiera gustado que estés a mi lado. Pero sabes, vivo cada día con el anhelo intacto de mirar tus hermosos ojos, de tenerte junto a mí, eso llena mi vida de fuerza y el contar tu historia es revivir todo.

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II

Aquella tarde sentado en la falda de su cama, observo a esta hermosa mujer que me mira desde su silla de madera, es algo especial lo que me sucede, es la primera vez que la veo y siento que la conozco de mucho, sus ojos claros como estrellas luminosas, intimidan a los míos. Absorto por su belleza no alcanzo a decir palabra alguna.

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Es domingo por la tarde (3:00 p.m.), tarde soleada como pocas en esta ciudad sumida en la humedad y en el inclemente frio, los rayos del sol caen sobre su espalda y generan un resplandor en su cuerpo como si se tratase de un ángel de luz.

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La he estado contemplando sin decir palabra alguna, no cuento los minutos, no veo a mi alrededor, pareciere que el ruido del mundo se haya apagado; es un instante mágico para mis ojos que se deleitan con su mirada, siempre creí ver el alma de las personas a través de los ojos.

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Hola! Hola! ¿Te sientes bien? Escucho decir

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Aun absorto solo alcanzo a balbucear de manera ininteligible mi nombre, entonces veo su linda sonrisa que genera mi torpeza, lo cual me hace sonrojar, y desviar la mirada.

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Segundos después logro pronunciar de manera clara unas palabras:

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¡Hola soy Aldo! he venido acompañando a un grupo de amigos hasta aquí.

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¡Salut je m’apelle Marie!, ¡Hola me llamo Marie! en francés – contesto

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Sonreí al escucharla, ¿Cómo se dice “mirada de ángel” en francés?pregunte

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“un regard d’ange – contesto sonriendo, ¿Por qué lo preguntas?

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Encogí los hombros con las palmas de las manos levantadas, y ambos sonreímos…

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¿Cómo es que sabes Francés Marie? pregunte

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Así es como la conocí, en aquella pequeña habitación llena de libros sobre la mesa, libros que se codeaban con la taza de café que le gustaba tomar cuando leía.

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Un crucifijo sobre su cama cuidaba sus sueños; en su velador una radio y una lámpara eran sus compañeras por las noches. Su ventana daba al patio trasero del pabellón de donde se veían las flores del jardín, rosas de todos los colores junto a claveles y tulipanes parecían competir con su belleza.

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Una voz del pasadizo advirtió que era hora de marcharme, mire el reloj que estaba sobre su cama ¿Qué le había pasado?, voltee a mirar el mío marcaba las 7:00 p.m. (…), al caminar por el pasadizo sentí que cada historia narrada por Marie era mía, y me preguntaba ¿que pasaba si dos almas gemelas se cruzaban tan a des tiempo? (Continua)

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Ne me quitte pas cœur I (No me dejes corazon)

En el frio de la madrugada sus cuerpos se unieron y se reconocieron como uno solo; los segundos, minutos, horas, días y años de espera se derrumbaron ante el deseo de verse juntos, ante la magnificencia del amor anhelado.

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Él la tomo de la cintura y dejo que su alma prodigue por cada átomo de su cuerpo el amor que le tenia guardado solo para ella, ese amor que había reservado hasta ese momento en el baúl de su corazón y que le servia para alimentar sus esperazas de volver a verla.

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El deseo de volver a sentirse hechizado con su mirada aun vivía como un recuerdo en su mente, fija a toda hora sin tregua desde aquel primer día que la vio, sus pupilas habían alumbrado como estrellas la larga espera de su corazón.

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Ella sintió que ahora los segundos pasaban mas de prisa, al doble o quizá al triple de su velocidad; y esa sensación le prodigaba una inmensa felicidad; nunca imagino volver a sentirse así desde el día que se propuso reemplazar las manecillas del reloj por los latidos de su corazón; todo este tiempo había vivido apartada de los horarios, solo su corazón y la naturaleza le decían que hacer cada día; el viejo reloj de su habitación jamás volvió a ser puesto de cara, desde ese día colgaba al revés.

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Sus latidos eran cada vez más vertiginosos, imaginó que el tiempo corría y con ello su cuerpo envejecía más rápido aun, pero no le preocupaba;

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-¡Qué placer más grande, envejecer en los brazos de su amado! -pensaba, mientras sus labios repetian:

¡ ne me quitte pas cœur ¡

¡ne me quitte pas cœur ! ,

(no me dejes corazón)

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La madrugada oscura yacía silenciosa como única confidente de lo que allí ocurría; el encuentro de dos almas, dos seres que alguna vez fueron uno, dos corazones que habían aguardado esta noche desde mucho.

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Sus cuerpos comulgaron en estrecha paz bajo el manto protector de la noche, sus corazones danzaron agitados al mismo ritmo, mientras sus almas se fundían en una sola con el calor de sus caricias. La pasión del uno hacia al otro consumado en el acto mas sublime del amor; pronto sus lagrimas brotaron de sus ojos, lagrimas cristalinas como el agua del manantial, lagrimas que hablaban de espera, anhelo, pureza; por sus oídos cada gemido se transformaba en música, música que los dos disfrutaban, la música del amor que en esa noche seria la única que irrumpiría la tranquilidad.

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Pronto los segundos terminaron y luego los minutos, pero ella no era conciente del tiempo, esa noche el cielo había descendido a la tierra (o quizá ella estaba en el cielo); sus pupilas observaban a través de la ventana a la luna y las estrellas al mismo nivel de sus pies, por tanto sabia que era una noche única, especial; y oprimió con mas fuerzas la espalda de su amado como queriendo incorporar su cuerpo al suyo; esta vez no permitiría que el destino arrebate por segunda vez al amor de su vida… (Continuara)

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Cuando un hombre ama a una mujer

Buenos días mi amor, nueve en punto, como todos los días…

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Sabes recuerdo aquella tarde de invierno que te conocí; en que con tu hermosa mirada robaste mi corazón; recuerdas lo que te dije:

.

Hola!!! yo solo quería decirte que;

Tienes una hermosa mirada, que cautiva mi corazón

.

Y recuerdas ese domingo de Enero, en aquel parque frente al mar que cogiéndote de la mano te pedí acompañarme a dar un paseo por la vida…

.

Coge mi mano y acompáñame en este “viaje”

te prometo que en cada estación de nuestras vidas

llenare de alegría, felicidad y amor tu corazón…

.

Recuerdo que me dijiste que era muy pronto para ti y que aun necesitabas borrar malos recuerdos de personas que te hicieron daño… pero mi optimismo pudo más y aceptaste acompañarme en mi “viaje”; estaba seguro que te haría muy feliz…

.

Y un día!!! al mirarte risueña y distinta supe que la fuerza de mi amor había borrado tus penas; y cada mañana al despertar te recordaba lo mucho que te quería con un beso y un TE AMO MI VIDA.

.

Pasaron muchas estaciones (años)y una mañana de junio, arrodillado frente a ti, te dije,

.

“quiero este día antes de seguir, agradecerle a Dios

por haber cultivado en ti y en mi este inmenso amor

que creció con su bendición y con las gotas de cariño,

comprensión y ternura que cada día le ponemos,

por eso antes de partir a la siguiente estación

te pido: CASATE CONMIGO”

.

Recuerdo tu llanto de alegría y emoción y te dije “amor solo acepta que quiero seguir haciéndote la mujer más feliz del mundo”.

.

Unos días después decidimos partir a esta nueva etapa, llenos de deseos de amor, ternura y comprensión.

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Y una tarde de marzo llegaste llorando a casa con tus lagrimas de alegría y me dijiste “vas a ser papa”, y Yo estupefacto como un niño sonreí y llore arrodillado frente a ti, y salí a la calle emocionado a abrazar y contarle a todas las personas de nuestra felicidad y nuestra historia; escribiré un libro y abriré un blog me dije quiero que todos se enteren de lo mucho que te amo y lo feliz que somos y al regresar a casa, bañado en lagrimas te dije;

.

Gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo,

hoy más que nunca mis manos no te soltarán

estaré allí apoyándote en cada etapa;

escribiré cuentos para leérselo

y a ti te seguiré escribiendo poemas,

te cederé el lado de mi cama para que duermas mejor

yo me acomodare en aquel viejo sillón velando

tus sueños para que ninguna pesadilla ose atormentarte,

te cobijare entre mis brazos en las noches de invierno

te arropare con mis medias y polos para que estés caliente

sé que será muy bonita esta espera…

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Sabes mi amor, me hacía muy feliz verlos dormidos cada tarde al regresar a casa; y al despertar escucharte decir “Hola mi amor”, y una vocecita decirme “Hola papa”… eran mis milagros concedidos.

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Fue una etapa fue maravillosa no?, ver crecer a nuestro hijo, jugar con él y nuestra perrita los sábados, y las bicicletas los domingos…recuerdas!!! que lindo fue

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Y luego nuestras correrías por llevarlo y recogerlo de la escuela y luego la universidad, es un buen hombre lo formaste bien, le dimos mucho amor…

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Ves mi amor fue maravilloso nuestro viaje, espero haber cumplido mi promesa de hacerte la mujer más feliz del mundo, siempre desee que lo fueras…

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Bueno mi amor esta anocheciendo; sabes me gustaría quedarme junto a ti, te extraño mucho, me haces mucha falta, pero ahora tengo que volver a casa nuestro hijo espera, no sabe que vengo a verte todos los días (Cementerio), dejare esta rosa aquí y mañana volveré como todos los días con otra rosa para ti…

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Hasta mañana mi amor

Una triste Historia de amor….

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Cuando un hombre ama a una mujer

Buenos días mi amor, nueve en punto, como todos los días…

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Sabes recuerdo aquella tarde de invierno que te conocí; en que con tu hermosa mirada robaste mi corazón; recuerdas lo que te dije:

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Hola!!! yo solo quería decirte que;

Tienes una hermosa mirada, que cautiva mi corazón

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Y recuerdas ese domingo de Enero, en aquel parque frente al mar que cogiéndote de la mano te pedí acompañarme a dar un paseo por la vida…

.

Coge mi mano y acompáñame en este “viaje”

te prometo que en cada estación de nuestras vidas

llenare de alegría, felicidad y amor tu corazón…

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Recuerdo que me dijiste que era muy pronto para ti y que aun necesitabas borrar malos recuerdos de personas que te hicieron daño… pero mi optimismo pudo más y aceptaste acompañarme en mi “viaje”; estaba seguro que te haría muy feliz…

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Y un día!!! al mirarte risueña y distinta supe que la fuerza de mi amor había borrado tus penas; y cada mañana al despertar te recordaba lo mucho que te quería con un beso y un TE AMO MI VIDA.

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Pasaron muchas estaciones (años)y una mañana de junio, arrodillado frente a ti, te dije,

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“quiero este día antes de seguir, agradecerle a Dios

por haber cultivado en ti y en mi este inmenso amor

que creció con su bendición y con las gotas de cariño,

comprensión y ternura que cada día le ponemos,

por eso antes de partir a la siguiente estación

te pido: CASATE CONMIGO”

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Recuerdo tu llanto de alegría y emoción y te dije “amor solo acepta que quiero seguir haciéndote la mujer más feliz del mundo”.

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Unos días después decidimos partir a esta nueva etapa, llenos de deseos de amor, ternura y comprensión.

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Y una tarde de marzo llegaste llorando a casa con tus lagrimas de alegría y me dijiste “vas a ser papa”, y Yo estupefacto como un niño sonreí y llore arrodillado frente a ti, y salí a la calle emocionado a abrazar y contarle a todas las personas de nuestra felicidad y nuestra historia; escribiré un libro y abriré un blog me dije quiero que todos se enteren de lo mucho que te amo y lo feliz que somos y al regresar a casa, bañado en lagrimas te dije;

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Gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo,

hoy más que nunca mis manos no te soltarán

estaré allí apoyándote en cada etapa;

escribiré cuentos para leérselo

y a ti te seguiré escribiendo poemas,

te cederé el lado de mi cama para que duermas mejor

yo me acomodare en aquel viejo sillón velando

tus sueños para que ninguna pesadilla ose atormentarte,

te cobijare entre mis brazos en las noches de invierno

te arropare con mis medias y polos para que estés caliente

sé que será muy bonita esta espera…

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Sabes mi amor, me hacía muy feliz verlos dormidos cada tarde al regresar a casa; y al despertar escucharte decir “Hola mi amor”, y una vocecita decirme “Hola papa”… eran mis milagros concedidos.

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Fue una etapa fue maravillosa no?, ver crecer a nuestro hijo, jugar con él y nuestra perrita los sábados, y las bicicletas los domingos…recuerdas!!! que lindo fue

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Y luego nuestras correrías por llevarlo y recogerlo de la escuela y luego la universidad, es un buen hombre lo formaste bien, le dimos mucho amor…

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Ves mi amor fue maravilloso nuestro viaje, espero haber cumplido mi promesa de hacerte la mujer más feliz del mundo, siempre desee que lo fueras…

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Bueno mi amor esta anocheciendo; sabes me gustaría quedarme junto a ti, te extraño mucho, me haces mucha falta, pero ahora tengo que volver a casa nuestro hijo espera, no sabe que vengo a verte todos los días (Cementerio), dejare esta rosa aquí y mañana volveré como todos los días con otra rosa para ti…

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Hasta mañana mi amor

Una triste Historia de amor….

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Lo que expresa tu corazon

Tenía la mirada puesta en sus hermosos ojos, en la palma de mi mano derecha un dibujo del culpable de todo esto (mi corazón), se lo mostraba como condenando al ser que desde aquella tarde de invierno que la conocí había cultivado este hermoso sentimiento hacia ella y cuyo único propósito era hacerla feliz; No esperaba mayor respuesta cuando le expresara todo lo que sentía solo quería que lo supiera… esa noche de lunes solo recordaba un relato…

LO QUE NO VIO LA LUZ

I
Antonio tenía una casa enorme con una higuera al centro pero no tenía hijos, ni familia, ni mujer. Cumplía 76 años y sentía que moriría pronto y que esa casa se volvería un casco vacío con un árbol muerto y un viejo que se pudre en un cuarto. Quiso regalarla mil veces pero no se atrevió. Pudo ser de la holandesa que lo amó hace mucho con la cual fue mezquino. Pudo ser de esa vecina a la que desalojaron hace diez años: el pudo amarla, ella la necesitaba más. Pudo ser. Pudo ser. Pero cerró el corazón como un puño y hoy se arrepentía.

II
¿Y si le busco un padre a mi hijo? Se dijo
Adela, sin confesar que quería un marido, alguien con quién hablar después de que el bebé se quedaba dormido, No salía, por miedo a todo. No pedía, por miedo al rechazo. No soñaba, por miedo a frustrarse. Nunca mostraba sus pinturas a nadie. Su hijo crecía solo y ella de noche lloraba sin saber que el miedo la escondía y no dejaba nunca que su corazón viera la luz.

III
Su madre le regaló la semilla envuelta en dos palabras: decídete, siémbrala. El la metió en su bolsillo y la llevó siempre ahí esperando la oportunidad. En el colegio no se atrevió. En la calle le dio miedo. La semilla se durmió y las ganas del niño también. Quería ser médico y acabó vigilante. De viejo encontró la semilla entre sus libros y al llegar año nuevo, la quemó.

IV
Mario, desde la ventana la veía pasar todos los días. Ella sonreía pero nunca hablaron. El ansiaba prometerle el cielo. Cantaba en secreto baladas para ella, pero no le decía nada. Culpaba a la casualidad (que no la veía, que nunca estaban cerca, que la vida no ayudaba) pero sabía que simplemente no se había aventurado. Un día ella se mudó (una semana después de que abrieron un teatro en el barrio) y el corazón de Mario quedó mudo para siempre, escondido tras la ventana que no abrió más.

V
No se atrevía a escribir la obra de teatro que tanto quería. Se sentía opaco y poco original pero no podía dejar de pensar en su historia, tomaba notas, creaba personajes, imaginaba diálogos. Soñaba que la estrenaba y en sueño se quedaba todo: al despertar,
Fernando se iba a la oficina y enterraba el cuaderno de su obra bajo los papeles de su despacho de contador.

VI
De repente un día,
Fernando se decidió. Escribió su obra, la mandó a un concurso, ganó, la estrenaron. La noche del estreno Mario (el tímido) se atrevió a invitar a Mónica (su amada). Pero Mónica lo plantó y Mario se sentó solo junto a una mujer con su hijo, llamada Adela, que le hablaba sin parar de cocina y de arte. Se enamoraron. Se casaron. Criaron juntos al niño. Y un día este chico –Alonso- tocó la puerta del viejo del barrio y le pidió permiso para sembrar una semilla en su jardín.
-Ya tengo un árbol, le dijo Antonio. Y después agregó: -pero no importa, entra. Te gusta mi casa?
-Me encanta, le dijo Antonio. Y viendo al viejo tan enfermo, pensó: voy a ser médico.

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“decir lo que sentimos”

Siempre fui de la idea que en el amor tenemos que ser lo mas transparente posible y transmitir nuestros sentimientos, se lo aseguro que tenemos mas que ganar que perder, ….

La quise desde siempre pero ella nunca lo supo. Los años fueron pasando y yo seguí muy de cerca su vida, sus noviazgos, su casamiento. Estuve a su lado cuando nacieron sus hijos y hasta fui el padrino de uno de ellos.

Su rostro se iluminaba cuando me veía, su sonrisa me turbaba. Yo la amaba, pero ella no lo sabia, era mi amor imposible. Nunca me case, quería vivir para ella. Jamás me atreví a insinuarle nada cerca de mis sentimientos y……..un día ella enfermo…… todo paso muy rápido, sabíamos que moriría pronto. Fui a verla, me quedaba largos ratos a su lado, y ya no había alegría en su rostro pálido.

En un momento sentí que su mano se apretaba fuertemente a la mía, abrió sus ojos, tristes, llorosos.

Sus labios susurraron las palabras que siempre espere pero jamás creí llegar a escuchar. Muy suave, lentamente, me dijo: mi amor, gracias por todo lo que me diste. Te diré un secreto, te quiero, te ame como a nadie en este mundo pero nunca me anime a contártelo, tuve miedo…. que no me amaras.

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